www.soberania.org
 
Artículo
Caracas / Venezuela -
 


La inseguridad personal y el Art. 50 CRBV
Manuel C. Martínez M.* / Soberania.org - 27/02/08


Las principales ciudades o conglomerados urbanos arrancan del emergente movimiento burgomercantil que inicia un proceso de libertades personales tendentes a   la recluta de mano de obra servil y artesanal que se hallaba enfincada en los feudos y castillos propios de la   Edad Media.

Gobernadas por un "ayuntamiento", sus casas, calles y habitantes se diferenciaron del productor rural, se dedicaron al comercio de puertos y de cabotaje, a la caleta, estiba y comercialización de exportaciones e importaciones de mercancías varias. Fueron frecuentes las edificios de hasta tres pisos, pero lo más importante es que representaron el hábitat de ciudadanos privilegiados.

Por sus calles y plazas públicas sólo podían transitar los aristócratas de marras, y los trabajadores lo hacían cuando estaban debidamente permisados con señales sobre sus ropas para facilitar la correspondiente autorización. Las obras literarias de teatro y las pictóricas de la época dan cuenta de estas regulaciones y privilegios.

No se conocía la "libertad de tránsito" para el pueblo trabajador, una reivindicación propia de los tiempos modernos impulsada por un  desarrollo industrial que rebasó la oferta laboral, acabó con las ataduras feudales,  y desde entonces las constituciones empezaron permitir el libre tránsito masivo a fin de abaratar los costes salariales.

Como sabemos, la maquinización facilitó la división del trabajo, y las tareas que hasta esa entonces se concentraban en manos exclusivamente expertas y artesanales pudieron ser desempañadas por cualquier aprendiz de reciente incorporación al proceso productivo manufacturero.


Modernamente ya todo ha cambiado, los centros urbanos tienden a convertirse en metrópolis promiscuas y densamente poblabas, y esto no sería del todo malo, a no ser por causa, en el caso venezolano, del contenido del Art. 50 de la Constitución vigente. Según este artículo todos los ciudadanos pueden transitar libremente por plazas y toda la red viaria y por carreteras y ciudades sin que nadie los detenga, so pena de incurrirse en violación al derecho civil conocido como "libre tránsito".

Es así cómo nuestras ciudades se hallan saturadas de prostitutas sin control sanitario, de principiantes de pillos y ladronzuelos, de ladrones especializados, de vagos y maleantes, de sicarios y secuestradores en acción y en estudio de futuros secuestros; de manganzones y  mendigos, de lisiados desampararos de toda ayuda oficial, y en una mínima parte por desempleados y compradores en diligencias varias, y en horas y momentos especiales por estudiantes de todo el sistema de enseñanza-aprendizaje, y por líderes y seguidores en una que otra campaña, una que otra concentración de índole política.

Es este Art. 50, y este derecho al libre tránsito por las ciudades y carreteras un fuerte obstáculo para el control de la seguridad personal ciudadana.

Por ingentes que sean los recursos financieros y humanos, por mucha tecnología que se habilite, el sólo hecho de que las ciudades estén abiertas las 24 horas a todas las personas sin importar sus razones, ni su capacidad laboral, ni su moral o condición de indeseables o honestos, ya hace imposible una mediana seguridad personal que garantice la vida a l trabajador, al hombre honesto, más allá del populachero y desfasado derecho al libre tránsito por ciudades y carreteras.

Una medida de urgente necesitad de aplicación antes de regular este Art. 50, sería no permitir que ningún vehículo sea manejado por personas que no sean sus correspondientes propietarios, o por aquellas personas debidamente autorizadas por aquellos ante las autoridades de tránsito. 




(") Manuel C. Martínez M. - Economista (Colegio Econ. #39) - Email: venasun@hotmail.com
web: www.pagina.de/sadelas

 


Artículo del autor:


La Estafa Histórica

 




Imprimir Imprimir Enviar a un amigo Enviar
Arriba
Volver
Volver a página anterior
 
Regresar a Portada
Portada
 
www.soberania.org - Contacto: soberania.org@gmail.com