www.soberania.org
 
Artículo
Caracas / Venezuela -
 


Petróleo y Etanol, ¿Tercer caballo del Apocalipsis?
José Gil* / Soberania.org - 27/06/08

“...y vi un caballo negro, su jinete llevaba una balanza en su mano...y se escuchó la voz que decía: Dos libras de trigo por un denario y seis libras de cebada por un denario, pero no dañes ni el vino ni el aceite”. En esos versos el canon bíblico se refiere al tercer caballo del Apocalipsis, el caballo negro, que representa -según los eruditos en el tema- el hambre y la recesión económica que sigue a la guerra.

Hambre que, además de su propio infortunio, se acompañaba del hecho de contar con el dinero para comprar comida pero no haber donde comprarla, pero en cambio si encontrar el vino y el aceite para lámparas que eran artículos de lujo pero inútiles como alimento.

Hemos venido señalado la relación entre el precio del barril de petróleo y el de los alimentos. La economía mundial se encuentra cerca del borde de una recesión, por efecto dominó de lo que ocurre en Estados Unidos. Las consecuencias globales pueden ir desde mayores hambrunas hasta guerras abiertas entre regiones, tocando una de las dos fibras sensibles al ser humano: su estómago, la otra es su bolsillo.

La paradoja del panorama actual es que, tal como en el Apocalipsis bíblico, los recursos energéticos y alimentarios son suficientes para producir la energía y comida per-capita que requerimos, mas no así para saciar el consumo voraz de la sociedad industrializada, carencia que se agudiza con China e India agregados a la lista de comenzales energéticos y alimentarios. Lejos de buscar un freno concertado al problema se continúan discutiendo soluciones para seguir consumiendo sin cambiar el modo de vida. Al tope de la lista de contradicciones debemos colocar que la noble tierra está siendo exigida para producir más, mientras es devastada y grandes extensiones de zonas sensibles como la Amazonía serán utilizados no para alimentos sino para que el Etanol nos permita seguir consumiendo vorazmente.

Nuestro afán por maximizar ganancias económicas empuja al planeta a un escenario peligroso donde la supervivencia de miles de millones está comprometida.


Brasil y Estados Unidos ¿Sembrar para comer o para combustibles?

Lo que ocurre en Estados Unidos y Brasil es digno de preocupación para el planeta. El primero promete reducir emisiones de dióxido de carbono (CO2) con el uso del etanol, pero el segundo quema tierras de la Amazonía, que es el principal pulmón del planeta, para generar el etanol para el primero. Ambas naciones defienden desde sus tribunas políticas el uso de etanol aduciendo que no impacta el asunto alimentario. ¿En verdad?

En Septiembre del 2007 el ex ministro de Agricultura de Brasil, Roberto Rodrigues, durante su disertación en el 18° congreso nacional Argentina “CREA”, llamó a los países productores de soya, maíz y caña de azúcar de la región a conformar unpolo productivo de biocombustibles”.  En ese sentido, el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) afirma que en el 2007 Brasil cosechó 133 millones de toneladas de granos, siendo la cosecha más alta en su historia. El IBGE prevé que los 12 cultivos principales ocupen una superficie de 490.000 Km2, equivalente a más de la mitad del territorio Venezolano, y casi el tamaño de España.

Por su parte, el presidente Bush declaró que espera que en el 2017 un 20% de la gasolina que se usa en Estados Unidos sea etanol, equivalente a 100 mil millones de litros. El asunto es que Brasil produce 20 mil millones de litros, de modo que necesitaría quintuplicar su producción para abastecer al mercado del Norte. ¿Qué extensión de tierra se necesitaría para tal meta?

En el 2006 el 23% de todo el maíz producido en Estados Unidos se dedicó a etanol y los precios subieron de 110 a 157 dólares por tonelada, lo que afectó a algunos consumidores, incluso mejicanos que consumen maíz de Estados Unidos. El citado Roberto Rodrígues señala que en el 2007 los productores del Norte sembraron 15% más de maíz y los precios volvieron a bajar, de modo que “El mercado organiza la situación, a veces con perjuicios para determinadas poblaciones del planeta, pero finalmente equilibra la oferta y la demanda. No tengo la menor duda de que la disputa entre alimentos y biocombustibles es un falso dilema”. La pregunta ética a contestar es: ¿Es necesario entonces que los alimentos se encarezcan y sean inaccesibles a algunos en el planeta para que la sociedad consumidora de combustibles no tenga que cambiar su modo de vida?

Es potestad del gigante del Sur decidir cuánto, cuándo y cómo serán utilizadas sus tierras, pero las consecuencias de su decisión nos afecta a todos en el planeta, al menos a los que necesitamos oxigeno para respirar.


Cifras actuales: Amazonía en peligro


Brasil tiene 62 millones de hectáreas sembradas con todo tipo de producción agrícola, de los cuales 3.4 millones son con caña para etanol; un 5%. Es el principal productor y exportador mundial de etanol de caña, con una producción en torno a 30 millones de toneladas y de 17.500 millones de litros por año, respectivamente.

Según sus proyecciones, el consumo mundial de combustibles aumentará 55% en los próximos 25 años. ¿Cómo hace esto atractivo el negocio para Brasil? La respuesta la presenta Getulio Vargas, coordinador del Centro de Agro-negocios de esa nación, quien defiende que “los países que tengan condiciones climáticas favorables, mano de obra y tierra barata, tecnología y una buena planificación estratégico, tendrán la ventaja”. Eso sugiere que la nación Carioca está dispuesta a continuar adelante con la expansión del negocio de los biocombustibles, en detrimento del mercado alimentario.


El gobierno brasileño ha refutado las crecientes críticas en el sentido de que el auge del etanol representa una amenaza para la preservación de la Amazonía. Pero el diario “O Globo” publicó en Julio del 2007 cifras oficiales del gobierno según las cuales la producción de caña de azúcar en la Amazonía brasileña saltó de 17.6 a 19.3 millones de toneladas solo en ese año. El auge del etanol ha producido inversiones de capitales nacionales y extranjeros en varios de sus estados. Entre 2007 y 2012 hay en marcha inversiones por unos 12.000 millones de dólares en nuevas plantaciones de caña, productoras de azúcar y destilerías de etanol.

No existe informe oficial de la cantidad de emisiones de CO2 que genera la quema de caña en Brasil, pero se estima que cada hectárea cultivada produce entre 2.200 y 3.000 litros de etanol. Durante la cosecha se quema alrededor del 70% de la caña en Sao Paulo, región medular del etanol, y si aún quedan dudas sobre el futuro del uso de las tierras, la práctica de quemas debía desaparecer para el 2005 en esa región, pero un antiguo gobernador, Gerardo Alckmin, extendió la fecha al 2031.

Además de amenazar la Amazonía por el impacto de la migración de ganado, la caña contribuye al aumento de emisiones de CO2 por el uso de fertilizantes, así como de maquinaria agrícola. Tales efectos encarecen el precio de los alimentos pues cambian el uso de la tierra e incrementan los costos de producción, desestimulando a sembradores de comida en beneficio de sembradores para etanol. Lamentablemente, algunos simplifican el asunto endosando los argumentos a intereses políticos a favor o en contra de uno u otro gobernante de turno.


El primero y segundo caballo

La guerra ha antecedido la crisis actual. No debe pasar por alto que los analistas internacionales señalan que, hasta Mayo del 2008, el costo de la guerra en Irak ha representado para Estados Unidos 500 mil millones de dólares en gastos directos y hasta 2 trillones si se suman los indirectos. Semejante gasto es uno de los factores que ha venido vapuleando al dólar y la economía de esa nación, que ha arrastrado no sólo a los deudores hipotecarios que han perdido sus casas y que superan al millón dentro de sus fronteras, sino al resto de las economías del planeta que ven lesionados sus intereses comerciales en la medida que intercambian mercancías y productos con aquella. La historia muestra claramente que el jinete del hambre sigue al de la guerra.


¿Se preparan las transnacionales para cambio de paradigma?

No pocos analistas ya sugieren que los mega-ingresos que las empresas energéticas transnacionales están percibiendo con un barril a 135$ son su base de contingencia para invertir en nuevas fuentes energéticas a futuro, se están preparando para un lento pero seguro cambio de paradigma, están llenando la despensa para cuando venga la crisis de la transición. De ser así se explica la reducción lenta pero consistente que se observa en los presupuestos de Exploración de las mismas, mientras las que se relacionan con asociaciones estratégicas para comprar reservas probadas se mantienen y hasta incrementan.

¿Alguien que esté invirtiendo en refinerías? Sólo algunas naciones productoras que ven en peligro sus colocaciones, pero los entes privados muy poco o nada  de eso.

Debería ser observado por todos los países productores lo que están haciendo Dubai y Arabia Saudita, quienes aprovechan los ingresos adicionales para construir infraestructura en nuevas y modernas ciudades, y hasta inversiones en turismo que sirva como atracción de capitales en el presente y a futuro. Por su parte Noruega mantiene su fideicomiso que ronda los 500 mil millones de dólares para cuando su economía deje de ser petrolera.


En Venezuela

Estamos importando alimentos, principalmente de Brasil, cuyos costos no tardan en incrementarse para Mercal, PDVAL y demás figuras creadas en el modo rentista en que se está utilizando el ingreso petrolero. Aunque sea noble la intención por esa vía se va al infortunio.

Hace sólo unos días el gobierno nacional ha dicho que el país necesita pasar de "rentista a productivo" y propuso la creación de un "Estado mayor agrario", para estimular la producción de alimentos con el fin de reducir la inflación, lo que confiesa que buena parte del gasto del gobierno es importar alimentos. Según cifras del Banco Central el precio de los alimentos en Caracas ha subido un 47,3%, cifras que suelen ser conservadoras.

Ante la problemática del precio de los alimentos a escala mundial, necesitamos prepararnos construyendo una base económica que garantice al menos el 50% de lo que comemos antes que la crisis se profundice. Es una insensatez pensar que sólo vendiendo petróleo a mayor costo podemos continuar sosteniendo esta cultura rentista.

Las misiones pueden haber beneficiado a un número de Venezolanos tradicionalmente “excluidos”, pero también ha creado una cultura que niega el esfuerzo y fustiga sobre todo al pequeño inversionista del sector privado, quien comúnmente pone mayor esfuerzo en su negocio pues invirtió su pensión o jubilación, y entiende que su modo de vida depende del mismo.

Es una odisea encontrar obreros para trabajar la tierra en forma productiva, aunque abundan quienes quieran un trozo sólo para usufructuarla sin generar beneficio colectivo alguno. Mientras tanto el SISDEM ofrece empleos por montones a obreros y mano de obra elemental, pero los especialistas que gerencien una transición de economía rentista petrolera a la que nos impone la realidad de avanzar con el resto del mundo (aunque sea el mundo que sobreviva la crisis que ya muestra sus garras) no abundan, pues el competitivo mercado profesional mundial está en su búsqueda.

Paradoja que en una nación con tantos ingresos petroleros algunos estantes en supermercados dependan del aparataje burocrático de la administración política, cuyas intenciones pueden o no ser las mejores, pero cuya capacidad de gestión dista de ser digna de imitar.

Mucha riqueza, mucho petróleo, pero la era petrolera se acerca a su fin, y el tercer jinete parece cabalgar a nuestras latitudes, recordando a los del Norte que el hambre es el resultado de las guerras, y a los del Sur que es una miseria invertir en lo que no hace falta, y carecer de alimentos en casa, que aún hay tiempo para prepararse para la escasez que inexorablemente llegará, pero que debemos hacerlo ahora, y entre discursos y elecciones estamos rezagados.

 

 

[*] José Gil, Ingeniero Geodesta con 22 años de experiencia en las áreas de geofísica, geología e ingenieria de yacimiento y operaciones de EyP petrolera en el ámbito nacional e internacional. Investigador de la geopolítica petrolera mundial. Fue profesor de técnicas de exploración en la Universidad del Zulia, y es expositor itinerante de foros y conferencias sobre petróleo, energía y su impacto en la sociedad moderna / E-mail: josedario.gil@gmail.com




Artículos del autor:

Exportaciones de crudo Venezolano
José Gil* / Soberania.org - 28/03/08

Producción, Pico y Precio del barril
José Gil* / Soberania.org - 14/03/08

Reservas y producción petrolera
hacia su hora “cero”

José Gil* / Soberania.org - 06/08/07

CITGO: entre la pobreza y la codicia
José Gil* / Reporte de la Economía (Venezuela) - 13/03/07

Más artículos...

 



 


Imprimir Imprimir Enviar a un amigo Enviar
Arriba
Volver
Volver a página anterior
 
Regresar a Portada
Portada
 
www.soberania.org - Contacto: soberania.org@gmail.com