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Caracas / Venezuela -
 


Continental Subversiva Contrademocrática
Manuel Rodríguez Mena* / Soberania.org - 25/02/08

Subversión destructora de la sociedad democrática

Tres modalidades de subversión han sido intentadas contra el sistema democrático de Venezuela desde la década de los años ’60 del siglo pasado hasta el presente.

El alegato justificador de los tres intentos ha sido siempre el mismo: Los vicios, defectos, errores, delitos y crímenes cometidos por los gobernantes no han sido desviaciones indebidas de los valores y principios que sustentan el sistema democrático -que es lo que en realidad fueron-, sino ocurrencias, efectos y productos propios del sistema democrático mismo
.

En consecuencia, no bastaría con sustituir a los malos gobernantes, sino que necesariamente había que destruir todo vestigio del sistema sociopolítico imperante para instaurar un régimen gubernamental de dominio hegemónico absoluto y total en el cual, como por arte de magia, habrían de desaparecer todos los rasgos negativos del ejercicio del poder por parte de los gobernantes en democracia. Como por arte de magia del mero cambio de sistema sociopolítico, se entiende.

El primer tipo de subversión contrademocrática se dio en el intento guerrillero de aquella década, con inspiración castrista y maoísta, y como todos sabemos fue derrotado por las Fuerzas Armadas de entonces. Ante su derrota, ex-guerrilleros decidieron darle curso distinto a su proyecto subversivo: infiltrar a las Fuerzas Armadas con el morbo de la conspiración contrademocrática, para atentar no solamente contra la sociedad democrática sino contra las Fuerzas Armadas mismas que le daban apoyo institucional.

En el año 1980 esos ex-guerrilleros entraron en contacto con el entonces teniente Hugo Chávez y lo conquistaron como uno de los principales operadores de su conspiración. Desde aquel entonces hasta hoy, Chávez y sus compañeros de faena subversiva, con muy pocas excepciones, no han dejado de conspirar contra la sociedad democrática venezolana.

La segunda modalidad de subversión contrademocrática -golpe de Estado, en este caso desde adentro de la fuerza militar- se materializó en la cruenta intentona sediciosa del 4 de febrero de 1992, también derrotada por las Fuerzas Armadas, esta vez con la ayuda por omisión del cabecilla teniente coronel Hugo Chávez.

Este nuevo fracaso del proyecto contrademocrático empujó al ultraizquierdismo antisistema a impulsar el tercer tipo de operación subversiva: la que se realiza desde el poder constituido contra la institucionalidad democrática en todos los ámbitos de la vida social, con acciones de violencia y cohecho enmascaradas con apariencias democráticas.

Es este tipo de
acción subversiva desde el poder gubernamental el que hemos venido sufriendo los venezolanos desde febrero de 1999, y es también el que vienen padeciendo las comunidades democráticas de Bolivia
, Ecuador y Nicaragua en nuestro continente, en todos los casos con la misma falsa coartada (la "revolución popular") y con igual máscara ("socialismo del siglo XXI").


Objetivos y estrategia del régimen chavista

Al día de hoy, el régimen chavista realiza todas sus acciones (discurso, acción política y gestión gubernamental) en función y sólo en función de tres objetivos supremos : el primero, implantar en Venezuela un régimen totalitario militarista, vale decir un régimen tiránico despótico de hegemonía absoluta y total; el segundo, liderar los intentos subversivos en nuestro continente, sean de cualquiera de los tres tipos antes mencionados, y el tercero, en alianza con gobiernos dictatoriales y totalitarios y con movimientos subversivos, hacer frente común contra las democracias del mundo.


La continental de la subversión contrademocrática

El proyecto montado en función del logro del segundo objetivo supremo (liderazgo de la subversión continental) se concreta en la existencia real y funcional, pero cuidadosamente subrepticia, de la que bien pudiéramos llamar la Continental de la Subversión Contrademocrática (CSC).

La noción precisa de la CSC nos sirve para explicarnos a cabalidad el comportamiento del régimen chavista, en particular el de su dueño y señor, con las FARC y el ELN por una parte, y con los gobiernos de Bolivia, Ecuador y Nicaragua por la otra: todos forman parte del mismo proyecto de subversión contrademocrática, falsariamente denominado "bolivariano", aunque unos y otros lo estén llevando adelante con modalidades distintas.

Así, pero sólo así, encuentra cabal explicación la sospechosa coetaneidad de los
ataques feroces al régimen político colombiano y los amapuches ideológicos con las FARC y el ELN en los que reiteradamente incurre Chávez.


El dilema planteado es democracia o totalitarismo

Mientras las fuerzas democráticas de América no lo entiendan así y por ende no se decidan a actuar en congruencia con los intereses sociales de libertad, justicia social y sano progreso, la CSC seguirá avanzando hasta destruir todo vestigio de vida democrática en el continente, como es su objetivo supremo.

Frenar por aplastamiento cívico el proyecto subversivo totalitario es la tarea principal que tiene planteada la Democracia Continental prescrita en la Carta Democrática Interamericana.

 

 

[*] Dr. Manuel Rodríguez Mena / Profesor Titular jubilado de la Universidad Central de Venezuela (1965-1990) / Subdirector del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV (1972-1975) / Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV (1984-1987) / E-mail: mjrodriguezm1@yahoo.es

 

 

 


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