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Caracas / Venezuela -
 


Subsidio a la gasolina descubre crisis del mercado interno
Marianna Párraga* / El Universal (Venezuela) - 19/05/08


La brecha entre el precio interno y el externo suma $10 mil millones al año

Ha dejado de ser la excepción que un conductor generoso le deje como propina al empleado de la estación de servicio que le limpió el vidrio o le infló los cauchos de su automóvil más de lo que gastó en llenar el tanque.

Venezuela es reconocida mundialmente como el país con la gasolina más barata en las estaciones de servicio. Mientras en Estados Unidos se escandalizan porque Alaska pasó a ser el primer estado con un galón superior a los 4 dólares (1,06 dólares el litro) y en Europa se pagan hasta 2,5 dólares por el mismo litro, en Venezuela el litro de gasolina más cara cuesta 0,097 bolívares fuertes, es decir, 4 centavos de dólar y una cantidad que puede perderse de vista entre las monedas que vinieron con la reconversión del bolívar.

El país acumula exactamente diez años sin aumento en el precio final de la gasolina y, aunque en enero de 2007 el presidente Chávez le ordenó públicamente al ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, estudiar escenarios para su incremento, esta posibilidad fue luego desechada, según admitió el propio Presidente hace pocas semanas, en medio de una de las mayores escaladas en el precio internacional del petróleo.


Ni siquiera los países beneficiarios de convenios de suministro como Petrocaribe, el Acuerdo de San José o el Acuerdo Energético de Caracas, que estipulan financiamientos para la factura petrolera, han logrado evitar la subida de los precios del litro de gasolina en la región.


En Honduras la gasolina y el diesel fueron elevados en 5 y 10 centavos de dólar, respectivamente, para ubicarse en $4,23 y $3,75 por galón (entre $1,11 y $0,99 por litro), esto como parte de un plan que busca atenuar el subsidio estatal al combustible.


En Nicaragua, tras el paro de transportistas por los altos precios en las gasolineras, el gobierno de Daniel Ortega accedió a subsidiar el galón de diesel con 1,3 dólares, dinero que saldrá del fondo ALBA Caribe por mandato del presidente Chávez. El ministro de Hacienda, Alberto Guevara, admitió que esta ayuda alcanza "enormes cantidades de millones de dólares''.


El premio para transportistas públicos y de carga derivó, no obstante, en castigo para el resto de los conductores. El galón de gasolina regular fue ajustado el viernes de 5,07 a 5,24 dólares (1,38 dólares por litro) en ese país y el diesel aumentó 32 centavos a $5,10 ($1,34 por litro).


Crisis tras bastidores

El enorme beneficio económico otorgado a los conductores venezolanos mediante la congelación prolongada del precio de la gasolina -que por cierto no se ha visto retribuido en el mantenimiento del costo del pasaje- genera distorsiones cada vez más difíciles de solventar.

En la medida en que aumenta el precio de la cesta petrolera venezolana, se abulta el subsidio a la gasolina, expresado como la diferencia entre el precio de venta externo e interno. Calculado con cifras del año pasado, cuando se vendieron en las estaciones de servicio 274 mil barriles diarios de gasolinas, se puede calcular que este subsidio supera ligeramente los 10 mil millones de dólares al año hoy, sin contar el subsidio al diesel y al gas natural para vehículos.


Pero más allá de este subsidio, que se traduce en dinero que deja de ingresar a las arcas de Petróleos de Venezuela, cada año la estatal pierde por cada litro dedicado al mercado interno. En 2006 el ministro Ramírez cifró esa pérdida en 80 bolívares (0,08 bolívares fuertes) por litro, de manera que por cada litro de gasolina de 91 octanos vendido en las bombas del país, que tiene un precio de 0,07 bolívares fuertes, Pdvsa le dio un subsidio directo a los venezolanos de 0,01 bolívares fuertes.


Otra de las distorsiones graves de la congelación del precio de la gasolina son las pocas opciones que le quedan al Ministerio de Energía y Petróleo para ajustar los márgenes de los cuales dependen los ingresos de transportistas, mayoristas y estaciones de combustible.


Según datos de los empresarios del sector, mientras la inflación acumula un salto de 508,1% desde 1998 y el salario mínimo ha aumentado 699,2%, el margen a las estaciones se ha ajustado 154,5% en ese lapso, al pasar de BsF 0,01145 a 0,02914.


En este momento en particular, tras el alza de 30% en el salario mínimo, muchos gasolineros no tienen fondos para cumplir con sus trabajadores. El ciclo de pedir ajustes al Menpet para pagar el aumento salarial, realizar un estudio para verificar las necesidades del sector y recortar el margen de Pdvsa para elevar el de las estaciones, comienza de nuevo. Pero esta vez con menos de donde sacar.


Envasadores de gas enfrentan amenazas de huelga

El primer intento sucedió la semana pasada cuando el sindicato de la empresa Técnicos de Gas prometió a los dueños la parálisis total de la planta si no cumplen sus compromisos laborales, pero éste no es el único distribuidor y envasador de gas en bombonas que enfrenta amenazas de huelga por la imposibilidad de cancelar el alza decretada sobre el salario mínimo.

La realidad de los industriales de gas licuado de petróleo (GLP, el que se expende en cilindros) no es distinta a la de los gasolineros. Los márgenes y los precios finales acumulan cuatro años y cuatro meses de congelación, ante lo cual las soluciones que plantea el Ministerio de Energía y Petróleo lucen como paños calientes.

El despacho dirigido por Rafael Ramírez no ha descartado la posibilidad de ajustar los márgenes a transportistas, envasadores y distribuidores de GLP, pero la primera opción no es esa, sino paliar su situación económica mediante la entrega de cilindros en consignación, para reemplazar una porción del parque de bombonas vencidas; la venta de cisternas y camiones con facilidades de crédito; y la realización de las pruebas de calidad que se requiere hacer en forma periódica a los cilindros.

Si bien en algunos casos esto ha servido para evitar que la prestación del servicio se interrumpa, muchos empresarios no ven otra opción que ofrecer sus compañías en venta al Estado -tal como sucedió con las más grandes, Vengas y Tropigas- o exigir un alza en los márgenes de comercialización. La última palabra la tiene el Menpet.

 

 

[*] E-mail: mparraga@eluniversal.com

 

 

 

 


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