www.soberania.org
 
Artículo
Caracas / Venezuela -
 


El síndrome de “guerra” con Colombia
Orlando Ochoa Terán* / Semanario Quinto Día (Venezuela) - 24/07/09

Dios nos libre de una guerra” advirtió el presidente Chávez aludiendo a Colombia. Con el general Baduel en la cárcel, pagando la osadía de desafiar a la revolución armada ¿quién se encargará esta vez de tranquilizar los temores de los oficiales bolivarianos recordándole a la fuerza armada de Colombia que el presidente Chávez no habla en serio cuando se refiere a guerras, convencionales o asimétricas?




Pese a que es bien sabido que el presidente Chávez siempre tiene en Colombia una carta bajo la manga para encubrir situaciones críticas, no deja de ser extraño que, siendo la Venezuela  bolivariana el país con extravagantes alianzas militares con los más siniestros y forajidos gobiernos del mundo, pueda justificar, que se siente obligado a “revisar” las relaciones con Colombia a propósito de acuerdos, también militares, suscritos con EE UU.

Subyacente en esta “revisión” está la amenaza a los beneficios que recibe Colombia en el intercambio comercial con Venezuela pese a que, paradójicamente, el presidente Uribe ha sido objeto de los insultos más procaces del líder bolivariano.

Si bien estos beneficios se deben a las calculadas maniobras del astuto Uribe que juega con el errático líder bolivariano con una frialdad pasmosa, gran parte de este crédito se debe a la superior política exterior y al trabajo de inteligencia colombiano que siempre ha estado en ventaja con sus pares bolivarianos pese a estar estos asistidos por los cubanos.


El juego diplomático

A las dificultades bolivarianas de enfrentarse con la diplomacia y la inteligencia del vecino país, se ha agregado la habilidad de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien,  como una experta en Ju-Jitsu, acaba de utilizar los torpes movimientos de los miembros del ALBA y especialmente del pesado Insulza para sacarlos de balance y arrebatarles la iniciativa del problema de Honduras.

Esto no sería tan grave si la cancillería asistiera al presidente Chávez en tan delicada labor.  Pero es el caso que este no acude a los funcionarios para que lo aconsejen.  El propio ministro Maduro, a quien el presidente Chávez probablemente seleccionó porque asocia a la diplomacia con los trajes de Armani y las corbatas de Givenchy, para los efectos políticos internacionales es lo que la clase media venezolana llama un “servicio de adentro”, cuya función se limita a atender el teléfono, transmitir los mensajes, abrir la puerta a los visitantes y en ocasiones atender a los invitados con tragos y canapés. En realidad, como todos nosotros, el canciller Maduro se entera de la “política exterior bolivariana” por los medios de comunicación.


La “guerra”

Así como el “magnicidio” es el primer síndrome de que algo anda mal en los asuntos domésticos del presidente Chávez, su equivalente en política exterior solía ser la “guerra asimétrica” contra el imperialismo yankee pre-Obama. Pero cuando las cosas están en vías de volverse dramáticas, entonces aflora  el síndrome de la “guerra con Colombia” y ahora, subsidiariamente, la intervención en Honduras. En una ocasión hubo convergencia, el complot del “magnicidio” se originó en Bogotá, según el presidente Chávez. Un juego peligroso que los vecinos colombianos siguen con atención. Sin embargo, hasta el más lerdo de los cadetes venezolanos  sabe que la corporación militar colombiana es la más experimentada del Hemisferio Occidental después de la gringa, aparte de que son aliados.

A pesar de esta realidad los oficiales bolivarianísimos, que exhiben soles en la charretera, son los más valientes cuando desafían a la sociedad civil de su propio país. Revise el lector el discurso del generalísimo Mata Figueroa el pasado 5 de julio o el del arrojado general Almidien Moreno Acosta, quien al asumir el mando de la Primera División de Infantería y Guarnición Militar de Maracaibo, como si se tratara de Aníbal descendiendo de los Alpes sobre el Imperio Romano, declaró públicamente a la gobernación del Estado Zulia como un “enemigo más que tenemos”.


En marzo del pasado año estos Mata y Almidien de nuestra FAN, deben haber respirado tranquilos, agradecidos con el general Raúl Baduel, cuando este exhortó a las fuerzas armadas de Colombia a hacer caso omiso a las amenazas de guerra del presidente Chávez, quien había ordenado una movilización de unidades de infantería y blindados a la frontera.

Con el
general Baduel en la cárcel, pagando la osadía de desafiar a la revolución armada y al comandante en jefe ¿quién se encargará esta vez de tranquilizar los temores de los oficiales bolivarianos recordándole a la fuerza armada de Colombia que el presidente Chávez no habla en serio cuando se refiere a guerras, convencionales o asimétricas?

 

 

[*] Orlando Ochoa Terán / E-mail: o.ochoa@att.net

 

Artículos anteriores del autor:

Política exterior bolivariana:
Un sistema coherente de irracionalidad

Orlando Ochoa Terán* / Semanario Quinto Día (Venezuela) - 17/07/09

La dama de la guerra
Orlando Ochoa Terán* / Semanario Quinto Día (Venezuela) - 10/07/09

Honduras ¿es un contragolpe un golpe?
Orlando Ochoa Terán* / Semanario Quinto Día (Venezuela) - 03/07/09

Más artículos...

 

 

 

 


Imprimir Imprimir Enviar a un amigo Enviar
Arriba
Volver
Volver a página anterior
 
Regresar a Portada
Portada
 
www.soberania.org - Contacto: soberania.org@gmail.com