Documento del Congreso de Los Pueblos del Ecuador
Congreso de Los
Pueblos del Ecuador / Soberanía.info
- 21/08/03
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Quito 21 de agosto del 2003
Señores:
Economista Guillermo Landázuri, PRESIDENTE DEL CONGRESO
NACIONAL DE LA REPÚBLICA
Doctor Armando Bermeo, PRESIDENTE DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
Aase Smedler, REPRESENTANTE RESIDENTE DE LA ONU EN EL ECUADOR
General (r) Paco Moncayo, ALCALDE DEL DISTRITO METROPOLITANO DE
QUITO
Los pueblos del Ecuador no sólo hemos tenido la fuerza para
resistir al proyecto neoliberal, sino que hemos ido construyendo
una alternativa. Hemos aprendido que la dictadura del mercado
financiero y especulativo termina por destruir la base económica
y social de nuestros países, como ha sucedido en Argentina.
Desde nuestro sufrimiento y nuestra lucha, sabemos que
otro Ecuador y otro mundo es posible.
La esperanza de un cambio profundo se expresó en
la rebelión del 21 de Enero del 2000; buscamos la refundación
de la República, con un cambio estructural, ante el fracaso
y la corrupción de la clase política tradicional.
El triunfo de Lucio Gutierrez abrió la expectativa de confirmar
este anhelo de cambio.
Sin embargo una vez en el Gobierno, el Coronel Lucio Gutiérrez
traicionó el compromiso de cambio y eligió la senda
del compromiso con el Fondo Monetario Internacional, con el Gobierno
de Bush y con la derecha oligárquica encabezada por el Partido
Social Cristiano.
A partir de la firma de la Carta de Intención con
el Fondo Monetario Internacional, optó por la continuación
de la política neoliberal aplicada por los gobiernos anteriores,
a favor de los grupos económicos, sobre todo financieros,
tanto locales como transnacionales. No sólo ratificó
el tradicional paquetazo económico de inicio de todos los
gobiernos y los compromisos subordinados al pago de la deuda externa;
sino que ahora la misión del FMI exige la
segunda fase dirigida sobre todo a la privatización
del petróleo, con la aprobación de reformas
a la Ley de Hidrocarburos para legalizar la entrega
de los campos petroleros del Nororiente y de las refinerías
a las transnacionales y al salvataje del OCP; la privatización
de la energía eléctrica, con la entrega de la administración
a las transnacioales privadas; la privatización de la seguridad
social, a través de la municipalización y la utilización
de los fondos del IESS para la reserva monetaria y el beneficio
del sistema bancario privado; la privatización de la educación
y de la salud a través de la municipalización y la
reducción del presupuesto para estas áreas claves.
El Gobierno se ha comprometido a aprobar la Ley de Servicio
Civil y Carrera Administrativa y de Unificación salarial,
destinada a destruir las organizaciones laborales, legalizar el
despido masivo de 30 mil trabajadores del sector público,
la reducción de la masa salarial en 280 millones de dólares
y el congelamiento de los sueldos de los trabajadores y de las pensiones
de los jubilados. La pro forma presupuestaria se sustenta en la
ampliación de la carga impositiva a la población,
a través de una nueva "reforma tributaria"
que eleve el IVA y los impuestos prediales y rústicos
y el retorno de la amenaza de la elevación del precio del
gas.
El otro capítulo de esta alianza es el creciente involucramiento
del gobierno en el Plan Colombia, la manutención
de la Base de Manta y la oferta de nuevas bases,
el sometimiento en la trayectoria de aprobación del ALCA,
y la defensa de una dolarización fracasada. El 22
de agosto llega el Presidente Uribe para tratar el Plan Colombia
2.
También existe el peligro de la implantación
de un régimen autoritario, basado en la transformación
de la política en asunto de seguridad nacional, la metamorfosis
de la defensa de los derechos laborales en cuestiones de sabotaje
y terrorismo, la organización de redes de espionaje, la persecución
y el encarcelamiento de los dirigentes laborales y sociales, la
amenaza de la utilización del "poder de las armas",
la violación de derechos humanos y laborales básicos,
el crecimiento del presupuesto militar y, en particular, de las
fuerzas policiales, y la constitución de bandas de choque
contra la movilización social.
El combate a la corrupción se ha quedado en palabras y más
bien se repiten viejas prácticas desde el poder: la impunidad
y el nepotismo.
La derecha oligárquica, agazapada en el dominio del poder
judicial y de organismos de control, como el Tribunal Constitucional,
en la utilización del gobierno local del Municipio de Guayaquil
y en una alianza "móvil" con el
gobierno, se consolida y prepara su retorno.
Mientras en el mundo se multiplican las denuncias contra el fracaso
de las políticas neoliberales y fondomonetaristas: mientras
Argentina empieza a salir del infierno de la convertibilidad, en
nuestro país, se fortalece el peligro de un neoliberalismo
tardío y extremista.
Estos seis meses han sido difíciles para las organizaciones
indígenas, campesinas, laborales y sociales. Hemos realizado
un costoso aprendizaje sobre la real política del Gobierno
y no logramos mantener un polo alternativo unido. Sin embargo, en
este momento avanza una nueva unidad en torno al Congreso de los
Pueblos.
Estamos ante una disyuntiva programática. El desenlace puede
darse o por el lado de la consolidación de la alianza del
Gobierno de Gutiérrez con la derecha oligárquica y
el Fondo Monetario para imponer definitivamente
el proyecto neoliberal privatizador; o logramos la reconstrucción
de las fuerzas políticas alternativas, una alianza de las
organizaciones sociales, indígenas, campesinas, y laborales
con las fuerzas políticas democráticas, para detener
la ofensiva privatizadora y retomar el mandato histórico
de un cambio profundo hacia un Ecuador más justo y equitativo
para todos y todas.
Nuestra línea de acción:
La primera tarea es la reconstrucción de la unidad programática
y estratégica de las organizaciones sociales, indígenas,
campesinas y laborales, y de la alianza con las fuerzas políticas
democráticas y con los
sectores nacionalistas de las Fuerzas Armadas.
Declaramos la oposición popular y democrática al Gobierno
socialcristiano, neoliberal y autoritario de Lucio Gutiérrez.
Asumimos la promoción de nuestro propio gobierno.
Los diálogos no han sido fructíferos en estos seis
meses, pues el Gobierno se ha burlado de los compromisos. Si el
Presidente quiere dialogar, debe dar pruebas públicas de
un cambio de política y de ser capaz de honrar la palabra
empeñada.
Ante este fracaso, acudimos al Congreso Nacional para
demandar los cambios que requiere el país e iniciar un proceso
de vigilancia para lograr este objetivo. A la nueva mayoría
parlamentaria demandamos detener las reformas de a la Ley de Hidrocarburos
presentadas por el Gobierno y abrir un debate político sobre
la política petrolera que requiere el país; archivar
definitivamente la Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa
y de Unificación Salarial y empezar a tratar un proyecto
alternativo de Ley de equidad salarial; exigir que el Gobierno cumpla
la Ley y pague a los servidores públicos la décimo
cuarta remuneración; propiciar un diálogo nacional
sobre el Presupuesto Nacional para impedir que se continúe
el camino de los nuevos endeudamientos externos y del castigo de
nuevos impuestos; y asumir la responsabilidad que le corresponde
en el tratamiento de los tratados del Plan Colombia y de la Base
de Manta, para garantizar una política de no alineamiento
y de paz, y de los acuerdos del ALCA, para defender los intereses
del país e impulsar una integración diferente de nuestro
Continente.
Estaremos vigilantes para que se realice la despolitización
y no continué el control del Partido Social Cristiano sobre
la administración de justicia. Demandamos una auditoria sobre
la Fiscalía general de la Nación.
Acudimos al Alcalde de Quito para demandar que no siga los
pasos de destrucción de la seguridad social, la educación
y la salud, a través de la municipalización de la
privatización de las empresas eléctricas a través
de la entrega de la Administración a transnacionales privadas.
Le solicitamos que no se entregue las llaves de la ciudad a Alvaro
Uribe, pues las puede perder en la estrategia de guerra a la que
quiere arrastrar a nuestro país en el Plan Colombia 2.
La hora es difícil para el Ecuador; por ello creemos que
no es necesario un Acuerdo Nacional para salvar
al país. Acudimos a la representación de la ONU en
el Ecuador, para solicitar la mediación hacia un diálogo
serio y veraz, a fin de evitar que se agudice la crisis económica
y la intranquilidad social y política en el país.
Nuestra línea es presentar propuestas alternativas. Estamos
abiertos a un acuerdo que beneficie al país y no a reducidos
grupos de poder que han dominado la vida del Ecuador.
Nuestra propuesta: Por la defensa de la soberanía,
la democracia y la vida.
Defensa de la soberanía
Rechazar y detener las privatizaciones y concesiones del
petróleo, electricidad, seguridad social, educación
y salud. Detener el intento del Gobierno y de la derecha socialcristiana
de apoderarse de los fondos de la seguridad social. Pedir a la nueva
mayoría parlamentaria que no de paso a las reformas a la
Ley de Hidrocarburos orientados a la entrega de los recursos petroleros.
Demandar al Municipio de Quito y al Consejo Provincial de Pichincha
que no den paso a las privatización de la Empresa Eléctrica
Quito con la entrega de la administración a una empresa privada
internacional: y más bien impulsen un acuerdo provincial,
para garantizar la modernización y eficiencia de las empresas;
y no dar paso a los intentos socialcristianos de privatizar el IESS
a través de la municipalización.
Impulsar un proceso de modernización y fortalecimiento
de las empresas públicas.
Fortalecer la lucha en contra del ALCA, la Base de Manta y el involucramiento
en el Plan Colombia. Impulsar la unidad andino-bolivariana y latinoamericana
y la construcción de otro mundo posible, basado en la solidaridad
y la cooperación. Rechazar la presencia de Uribe el 22 de
agosto para firmar el Plan Colombia 2.
Defensa de la Democracia
Exigir el cese de la persecución a los trabajadores petroleros,
profesores de la Escuela Politécnica Nacional y comunidades
indígenas de Sarayacu, acusados por el gobierno como terroristas
y subversivos, reintegro inmediato de todos los trabajadores despedidos.
Demandar a la comunidad internacional de Derechos Humanos, la investigación
y la exigencia de que el Estado proceda a realizar el desmantelamiento
de las redes de espionaje y de las bandas
de choque organizadas desde el poder.
Defender los derechos sociales y laborales a la organización,
a un salario digno, a la contratación colectiva, al trabajo
y al reconocimiento del escalafón. Pedir a la nueva mayoría
parlamentaria que no dé paso al intento de introducir nuevamente
la Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa y de Unificación
Salarial exigida por el Fondo Monetario Internacional. Presentar
como alternativa un proyecto de Ley de equidad salarial.
Exigir al Gobierno el respeto a la independencia e integridad de
las organizaciones indígenas. Exigir el respeto del Municipio
a los derechos de los comerciantes minoristas y de sectores informales
a tener condiciones favorables para un trabajo digno.
Defensa de la vida
Impulsar la lucha por un Plan emergente de reactivación
productiva, que empiece por un Plan emergente de reactivación
productiva, que empiece por el respaldo al campo y a las empresas
productivas públicas y privadas y de una respuesta al fracaso
de la dolarización. Demandar que se paren todas las formas
de salvataje bancario y salvataje de las transnacionales petroleras,
en particular el Consorcio OCP.
Enfrentar la exigencia del Fondo Monetario Internacional de un nuevo
paquetazo económico, con el alza de impuestos y
de las tarifas de los servicios básicos. Rechazar en particular
la elevación de los impuestos a los predios rústicos
y demandar que se suspenda el alza de las tarifas eléctricas.
Exigir el cumplimiento del acuerdo para el carné de tarifa
estudiantil para transporte público.
Luchar por un Presupuesto Nacional para el 2004 que reduzca
el pago de la deuda externa y el presupuesto militar y garantice
un presupuesto social para el fortalecimiento de la educación
y la salud pública. Oponernos a las migajas de los
remozados bonos de la pobreza. Rechazar el nuevo intento de elevar
el precio del gas. Demandar que conste en el Presupuesto la obligación
constitucional del Gobierno de pagar la deuda del Estado al IESS.
Esta la hora de la UNIDAD. Vamos a juntar nuestras fuerzas
para construir el País que aspiramos para todos y todas,
pues sabemos que OTRO ECUADOR ES POSIBLE.
Atentamente
Pedro de la Cruz - FENOCIN
Eduardo Delgado - CMS
Jaime Arciniegas - FUT-CEOLS
Ernesto Castillo - FP-UNE
Marco Murillo - FEINE
José Agualsaca - FEI
Faustín Valencia - FETRAPEC
Edgar Ponce - ENLACE
Lincoln Jara - FEDELEC
Santiago Yagual - CTE
Mesías Tatamuez - CEDOCUT
Luis Dután - UGTE
Héctor Terán - CONASEP
Gerardo Ramos - Confederación de Jubilados
Miguel García - FEDESEP
Alexis Ponce - Derechos Humanos
Luis Muñoz - FENAJE
Paúl Jácome - FEUE
Marianela Rodríguez - FETSAE
José Merchán - FEUNASSC
Galo Yupanqui - OSUNTRANSA
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