Irán: Petróleo y Gas en Estado de Sitio
José Gil* / Soberania.org - 22/05/08
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Según los informes disponibles hasta el 31-12-2006, Irán posee 137.5 mil millones de barriles en reservas probadas de petróleo, que representan el 11.4% de las reservas petroleras del mundo, y le mantienen como la segunda reserva de crudo convencional del planeta. Adicionalmente, Irán es dueña de la segunda reserva de gas del mundo con 993 trillones de píes cúbicos.
Su infraestructura petrolera está ubicada principalmente en la región Occidental, que es frontera con Irak. Según la Agencia Internacional de Energía Irán posee 40 campos activos en producción, de los cuales 27 están en tierra y 13 costa afuera. La mayor parte de sus reservas son de crudo de 28°a 35° API, esto es, mediano, crudo preferido por los grandes consumidores del planeta.
Irán es una nación Islámica, pero no por eso es una nación rezagada del resto del mundo tecnológico. Incluso posee un programa para colocar en órbita el primer satélite de fabricación propia, en el 2009; además de mantenerse firme en desarrollar la tecnología nuclear. Sin embargo, en materia petrolera requiere mucho apoyo foráneo para poder proveerse de tecnología de vanguardia en proyectos de recuperación mejorada que le son esenciales.
Geografía energética vital
Existen dos regiones en el mundo que, sumadas, contienen la red de oleoductos y las reservas petroleras y de gas más importantes del mundo. Esas dos regiones son El Golfo Pérsico y El Mar Caspio. Solo un país en el mundo limita con esas dos regiones: Irán.
El norte de Irán limita con el Mar Caspio que accede a los oleoductos de Baku y el gas del Suroeste de Rusia, mientras al Sur limita con el Golfo Pérsico. Como si esto fuera poco, Irán tiene capacidad militar de controlar el Estrecho de Ormuz, por el que circula casi 20 millones de barriles por día.

Viejas y nuevas fricciones con Estados Unidos
Con las invasiones de Estados Unidos a Afganistán e Irak, se ha llegado a pensar que Irán quedaría en un estado de sitio con bases militares al Este y Oeste. No pocos analistas sugieren que de no ser por lo empantanado que se encuentra el ejército norteamericano en aquellas dos naciones, y sus relaciones con Rusia, ya habrían invadido Irán.
Las diferencias entre Irán y Estados Unidos son de vieja data. Al referirse a naciones como Irán, diría Dick Cheney: “es una lástima que el buen Dios no haya puesto los yacimientos en naciones democráticas”. Para Cheney, según sus críticos, todo lo que apoye a los republicanos en la Casa Blanca es democrático, y todo cuanto se oponga no lo es.
La actual realidad política en Irán es, en buena parte, producto de la intervención que Estados Unidos ha tenido contra esa nación. En 1950 el Primer Ministro Iraní, Mossadeg, nacionalizó la British Petroleum, desencadenando el enojo de Estados Unidos, Inglaterra y Rusia. Irán se dirigía, por sí misma, hacia un sistema político más abierto luego de derrocar al Sha, quien fuera impuesto de vuelta en Agosto de 1953 gracias -en buena parte- a la Casa Blanca y la CIA.
Las tensiones acumuladas estallaron en 1979 cuando se derrocó nuevamente al Sha Mohammed Reza. Hay fotografías que muestran al Sha un año antes, durante una visita a Estados Unidos, llorando al reunirse con Jimmy Carter, pero no por emoción sino por las bombas lacrimógenas lanzadas para dispersar las protestas estudiantiles contra su visita.
Durante la guerra Irán-Irak, el gobierno de Reagan apoyó y armó a Saddam Hussein. Siendo primer ministro Mohamed Jatami en Irán, éste envió desde su elección en 1997 varias señales a Washington de desear mejorar las relaciones entre ambos países, pero Clinton hizo caso omiso a las mismas.
El gobierno actual de Bush ha presionado a la ONU, y esta aprobó varias sanciones contra Irán, que incluyen congelamiento de capitales en el extranjero de 13 compañías iraníes y la restricción de venderle equipamiento que pueda ser utilizado con fines militares.
Gasolina: Talón de Aquiles
El consumo interno de barriles en Irán se ha incrementado a 1.7 millones de barriles por día, por su crecimiento demográfico, y la nación subsidia los precios de gasolina. Por otro lado, tiene limitaciones en su capacidad de refinación, que también alcanza 1.7 millones de barriles, por lo que es un importador de gasolina, solo superado por Estados Unidos. Unos 4.000 millones de dólares en gasolina fueron importados en el año Iraní que cerró en Marzo del 2008.
Esta debilidad hace a Irán vulnerable a embargos de gasolina y otros derivados del petróleo, y parte de sus ejercicios militares incluyen impopulares racionamientos de combustibles y electricidad ante una eventual invasión o suspensión de suministro por parte de sus principales proveedores: India, Holanda, Francia y los Emiratos Árabes Unidos.
Odiado y temido
El miedo es un carburante del odio, y si alguna nación odia a Irán y apreciaría una invasión por parte de Estados Unidos, es Israel. ¿Por qué? Entre otras causas porque Irán no es una nación árabe sino persa, gobernado por chiitas profundamente comprometidos, de los cuales desconfían principalmente Israel y, en menor grado, Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.
Con el ascenso en el poder de los chiitas en Irak, y con el fortalecimiento de los chiitas de Hezbolá luego de contener a Israel en su desproporcionado ataque al Líbano del 2006, las alianzas de chiitas en Irán, Irak, Siria y El Líbano hacen de Irán el más odiado y temido por Israel en la región. Algunos expertos en la geopolítica de la región señalan que ambas naciones tienen el potencial militar para aniquilarse mutuamente, y eso mantiene contenido a ambos.
El lobby Israelí Contra la petrolera Conoco
No siempre los intereses petroleros han prevalecido en la política exterior de Estados Unidos en el Medio Oriente, y el caso de Irán tiene ejemplos de ello. Informes publicados recientemente en la revista “Foreign Affairs” señalan que en 1995 desde Teherán se procuraba mejorar las relaciones con Norteamérica, a pesar de la resistencia de poderosos intereses sionistas con gran influencia en Washington. El entonces Senador republicano por Nueva York, Alfonse D´Amato hasta presentó un proyecto de ley para impedir cualquier negocio entre Estados Unidos e Irán, pero el presidente Clinton los rechazó inicialmente.
Para hacerse notar, Irán ofreció a la petrolera estadounidense Conoco el desarrollo de algunos de sus yacimientos, a lo que el presidente Clinton respondió anulando tal opción el 14 de Marzo, y añadió una orden ejecutiva que prohibía “a toda empresa petrolera norteamericana ayudar a Irán a explotar los yacimientos de petróleo” de Irán. El mismo Clinton declaró posteriormente que en esa decisión influyó el poder del lobby Israelí a través de Edgar Bronfman, antiguo jefe del Congreso Judío Mundial.
Finalmente, en mayo de 1995, Clinton ordenó suspender toda relación de comercio e inversiones en Irán. Las petroleras norteamericanas perdían la pelea contra el lobby de Israel, y hasta el presente Irán sufre enormes restricciones económicas que solo supera por su riqueza petrolera.
Aliado de Rusia
Rusia mantiene una buena relación con Irán, especialmente luego del período post-Yeltsin, que se opone a la presión e influencia de Israel. Como parte de su política de mantener su propia influencia en el Medio Oriente, Rusia invitó a representantes de Irán a ejercicios militares de alta tecnología en el 2007. Rusia está asistiendo tecnológicamente a Irán en la construcción de su primera estación nuclear.
¿Invadida por su petróleo y gas?
Mientras Estados Unidos continúe enredado en Irak, y la resistencia en Afganistán continúe asechando al gobierno en Kabul, luce poco probable que Estados Unidos se lance al ataque contra Irán. Lo cierto es que Irán parece contar con el apoyo de Rusia en una forma que Irak no llegó a contar, y a la vez su posición como proveedor de petróleo a China, le hace parte integral de una triada que constituye un eje energético sumamente poderoso.
Es difícil predecir el futuro, pero mucho más difícil sería pretender una incursión en Irán sin que el barril de petróleo rebase los 200 dólares y traiga muchos dolores de parto a los consumidores en Europa, Asia y Estados Unidos, eso sin contar con las acciones que China como beneficiario del petróleo Iraní tomaría, y las respuestas que Rusia pudiera dar para proteger sus intereses. Si se produjera, bien podríamos estar en la antesala al apocalipsis.
[*] José Gil, Ingeniero Geodesta con 22 años de experiencia en las áreas de geofísica, geología e ingenieria de yacimiento y operaciones de EyP petrolera en el ámbito nacional e internacional. Investigador de la geopolítica petrolera mundial. Fue profesor de técnicas de exploración en la Universidad del Zulia, y es expositor itinerante de foros y conferencias sobre petróleo, energía y su impacto en la sociedad moderna / E-mail: josedario.gil@gmail.com
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