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Humor
Caracas / Venezuela -
 


Gorila no es gente
Loctar Ovencraft * / Soberania.org - 06/07/09

El reciente golpe de Estado constitucional propinado contra José Manuel “Mel” Zelaya, idiota a tiempo completo y además quien fuera presidente títere de Honduras, ha desatado en Venezuela una ola de hilarantes y desquiciadas protestas por parte de la oficialidad que, si no fuera porque conocemos de su disociación sicótica y talante delincuencial, tendríamos que pensar que nos están tomando el pelo a todos los venezolanos.

En particular, nos llamó la atención la reacción de Iris Varela, diputada a la Asamblea Nacional por el estado Táchira, quien recientemente expresó su opinión en torno al candente tema en un programa de TV. Pese a conocer que el golpe institucional fue ejecutado limpiamente por civiles y militares sin derramar una sola gota de sangre, Varela solicitó que: “los medios de comunicación deben pagar por la sangre derramada”, e inmeditamente afirmó sin vacilar que los institucionalistas hondureños: “Han sido torpes, porque gorila no es gente”. [1]


Camuflaje verbal

Ayer, distraído, mientras hurgaba los resquicios dejados por las marciales enciclopedias, entre las decenas de revistas y libros dispuestos en perfecto desorden, de pronto un viejo ejemplar especial de la revista Bohemia, una recopilación de artículos en torno al Golpe de Estado del 4 de febrero de 1992, llamó mi atención. Allí estaba él, en la portada, con la mirada fría, arrogante y distante.

Era una ilustración del teniente “choronel” [2], hoy devenido en despreocupado e impúdico jefe de la banda de saqueadores de las arcas públicas. Sentí en la espalda el paso de los años y un muy oportuno olor a naftalina envolvió el lugar. Absorto, observando el retrato artístico que colmaba totalmente la carátula de aquel número extraordinario, publicado a mediados de 1992, no pude evitar recordar las sabias palabras de Ña Chicha: “Mijo, nunca confíe en quien tenga los ojos pequeños: suele ser falso, mentiroso y traicionero. No es gente”. ¡Vaya causalidad!

No puedo negar que con cierta reticencia y desgano comencé a ojear las páginas de la voluminosa revista que por 17 años permaneció oculta; quizás, más bien, convenientemente ignorada: hay cosas que son tan obvias que por obvias deseamos que pasen inadvertidas. Empero, una vez sorprendido con el contenido de las primeras páginas, comprendí que el destino suele ser muy cruel con aquellos quienes sólo ven en su semejante a un tonto para esquilmar. La Historia los persigue implacablemente. Allí estaba retratado de cuerpo entero el jefe golpista, disfrazado tras su aún hoy cotidiano e inseparable "camuflaje verbal". Cuando la realidad se presenta agreste, hostil e incierta, como lo era a principios de los turbios y aciagos años 90, los seres humanos necesitamos -y deseamos- que nos mientan. Y lo obvio se hace invisible.


Un golpe gorila

Nuestra memoria colectiva suele ser muy frágil y hay hartas muestras de ello. Baste recordar que el teniente “choronel”, auto promocionado jefe de la asonada militar del 4-F, para conmoción y hondo pesar -presumimos- de la diputada Iris Varela, apenas pagó dos míseros años por la sangre derramada aquel nefasto día: 17 muertos y más de 61 heridos entre civiles y militares; ese fue el conservador y oficial saldo de bajas de ese día, ahora impunemente celebrado anualmente por el régimen como fecha patria: “4F - Día de la Dignidad Nacional”. (Ver lista adyacente).

A la luz de los años transcurridos y los retazos de información disponibles, resulta aún más sórdido saber que los argumentados motivos objetivos de la rebelión militar: corrupción administrativa; injusticia social; alto costo de la vida; crisis política; descomposición ética, moral y cívica exhibida por los partidos políticos, deterioro del sistema judicial y demora inexcusable de la reforma del Estado, no eran tales. Desde principios de los años 80 el teniente “choronel” se preparaba, junto a su logia militar, para insurgir contra el Estado venezolano.

A los 15 años era ya militante de la Juventud Comunista, célula “Ché Guevara”, y formó parte de un contingente de jóvenes venezolanos infiltrados en las Fuerzas Armadas por el Partido de la Revolución Venezolana (PRV), grupo guerrillero liderado por Douglas Bravo, a finales de los años 60; coincidiendo esta audaz estrategia de la insurgencia armada con la derrota de la  guerrilla en el país.


Dignidad bolivariana

El teniente “choronel” excusa su irrupción violenta en la vida pública del país, aduciendo que la Carta Magna le ordenaba defender “a toda costa” el sistema democrático del cual él reconoce formar parte.

"No es que me encuentre fuera de las leyes y reglamentos que conforman mi disciplina militar, pues sobre ellos está la Carta Magna de mi país que me enseña y recuerda mis deberes de ciudadano y sobre todo de Bolivariano y además me ordena, como hombre de las armas que soy, defender a toda costa el sistema democrático del cual soy una de sus expresiones. Pero dentro de estos términos y al final de un profundo análisis llego a la firme conclusión de que soy un cómplice y un desleal para con mis compatriotas venezolanos al permitir el rumbo que ha tomado este ensayo democrático, desligándose por completo de aquellas instrucciones que nos da la Constitución Nacional acerca de la conducción de nuestra patria”.
[3]

Nos preguntamos los venezolanos, asqueados, si estas mismas palabras, sin suprimir ninguna coma, acaso no podrían ser hoy expresadas con mayor pertinencia y vigencia por cualquier militar que haya sobrevivido con su dignidad maltrecha al bombardeo incesante de la artillería corrupctora y fascista promovida desde el Palacio de Miraflores.

Dignidad de la que el teniente "choronel", digámoslo de una vez, simulaba cínicamente estar imbuido cuando ostentosamente proclamaba:

"Mi decisión como militar honesto, patriota y por sobre todas las cosas venezolano bolivariano que está en desacuerdo total con el rumbo que ha tomado este ensayo democrático y que se ha convertido en el cáncer que está carcomiendo las bases morales de la patria, es no seguir apoyando un sistema de gobierno que ha perdido legitimidad ante el pueblo venezolano y declaro mi decisión de luchar sin descanso por darle al país el rumbo hacia la verdadera democracia, para que tú, Padre Libertador, puedas bajar tranquilo al sepulcro...". [4]


Más dignidad bolivariana

En uno de los artículos de la revista titulado: “Hablan los comandantes del 4-F”, redactado por el periodista Fernando Olivares Méndez, el teniente coronel Francisco Arias Cárdenas, el segundo cabecilla del grupo golpista, asegura que la única vía para responder ante la calamitosa situación del país era a través de las armas, negando de plano cualquier salida electoral, pues ésta: “Está controlada por ellos, no valía incluso la abstención, una referencia demostrativa del rechazo a la élite dirigente. (...) ...los generales son hechos por cogollos partidistas, son más de lo mismo; únicamente garantizan la dominación de esos cogollos”. [5] Huelgan los comentarios. Cualquier parecido con la realidad actual, no dudemos en considerarlo como mera “casualidad”.

Inclusive, para más bochorno e indignidad, en la misma entrevista el teniente “choronel” afirma:

“...otra razón para iniciar la acción referida, fue que nuestras Fuerzas Armadas se venían convirtiendo en guardias pretorianos para proteger a un gobierno que sirve a los intereses de un grupito de personas y actúa contra el pueblo...”. [6]

¡Qué caradura! Por si fuera poco, más adelante, para justificar el levantamiento armado según el Art. 250 de la Constitución de 1961 vigente entonces, agrega:

“El artículo estipula rectificar violaciones a la Constitución, específicamente en lo concerniente a la malversación de fondos, en una palabra, a la corrupción. Ese vicio que tanto atacó el Libertador se hizo norma, y lo es todavía en este gobierno [de Carlos Andrés Pérez, 1992]. En ese sentido, teníamos el deber de colaborar para restablecer la vigencia de la Carta Magna”. [7]


El bábbaro de la anticorrupción

“La corrupción registrada particularmente durante el
primer mandato del presidente Carlos Andrés Pérez,
socavó la fe en las instituciones públicas”. 

The New York Times, 5 de febrero de 1992




El teniente “choronel” personificó desde el 4-F la esperanza de todo un pueblo aquejado por la indolencia y la corrupción de la clase dirigente. Por ello, en 1992, desde la Cárcel de Yare, prometió desterrar a los corruptos:

“Tengo fe y confianza, la lucha no ha terminado; los que han hecho sufrir tanto a la Patria de Bolívar, los que mienten, los que hacen de su honor una farsa constante, los que se burlan del dolor popular, los corruptos, los que no tiene moral cuando hablan de democracia, los que siguen utilizando la artimaña y la manipulación, esos, no tendrán cabida en la Venezuela que todos construiremos...”. [8]

Ayer, 17 años atrás, la corrupción representaba una epidemia en la Nación; hoy es un instrumento político para fomentar la descomposición y destrucción de las instituciones del Estado, y promover el megalómano liderazgo mundial del teniente “choronel”. Con vergüenza ahora ocupamos los primeros lugares en el planeta como campeones en corrupción; apenas los hermanos haitianos nos aventajan por una miserable nariz. [9]

El abogado Enrique Ortez Colindres, actual canciller de Honduras, relata que el teniente “choronel” y el hoy depuesto presidente Zelaya:

“...se encontraron hace poco en Viena en una de las reuniones y cuando regresó, me dice: 'Chávez me está dando en este momento lo que los norteamericanos no me dan, me va a pagar la deuda externa, me la va a dar a 21 años y todo, y yo me voy con Chávez'”. [10]

En “esto” devino nuestro adalid en la lucha contra la corrupción: saquear las arcas públicas del país para promocionarse a nivel internacional y regional, sumar adhesiones en la OEA y en la ONU y perpetuarse en el poder indefinidamente. Faltó, inclusive, a la palabra empeñada a su madre, Rosa Elena, según consta en carta enviada antes del levantamiento, donde le notifica que estaba dispuesto:

“...a sacrificarse por el país, porque creo que la corrupción se ha enseñoreado de la República y la única forma de darle respuesta es acabar con esos hechos. Esto, por supuesto, me puede costar la prisión o la vida”. [11]

Como diría el “Carnicero del Caribe”, padre político del teniente “choronel” y directo beneficiario de nuestra hoy esfumada renta petrolera (US$ 900.000.000.000 en diez años): ¡Este muchacho me salió bábbaro!


¿Izquierdista, yo?

"No creo que en este país se tenga una afiliación de izquierda o derecha... no nos extraña que se nos califique y afilie a una ideología marxista; esa ha sido siempre la salida de los antidemocráticos cuando quieren atacar a todo el que combata una injusticia...". [12]

Así afirmó el teniente “choronel” en el artículo “El Manifiesto del Soldado”, publicado en la referida revista Bohemia (ver anexos al final), en relación a las comprensibles dudas que suscitaba  en parte de la población el vago discurso expropiado a Douglas Bravo sobre “Las Tres Raíces”, “ideología” a la que solía apelar antes de ser "marxista-leninista" para camuflar con ropajes patrióticos sus ansias y ambiciones megalómanas.

Confirmando esta aseveración, el general Carlos Julio Peñaloza, quien fuera para entonces Comandante General del Ejército (1992), asegura:

“...Chávez se cree ungido por Dios y por Bolívar. (...) Mentalmente, Chávez no está preparado para compartir el poder con nadie, aunque como cuestión táctica, ello pudiera ocurrir”. [13]

A estas alturas, es correcto afirmar que el teniente “choronel” supo engañar y utilizar para provecho propio a todo el mundo: desde Douglas Bravo, mentor ideológico quien le proveyó la “fachada moral” tras la cual ocultó su serio "desorden síquico" transitoriamente transmutado en desprendimiento filantrópico, hasta a la bella rubia Marisabel Rodríguez con quien contrajo matrimonio a fin de “suavizar” su imagen de “gorila latinoamericano” de cara a las elecciones presidenciales de 1998. Ese exquisito olfato para detectar las debilidades humanas y la extraordinaria inteligencia para manipular y utilizar para provecho propio a cuanta persona, argumento o ideología le sea útil a sus personalísimos fines, sin sentir el más mínimo remordimiento, son muestras de una patología psicopática típica de algunos líderes carismáticos, tales como Mussolini o Hitler. Es el talento sin probidad, amoral, reptil, audaz y totalmente desprovisto de escrúpulos.

Llegados a este punto, debemos concordar con nuestra inefable diputada Iris Varela y cederle totalmente la razón cuando afirma con propiedad que: ”Gorila no es gente”. Generalmente estos gorilas "no pagan los muertos que provocan"; dicen sacrificarse por la humanidad sin ningún tipo de retribución y una vez en el poder incitan al odio entre hermanos y generalmente, si no son detenidos a tiempo, son los causantes de las más sórdidas y sanguinarias masacres. Sin embargo, su final siempre es el mismo: el basurero de la Historia.



Arriba, uno de los 17 muertos del 4 de febrero de 1992 que Chávez nunca pagó... Bueno, sólo pagó el 8% de la pena.



Responsables

“prefiero un gobierno constitucional civil,
con todos los vicios que pueda tener,
a la más honesta de las dictaduras militares”

Manuel Caballero


Pasados escasos 2 meses del golpe militar del 4-F, Paciano “Nostradamus” Padrón, en esa época diputado por Copei del hoy extinto Congreso Nacional, advirtió:

“...estamos a punto que un usurpador, en nombre del pueblo, asuma el poder, y se inicie una etapa que yo no puedo concebir sino como peor que lo actual. Alguien me decía 'es imposible que sea peor': una DICTADURA siempre lo es. (...) Un hombre, o pequeño grupo, ejercería el poder de manera absoluta. Cuando se presenta dicho fenómeno, el producto es una tiranía; es así que al haber absolutismo, al residir en una sola mano la toma de decisiones, la corrupción es total.  Está confirmado con la historia de la humanidad, cada vez que llega un hombre a gobernar e implanta una dictadura, aunque traiga buenas intenciones, el poder lo corrompe”. [14]

Sólo podemos tristemente agregar, paradójicamente ante tal lucidez, que correspondió al Dr. Rafael Caldera, fundador del partido Copei, durante el segundo mandato y gracias a su extraordinariamente nefasto gobierno y su inexplicablemente inepto manejo de la economía, quien terminó de enterrar la democracia y entregarle la presidencia de la República en bandeja de plata al comemiedda teniente “choronel”, devenido hoy en bábbaro tirano. Nadie sabe para quien trabaja, dice la sabiduría popular.

Todos, empero, somos responsables; con nuestra acciones y omisiones, dimos vida a un monstruo que es fiel imagen y semejanza de lo peor que somos como sociedad. Él nos pertenece: es nuestra creación. Mirémonos al espejo y seguramente sin dificultad veremos la fatídica boina roja bruscamente calzada en nuestras cabezas. Como hijos, esposos, padres, ciudadanos, amigos y compañeros somos tan “vivalapepa” como él.

Por ello, proféticas y oportunamente más vigentes hoy resultan las palabras de Rosana Ordóñez, entonces directora general de la revista Bohemia:

“Asumir responsabilidades, porque no es en manos de un mito, venido de la nada, como superaremos el atolladero. Ni Chávez, ni Arias, ni Ortíz, ni CAP, ni Pérez Jiménez o el General Gómez resucitado podrán arreglar esto, porque la respuesta no reside en personajes mesiánicos, en “principes azules” poseedores de la verdad. Es en el trabajo, la disciplina y el ejercicio responsable de la libertad, en fin, en la democracia como respuesta del pueblo, donde encontraremos el rumbo necesario”. [15]

 

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Notas:

[1] http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/63008/han-sido-torpes-porque-gorilla-no-es-gente/
[2] "Choronel", acrónimo acuñado por el autor, compuesto por dos palabras: "Choro" (venezolanismo, en el habla coloquial: delincuente, persona que roba) y "Coronel".
[3] Revista Bohemia, Edición Especial: "4-F El Golpe de Estado sigue vigente", Bloque Editorial Dearmas, Editorial Primavera, año 1992, P. 165.
[4] Ibíd., P. 166.
[5] Ibíd., P. 15.
[6] Idem.
[7] Ibíd., Pp. 16-17
[8] Ibíd., P. 17
[9] http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=546415 / Banco Mundial señala como países más corruptos a Venezuela y Haití.
[10] Revista Zeta No. 1.713, del 3 al 9 de julio de 2009, Trascripción del programa radial de Nelson Bocaranda del 30 de junio de 2009, P. 57
[11] Revista Bohemia, Edición Especial: "4-F El Golpe de Estado sigue vigente", Bloque Editorial Dearmas, Editorial Primavera, año 1992, P. 54.
[12] Ibíd., P. 167.
[13] Ibíd., P. 76.
[14] Ibíd., P. 214.
[15] Ibíd., P. 11.

 

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Anexos:

Revista Bohemia, Edición Especial: "4-F El Golpe de Estado sigue vigente", Bloque Editorial Dearmas, Editorial Primavera, año 1992, "Habla Chávez", páginas 164 a la 168.


[*] Loctar Ovencraft (a) Locoven / E-mail: locoven@gmail.com

 

Artículos anteriores del autor:

Socialismo del siglo XXI: Los sueños
Loctar Ovencraft * / Soberania.org - 20/05/09

La Corte de los Idiotas
Loctar Ovencraft * / Soberania.org - 02/02/09

"El Estado soy yo"
Loctar Ovencraft * / Soberania.org - 19/01/09

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