Industrialización o abandono
Diego Lombardi* / Soberania.org - 26/06/09
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No cabe duda de la importancia de las iniciativas que en todo el mundo se han generado en torno a las llamadas “empresas sociales”, las cuales buscan incluir en la lógica del mercado a cientos de miles de personas que se encuentran excluidos del sistema y en situación de pobreza.
Uno de los principales canales que se ha utilizado para incorporar a todas estas personas han sido los microcréditos, promovido inicialmente por el Grameen Bank de Bangladesh, y esparcidos hoy en día por todo el planeta a través de diversas instituciones, hasta llegar al punto que para el 2006 en el mundo se habían entregado microcréditos a más de 100 millones de familias en todo el mundo. Muchos han llamado esta iniciativa “la revolución de los microcréditos”.
Detrás de esta “revolución” hay una clara intención de ayudar a que los pobres logren salir de la pobreza a través del esfuerzo de su trabajo, y no por medio de ayudas que lucen más como dádivas. Creer en esto implica confiar en la capacidad de las personas pobres, en su creatividad y sus ganas de salir adelante. La experiencia del Grameen Bank, entre otras tantas, ha demostrado que esta confianza se ha traducido en un gran número de personas saliendo de la pobreza por su propio esfuerzo, además de haber quedado comprobado los microcréditos también son un “negocio” atractivo.
Sin embargo, si bien los microcréditos son un buen mecanismo para ayudar a las personas a salir de la pobreza, también es cierto que para que un país como colectivo pueda alcanzar niveles elevados de desarrollo debe también contar con un aparato productivo consolidado. Así como los microcréditos son un mecanismo efectivo para ayudar a disminuir la pobreza, la industrialización es una condición necesaria para que un país logre elevar su nivel de vida en conjunto. Más aún, en lugares en los que previamente se han dado procesos de industrialización, aprovechar la capacidad instalada, así como los conocimientos gerenciales y capacidad emprendedora, debe ser una tarea que toda Política Pública debe buscar.
En la situación actual en la que se encuentra la Costa Oriental del Lago, producto de las expropiaciones que ha llevado adelante el Gobierno Nacional, la tarea pareciera ser una combinación de ayudas a través de programas sociales que disminuyan el impacto económico negativo que esta política de expropiaciones ha generado, junto con acciones que promuevan la creación de un aparato industrial en actividades alternativas, que de alguna forma aprovechen el capital (físico y humano) que la Costa Oriental del Lago logró acumular durante tantos años de experiencia.
El proceso de reindustrialización de la Costa Oriental del Lago podrá salvar a la región de tener que ser testigo del abandono de una zona con un gran potencial, y vocación, industrial. Para lograr esto se requiere del esfuerzo coordinado de muchos actores, que van desde los distintos niveles de gobierno, hasta la propia comunidad, pasando por el sector privado. Las fuentes de financiamiento también son muchas a nivel internacional, y algunas a nivel nacional. Afortunadamente existe intención, voluntad y capacidad de emprender este nuevo reto para la Costa Oriental del Lago; la tarea ahora es coordinar esfuerzos para emprender acciones concretas.
[*] Diego Lombardi / Director del IZEPES - Instituto Zuliano de Estudios Políticos, Económicos y Sociales.
Artículos anteriores del autor:
Industrialización o abandono
Diego Lombardi* / Soberania.org - 26/06/09
Repensar la Costa Oriental del Lago
Diego Lombardi* / Soberania.org - 18/06/09
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