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Caracas / Venezuela -
 


Nueva Derecha
Luis Marín* / Soberania.org - 21/05/08

El Partido Demócrata Liberal (PDL) y la organización regional del Zulia Rumbo Propio (RP),  han incurrido en muchas osadías simultáneas, por lo que resultan ser el único factor que ha distraído momentáneamente la atención puesta en las elecciones que tanto obsesionan a los políticos en estos días.

Y no ha sido, hay que reconocerlo, por acciones propias, que tienen tres años haciendo sus planteamientos sin que aparentemente nadie los escuche, sino por las circunstancias sobrevenidas en Bolivia con el tema de las autonomías.

Que tampoco es que sea un tema nuevo, porque en España es moneda corriente y uno de los caballitos de batalla del gobierno socialista de Zapatero, por lo que resulta más sorprendente que sea tan bueno allá y tan horripilante aquí y todos siguen siendo socialistas, incluso la ETA.

Las osadías del PDL y RP hay que tratarlas por separado, ordenadamente y como siempre pasa con la variedad, el primer problema es por dónde empezar.


DERECHA

Lo primero que llama la atención es que se definan de derecha abiertamente y sin ambages, en un país donde todo el mundo es o quiere parecer "de izquierda", quizás porque tiene muy buena prensa.  Además, lo de izquierda se asocia a pobres, trabajadores, progresistas y cosas así, que sería muy largo explicar de dónde provienen tales asociaciones.  En cambio, derecha se asocia con rico, conservador, reaccionario, cosas que son al menos tan arbitrarias como las anteriores.

No debería ser necesario decir que izquierda y derecha son términos espaciales, muy relativos, así que cualquier persona tiene siempre a alguien a su izquierda y a su derecha, o está situado a la izquierda de unos y a la derecha de otros. De manera que estas etiquetas no deberían ofender a nadie; pero sin embargo en este punto la costumbre es Ley y hay quien se ofende sinceramente si se le llama de un modo o de otro.

Lo cierto es que en Venezuela se vive hablando de una amenaza de derecha, incluso de ultraderecha, pero nadie ha visto todavía quien represente a ese sector o se identifique con él.

Vale entonces aclarar que se trata de una derecha liberal, partidaria de la economía de mercado, la libre iniciativa, la propiedad privada y un Estado reducido a su mínima expresión, lo cual luce bastante razonable.

Otro hecho cierto es que el régimen imperante en Venezuela se autodefine como "de izquierda", por lo que ser "de derecha" es una cuestión de simple decencia política y personal.


NO SOCIALISTA

Dicen también que "el problema es el socialismo", con lo cual se deja constancia de que Venezuela está intoxicada de socialismo, no desde ahora, sino desde que Rómulo Betancourt sentenció que aquí había que "meter el socialismo con vaselina".

Lo cierto es que este régimen que sufrimos los venezolanos no ha inventado nada, sino que ha exacerbado hasta lo imposible todos los vicios de los gobiernos anteriores (socialistas todos) eliminando los límites de racionalidad y temporalidad con que se ejercían, como la restricción de libertad económica, el control de precios y de cambio, el uso eventual de cadenas en los medios de comunicación, ni siquiera el programa dominical "Habla el Presidente" es un invento de este régimen, lo que le es propio es su exageración caricaturesca.

Pero esta magnificación grotesca no está acompañada por ninguna de las  virtudes del ancien régime, todas de carácter liberal, como el respeto a la propiedad privada, el estímulo a la libre iniciativa, la promoción de la clase media, la libertad de conciencia, expresión, organización y lo que sería su mayor logro, el proceso de descentralización.

Es un hecho cierto que no debería ser motivo de discusión, que el socialismo ha fracasado históricamente, en la práctica, en todas las sociedades en que se ha implantado, sean estas europeas, asiáticas, latinoamericanas, africanas, arias o judías, por lo que el problema no es racial ni de niveles de desarrollo económico o cultural.

Y en cualquiera de sus modalidades, sean comunistas radicales o socialistas moderadas, de socialismo sueco o polpotiano, industrialista o agrario, obrerista o campesino -no importa- ninguna ha servido sino para generar estancamiento, atraso, cuando no tragedias y catástrofes humanitarias, desde la ex Yugoslavia hasta Corea del Norte, pasando por Cuba y Zimbabwe.

Lo que está malo es el socialismo mismo, tanto en teoría como en la práctica.  Por lo que hay que comenzar a diseñar el antídoto desde la raíz del problema: una cosa son las proclamas socialistas, otra sus acciones reales y otra muy distinta sus resultados.

No hay que enredarse con las palabras. Es falso que aquellos fracasos y tragedias "no son socialismo", como les gusta escurrir el bulto a los socialistas tercos. Claro que lo es, el socialismo real es el único socialismo que existe. Lo que pasa es que como dicen los maracuchos: "socialismo bueno se muere chiquito".


AUTONOMÍA

La solución es la autonomía, pero no sólo de las regiones sino desde los individuos, familias, parroquias, municipios y Estados. Así que es una recontra infamia asimilar o identificar la autonomía con el secesionismo, que no tiene nada que ver. A un auténtico liberal lo que le motiva es la libertad individual y la autonomía sólo es una garantía de que el individuo no podrá ser oprimido de ninguna manera, porque siempre tendrá por dónde escaparse, siempre tendrá una alternativa.

Por eso es profundamente anticentralista y antitotalitario.  El
Estado totalitario pretende aislar al individuo para dejarlo inerme frente al Estado, todopoderoso e ilimitado, en competencias y capacidad de acción, mientras que el individuo no tiene ninguna.  Un Estado liberal se reduce a su mínima expresión, que son el orden público y la defensa externa, infraestructura y alguna beneficencia.

Por lo demás, debe dejar trabajar a los demás, según sus valores, habilidades potencialidades e intereses.

La descentralización política, económica y administrativa de las regiones es solo un aspecto de la autonomía, que debe completarse con la independencia económica y social de la persona humana, en su individualidad, de la familia, etcétera, para que no haya posibilidad de acorralamiento y opresión colectiva.

Por esto, un auténtico movimiento autonomista debe marcar distancia de este gobierno y de cualquier otro, porque no busca el poder para sí mismo, sino garantías para una auténtica libertad.  No basta que el individuo sea "libre" sino que no existan posibilidades reales de reducirlo a servidumbre.


ROSALES

Por esto es el colmo de la infamia que se quiera vincular a la crítica del PDL y RP al gobernador Manuel Rosales (MR), primero, porque no tiene nada que ver con estos movimientos autonomistas, ni ellos con él. Segundo, porque MR es un socialista de muy viejo cuño, su propuesta de democracia social es la misma socialdemocracia de siempre. Tercero, pero más importante, lo que MR le reprocha a este régimen es que no lo controla él.

Por ejemplo, es seguro que nunca desmantelaría al SENIAT, ese trapiche devorador de ahorro y destructor de progreso privado, sino al contrario, se amasa las manos pensando en ponérselas encima. Mucho menos a CADIVI, que no le estorba a él en absoluto y le es harto apetecible a sus secuaces. No prohibiría las cadenas, sino que se reservaría el derecho a usarlas cuando lo considerara conveniente. Si no es así, ¿por qué no lo dice desde ahora?

¿Por qué hay que sacarle la sangre a los contribuyentes, mientras se tiene un Estado dadivoso, que reparte dineros públicos a manos llenas y pretende que se regalen bienes y se presten servicios gratuitamente? ¿Qué justicia social puede ser ésta?


MR se presenta como "demócrata", pero su democratismo es el rancio centralismo democrático de Lénin, según el cual, las decisiones se forman de abajo hacia arriba, pero una vez que llegan al tope y se hace el dictado, se vuelven obligatorias para todos, de arriba hacia abajo: ¿No es eso cogollismo puro, tan criticado en los adecos y afines?

MR ofrece garantía absoluta de que todo el latrocinio y crímenes actuales quedaran impunes y promete que habrá más populismo, despilfarro de la
renta petrolera, facilismo, corrupción, como nadie habría soñado que fuera posible.

MR no quiere ninguna autonomía ni libertad para los individuos, sino echarle la mano a todos los mecanismos perversos de centralización, los omnipresentes sistemas integrados que acosan a los individuos desde que van a una farmacia por medicinas, pagan con tarjeta de crédito, llaman por teléfono, ven televisión o usan Internet, es decir, poder y más poder para el jefe, en detrimento de la dignidad de todos.


AMENAZAS

Los planteamientos de la Nueva Derecha representan un nicho importante para el desarrollo de una auténtica oposición al régimen totalitario que se está tratando de imponer en Venezuela; pero, como siempre pasa, también exponen algunos puntos débiles, fisuras por los costados que siempre aprovechan los enemigos para meter la daga.

Ciertamente hay temores arraigados a la sola mención de la palabra "derecha" a la que no se vacila ni un instante en agregar el prefijo "ultra", para hacerla más intimidante.

Pero, ¿quién dijo que Hitler y Mussolini eran de derecha? El partido de Hitler se llamaba Partido Nacional Socialista de los Obreros Alemanes, doctrinariamente era antiliberal, anticapitalista y antiparlamentario, se proponía crear una nueva sociedad con un "hombre nuevo".

Mussolini era un destacado dirigente del Partido Socialista Italiano, director del periódico, órgano divulgativo oficial,"Avanti!". Mucho después fundó su propio partido y su periódico "Il Popolo d' Italia", que se definía como revolucionario, anticlerical y crítico del conformismo burgués.

La derecha, sea monárquica o clerical, conservadora o radical, pero sobre todo la liberal y capitalista, jamás se tragó al nazi fascismo, ni era apenas tolerada por ellos, que la consideraban rémoras de un pasado que la revolución estaba determinada a borrar de la faz de la tierra y de la historia, más o menos como se propuso el otro líder revolucionario, el camarada José Stalin.

La izquierda heredó de Stalin, como tantas otras cosas, la manía de llamar "fascista" a cualquiera que se le oponga, no importa lo liberal que pueda ser. Antes de la II Guerra Mundial, los comunistas consideraban a los social demócratas como sus peores rivales en el movimiento obrero. Incluso la URSS no tuvo empacho en firmar con Alemania el pacto de no agresión Molotov-Ribbentrop y sólo después de la invasión nazi, los comunistas hicieron alianzas y entendimientos con la socialdemocracia alemana.

Pasados los apremios de guerra, retomaron la costumbre de llamar a los social demócratas "social fascistas" y de allí, a cualquiera que se les ponga en medio.

Es un punto grave que se quiera confundir autonomía con secesión, lo cual tampoco debería extrañarle a nadie, a la hora de la guerra sucia contra las autonomías regionales; pero el problema es que la secesión sí existe como fenómeno político y hay que prevenir de algún modo este extremo. Estos serían los retos de la ND que, por lo demás, es un eficaz antídoto contra el socialismo y el totalitarismo que le es tan consustancial, como la sombra al cuerpo.

También es una excelente oportunidad para quienes quieran hacerle una auténtica oposición a éste y a los demás caudillos que vengan en camino.

 

 

(*) Luis Marín, Abogado y politólogo venezolano. Graduado en la Universidad Central de Venezuela (UCV), Caracas, en 1981. Profesor de la UCV (1988-1998) / E-mail: lumarinre@gmail.com

 

 

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