Escenarios complicados para llevar barriles a China
José Gil* / Soberania.org - 07/04/08
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Venezuela triplicó sus envíos a China entre el 2005 y 2007. La AIE reporta que enviamos 197 mil barriles por día (mbpd) en el 2007. Ese mismo año PDVSA firmó acuerdos que incluyen el envío de 500 mbpd para el 2010 y un millón de barriles en el 2012.
En informe anterior señalamos que para incrementar los envíos a China existen tres escenarios, cada uno con sus propias dificultades, o una combinación de ellas.
Escenario 1: Incrementar producción en 1 MMbpd para el 2012.
Escenario 2: Reducir sustancialmente sus envíos a Estados Unidos.
Escenario 3: Reducir sus aportes a las asociaciones y programas para suplir crudo a países en el Caribe y Sur de América.
Las implicaciones de cada una de esos escenarios tendrán impacto directo en la nación, de modo que es materia incluso de seguridad de Estado a la hora de decidir el camino a tomar. En este análisis se exponen algunos elementos implícitos para estos escenarios, que revelan una complejidad mucho mas allá de los discursos y amenazas que pululan en torno a la política de micrófono. Considerando las circunstancias actuales en la geopolítica en el continente, el asunto de las exportaciones a China llega en un momento de tensiones y presiones del ajedrez de poderes expuestos al fuego, y a los cuales se les está agregando leña.
Incrementar producción en 1 MMbpd para el 2012
Hemos señalado que de acuerdo al cotejo de cifras de PDVSA, la Agencia Internacional de Energía (IEA), el Instituto Americano del Petróleo (API) y los informes de la British Petroleum, la producción de Venezuela para el 2006 fue de 2.824 millones de barriles por día (MMbpd). Si el compromiso de Venezuela con China es de enviar 1 MMbpd para el 2012, entonces para esa fecha la producción mínima requerida debe ser 3.824 MMbpd, a menos que se deje de cumplir con otros compradores.
Primer problema: Incrementar producción
Incrementar producción en 1 MMbpd equivale a un incremento del 35% de la producción actual de PDVSA, lo cual es ya una meta retadora en lo técnico-financiero y en materia gerencial. Debe tenerse en cuenta en el plan de desarrollo que los yacimientos declinan en un porcentaje que varía según su longevidad e historia de producción. De modo que además del 35% de incremento se debe agregar la declinación natural de los yacimientos. La tasa de declinación promedio en Venezuela puede ser estimada entre el 5% y 10% anual. Para hacer un estimado generoso en nuestro análisis vamos a tomar la menor: 5%.

La tabla 1 (arriba) muestra las cifras reales de producción de PDVSA en 2005-2006, que cerró con 2.824 MMbpd. Se requiere que al cierre del 2012 la producción sea 3.824 MMbpd, por lo que el incremento anual lo estimamos dividiendo 1 MMbpd entre los años 2007-2012, y a ello debemos sumarle la declinación de los yacimientos. Con este análisis se puede estimar que el incremento de producción requerido es de 307 mbpd en el 2007, 316 mbpd para el 2008 y llega a ser de 353 mbpd en el 2012. En promedio necesitamos subir la producción actual en 330 mbpd durante 6 años consecutivos.
¿Es inalcanzable tal incremento? No necesariamente, pero alcanzarlo requiere no solo líneas claras en materia política sino también pericia técnica y capacidad de gestión gerencial en las diferentes organizaciones comprometidas en el plan de desarrollo y operaciones. Principalmente hay que definir cuál tipo de crudo exactamente se enviará a China, quien seguramente es considerado un mercado principal por PDVSA y le interesará crudo con una gravedad superior al pesado de 22º API. Si se trata de crudo liviano como el “Tía Juana light” extraído de la cuenca del lago de Maracaibo luce poco menos que imposible alcanzar los incrementos prometidos por el Estado. Si se trata de alguna mezcla como el "Merey" o mejorados a partir de extrapesado dependerá entonces de nuevos proyectos de recuperación y mejoramiento de crudos, así como del éxito de planes de desarrollo acelerados en la faja. En todo caso el desafío técnico es enorme, en tanto que la producción ha venido menguando en yacimientos tradicionales.
Segundo problema: Enviar el volumen de crudo
Según las especificaciones técnicas de empresas especializadas en el ramo, transportar 1 MMbpd es factible si se cuenta con 2 a 3 tanqueros tipo Panamax con capacidad de carga muerta de 70.000 toneladas, pero tienen que enfrentar dos problemas: la ruta y el punto de entrega.

La figura 1 (arriba) muestra el inicio de un viaje desde el Mar Caribe hacia China, que implica cruzar el canal de Panamá o construir un oleoducto que permita descargar el crudo desde el Caribe hacia el Océano Pacífico en la zona Sur del Atlántico en la región, pues el que existe en la actualidad en Panamá lo hace en sentido contrario. Si se intenta llevar los barriles en barco desde Venezuela entonces hay que cruzar el canal y luego viajar por el pacífico en una travesía de 5 semanas. La ruta es relativamente segura pues atraviesa aguas limítrofes entre Filipinas, China y Japón en las que no ha habido mayores fricciones por despachos de crudo, pero si se ha incrementado la piratería en las aguas al Oeste de la ruta, por lo que los costos de seguro y flete se incrementan, y Venezuela asume ese costo.
Luego hay que preguntarse ¿Dónde entregar la carga? Posiblemente en Shanghái, ciudad puerto al Este de China, a la cual se puede acceder desde el Mar del Sur, pero cabe destacar que es la región de Xinjiang, tierras al Noroeste de China la que se considera “zona caliente” en cuanto al interés de la nación asiática para recibir crudo. China requiere incrementar sus importaciones de crudo, y aunque no le vendrán mal los barriles de PDVSA, tiene prioridad un gigantesco oleoducto de 3.000 km de largo, entre la zona de Atyrau en Kazajistán hasta Alashankou en Xinjiang. La figura 2 (abajo) muestra la ubicación de los tres tramos en que se está construyendo el oleoducto desde Kazajistán hacia China.

El primer tramo de ese oleoducto, de 1.000 km, fue inaugurado en el 2005, para lo cual hubo una serie de lobbies (cabildeos) y acuerdos multinacionales entre China, Rusia y Kazajistán.
Tercer problema: Prioridad geopolítica de China
Cabe destacar que, hasta ahora, el principal proveedor de China es el Medio Oriente, con un 58% de su importación, y con proyección futura de llegar a 70%, lo que mantiene su mirada en su dependencia de esa región. Para esto China también debe reforzar su vinculo con Rusia, poderoso aliado y con mejor posición en el Medio Oriente.
El presidente ruso Vladimir Putin declaró en una rueda de prensa en el Kremlin en el 2007, que se iniciarán trabajos de un oleoducto para envíos de crudo desde Rusia hacia China, que es cliente preferido a Japón (considerado aliado de intereses de Estados Unidos) con una capacidad de transportar 30 millones de toneladas métricas (TM) anualmente desde Siberia. Al llegar a la frontera China 2/3 de crudo irán al Sur y los otros 10 millones de TM serán enviadas por tren hasta la zona costera cerca de de Nakhodka. Este proyecto se concluirá en el 2008.
Estos elementos muestran que China necesita el crudo del Medio Oriente, se alía a Rusia en los cabildeos en la zona y a la vez procura una relación balanceada políticamente con los poderosos intereses de Estados Unidos en Arabia Saudita y el Suroeste de Asia.
Reducir sustancialmente sus envíos a Estados Unidos
No obstante las fricciones de micrófono entre Washington y Caracas, existen nexos del negocio petrolero no tan fáciles de romper. Desde los hechos de Abril del 2002 el tono diplomático es “mejorable” entre el gobierno de Estados Unidos y Venezuela, sin embargo los envíos de crudo no han sido detenidos sino como consecuencia del paro de Diciembre del 2002.
La verdad es que los más de 1.3 MMbpd que Estados Unidos compra cada día a Venezuela es un negocio en el cual el proveedor, el receptor, los medios de pago, las rutas y los contactos del negocio, aunque siempre grises en algunas de sus ramificaciones, tienen claras las reglas del juego: yo compro, tu vendes, yo pago, luego tú dices lo que quieras a tus votantes y yo hago lo propio con los míos. Algunos asuntos más allá del aspecto técnico deben ser revisados si PDVSA piensa reducir sus envíos a Estados Unidos para favorecer los que van hacia China.
Juegos de guerra por petróleo
El 15 de Septiembre de 1997 la división 82 de la fuerza aérea de Estados Unidos inició unos ejercicios militares en Kazajistán, bajo el mando del General John Sheehan. A esa operación se le llamó “Centrazbat 97” y fue la primera vez que fuerzas de combate de Norteamérica se desplegaban en Kazajistán. ¿La causa? Establecer relaciones y posiciones estratégicas en Azerbaiyán, Turkmenistán y Uzbekistán, países de geografía vital para el control del acceso al Mar Caspio y sus enormes reservas petroleras. El presidente Clinton al indicar que no desean continuar dependiendo exclusivamente de Arabia Saudita declaró “nuestra nación no puede depender de una sola región del mundo como suplidora de energía…es un asunto de seguridad para la nación”. De ese modo se inició una serie de negociaciones y cabildeos entre Rusia, Estados Unidos y aquellos países del Asia, antes bajo dominio de la URSS, pero ahora independizados de la misma, para mantener complacidos a los diversos intereses que cada uno de ellos tiene en la zona.
Posteriormente ha habido tensas y cálidas discusiones entre Rusia y Estados Unidos sobre la intención de estos últimos de instalar bases militares en Azerbaiyán, a lo cual Rusia ha respondido diciendo que apuntará con sus misiles si hacen eso. Aún no sabemos el final de la historia, pues se está revisando una reciente propuesta de Putin a Bush sobre el caso. Lo que sí sabemos es que todo esto es por petróleo, y China necesita ese lejano petróleo a la vez que necesita mantener relaciones económicas con Rusia y Estados Unidos en relación a Kazajistán.
¿Es China un aliado o sólo un comprador?
Con base en lo señalado se puede inferir que si por cualquier razón Venezuela decidiera unilateralmente cortar o reducir sustancialmente sus envíos a Estados Unidos para favorecer a China, Washington podría presionar a China en algunas otras zonas como en su relación dependiente del oleoducto desde Kazajistán.
Desde el alto gobierno en Venezuela se sugiere que China sería un aliado a la hora de una incursión armada en Venezuela por parte de Washington, mientras la administración Bush declara abiertamente su entusiasmo con un cambio de gobierno en Venezuela. Es un juego que parece más dirigido a las simpatías de los electores de ambos gobiernos, pero la clave para los que miramos el asunto desde la perspectiva geopolítica y petrolera es recordar que China tenía acuerdos preliminares de negocios con Saddam Hussein en Irak, y nada hizo para evitar la invasión del 2003.
El petróleo y el cabildeo van de la mano, y a la hora de algún desaliñado escenario como el indicado, China debería decidir sobre la base de los cargamentos procedentes de Venezuela o los oleoductos procedentes del Medio Oriente, Rusia y Kazajistán.
Reducir sus aportes a las asociaciones y programas para suplir crudo a países en el Caribe y Sur de América
Se ha señalado que Venezuela ha incrementado sus exportaciones al Caribe y el resto de Sur América de 595 mbpd en el 2002 a 912 mbpd en el 2004. En diferentes programas de suministro y acuerdos energéticos Venezuela suple de unos 98 mbpd a Cuba, otros 98.6 mbpd a Petrocaribe, Uruguay recibió 44 y Paraguay 18.6 mbpd como parte de la iniciativa de Petrosur.
Tal provisión ha sido firmada con facilidades de pagos, plazos muertos, y la posibilidad de intercambio de petróleo por insumos requeridos en Venezuela que van desde medicinas hasta carne y granos. Además de las relaciones e interconexiones de rutas y negocios derivados de estas exportaciones, se ha fortalecido la imagen “integradora” como lo llaman quienes le apoyan o “derrochadora” como lo califican sus adversarios, pero en todo caso esos barriles son recibidos siempre con una sonrisa en el hemisferio y crean nexos más allá de las filosofías.
Ante tal situación resulta poco menos que imposible que PDVSA decida reducir las exportaciones hacia el Sur, no sólo porque castigaría las ya precarias situaciones financieras de algunas Islas cuyas economías apenas se han oxigenado con nuestro crudo, sino que debilitaría los nexos e imagen del gobierno en la región.
Conclusión
Merece un corto pensamiento el escenario de menguar la producción de crudo liviano en Venezuela, al tiempo que se procure incrementar los envíos a China reduciendo los de Estados Unidos y que esta última haga presión a la nación Asiática en otras regiones. ¿Dónde queda espacio para recortar? En el sector que luce como área más débil en cuanto a su capacidad de protestar o presionar. El discurso en nuestra nación niega tal posibilidad, pero el cabildeo y los intereses internacionales, sumados a la capacidad de Venezuela de subir o no su producción de crudo livianos y la robustez de sus alianzas geopolíticas internacionales tendrán la última palabra.
[*] Artículo publicado en el diario Sexto Poder / José Gil, Ingeniero Geodesta con 22 años de experiencia en las áreas de geofísica, geología e ingenieria de yacimiento y operaciones de EyP petrolera en el ámbito nacional e internacional. Investigador de la geopolítica petrolera mundial. Fue profesor de técnicas de exploración en la Universidad del Zulia, y es expositor itinerante de foros y conferencias sobre petróleo, energía y su impacto en la sociedad moderna / E-mail: josedario.gil@gmail.com
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