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Caracas / Venezuela -
 


París-Mayo 68 y Caracas-Mayo 07
Orlando Ochoa Terán* / Semanario Quinto Día - 09/05/08

“Cuando una Asamblea Nacional se convierte en un teatro, todos los teatros deberían ser asambleas nacionales”. Graffiti en el Teatro Odeón de Paris ocupado por estudiantes

Llamar revolución al movimiento estudiantil que hace 40 años emergió en París con violencia para cambiar los valores políticos-morales de la sociedad occidental que aún sobrevivían desde la preguerra, podría resultar denigrante en la Venezuela de bolivarianos que también se hacen llamar revolucionarios.

Si bien la protesta en París no fue la primera revuelta juvenil de 1968 (en EEUU los estudiantes ya se habían manifestado con violencia contra la guerra de Vietnam), resultó la más emblemática en sus repercusiones. El mundo fue sacudido en sus cimientos.

A quienes les gusta identificar el detonante o la chispa que desató los eventos que estremecerían al mundo, la Universidad de Nanterre en las cercanías de París fue el escenario.

El rechazo de los estudiantes de esta universidad a la prohibición de poder compartir con sus compañeras el dormitorio, los obligó a llevar su protesta a las calles de París. A la cabeza iba un joven alemán llamado Daniel Cohn- Bendit. La opresión sexual se convirtió en un símbolo de represión política. La demostración pronto evolucionó en un torrente social incontenible que se llevará por delante al gobierno encabezado por el más glorioso de los héroes franceses del siglo XX, Charles de Gaulle.


A la descalificación de Cohn-Bendit, por ser de origen alemán y judío, los estudiantes respondieron con un grito de guerra que 40 años después se remeda o se invoca: “Todos somos judíos alemanes”. A Cohn-Bendit, apodado “Dany Le Rouge”, por el color de su cabello y sus ideas políticas, se le atribuyen algunos de los famosos eslogan que avergonzarían a unos pocos bolivarianos que tienen la edad para recordarlos: “Está prohibido prohibir”; “Vive sin límites y disfruta sin restricciones”; “Hay dos clases de revolucionarios, los que la hacen y los que se lucran de ella”.

Algunos no comprendieron lo que estaba ocurriendo. Una de estas paradojas aun llama la atención; el Partido Comunista Francés no sólo no apoyó el movimiento sino que exigió “moderación” y salida constitucional a la crisis. Fue “el comienzo del fin del Partido Comunista Francés” según asegura el físico y ex dirigente maoísta de entonces, Alain Geismer.

Obreros y empleados públicos se unieron a los estudiantes y las protestas crecieron exponencialmente. El ministro de Educación renunció, más tarde es el turno del primer ministro George Pompidou y finalmente De Gaulle quien deberá retirarse a su terruño. La formalidad de saco y corbata será desechada. El intruso sistema educativo fue demolido. La píldora anticonceptiva abrió paso a un nuevo eslogan: “libertad, igualdad y sexualidad”.


Liquidar el pasado

Como cualquier comandante bolivariano, durante la campaña electoral presidencial del pasado año el actual presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, prometió “liquidar el legado” de la generación de París-Mayo, a la cual culpó “de los malos resultados de los estudiantes en las escuelas, de la ola de criminalidad, de la crisis moral, de autoridad, del trabajo y de la identidad nacional”.

Para uno de los prominentes líderes de ese año, André Glucksmann, hoy un intelectual de renombre, el París-Mayo “es un monumento sublime o detestable que unos queremos celebrar y otros enterrar”. La ironía de Sarkozy, dice Glucksmann, es que “si no hubiera existido el París-Mayo, él no hubiera podido incluso ser invitado a cenar al Palacio Elíseo, por ser divorciado, mucho menos ser presidente de Francia”. Además, un descendiente de judíos habría sido “inimaginable”.

A pesar de que los efectos de la “revolución social”, como la llaman, llegan hasta nuestros días, las instituciones políticas no han cambiado mucho y el caso es que la derecha gobierna a Francia. Pero a diferencia de nuestra “revolución bolivariana” que conduce al país a la ruina, el París- Mayo no interrumpió lo que en Francia se conoce como “los treinta años gloriosos” de progreso económico que van desde 1945 hasta 1975.


Estudiantes

El principal líder del París-Mayo, Daniel Cohn-Bendit, regresó a Alemania para fundar el partido Lucha Revolucionaria, junto con Joschka Fischer (quien sería ministro de Relaciones Exteriores de Alemania), y que luego devendría en lo que hoy se conoce como el Partido Verde. Sólo después de una larga trayectoria política que se extiende hasta 1989, es cuando el antiguo líder estudiantil, Cohn- Bendit, alcanzó la posición de vicealcalde de Frankfur.

En 1994, Cohn-Bendit, fue electo diputado al Parlamento Europeo. En 2002 es designado jefe de la fracción parlamentaria del Grupo Verde de Europa y en el 2004 lideró la fundación del Partido Europeo Verde en Roma. En 2006 encabezó la campaña de los ambientalistas del continente para aprobar la Constitución de la Unión Europea.

Con mucha indulgencia o hipérbole, algunos quisieron parangonar la protesta estudiantil de mayo del pasado año, a raíz de la
suspensión de RCTV, con la de París-Mayo 68. Como hemos visto y como lo han demostrado algunos ambiciosos líderes estudiantiles, huelga cualquier comparación.

 

 

[*] Orlando ochoaa terán / E-mail: o.ochoa@att.net

 

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