Pregunta obligada: ¿Entonces por qué estamos en crisis?
Horacio Medina* / El Venezolano (USA) - 27/05/09
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Es indudable que al “recalcular”,
en términos reales,
vale decir en dólares
constantes de 2009, lo que ha sido
la historia de precios del crudo, las
cifras resultan reveladoras y contundentes.
Nada puede evitar que
surjan preguntas que se convierten,
simultáneamente, en cuestionamientos: ¿Dónde está ese dinero?, ¿Qué se ha hecho con esos ingresos?, ¿Y ahora qué?
Poder comprobar de manera inequívoca,
la avalancha de dólares
que han ingresado al país entre febrero
de 1999 y diciembre de 2008,
en los 10 años de “chavismo”, es
impactante. Sin embargo, la conmoción
es todavía mayor, mucho
más contundente, cuando lo comparamos
con los ingresos con el período
1989–1998, en los últimos
10 años de la mal llamada “cuarta
república”. (Ver gráfico abajo)
Resulta que durante los 10 años
de “chavismo revolucionario”,
el precio del crudo marcador, en
valor presente, en términos reales,
es decir, calculado en dólares
constantes del año 2009, ha
sido de 54 dólares por barril. Ese
mismo procedimiento aplicado
a la “ultima década de la cuarta
república” nos arroja el resultado
de 32 dólares por barril. En
otras palabras, la diferencia entre
ambas cifras significa 22 dólares
más por cada barril, es decir 70%
adicional en el ingreso.

Sin duda alguna que unos ingresos
de esta magnitud, correctamente
administrados por un gobierno,
medianamente eficiente, con una
burocracia aceptable y con los vicios
menores, comúnmente cuestionados
pero normalmente aceptados
por las democracias, habría producido
significativas mejoras en educación,
salud, vivienda, vialidad,
en la infraestructura agro-industrial
y en fin, en todos los aspectos económicos
y sociales del país, traducidos
en reducciones importantes
en los índices reales del desempleo,
sub-empleo, la pobreza y por ende,
en una importante mejora en la
seguridad personal y la calidad de
vida de los venezolanos.
Sin embargo, lo que encontramos
es todo lo contrario, por ninguna
parte, podemos ver reflejado ese importante “chorro de billetes” ingresados
en los 10 años de chavismo. Es obvio que no se han construido
las escuelas y liceos requeridos;
tampoco los ambulatorios, hospitales
y centros asistenciales apropiados;
menos aún, se han resuelto los
recurrentes problemas de viviendas,
salvo las masivas construcciones de
ranchos insalubres y denigrantes de
la condición humana que la necesidad
ha obligado a levantar a las clases
más necesitadas; no hay obras
de infraestructura vial que puedan
resaltarse, más allá de las deficientes
terminaciones de obras iniciadas
en décadas pasadas.
Además, lejos
de haber incrementado la infraestructura
agro industrial del país,
podemos observar una destrucción
masiva de ellas. Para nada se ha
incrementado el empleo productivo
con salario digno y condiciones
estables, se ha incrementado eso sí,
el subempleo y la dependencia de
la remuneración condicionada al “trabajo” político. En consecuencia
de todo lo anterior, la inseguridad
ciudadana crece exponencialmente
y el respeto a la vida se pierde en
la destrucción institucional de la
policía, en el aumento significativo
del sicariato y en la destrucción del
sistema de justicia. En fin, menos
que nunca se sembraron los ingresos
del petróleo y más que nunca se
despilfarró la renta petrolera.
Como tampoco, el dinero extraviado
ha sido invertido en la Industria
Petrolera, en ninguna de sus áreas
productivas, nos podemos permitir,
dar algunas pistas para conocer el
destino del botín.
1. En destinos externos de socios
incondicionales del chavismo
como Cuba, Bolivia, Ecuador y
Nicaragua, deben haber ingentes
cantidades de ese dinero.
2. Montos de deudas de países
suscritos en Petrocaribe, en Centroamérica
y el Caribe.
3. Montos para mantener a flote
el gobierno de Cristina Fernández
en Argentina, bonos y maletín incluidos,
aparte de las colaboraciones
a las madres de mayo y a los
piqueteros.
4. Importantes cantidades gastadas
en armamento ruso, calificado
por muchos como “chatarra de
guerra”, ¡claro! incluidas, las debidas
comisiones a los “perros de la
guerra”, algunos muy conocidos y
familiares en Venezuela.
5. Pagos por “estatizaciones” y
por incumplimiento de contratos
como los de Orimulsión y crudos
pesados.
6. Comisiones pagadas en las negociaciones
de PDVSA, en comercialización
de crudos y productos y otros aspectos como la corrupción en la compra de taladros chinos.
7. Negociaciones en Irán, asistencia
a las FARC y en pagos a los
agentes del chavismo en Colombia,
Perú, Ecuador, El Salvador, Honduras, Guatemala, Panamá.
8. Gastos en el satélite chino, en
el cable a Cuba, en las inteligentes
negociaciones realizadas por los
brasileños, comisiones aparte.
9. Recursos dilapidados en las
abusivas campañas electorales y
los pagos a cientos de tarifados
internacionales que escriben de
manera incansable en defensa del
chavismo, al ritmo de los dólares
que reciben.
10. Los viajes realizados por el
teniente coronel a lugares absolutamente
injustificables para políticos
de la “IV República”, pero “vitales”
para el chavismo, como la más
reciente visita turística, realizada a
la Patagonia con toda la familia y
muchos allegados.
11. La importante y abultada
cantidad en las miles de cuentas
nacionales e internacionales, secretas,
disimuladas y abiertas que
tantos miembros del chavismo o
sus testaferros mantienen en franco
crecimiento.
Finalmente, no tiene sentido buscar
explicaciones técnicas ni operacionales,
las respuestas son de carácter
político, están relacionadas
con la ineficiencia, la corrupción
y la necesidad de destruir todo lo
existente. La respuesta está en la
explotación malsana del odio y el
resentimiento social generado por
las erradas políticas y prácticas de
la dirigencia política, empresarial
y social durante la década de los
ochenta que generaron pobreza y
decepción, en áreas sociales realmente
marginadas. Entendamos
que lo que se pretende es destruirlo
todo y someter al país, por la vía de
la destrucción de la lógica social y
la violencia.
En términos racionales, no existe
ninguna razón para que Venezuela
esté en crisis. No podemos permitir
que la caída de los precios del petróleo,
sirva de excusa para justificar
una crisis que, sencillamente no
debería existir. La razón de la crisis,
no es la caída de los ingresos, la
razón verdadera son los diez años
de chavismo revolucionario, destruyendo
un país y los millones de
venezolanos, no chavistas, que no
quieren entenderlo.
[*] Periódico "El Venezolano", Miami, Mayo 21 al 27 de 2009. Sección "Entorno Energético". Horacio Medina /
Presidente de UNAPETROL / E-mail: hormed2007@gmail.com
Artículos anteriores del autor:
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