Críticas
y autocríticas por la ocupación de Irak
El informe secreto de la cúpula militar de Estados
Unidos: honestidad brutal
Reporte Diario de
la Economía (Venezuela)
- 05/09/03
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Tnomas Waite El ex secretario del Ejército
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Washington, EE.UU.- Un informe secreto, calificado
como de "honestidad brutal" y preparado
por la cúpula militar de Estados Unidos, culpa por los problemas
actuales de la ocupación a Irak al inadecuado plan de invasión
previo.
Pero las críticas a la estrategia militar preparadas por
los mismos comandantes -y que fueron publicadas por The Washington
Times- no fueron los únicos cuestionamientos al plan de ocupación
que se conocieron ayer.
Uno de los que alzó su voz fue Thomas White.
El ex secretario del Ejército durante la administración
Bush
aseguró que la actual política en ese país
es "completamente inadecuada" y conducirá
a "un desastre humanitario, político y económico".
En la misma sintonía habló el demócrata Wesley
Clark, ex comandante de la OTAN y posible candidato opositor
para la presidencia de Estados Unidos, quien dijo que la estrategia
que se aplicó fue una "equivocación".
Pero los jefes militares fueron más estrictos en su análisis.
La autocrítica -que, hasta ayer, era confidencial- se centra
en que las tropas no fueron preparadas adecuadamente para la "Fase
IV" del plan que debía establecer la paz.
El informe, hecho hace un mes, muestra que el presidente
Bush aprobó el plan estratégico de la invasión
a Irak en agosto de 2002, ocho meses antes de que cayera la primera
bomba y seis meses antes de consultar al Consejo de Seguridad de
la ONU sobre la guerra. Y que, en febrero, se lo comunicó
al gobierno de Israel.
Además, los jefes militares sostienen que los planes para
la eliminación de las armas de destrucción masiva
no se instrumentaron con la suficiente anterioridad como para ser
efectivos y hablan del futuro cuando citan a la oficina de Presupuesto
del Congreso, desde donde aseguran que la actual demanda de rotación
de tropas hará que, en el 2004, el Pentágono se quede
sin soldados "frescos".
Si bien los militares utilizaron la vía secreta para la crítica,
White eligió escribir un libro para dar su opinión
sobre uno de los temas que está poniendo en jaque a la administración
republicana.
La primera edición del escrito del ex funcionario -quien
renunció a su cargo en mayo pasado debido a sus discrepancias
con el jefe del Pentágono, Donald
Rumsfeld - saldrá a la venta hoy en EE.UU. "Es
increíble cromo todos los días mueren estadounidenses
en Irak", dijo quien fue también vicepresidente
de la firma Enron.
En su análisis, White pronosticó consecuencias nefastas
para la actual política en Irak. "No deberíamos
continuar la reconstrucción del país de esta forma
incoherente", aseguró. Para White el resultado
del actual plan "será un desastre financiero,
más vidas perdidas y un verdadero caos en Irak».
White también calificó la gestión de la ocupación
anglo-estadounidense de Irak, desde la invasión del 20 de
marzo pasado, como "anémica".
Y aunque el ex funcionario evitó cuestionar la estrategia
que se aplicó durante la invasión de Irak, quien sí
lo hizo fue el demócrata Wesley Clark.
En una entrevista divulgada ayer por Global Viewpoint,
el ex general -que comandó las fuerzas aliadas de la OTAN
en los Balcanes y dirigió la ofensiva contra el elpresidente
Slobodan Milosovic - aseguró que la administración
Bush todavía no tiene una estrategia en ese país,
"lo que está poniendo a los soldados estadounidenses
en una situación muy dificil". Para Clark la
realidad de la ocupación es tan delicada que requiere más
que "buenos soldados". En sus declaraciones,
el posible candidato para presidente calificó de dificultoso
el intento de acercamiento de Bush a las Naciones unidas, "Será
dificil que la ONU acepte hacerse cargo de la situación de
Irak mientras EE.UU. mantenga el control político y militar",
aseguró a la luz de su experiencia militar.
Para Clark; bajo "estas circunstancias será
absolutamente imposible para otros países enviar tropas a
Irak porque carecen de los medios necesarios para salvaguardar a
sus tropas de los atentados terroristas que están sufriendo
las fuerzas de EE.UU.", dijo.
Una potencia que siente su soledad
Ahora está claro que la "vieja Europa"
sobre la que, a comienzos de este año, la Casa Blanca
echó una mirada profundamente despreciativa, no lo es tanto
como para ser prescindible.Y el Consejo de Seguridad de la ONU,
al que el presidente George Bush le diagnosticó
poco menos que una esclerosis insalvable cuando se negó a
concederle la autorización para guerrear contra Saddam
Hussein, es -en verdad- el lugar preciso al que Washington
regresa cuando las cosas salen mal.
No es sino asombrosa la cara de piedra que puso ayer el vocero de
la administración republicana, en esta ocasión Colin
Powell, el secretario de Estado, al querer presentar
la búsqueda de una fuerza militar multinacional para Irak
-con sanción de la ONU- como una suerte de continuidad natural
de lo que EE.UU. busca en ese país del Golfo Pérsico.
Como otras tantas cosas dichas por el Gobiemo de Bush en este año
de tontera iraquí, esto tampoco es cierto.
Lo que tiene entre las manos Washington es una papa caliente
que no sabe donde depositar. Invadió un país sin justificación
real alguna; derrotó a un enemigo asimétrico hasta
la indefensión sin poder gritar victoria aún; gasta
unos US$ 4.000 millones mensuales en operaciones militares; y no
controla el territorio que ocupa. Ni hablar de ganar las
almas de sus nuevos súbditos: decenas de miles de iraquíes
protestan cada vez que pueden contra la ocupación.
No, no es -corno sugiere cierto enfoque indolente- una repetición
de Vietnam. En algún sentido es un escenario potencialmente
peor porque el resultado de este desaguisado amaga con
caer sobre la falda de una comunidad internacional que censuró
la invasión de Irak. Esto, a menos que consiga empujar al
gigante hacia la orilla apropiada del pantano en que hoy se encuentra.
Y hay algunos indicios de que puede suceder. Primero, porque aquel
gigante está comenzando a sentir el peso de la soledad en
que se encuentra. No, no es menos grande de lo que era al iniciarse
la guerra y, por cierto, no es menos poderoso. Pero aún para
su tamaño la soledad comienza a ser demasiada,según
analisis del Clarín.
¿Hay modo? "indicios sugieren que sí. Por lo
pronto, Washington señala ahora cierta disposición
para que el protecctorado que instaló como
autoridad en Irak comience a pensar en algún proceso consftucional
y en elecciones que lleven a un nuevo gobierno nacional. Pero son
embriones de gestos aún y la letra pequeña del acuerdo
que EE.UU. proponga en la ONU conllevará, sin duda, más
de una trampa. Así y todo no debiera desalentarse a Bush
y a los suyos de seguir el camino de la racionalidad. Y
si no quiere hacerlo hay pocos modos de obligado: solo habrá
que dejarle la papa caliente en las manos, un poco más.
Atrapalo por la crisis en Irak Bush pide ayuda a la ONU
Más por necesidad que por convicción, el presidente
George W. Bush pidió finalmente ayer ayuda
militar y política a las Naciones Unidas
para enfrentar el cada vez más complicado conflicto iraquí.
La decisión representa un claro giro de política y
un reconocimiento de que la estrategia instrumentada hasta ahora
es insostenible. Al finalizar la guerra, EE.UU. dijo que
las Naciones Unidas tendrían en Irak un papel sólo
humanitario. Fue una manera indirecta de castigar a la
organización por la negativa de su Consejo de Seguridad a
aprobar la guerra contra el régimen de Saddam Hussein.
Una nueva resolución presentada por el secretariode Estado,
Colin Powell, olvida ahora aquella posición respecto a la
ONU. Con un gesto de borrón y cuenta nueva, encara
la crisis en Irak que le cuesta al país la vida de dos marines
diarios. El texto pide a la ONU autorización
para la creación de una fuerza multinacional.
El pedido no es inocente. De hecho coincide con
la divulgación de un informe presentado por la Oficina del
Presupuesto del Congreso que advierte que no hay suficientes soldados
en el ejército para relevar a los efectivos desplegados,
no sólo en Irak,sino en otras partes del mundo. Esto significa
que las tropas que están en territorio iraquí deberán
permanecer más del año que fija el reglamento militar,
algo que en plena campaña electoral es una bomba de tiempo.
Powell admitió que la resolución busca alentar a otros
países a contribuir con más tropas a la estabilización
de Irak. Aclaró, sin embargo, que la Casa Blanca
no cederá el comando de las fuerzas, un
punto que no se sabe si será aceptado en el seno del Consejo
de Seguridad, donde Francia, Alemania y Rusia se opusieron a la
guerra.
Washington hará algunas concesiones. "EE.UU.
seguirá al frente del comando unificado (pero) habrá
una parte de la resolución que designe a EE.UU. como líder
de la coalición militar, reportando regularmente a la ONU"
dijo Powell. Otro punto de seducción es que se pedirá
que la ONU invite al gobierno provisional de Irak
a presentar un cronograma sobre su evolución política
que incluya la redacción de una Constitución y el
llamado a elecciones libres.
Powell discutió el proyecto con el secretario general de
la ONU, Kofi Annan, y tres países que se opusieron a la guerra:
Francia, Alemania y Rusia. El embajador alemán
ante la ONU, Gunter Pleuger, dijo que Berlín
quería que "la ONU tenga un rol central y que,si
eso es lo que resulta de la resolución, la aceptaremos".
El número dos de la representación de Francia,
Michel Duclos, dijo, a su vez, que París quiere un a cronograma
que indique cuándo terminará la ocupación de
Irak. Powell considera que la negociación de la
resolución no será tan dura como la que tuvo lugar
antes de la guerra. "No sé cuánto tiempo
llevará, pero no creo que sea un proceso tan largo como el
de la resolución 1441. Esto es diferente",
dijo Powell, haciendo referencia a la resolución aprobada
en noviembre que le dio a Irak una última oportunidad para
desarmarse.
Sin embargo, la mayoría de los analistas no coinciden con
el optimismo de Poweil. Según Ken Pollack,
un ex asesor de Bill Clinton, la posición
de Washington en el Consejo de Seguridad es hoy todavía más
débil que antes del conflicto. "A menos que
EE.UU. esté dispuesto a transferir poder real a la ONU, no
obtendrá ningún tipo de apoyo significativo",
dijo.
Por su parte, el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad
de Maryland, Shelbey Tlhami, pronosticó
que en el Consejo de Seguridad prevalecerá, entre los países
que se opusieron a la guerra, la actitud de "nosotros
se los advertimos".
El senador demócrata Carl Levin opinó
a su vez que "el retraso en llegar a la conclusión
de que necesitábamos de la ONU, junto a la retórica
de llanero solitario, hará mucho más dificil el esfuerzo
por internacionalizar la situación en Irak".
Según él, a Estados Unidos "le costará
ahora mucho más dinero desplegar una fuerza multinacional".
Pese a que la Casa Blanca insistió con que el pedido
de ayuda a la ONU es un cambio de rumbo, Levin dijo que era una
clara demostración de que esa política era totalmente
insostenible.
De hecho, un informe secreto del Pentágono, filtrado
ayer por el diario The Washington Times, dice que la violencia que
se observa actualmente en Irak se debe a que antes de la invasión
los comandantes militares norteamericanos estaban tan preocupados
en ganar la guerra que no le prestaron atención al periodo
de la posguerra.
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