www.soberania.org
 
Artículo
Caracas / Venezuela -
 


La vida de los otros
Víctor Suárez* / El Universal (Venezuela) - 08/06/08


Los registros de las operadoras estarían a la orden de los sabuesos del Estado policial

Marcus Wolf, llamado El Hombre sin Rostro por su habilidad para evitar ser fotografiado, dirigió durante veinte años la rama internacional de inteligencia del ministerio de seguridad del estado de la República Democrática Alemana, Stasi, con más de 4.000 agentes a su servicio. El escritor inglés John Le Carré escribió en su "honor" la novela El Espía que llegó del Frío.

A pesar de haber montado el más exitoso programa de operaciones encubiertas en Europa Occidental, Wolf atribuía un papel secundario a la tecnología como herramienta para el control social. Diminutos micrófonos, grabadoras y cámaras fotográficas y microfilms eran apenas las herramientas preferidas. "La contra-inteligencia utilizaba medios técnicos en los hoteles para la vigilancia de periodistas, visitantes extranjeros, gente considerada sospechosa, pero en general, en lo que concernía a nuestro servicio, el uso de medios técnicos jugaba un papel subordinado", declaró en 1998.


Hoy 90% de los venezolanos tiene un teléfono celular. Cada suscriptor tiene un registro en manos de su operadora, que incluye huella dactilar. La intervención telefónica oficial está limitada a la orden de un tribunal. La Ley de Inteligencia y Contra-Inteligencia (LICI) evade esa restricción. Los registros de las operadoras (25 millones de líneas) estarían de facto a la orden de los sabuesos del estado policial.

En el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York se encuentra un ejemplar de la livianita Lettera 22, una máquina de escribir portátil fabricada por Olivetti en 1949 que resultó objeto de persecución en todos los regímenes de terror que asolaron al mundo antes de la aparición de las computadoras personales en la década de los ochenta. La maquinilla, premiada como el mejor diseño industrial del siglo por el Instituto Tecnológico de Illinois, era un arma considerada letal cuya venta estaba prohibida en los países del este europeo, o en todo caso había que registrar su adquisición en la estación de policía más cercana.

"Si tuviéramos la posibilidad de lanzar en paracaídas miles de ImageWriter sobre territorio soviético, el comunismo caería antes de lo que ustedes piensan",
decía John Sculley, entonces presidente de Apple Computer. En 1982 se iniciaba la era de la Auto-Edición con estas impresoras que eran capaces de reproducir una página tamaño carta por minuto con una resolución de 144 puntos por pulgada. Hasta pasada la mitad de la década de los 80, en la URSS estaba prohibida la importación de impresoras y de computadores personales.

Alguna gente ha tenido la experiencia de convivir con los llamados espías dedicados, que eran agentes destinados a la vigilancia permanente de una persona en particular.
En agosto de 1985, durante la efervescencia de la Era Gorbachov en la URSS, me fue destinado un agente que decía ser periodista de la agencia de prensa Novosti. Serguei me esperaba en la cafetería del hotel Ismailovo, en Moscú, a las 9 de la mañana, y me acompañaba a todas las garrulerías que se presentaban en una ciudad que festejaba un festival mundial de la juventud. Sabía que yo era periodista (El Nacional, de Caracas) y se comportaba lo más amablemente que le era permitido, pero estaba más interesado en que le contara sobre la vida en Occidente. Nos hicimos panas. Le debo agradecer que me tradujera al oído el discurso crucial que ofreció Mijail Gorbachov en el estadio Lenin, ante cien mil personas, en el cual describió con crudeza las bases políticas, históricas y filosóficas de lo que se conoció como Glasnost y Perestroika (Apertura y Reestructuración), que a la postre derrumbaron 70 años de un sistema policiaco de opresión.

Pero la convivencia con los espías venía desde la infancia. En la época más oscura del régimen dictatorial de Marcos Pérez Jiménez era corriente en las calles de mi Barcelona natal la figura del "sapo público", personaje tenebroso que vestía de gabardina, corbata negra y sombrero de ala corta aunque la temperatura corriente era de 33 grados a la sombra. Entonces muy poca gente tenía teléfono, la comunicación con lo remoto era telegráfica, una radio de tres bandas era imprescindible y la TV era muy costosa para la gente común. Las madres recogían a los muchachos a las seis de la tarde de cada día, hora en que el "sapo de la cuadra" hacía su ronda habitual. Adecos, urredistas y comunistas resistían en la clandestinidad. Prohibido hablar de política.

En Praga existe un Museo del Comunismo (calle Prikope 10, para los interesados). Hace un par de años le visité. Allí se muestran las herramientas y métodos utilizados para el control policial ejercido por la policía secreta STB, sobre la vida diaria de los ciudadanos checos entre 1949 y 1989. De especial interés para establecer semejanzas y diferencias: el aparato de propaganda y medios, las milicias populares para el terror social, la censura y las instituciones coercitivas del Estado. Hace 40 años estuve en Checoslovaquia por primera vez, para ser testigo de la máxima expresión del totalitarismo: la invasión soviética en agosto de 1968 que aplastó al movimiento social que se conoce como la Primavera de Praga.

Los archivos de la red de espionaje en el exterior de la policía secreta de Alemania del Este fueron desclasificados, por la CIA, en 2003. Están contenidos en 381 CD-Roms, e incluyen las fichas de 290.000 agentes y 57.000 informes de acciones individuales de espionaje.

En La Vida de los Otros (Das Leben des Anderen, dirigida por Florian Henckel von Donnersmarck, Oscar 2006 a la mejor película en lengua no inglesa) hay una escena que muestra una "tecnología" primitiva pero que la policía secreta Stasi consideraba eficaz.
El detenido declara ante un oficial. Está sentado en una silla. Se le ordena colocar ambas manos debajo de las nalgas. Un paño recoge los sudores y los pedos del ciudadano. Ese paño es colocado posteriormente en un frasco que va al expediente del declarado. En caso de busca y captura de algún indiciado o sospechoso, el paño es restregado a perros amaestrados que saldrán en jauría.

Los propulsores de la LICI en Venezuela se han inspirado en la práctica de estados policiales que impusieron el terror en sociedades que hoy no existen, excepto en Cuba y Corea del Norte. Los métodos policiales para el control social no pueden tener mucho éxito en sociedades avanzadas tecnológicamente, con millones de computadoras enlazadas entre sí, 25 millones de teléfonos móviles en constante reverberación, ahora con GPS, trillones de SMS brincando día a día de un lado a otro, miles y miles de websites son información en cantidad y oportunidad que supera la de los medios tradicionales, existen seis millones de cuentas de correo electrónico, doscientos canales de televisión que entran por vías de difícil interceptación. La Guerra Fría terminó hace veinte años, pero Rodríguez Chacín, el ministro-policía, no se ha dado cuenta aún.

 

 

[*] www.insidetele.com / E-mail: vsuarezj@movistar.net.ve


 

Ley del Sistema Nacional de
Inteligencia y Contrainteligencia

Autor: Teniente Coronel Hugo Chávez.
Formato: Adobe Acrobat (PDF)
Páginas: 10
Tamaño: 40 KB

 

Temas relacionados:

 

 

 

 


Imprimir Imprimir Enviar a un amigo Enviar
Arriba
Volver
Volver a página anterior
 
Regresar a Portada
Portada
 
www.soberania.org - Contacto: soberania.org@gmail.com