Cuando Antonio Leocadio Guzmán inventó el culto a Bolívar, para amargarle la vida a Páez, nunca pensó en la vaina que nos estaba echando a todos los venezolanos posteriores, especialmente responsable por el “Socialismo Bolivariano”.
Este culto fue retomado por varios gobernantes, especialmente Guzmán Blanco, Gómez, López y finalmente Chávez, aparentemente por buscar una consigna que cobije tanto civiles como militares. Como se sabe, la gente armada es indispensable para la estabilidad de cualquier régimen en los países en desarrollo.
En el principio, en los primeros cinco años de este gobierno, la política económica fue particularmente “bolivariana”, pero sobretodo anti-norteamericana y anti empresa privada nacional, hasta que se declaró “socialista” hacia el 2004, acogiendo principios marxistas. Entonces nació el Socialismo Bolivariano, ahora marxista. O socialista, “etapa previa del comunismo”.
Este importante cambio dio inicio a una serie de propuestas de administración empresarial para favorecer la clase trabajadora en el sector privado especialmente, más otros aspectos teóricos (plusvalía, valor-trabajo, ausencia del capital) que tienen sus intríngulis.
Con la nacionalización de las restantes empresas privadas que operaban en el sector eléctrico venezolano, 2007, se plantea un debate necesario sobre los modos de aplicación de las teorías marxistas en dichas empresas, y sus implicaciones prácticas.
Es lo que presentamos seguidamente, en el interés de contribuir al esclarecimiento de la planificación energética del país. Conclusión: el “socialismo bolivariano” (marxista) no parece aplicable al sector energético si no se moderniza, se actualiza. (Leer artículo completo)