Armas
de engaño en masa
El empleo de la propaganda en la guerra de Bush contra Irak
Bernie Dwyer - Cubadebate
/ Rebelión (España) - 05/09/03
|
Entrevista con John Stauber y Sheldon Rampton, realizada
por Bernie Dwyer, sobre su libro "Weapons of Mass Deception:
The Uses of Propaganda in Bush's War on Iraq" (Armas de engaño
en masa - el empleo de la propaganda en la guerra de Bush contra
Irak).
El Presidente de Estados Unidos George
W. Bush pasó de ser el hazmerreír a ser
considerado un héroe en relación con los sucesos del
11 de septiembre y la guerra en Afganistán. Los autores del
libro "Las armas de engaño en masa: el uso de
la mentira en la guerra de Bush contra Irak" demuestran
cómo la administración del presidente Bush utilizó
las agencias de inteligencia, a los "tanques pensantes",
al personal de la Casa Blanca, una gigantesca maquinaria de relaciones
públicas, a cínicos propietarios de medios de comunicación,
a periodistas oportunistas y cuantiosas sumas de dinero para fabricar
"pruebas" que justificaran la guerra contra un
país que no poseía armas de exterminio en masa.
Bernie Dwyer: Según sus palabras, éste
es el primer libro que pone al descubierto la agresiva campaña
de relaciones públicas desatada por el gobierno de Estados
Unidos para convencer al pueblo estadounidense
de que apoyara la guerra contra Irak. Resulta aterrador
que se pueda vender una guerra de la misma manera que se vende un
producto cualquiera. ¿Considera usted que este método
ha funcionado con el pueblo estadounidense?
Sheldon Rampton: John y yo llevamos alrededor de diez años
escribiendo sobre la industria de las relaciones públicas
y lo primero que puedo decirle es que éstas surgieron de
una guerra: la Primera Guerra Mundial. Los fundadores de la industria
de las relaciones públicas en Estados Unidos procedían
de un comité que promovía el apoyo popular a la guerra.
A lo largo de la historia de las relaciones públicas como
industria, se han aplicado las enseñanzas aprendidas de la
propaganda de guerra. Es lo opuesto a lo que usted dice. No
se trata de que la propaganda comercial se aplique a la guerra,
sino que la propaganda de guerra se emplee para comercializar mercancías
y pienso que, en cierto sentido, la propaganda desatada alrededor
de la guerra contra Irak perseguía simplemente vender una
mercancía.
Bernie Dwyer: Otro aspecto preocupante es que,
según usted, altos funcionarios de la administración
del presidente Bush abogaban por la invasión contra Irak
aún antes de que éste asumiera la
presidencia, pero esperaron hasta septiembre del 2001 para informar
a la opinión pública. Se aprovecharon del trágico
suceso. ¿Considera que fue así realmente?
John Stauber: Sí. Desafortunadamente, es
evidente que altos funcionarios de política exterior de la
administración del presidente Bush se aprovecharon, de manera
totalmente inescrupulosa e insensible, de los ataques terroristas
en Nueva York y Washington DC en septiembre del 2001. Conocemos,
a través de los informes de Bob Woodward
y de otros, que en la propia tarde del 11 de septiembre el Presidente
Bush, en una reunión con el consejo de seguridad nacional,
dijo que "por horribles que fueran los acontecimientos
debían verse como una oportunidad". Al día
siguiente, al parecer motivado por estas palabras del presidente,
el subsecretario de defensa, Paul Wolfowicz, ya
hablaba de desplegar un ataque contra Irak.
Desde entonces, ha salido a la luz información que demuestra
hasta qué punto el jefe de Wolfowicz, Donald
Rumsfeld, abogaba por un ataque inmediato
contra Irak.
Buscaban desesperados vincular a Irak con los sucesos del 11 de
septiembre. Por supuesto, como sabemos no existe conexión
alguna, pero ello no impidió que estos llamados neo-conservadores,
después de una década abogando por atacar a Irak,
lanzaran la campaña de mentiras que terminó por convencer
a la mayoría del pueblo estadounidense de que Saddam
Hussein e Irak estaban detrás de la tragedia del
11 de septiembre y que habían iraquíes en los aviones
que atacaron Nueva York y Washington DC ese día.
Muchos de estos neo-conservadores eran fundadores del denominado
Proyecto para el Nuevo Siglo Americano de 1997,
encabezado por Bill Cristal, el cual abogaba por
un ataque contra Irak. El 11 de septiembre fue solo el pretexto
de que se valieron para convertir la denominada guerra contra el
terrorismo en una guerra contra Irak.
Bernie Dwyer: En su libro usted plantea que la
propaganda perseguía dos objetivos. Por un lado, crear un
estado de opinión en el pueblo de Estados Unidos a favor
de la guerra contra Irak y, por otro, suscitar la admiración
internacional por el estilo de vida americano ¿Pudiera explicarnos
cómo hicieron ellos para convencer a los estadounidenses
y conseguir su apoyo a la guerra?
Sheldon Rampton: La campaña para conseguir que los
estadounidenses apoyaran la guerra no tiene que ver con la propaganda
dirigida a lograr que otras naciones admiraran y secundaran a Estados
Unidos. Son dos cosas diferentes. La campaña lanzada por
Estados Unidos para convencer al pueblo de que apoyara la guerra
aún hoy sigue enviando mensajes muy claros. Uno de
esos mensajes es que Irak estaba acumulando armas. Otro
se refiere a que Irak estaba de algún modo vinculada con
los ataques del 11 de septiembre, en complicidad con Al Quaeda.
El tercer mensaje es que el pueblo iraquí recibiría
a los soldados estadounidenses como sus libertadores y les agradecería
el derrocamiento de Saddam Hussein. Los funcionarios de
la Casa Blanca repetían esos mensajes una y otra vez,aunque
en algunos casos lo hacían de manera indirecta.
Por ejemplo, ellos nunca dijeron directamente tener pruebas que
vincularan a Irak con Al Quaeda, porque realmente no hay evidencia
alguna de que Irak y Al Quaeda operaran de manera conjunta. No existe
prueba de que Irak tuvo que ver con los atentados del 11 de septiembre.
Ellos simplemente lanzaron insinuaciones y luego la propaganda comercial
en Estados Unidos se encargó de amplificarlas y difundirlas.
Un funcionario de la administración del presidente Bush decía
algo así como: "Hemos escuchado informes de
que eso fue lo que ocurrió" y luego el periódico
lo publicaba como un hecho verídico, sin dejar margen a la
duda. Se creó el efecto de una cámara de resonancia.
La administración del presidente Bush no tuvo realmente que
mentir.
Contaba con los medios de comunicación para exagerar
y difundir sus mensajes.
Bernie Dwyer: Los métodos que usaron fueron
obviamente muy efectivos y ello explica el apoyo de la mayoría
de los estadounidenses a la guerra en aquel momento ¿Cuáles
fueron esos métodos?
John Stauber: Primero hay que entender la rareza de los
ataques terroristas contra Nueva York y Washington D.C. Ningún
estadounidense de hoy recuerda un caso similar, en que enemigos
foráneos atacaran Estados Unidos y causaran miles de muertos.
Simplemente, no se conocía nada semejante y pienso que esos
hechos causaron un terrible impacto en la psiquis del pueblo estadounidense.
Fue un suceso que sorprendió y horrorizó a todos.
El hecho de que el ataque tuviera cobertura televisiva en vivo y
que todos alrededor del mundo con acceso a este medio presenciaran
el horrendo acontecimiento, provocó que el impacto fuera
inmensurablemente masivo.
La respuesta fue inmediata en reclamo de venganza, lo cuál
es comprensible. La administración del presidente
Bush se aprovechó de la fuerte conmoción, pues los
ánimos en Estados Unidos eran favorable a una respuesta apropiada
a los acontecimientos del 11 de septiembre. Sin embargo,
fue necesario desatar una fuerte campaña de relaciones públicas,
como se describe en nuestro libro, para lograr el apoyo a la guerra
contra Irak. Como explicó Sheldon, se insinuó que
Irak estaba detrás de los sucesos del 11 de septiembre.
Luego, la administración del presidente Bush dijo saber dónde
se encontraban las armas de exterminio en masa en Irak; que los
esfuerzos internacionales por encontrar esas armas nunca resultarían
y que si no las encontraban inmediatamente, como sugirió
Condoleezza
Rice, el próximo ataque terrorista bien podría
ser una nube en forma de hongo elevándose por sobre el territorio
estadounidense.
Pienso que el éxito de la campaña propagandística
que convirtió la guerra contra el terrorismo en una guerra
contra Irak se debió en gran medida a la incapacidad de los
medios de comunicación en Estados Unidos para examinar y
cuestionar esos reclamos. Es irónico, pues una de
las quejas de los sectores de negocios contra los medios de comunicación
que reciben apoyo gubernamental, ya sean los medios de comunicación
en Estados Unidos o la BBC en Inglaterra, es que se han
convertido en el brazo propagandístico del gobierno y eso
es algo horrible. Lo que presenciamos en Estados Unidos
fue que los grandes conglomerados de los medios de comunicación,
como Rupert Murdoch, la cadena Fox
y la cadena MSMBC, entre otros, se convirtieron
en el brazo propagandístico de la administración del
presidente Bush, repitiendo una y otra vez las insinuaciones
y la falsa información como si se tratara de noticias ciertas.
Un aspecto interesante de nuestro libro ¨Armas de engaño
en masa¨ es que incluimos muchos documentos y notas
al pie de página. Por cada cuatro páginas de impresión
hay una de documentos, y si nos detenemos a analizar ésta
encontraremos que las fuentes son fundamentalmente medios masivos
de comunicación, tales como The Washington Post,
The New York Times, The Wall Street Journal o ABC News.
La información contenida en nuestro libro, y que revela hasta
qué punto el pueblo está siendo engañado,
estaba al alcance de todos, pero la mayoría de los estadounidenses
se informan a través de la televisión y en el caso
de esta guerra, a través de una cadena en particular, la
Fox, propiedad del multimillonario ultraderechista Rupert
Murdoch, quien es un partidario acérrimo de la misma ideología
del Nuevo Imperio Americano que defienden los neo-conservadores
Rumsfeld, Wolfowizc, Bill Crystal y otros.
Lo que realmente ocurrió fue que mientras la administración
desataba su campaña propagandística y los tanques
pensantes financiados por la ultraderecha, como el American
Enterprise Institute, el Hudson Institute
y otros, se lanzaban en esfuerzos similares, los medios de comunicación
en Estados Unidos fueron incapaces de desenmascarar, confrontar
y cuestionar esas campañas. De ahí el éxito
de las mismas. Los medios de prensa estadounidenses pasaron
a ser el brazo propagandístico de la administración
del presidente Bush, el instrumento necesario para convencer al
pueblo estadounidense y lograr que apoyaran la guerra, los estadounidenses
tienden a confiar en lo que dicen los medios de comunicación
y en este caso, los medios de comunicación se hacían
eco de la campaña propagandística del gobierno.
Bernie Dwyer: ¿Podría describir algunos
de los métodos empleados para convencer a la opinión
pública estadounidense?
Sheldon Rampton: Una de las cosas que ellos hicieron
fue abrir una oficina en la Casa Blanca, denominada Oficina
de Comunicaciones Globales. Se hizo para garantizar la
consistencia de los mensajes que se emitían desde la Casa
Blanca, lo cuál pudiera parecer bastante inofensivo. Pero
lo que ocurrió realmente era que ellos formulaban diariamente
una serie de mensajes que enviaban vía correo electrónico,
lo que denominaron Mensajero Global, a las embajadas
estadounidenses en el exterior y a las oficinas de gobiernos simpatizantes,
como el gobierno de Tony Blair en Inglaterra. Estos
repetían el mensaje al cuál todos debían concretarse
cuando hablaran sobre Irak ese día.
El objetivo era que nadie, ni siquiera el vicepresidente Dick
Cheney, se aventurara a emitir declaraciones independientes
sobre el tema Irak. Ésta es una técnica muy
común de las relaciones públicas, la consistencia
de los mensajes. Aunque parece inofensivo tiene en realidad
un efecto bastante insidioso. Favorece el efecto de cámara
de resonancia porque el mismo mensaje se repite una y otra
vez desde múltiples fuentes y asume una cierta carga
de veracidad debido a la repetición. También,
tiene el efecto de silenciar a aquellas personas dentro del gobierno
que tienen opiniones diferentes. De hecho, había opiniones
contrarias dentro de la Agencia Central de Inteligencia,
que advertían que el análisis de la Casa Blanca no
era exacto: las denuncias referidas a la tenencia iraquí
de armas de exterminio en masa no eran exactas y las aseveraciones
de que los soldados estadounidenses serían bien recibidos
por el pueblo Iraquí eran igualmente erróneas. La
CIA emitió avisos claros, pero la necesidad de asegurar la
consistencia de los mensajes impidió que esas voces fueran
eficaces y a la larga el pueblo estadounidense las desoyó.
Ese es un aspecto.
Otro aspecto es la técnica que ellos usan, denominada agencia
de prensa. Una mujer llamada Illeana Benidor
tiene una compañía de relaciones públicas bajo
el nombre de Benidor Associates. Su trabajo consistía
en monitorear diariamente todos los principales órganos de
prensa en Estados Unidos y pedirles que invitaran a los clientes
de su firma a charlas para exponer sus puntos de vista sobre el
tema Irak. Ella contactaba a todas las cadenas de televisión
y también a publicaciones periódicas como The Wall
Street Journal o The New York Times y les pedía
que aceptaran escritos de clientes de Benidor Associates, expresando
sus puntos de vista sobre el tema Irak. Por supuesto, todos
sus clientes estaban a favor de la guerra. Por ejemplo,
The Wall Street Journal dijo que hubo un momento en que
el periódico ya había utilizado a todos los clientes
de la firma. Sin dudas, Illeana Benidor tuvo mucho éxito
en lograr que sus enfoques salieran divulgados en los principales
medios de comunicación.
El clima de patriotismo predominante en el país, exacerbado
a partir de los sucesos del 11 de septiembre y la campaña
propagandística a favor de la guerra desatada por la actual
administración, impidieron que puntos de
vista contrarios lograran algún espacio en los medios de
comunicación. De hecho, John y yo conocemos a personas
que trabajaban como consultores de relaciones públicas de
grupos pacifistas. Ellos también llamaban a los periódicos
y a las cadenas de televisión y les pedían que entrevistaran
a miembros de esos grupos. Su petición era siempre
rechazada. El efecto fue que un punto de vista
tuvo toda la divulgación posible, mientras que el otro fue
totalmente silenciado.
Bernie Dwyer: Ellos parecían haber desarrollado
un programa de acción detallado que podría aplicarse
contra cualquier enemigo ¿Cree usted que algo así
pudiera usarse contra Cuba?
John Stauber: Desgraciadamente, hemos sido testigos
del éxito de la campaña anticubana desarrollada conjuntamente
por ambos partidos aquí en Estados Unidos desde la imposición
del embargo décadas atrás.
Resulta verdaderamente difícil encontrar en Estados Unidos
un informe investigativo serio y objetivo sobre las relaciones entre
ambos países. En parte, se debe a la gran influencia que
ejerce el cabildeo anticastrista, en especial dentro del Partido
Republicano, pero también dentro del Partido
Demócrata, lo cuál se puso de manifiesto
hasta cierto punto en la política seguida alrededor del caso
del niño Elián González.
Pienso que el tipo de propaganda utilizada para conseguir el apoyo
del pueblo estadounidense a esta guerra no es algo nuevo. Los
estadounidenses nos engañamos a nosotros mismos, pensando
que no hay propaganda en Estados Unidos porque contamos con medios
de comunicación libres e independientes, tenemos la Primera
Enmienda, derechos constitucionales que abogan y defienden la libertad
de expresión y de asociación y una opinión
pública con un alto grado de instrucción. Pero la
realidad es que Estados Unidos es el país del mundo donde
hay más propaganda y ésta es un negocio muy sofisticado
- publicidad y relaciones públicas - y en las últimas
décadas, las relaciones públicas y la política
se han fusionado de varias maneras que nosotros abordamos en PR
Watch y en nuestro sitio web: www.prwatch.org.
Pero si se fija bien en la actual administración, comprobará
que muchos de los más altos funcionarios son veteranos de
anteriores administraciones, como la del presidente Reagan o la
de Bush padre. En nuestro primer libro ¨Toxic Sludge
is Good for You¨, Sheldon y yo escribimos un extenso
trabajo sobre las maneras en que se le vendió a la opinión
pública la política de Estados Unidos respecto a Centroamérica,
incluido el financiamiento de la Contra asesina en Nicaragua,
a través de una campaña de relaciones públicas
que violó las leyes estadounidenses. Sin embargo, la campaña
de relaciones públicas, desatada durante la administración
del presidente Reagan, logró convencer a la mayoría
del pueblo estadounidense de que los Contras eran en realidad luchadores
por la libertad y la democracia. Existe una larga historia reciente
de cómo el gobierno de Estados Unidos utiliza la campaña
propagandística, especialmente en su política exterior
dirigida a Las Américas. Sin embargo, ésta última
campaña propagandística que vendió la guerra
en Irak, y que nosotros documentamos en nuestro libro ¨Armas
de engaño en masa¨ constituye el mayor, más
reciente y desconcertante esfuerzo porque aún hoy está
en marcha.
Bernie Dwyer: En su libro, usted desafía los sistemas
de creencia de muchas personas ¿Tiene alguna alternativa
que ofrecer?
Sheldon Rampton: Pienso que a la larga necesitamos
pensar en algunas alternativas a estas campañas propagandísticas.
La propaganda es un estilo de la comunicación en
el cuál el propagandista es el comunicador privilegiado.
Su función es la de educar al resto de las personas a fin
de volverlas destinatarios pasivos del mensaje diseñado por
él, a quien deben ver como un ser superior a ellos. Existen
otras formas de comunicación que las personas utilizan todo
el tiempo. Si usted conversa con un vecino suyo, esa conversación
no se considera propaganda. Ello no significa necesariamente que
usted esté intentando educar o adoctrinar a su vecino.
Creo que debemos pensar seriamente en la era de la información
en que vivimos y las maneras en que los medios masivos de comunicación
pueden funcionar como instrumentos de propaganda. Debemos crear
medios alternativos de comunicación. Esa sería una
respuesta. Otra respuesta sería el buen activismo político
como se hacía antes y que nos eduquemos a nosotros mismos,
en lugar de permitir que poderosas instituciones, gobiernos y corporaciones
nos digan qué pensar.
John Stauber: Concuerdo con lo que ha dicho Sheldon.
Es importante que nos volvamos pensadores críticos,
que hagamos nuestros propios análisis y no confiemos
ciegamente en cualquier información o fuente de
información como si se tratara del evangelio. La
propaganda sólo triunfa en la medida en que las personas
son incapaces de pensar y decidir por sí mismas.
Pienso que debemos desafiarnos a nosotros mismos para llegar a nuestras
propias conclusiones. Como dijo Sheldon, un aspecto positivo sobre
la actual situación es que hoy contamos con muchas fuentes
alternativas de información. Sin embargo, probablemente
el aspecto más negativo de la situación actual es
que los medios masivos de comunicación, son la peor fuente
informativa, pero son también los medios a los que recurren
la mayoría de las personas en países como Estados
Unidos. Por ende, resulta irónico que los medios
masivos de comunicación, tales como la televisión,
sean las fuentes a la que la mayoría de las personas recurren
para informarse y que al propio tiempo sean los medios más
propagandísticos.
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John Stauber es fundador
y director del Centro de Comunicación y Democracia de Madison,
Wisconsin. Él y Sheldon Rampton han escrito
varios libros, entre ellos ¨Trust Us, We´re Experts¨
y ¨Toxic Sludge is Good for You¨.
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