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Caracas / Venezuela -
 


Héroes y los “Idus de Abril”
Orlando Ochoa Terán* / Semanario Quinto Día - 11/04/08

Desde la antigüedad los triunfos en la guerra o de una decisiva batalla han catapultado a un líder militar al poder. El caso del presidente Chávez es una anomalía sociopolítica e histórica. Se rinde el 4-F de 1992, su primera acción militar ofensiva y luego el 11-A de 2002 en su primera oportunidad de una acción militar defensiva. Curiosamente, ambas son reclamadas y celebradas como gestas heroicas.

Las victorias de las Galias le confieren a Julio César el poder dictatorial que más tarde lo conduce a su trágico destino. La heroicidad en el campo de batalla condujo a Napoleón a la gloria y después a Santa Helena. El triunfo en Waterloo lleva al Duque de Wellington a primer ministro de Gran Bretaña.

Washington como Bolívar llegan al poder a través de gestas guerreras. El triunfador de la Batalla de New Orleans contra el Reino Unido, general Andrew Jackson, lo convierte en el más prominente hombre de armas de EEUU y eventualmente en presidente.

No es el general confederado Robert Lee, el derrotado en la Guerra Civil Americana, quien llega al poder sino Ulises Grant, el triunfador de la Unión quien es electo presidente de EEUU.

Después de la Segunda Guerra Mundial dos generales triunfadores alcanzan la presidencia de sus respectivos países, Dwigt Einsenhower y Charles De Gaulle. Uno de los héroes de Stalingrado, Nikita Krutchev, es designado premier y secretario general del PCS a la muerte de Stalin. Dos generales sin victorias, Mathew Ridgeway de la guerra en Corea y William Westmoreland, antes de que la guerra Vietnam terminara en un caos para los gringos, no tuvieron oportunidad de alcanzar el poder por mucho empeño que pusieron.


La rendición

El caso del comandante Hugo Chávez es probablemente uno de los pocos en la historia del ascenso al poder de un militar sin el respaldo de alguna acción militar exitosa. Una verdadera anomalía que probablemente tenga que ver con la crisis de valores de finales del siglo XX. Ningún militar venezolano desde Bolívar hasta Pérez Jiménez se hace del poder precedido sólo de derrotas y rendiciones en combates.

Como se sabe la carrera política de Chávez fue marcada por un intento inicial de alcanzar el poder por vía de una asonada militar que terminó en pocas horas en una rendición incondicional. La desobediencia de su entorno militar el
11 de abril de 2002, sin la menor resistencia, lo lleva a rendirse mansamente. Sus captores, indecisos, son lo que no saben que hacer con el presidente en custodia.

Dos días después de secuestrado el gobierno por un grupo de empresarios y militares irresolutos, un grupo de oficiales liderados por el general Raúl Baduel, comprenden que la propuesta empresarial de cambio era, no sólo inaceptable, sino peor que los disparates y errores que se pretendían corregir y poner. El presidente de nuevo es llevado a Miraflores desde donde reclama, extrañamente, ser el protagonista de una nueva gesta heroica.

Por una de esas ironías con las cuales la dinámica política venezolana sorprende a propios y extraños, cuatro años más tarde, el general Raúl Baduel, convocará a los venezolanos a impedir la violación del orden constitucional, esta vez amenazado por el propio presidente Chávez, a través de una propuesta de reforma constitucional que el oficial calificó de “golpe de Estado”.


Al rescate

Este viernes 11 en realidad lo que se conmemora es una rendición. La celebración de la vuelta al poder el 13-A de 2002 la empaña el hecho de que quien la ejecuta es el mismo que el pasado 7 de noviembre convoca al país a votar contra otro golpe de Estado.

Efectivamente, si no atenemos al léxico del general Raúl Baduel, el pasado 2 diciembre el comandante Chávez hubo de rendirse por tercera vez como resultado de otro intento de golpe promovido a través de la
propuesta de reforma constitucional. En estos dos últimos intentos, la participación de este oficial fue crucial y hoy por hoy es la única personalidad en el amplio espectro político venezolano que confronta al presidente Chávez tete a tete. Los dirigentes de los partidos políticos están entretenidos jugando a elecciones de alcaldes y gobernadores, como le gusta al comandante Chávez.

Como en los Idus de Marzo de la Roma antigua, en los Idus de Abril se demostró que mientras el presidente Chávez se concentraba en destruir a sus enemigos, su entorno militar se sublevaba para no obedecer una orden ilegítima. Desde entonces no son precisamente sus enemigos los que han colocado al líder bolivariano en una situación en extremo comprometida, sino muchos de los que lo acompañaron en esta frustrada aventura.

Desde el 13 de abril de 2002, hombres y mujeres han estado rompiendo filas para poner distancia o colocarse al frente a un régimen que declina sin pausa. Por eso no tiene nada de extraño que quien lo salva de sus propios disparates, en aras de la constitucionalidad, sea el mismo que está en capacidad de reclamar también crédito y autoridad para desafiar a quien lo designó como héroe del Rescate de la Dignidad… cuando todavía la dignidad era rescatable.



[*] Orlando ochoaa terán / E-mail: o.ochoa@att.net

 

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