Pdvsa extiende sus brazos hacia
todos los sectores estratégicos
Marianna Párraga* / El Universal (Venezuela) - 04/05/08
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Sólo en la compra de las eléctricas, Vengas y Tropigas, erogó $1.300 millones
Electricidad, gas doméstico, alimentos y hasta telecomunicaciones han recibido recursos de Petróleos de Venezuela en el último año como parte de la ola de estatizaciones emprendida por el Ejecutivo con la finalidad de asumir el control de las industrias estratégicas del país.
Pdvsa está hoy en todas partes, bien sea a través de los cuantiosos recursos que año a año destina como contribución fiscal y social por exigencia del Ejecutivo o mediante su intervención directa en sectores medulares de la economía nacional.
El hecho de que Pdvsa haya servido de instrumento para ejecutar las estatizaciones completadas en los últimos 12 meses -y muchas de las que están por venir- no es casual: la petrolera cuenta con un ingreso fluido de recursos en dólares provenientes de sus exportaciones, tiene una estructura y un recurso humano lo suficientemente grandes como para hacerse cargo de nuevas empresas y ejerce un poder decisivo sobre la economía doméstica.
Lista sin fin
La lista de compañías que ahora engrosan la estructura organizacional de Pdvsa es larga: mediante la Corporación Eléctrica Nacional, de la cual tiene 25% de las acciones, Pdvsa tiene interés en 11 compañías eléctricas, incluyendo a la Electricidad de Caracas y Seneca, cuya estatización le correspondió por completo y por las cuales desembolsó el año pasado $1.197 millones. Para complementar su intervención en el sector eléctrico nacional, que por entero ahora está bajo la supervisión del Ministerio de Energía y Petróleo, Pdvsa creó la Empresa Nacional de Generación que incluye a las plantas que ya prestaban servicio para sus instalaciones.
En medio de este proceso, Pdvsa concretó el año pasado la creación de siete filiales no petroleras: Pdvsa Servicios, Pdvsa Industrial, Pdvsa Gas Comunal, Pdvsa Naval, Pdvsa Ingeniería y Construcción, Pdvsa Desarrollo Urbano y Pdvsa Agrícola.
La puesta en marcha de estas siete filiales ya comenzó a hacerse, tanto a través de esfuerzo propio como mediante la compra de empresas: las distribuidoras y envasadoras de gas en bombonas Vengas y Tropigas, adquiridas por 110 millones de dólares; Lácteos Los Andes, recientemente estatizada por 180 millones de dólares; y Dianca, traspasada en 60% por el Ministerio de la Defensa a Pdvsa a título gratuito y que muy probablemente estará bajo el mandato de Pdvsa Naval.
La lista no se queda allí. Cada una de las siete nuevas filiales no petroleras tiene previsto constituir empresas de capital mixto (ECM) con compañías nacionales y foráneas para fabricar en el país desde taladros y equipos petroleros hasta bombillos y electrodomésticos.
En el sector alimentos, la constitución de la red Pdval, que tiene como meta cubrir 15% del consumo nacional, requerirá la compra de empresas del sector y ya se habla de negociaciones para la estatización de al menos una cadena de supermercados con cobertura nacional.
Además, Pdvsa lidera las negociaciones para la toma de control de las tres cementeras que operan en Venezuela -Holcim, Cemex y Lafarge- y su presidente Rafael Ramírez, participa en el proceso de estatización de Siderúrgica del Orinoco. Esto muy probablemente derivará en la disposición de recursos de Pdvsa para financiar parte o la totalidad de las compras.
El sacrificio
Pdvsa destinó exactamente 1.307 millones de dólares, 73% de su ganancia neta nacional del año pasado, para completar las estatizaciones a su cargo y otros 615 millones de dólares como inyección directa de recursos al sector eléctrico. Estos montos excluyen el dinero que había transferido como contribución para la reestatización de Cantv. En ese mismo lapso, Pdvsa contrajo nuevo endeudamiento por 13.124 millones de dólares, un monto que colocó sus acreencias totales en 16.006 millones al cierre de 2007 y disparó su índice deuda/patrimonio de 5,4% en 2006 a 28,5% el año pasado.
Aunque la estatal argumenta que el levantamiento de recursos se hizo con intensidad para apalancar los años de mayor exigencia de inversión del plan Siembra Petrolera y que en 2008 no está previsto un endeudamiento de esa magnitud; llama la atención que estas operaciones de crédito se hayan hecho a la par de la llegada de la ola nacionalizadora del Estado.
Aparte de las implicaciones financieras de hacerse cargo de otro conjunto de empresas, muchas de ellas en una situación económica difícil y que por cierto se suman a una estructura ya sobrecargada con 190 filiales internas y externas, hay implicaciones operativas y gerenciales que han encendido alarmas. Asumir empresas no relacionadas con la actividad petrolera requiere experticia, personal operativo y gerencial y tiempo. Pdvsa presupuestó para este año una nómina de 71.652 personas, excluyendo a los contratados. Este número refiere un aumento de casi 15 mil empleados versus lo previsto para 2007 y muy probablemente no contempla la posibilidad de que Pdvsa absorba personal de las empresas cementeras o de Sidor.
Durante el tiempo de las estatizaciones, Pdvsa, por último, no ha incrementado su volumen de producción de crudo y gas natural, pese a los mandatos del plan Siembra Petrolera.
[*] E-mail: mparraga@eluniversal.com
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