De Allende Los Andes
Walter Martínez
(Dossier) / Últimas Noticias (Venezuela) - 14/09/03
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En 1972, el Presidente Constitucional de la República
de Chile, Dr. Salvador Allende, dadas las difíciles circunstancias
por las que atravesaba su gobierno, decidió hacer acto de
presencia en la ONU y dirigirse al mundo a través de la Asamblea
General.
Sus claras advertencias sobre el complot nacional e internacional
que ponía en jaque a su país, quedaron registradas
en la histórica grabación de TV-ONU.
En ella hay un segmento de su texto al que los medios se refieren
con regularidad:
“Vengo de Chile, un país pequeño pero donde
hoy cualquier ciudadano es libre de expresarse como mejor prefiera,
de irrestricta tolerancia cultural, religiosa e ideológica,
donde la discriminación racial no tiene cabida... La voluntad
democrática de nuestro pueblo ha asumido el desafío
de impulsar el proceso revolucionario dentro de los marcos del Estado
de Derecho, altamente institucionalizado, que ha sido flexible a
los cambios y que hoy está frente a la necesidad de ajustarse
a la nueva realidad socioeconómica... Señores delegados:
yo acuso ante la conciencia del mundo, a la ITT, de pretender provocar
en mi patria una guerra civil. Esto es lo que nosotros calificamos
de acción imperialista”. Todos los miembros
presentes en la sala de la Asamblea General le otorgaron una ovación
que fue contada en minutos.
Los documentos
secretos de la ITT. Un ejemplo de los famosos documentos
(ver Dossier, Últimas Noticias, 09-06-02) es la carta del
9 de octubre de 1970 a McCone de parte de WR
Merriam, bajo el subtítulo “Personal
and Confidential”. Se refiere a “Presiones
Económicas” :
“Algunos sectores económicos están estimulando
un colapso económico esperanzados en dar lugar a una intervención
militar o a un fortalecimiento de Alessandri en la votación
del Congreso. Se realizan solapados esfuerzos para causar la bancarrota
de una o dos de las más grandes asociaciones de Ahorro y
Préstamos. Esto produciría una corrida bancaria y
el cierre de algunas fábricas, y en consecuencia mayor desempleo.
La presión resultante de un caos económico
podría forzar a un sector mayoritario del Partido Demócrata
Cristiano a reconsiderar su posición respecto a Allende en
la votación parlamentaria... Más importante aún,
un desempleo e intranquilidad masivos pueden producir suficiente
violencia para forzar a los militares a intervenir.
El éxito de esta maniobra depende en gran medida de la reacción
de la extrema y violenta izquierda (CastristaMarxista) del campo
de Allende.
Hasta ahora Allende ha sido capaz de mantener estos elementos
bajo control... Una fracción de extrema derecha lanzó
una serie de actos terroristas el domingo 27 de septiembre (bombas
en su mayoría), en lo que pareció ser un intento de
aficionados para provocar del sector Castrista-Marxista una violenta
respuesta, a la que produciría las condiciones necesarias
para una intervención militar...” .
En 1973, las dos democracias más consolidadas de
América del Sur, Chile y Uruguay, desaparecían por
los mismos motivos, órdenes y procedimientos. Secuestrados,
desaparecidos, asesinados, cuyos familiares aún claman por
justicia, continúan siendo heridas no cerradas. Richard
Nixon y Henry Kissinger habían
dado luz verde para sendos golpes de Estado. Uruguay dejaba de ser
la llamada “Suiza de América”
y Chile se sumía en un baño de represión y
sangre. Ambos países, con los más altos niveles de
educación, ergo, de politización, tenían, en
un caso, e iban camino de tener, en el otro, gobiernos de izquierda
democráticamente electos en el marco legal de sus respectivas
constituciones, pese a toda la maquinaria propagandística
a escala hemisférica.
En el contexto de la Guerra Fría, eso resultó
incomprensible e inaceptable para Washington, que nada decía
contra los gobiernos militares de extrema derecha que plagaban el
continente. Nadie hablaba de Derechos Humanos. En 1963,
es asesinado el presidente John Kennedy quien se
oponía a la Guerra en Vietnam y actuó contra el racismo.
En 1968 lo fueron su hermano Robert y Martin Luther King, promotor
de los Derechos Civiles.
Así fue como el perdedor Richard Nixon encontró
a quienes le pagaron la campaña y le allanaron el camino
al 1.600 de la Avenida Pennsilvania. Su segundo mandato lo consideró
ganado por méritos propios.
Pero se salió del control: finalizó la Guerra de Vietnam
y realizó la histórica apertura hacia China y la URSS.
No fue necesario darle un tiro. También tendría su
muerte, política, con Watergate.
La CIA encubierta en Chile.
El Semanario Electrónico Liberación (Suecia, 05 Sept.
03) editado por connotados representantes del exilio, afirma:
“En septiembre de 1970, Agustín Edwards Eastman, director
de El Mercurio, desayunó con Henry Kissinger en Washington.
Las consecuencias de ese encuentro tendrían a la postre costosas
consecuencias para el pueblo chileno. Porque por la tarde, el presidente
Richard Nixon ordenó al director de la CIA Richard Helms
que iniciara un plan de operaciones encubiertas para desestabilizar
al gobierno de Allende.
Helms anotó los deseos que Nixon: “No le preocupan
los riesgos involucrados. No se comprometerá a la Embajada.
Hay diez millones de dólares disponibles, y más si
es necesario.
Trabajo a tiempo completo, los mejores hombres que tengamos, hacer
caer la economía. 48 horas para preparar un plan de acción”.
En la desestabilización del gobierno de la UP, en la preparación
psicológica del golpe y posteriormente en la falsificación
de la historia como justificación de la dictadura a El
Mercurio le cupo un papel significativo asignado asignado
por el gobierno norteamericano y la CIA. Según aparece en
informaciones de esa época desclasificadas posteriormente
por EEUU, (Cover Actions in Chile -1963 -1973), la CIA destinó
13 millones 332 mil dólares para financiar operaciones encubiertas,
de los cuales 4,3 millones se invirtieron en propaganda y apoyo
de medios de comunicación.
“En la práctica se financió actividades
que cubrían un amplio espectro, desde la simple manipulación
propagandística de la prensa hasta el financiamiento en gran
escala de partidos políticos chilenos; de sondeos de opinión
pública hasta intentos directos de fomentar el golpe de Estado.
El alcance de la oficina de la CIA en Santiago incluía la
colocación de material elaborado en la prensa chilena, mediante
colaboradores de propaganda, el financiamiento directo de publicaciones,
y operaciones para atacar la influencia comunista e izquierdizante
en organizaciones estudiantiles, campesinas y sindicales”.
Para crear un clima psicológico a nivel internacional favorable
al golpe de 1973: “más de 20 periodistas auspiciados
por la CIA en todo el mundo, fueron llevados a Chile para que produjeran
reportajes negativos sobre Allende, lo que hicieron”,
escribió el periodista Walter Isaksson autor
de una biografía de Kissinger. Extremistas de derecha e izquierda
hicieron mucho daño al presidente Allende. El 11 de septiembre
de 1973, un día antes del llamado a plebiscito, se produjo
el golpe de Estado contra Allende.
El general Pinochet le había convencido de no anunciarlo
el 10 sino el 12. Cuando el Palacio Presidencial La Moneda
era bombardeado por los militares, se dirigió al pueblo por
última vez a través de Radio Magallanes: “Colocado
en el tránsito histórico, pagaré con mi vida
la lealtad del pueblo, y les digo que tengan la certeza de que la
semilla que entregamos a la conciencia de miles de chilenos, no
podrá ser cegada definitivamente... Sigan ustedes sabiendo
que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las
grandes alamedas, por donde pasará el hombre libre para construir
una sociedad mejor. ¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los
trabajadores!”.
Atacada La Moneda por tierra y aire se despidió de sus colaboradores
junto a la puerta de Morandé 80; la misma por la que fue
sacado su cadáver y que había sido borrada de la fachada.
Fue reconstruida; y el jueves 11, reinaugurada oficialmente.
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