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Caracas / Venezuela -
 


La fórmula Putin y la reelección de Chávez
Orlando Ochoa Terán* / Semanario Quinto Día (Venezuela) - 11/01/08


Sólo los más compulsivos reconciliadores de la oposición quieren creer que Chávez está persuadido de que le quedan cinco años en el poder. Pronto el “chavismo con Chávez” caerá en cuenta que la solución del Presidente ruso para resolver su permanencia indefinida en el poder podría permitirle al líder bolivariano cumplir su promesa de gobernar “hasta que se le sequen los huesos”


El mismo día que en Venezuela se celebró el referendo para la reforma constitucional hubo elecciones parlamentarias en Rusia. A diferencia de Venezuela, los resultados consolidaron el poder del presidente Putin y reafirmaron su aspiración de gobernar de forma continua e indefinida.

Como el presidente Chávez, el primer mandatario de Rusia se vio en la disyuntiva de reformar la Constitución para que se le permitiera ser reelegido o hacer un rodeo para no exponerse a un rechazo. Forzar a un país a votar por un Mesías nunca ha sido una decisión muy popular.

El eslavo Putin, más frío y calculador por naturaleza que el llanero venezolano, resolvió eludir la prohibición constitucional de reelegirse por más de un período y con este propósito sacó de la manga a su sucesor, el abogado Dmitri Medvedev, quien ha pasado 17 años bajo su ala protectora.

Según el arreglo divulgado, Medvedev será el próximo presidente de Rusia en marzo con el apoyo del inmenso poder del Presidente actual. Una vez en la presidencia, Medvedev designaría a Putin, Primer Ministro, un cargo con un poder formal tan limitado como el de Vicepresidente en Venezuela. Desde esta posición, sin obstáculo constitucional, el moderno zar gobernaría de forma continua.


El protegido

La experiencia de designar un sucesor para seguir gobernando por interpuesta persona no ha sido históricamente muy exitosa. Las conspiraciones a “tempo lentísimo”, como las describe el historiador Ramón J. Velásquez, se han encargado de hacer fracasar la afiebrada ambición de los poderosos que confían en un monigote que el mismo poder se encarga de transformar.

La historia ha demostrado hasta la saciedad que no se puede confiar en amigos o hermanos, ni siquiera en un hijo presuntamente movido por el amor filial. La volubilidad de la naturaleza humana no parece conocer límites.

“Yo quiero a Diosdado como a un hijo” proclamó Chávez en octubre de 2004, pero el pasado domingo ante la perspectiva de un sucesor y después de reconocer que le quedan “cinco años”, lo mostró como ejemplo de gobernadores que pudieran ser revocados por el poder popular.


Pero Putin parece haber previsto todas las vicisitudes. Dmitri Medvedev no tiene base popular propia ni influencia en ninguno de los centros del poder de Rusia. Su carrera ha transcurrido bajo la sombra de Putin. El títere Dmitri Medvedev es actualmente presidente de Gazprom, equivalente al poder de Pdvsa en Venezuela.

"Medvedev es una criatura de Putin”
comentó recientemente Nicolai Zlobin, profesor de la Universidad de Moscú. “Todo lo que tiene Medvedev le pertenece a Putin. No existe un Medvedev sin Putin” agregó. No es coincidencia pues que en la Venezuela, también petrolera, al frente de Pdvsa se encuentre la réplica de un Dmitri Medvedev. Eso nos lleva a pensar en un...


Medvedev bolivariano

La obsecuencia de Dmitri Medvedev será pues la clave de su próxima elección como Presidente de Rusia. Interrogado por un periodista de San Petersburgo sobre cuáles eran, según su opinión, las cualidades que debería ostentar el próximo presidente de Rusia, Medvedev, sin inmutarse, confesó que “quienquiera que aspire a esta posición debe comprometerse a no perjudicar, en nada, absolutamente en nada, lo realizado por el presidente Vladimir Putin”.

En nuestro caso, si la oposición no va más allá de la confusa y misteriosa aritmética que el CNE le impuso por su condescendencia y su compulsiva actitud reconciliadora, la dinámica bolivariana de disparates nacionales e internacionales podría conducir, una vez agotada todas las otras soluciones, al método Putin.

Si este fuera el caso, el perfil que el profesor Nicolai Zlobin hizo de Medvedev debería ser el baremo para evaluar las calificaciones de los sucesores de Chávez en 2013, 2021 y los períodos siguientes, quienes en su turno deberían designarlo Vicepresidente, para que sea el verdadero poder detrás y delante del trono. Bajo esta hipótesis el primero que viene a la mente para iniciar este reciclaje sería, por asociación de ideas, Rafael Ramírez. Si no fuera por la edad, en el caso de J. V. Rangel o por la alarmante cadena de fiascos de Jorge Rodríguez, que culminó con el caso Antonini, ambos serían una combinación ideal.

Como Medvedev, Rafael Ramírez, es el resultado de una combinación de factores que hacen de la Venezuela petrolera de Chávez un remedo de la Rusia petrolera de Putin.

¿Quién más podría competir en esta carrera para convertirse en el Medvedev venezolano? ¿Nicolás Maduro? ¿Cilia Flores? ¿Rangel Briceño? ¿Quién ofrece menos que Rafael Ramírez?

 

 

[*] E-mail: o.ochoa@att.net

 

 

 



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