Se estrecha el camino energético mundial
José Gil* / Soberania.org - 04/08/09
|
Lo que ocurre con la situación energética mundial asemeja lo que observa quien practica senderismo, en la medida que avanza desde los centros poblados hacia los angostos caminos de parajes retirados: la reducción, paulatina y consistente, del ancho del camino transitado.
A la humanidad le tomó 140 años consumir los primeros 1.000 millones de barriles de petróleo, y al ritmo actual de consumo habrá consumido la misma cantidad en 30 años. Si consideramos tres situaciones relacionadas: I) El consumo actual cuadruplica los descubrimientos, II) Cerca del 90% la producción actual procede de campos descubiertos hace más de 40 años. III) El impacto ambiental del uso de combustibles fósiles ya muestra signos claros de acercarse al punto sin retorno; es tiempo de darnos cuenta que el camino energético se estrecha, y necesitamos hacer algo al respecto, comenzando por tomar conciencia de la severidad de la situación y elevar la voz como opinión pública mundial.
La encrucijada para el planeta se encuentra entre asegurar un suministro de energía confiable y asequible bajo la actual cultura de consumo, ambientalmente insostenible, y la necesidad de cambiar a un nuevo sistema, eficiente y sostenible, asegurando provisión a una población que tiende a incrementarse en tamaño y voracidad energética.
Consumo e impacto
El petróleo, gas y el carbón generan cerca del 80% de la energía que se consume en el mundo, orientados a sus dos usos fines principales: combustibles y electricidad. El informe Perspectiva Energética Mundial 2008, de la Agencia Internacional de Energía, señala que el consumo de electricidad se podría incrementar en un 50% antes del 2030, por lo que continuará estando al tope de la necesidad energética del planeta. Por su parte, un informe de la OPEP, recientemente publicado, señala que la producción de mundial para la próxima década solo llegará a 92 millones de barriles por día, en lugar de los 106 antes estimados. Esa cifra podría reducirse si la economía mundial continúa en su laberinto del 2009.
El menú petrolero entonces parece anticipar incremento en la demanda y reducción o, en el mejor de los casos, conservación, en los niveles de suministro, y sirven la mesa para potenciales crisis energéticas a futuro, sin menoscabo del impacto ambiental que se avecina. A menos que consigamos agregar fuentes alternativas, limpias, paliativas al consumo de carbón y petróleo, las consecuencias ambientales pueden atraparnos en un incremento de la temperatura promedio del planeta a niveles que pueden tornar nuestra vida en una cuestión de supervivencia.

El carbón
Entre 1980 y 2006 el consumo de carbón se incrementó en un 65%, en el que destaca China, que triplicó su consumo alcanzando la quema de 2.4 billones de toneladas, seguida de Estados Unidos con 1 billón. ¿La causa? Ambas naciones dependen sensiblemente del carbón para generar la electricidad que consumen, además de resultarles de menor costo su proceso de extracción, comparado a petróleo y gas.
El segundo dato que llama la atención es que cerca del 65% de toda la energía del mundo se consume en las ciudades, en la cual habita el 50% de la población. Este desequilibrio es producto de nuestra cultura de consumo despilfarrador en los grandes centros urbanos, en detrimento de las limitaciones de quienes viven en las zonas rurales y más aisladas en el globo. El problema lo causamos la minoría.
Moraleja: generación de energía a menor costo para pocas empresas y beneficiar a la minoría, impacto ambiental más costoso para todo el planeta.
Gas, Petróleo y hamburguesas
Considerado el más limpio, o menos sucio, de los combustibles fósiles, el gas se presenta como preferido sobre el petróleo y carbón. Sin embargo, extraer gas natural de un pozo puede requerir en ciertas condiciones hasta 23 millones de litros de agua, que luego se convierten en desecho.
Por su parte, extraer petróleo extrapesado de yacimientos como la Faja del Orinoco, en Venezuela, o bitumen de las areniscas en Athabasca, en Canadá, implica el uso de tecnologías que consumen 40 litros de agua por cada 100 litros de petróleo extraído. Como impacto ambiental adicional, el proceso de extracción envía a la atmósfera 84 kilogramos de bióxido de carbono por cada litro de petróleo extraído.
En el lado de los comensales de alimentos “chatarra”, una investigación cuyos resultados se presentaron por National Geographic, señalan que sólo en el 2008 el consumo de hamburguesas en Estados Unidos produjo 200 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono, lo cual supera las emisiones de todas las camionetas que circulan en esa nación durante ese mismo período. Pensar que el consumo de comida de ese tipo tiende a incrementarse y es parte de la imagen de “progreso” especialmente en Occidente.
Moraleja: el costo ambiental para extraer crudo y comer hamburguesas se incrementará con el esquema de consumo energético actual.
Las huellas del consumo
James Hansen, climatólogo de la NASA, señala que las investigaciones científicas muestran que el acumulado de al menos 18 siglos de actividad humana en el planeta, hasta el inicio de la revolución industrial, dejaron una huella de bióxido de carbono en la atmosfera que no superaba las 275 partes por millón (ppm). A finales del 2008 la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera es de 385 ppm, un incremento del 70% en menos de 200 años.
¿La causa? Cerca de 150 mil millones de metros cúbicos de gas se queman y pierden cada año, arrojando a la atmosfera otros 400 millones de toneladas de bióxido de carbono. Sólo las emisiones del 2006 fueron de 28 Giga-Toneladas, suficiente para oscurecer a cualquier capital del mundo y asfixiar a todos sus habitantes.
Resultados de investigaciones, publicados en el 2009, señalan que la conversión de ecosistemas naturales para producir biocombustibles basados en cosechas libera hasta 420 veces más bióxido de carbono que lo que esos biocombustibles ahorrarán en un año. ¿Por qué? Mayores extensiones de sembradíos que son recolectados por medio de la quema, dañando áreas tan sensibles como la Amazonia, pulmón del planeta. Esto sin mencionar el impacto en los precios de granos y la merma en la capacidad productiva de la tierra quemada, así como la desaparición de afluentes naturales producto de la quema y tala.
Los científicos alertan que se necesita reducir el impacto a 350 ppm para intentar mantener las condiciones de equilibrio de nuestra vida. Para alcanzar esa meta, se necesitará dejar de quemar carbón en todo el planeta antes del 2030. Sin embargo, en dirección diametralmente opuesta, las agencias e institutos de energía del mundo estiman que el consumo de carbón se incrementará 60% durante los próximos 25 años.
Moraleja: si nuestro concepto de “progreso” no cambia, la contaminación y el calentamiento global difícilmente menguarán.
El deshielo
Informes publicados en Mayo del 2009 señalan que el 2007 y 2008 fueron los dos años de mayor deshielo del círculo polar ártico, y los modelos geofísicos sugieren que el nivel de los océanos podría subir de 2 a 6 metros, creando inundaciones e incrementando el calentamiento global. Lejos de unirse al coro de voces que claman por acciones gubernamentales dirigidas a frenar este proceso, cinco poderosas economías ya frotan sus manos creando parcelas de exploración en las zonas de deshielo que dejan al descubierto el acceso en superficie a potenciales trampas de hidrocarburos en el subsuelo. Estados Unidos, Canadá, Noruega, Rusia y Dinamarca se preparan para extender, tanto como les sea posible, sus derechos a las aguas del Artico para tener derechos a explotar los yacimientos de hidrocarburos bajo el casquete polar.
Se estima que 400 campos de gas y petróleo han sido descubiertos en el ártico, con potencial de agregar 90.000 millones de barriles y 47.000 millones de metros cúbicos de gas. Toda una tentación.
Moraleja: mientras algunas universidades y centros de investigación hacen esfuerzos para crear conciencia en la batalla por salvar al ártico; bolsas de valores, algunas petroleras, y el alto gobierno de 5 naciones se preparan para sacar partido del deshielo.
Jugando a las escondidas
De niños jugábamos a las escondidas, y el secreto del ganador consistía en encontrar algún lugar “secreto”. Quien estaba buscando sabia que en algún lugar de la casa estaba el escondido, mientras su contraparte se cambiaba de sitio si era necesario para “ganar”. Esto asemeja el juego que hemos aprendido a hacer con el manejo de las cifras de emisiones toxicas al ambiente. Tres ejemplos:
• Estados Unidos señala que ha reducido sus emisiones de bióxido de carbono, pero diversas ONG y defensores del ambiente acusan que, en la práctica, solo ha movido algunas grandes fábricas a otras naciones en las cuales sus costos de producción se reducen. La verdad es que el 50% de la electricidad de Estados Unidos se genera a partir del carbón, y, sólo en el 2007, envió 2.400 millones de toneladas de bióxido de carbono a la atmosfera por esa vía.
• Canadá es responsable del desecho de millones de litros de agua potable, y la generación de más de 80 mil toneladas de bióxido de carbono por día, en sus operaciones para extraer petróleo de Atabasca, para poder seguir siendo el primer proveedor de petróleo a Estados Unidos. Las cifras de esa agua desechada y las emisiones suelen ser maquilladas con las de ingresos a esa nación.
• China genera el 80% de su electricidad a partir del carbón, con todas las implicaciones de emisiones que se generan de sus termoeléctricas. Las cifras que suelen resaltarse son las de puestos de trabajo que produce el negocio para una necesitada población, pero las emisiones, las más de 10 muertes por día en accidentes laborales, y las enfermedades producidas por la explotación del carbón pasan en letra chica.
El juego de ocultar las cifras verdaderas de emisiones de gases tóxicos de las grandes empresas o naciones debe terminar, pues la vida del planeta es la que está realmente “en juego”. La atmosfera es una, y allí es donde desemboca la corriente de gases que, según informe publicado en 2009 por la National Geopraphic, producen más muertes que la malaria. La paradoja es que son los países con menores recursos económicos quienes lideran las estadísticas de esas muertes, y no las llamadas sociedades consumidoras o generadoras del efecto inicial. En todo caso, el mal se irá extendiendo en todo el globo si no hacemos algo al respecto.
Moraleja: al parecer, para que se tome en serio la tasa de mortalidad producida por la contaminación y calentamiento global, tendrá que esperarse a que se publiquen las cifras reales de emisiones y de las victimas que genera.
Otros enemigos
El metano y el hollín son otros temibles enemigos de la vida en el planeta. Las partículas negras del primero producen que los hielos se derritan rápidamente, el segundo es uno de los colaboradores en el efecto invernadero que produce el calentamiento global.
Especialistas del asunto, como el profesor Mario Molina, premio nobel de química en 1995 y miembro del panel intergubernamental de expertos en cambio climático, señala que el efecto combinado del metano y el hollín equiparan el producido por el bióxido de carbono.
Moraleja: el vientre que genera los agentes que nos pueden acabar es fértil, mientras el que puede generar vida espera ser fecundado.
¿Llegará ayuda a tiempo? Energías alternativas
La discusión en torno a las fuentes de energía limpia, alternativa a la fósil, ya no es si se requiere o en que proporción, sino en cuanto a si llegará a ser factible de masificación a tiempo para ayudar a definir el rumbo ante la encrucijada energética.
Nuclear
Se ha dicho que 1 Kg de Uranio tiene la capacidad de generar entre 2 y 3 millones de veces la energía de 1 kg de petróleo o carbón. Esta fuente suministra el 7% del consumo global de energía primaria y 16% de la electricidad del planeta, representa una fuente importante de suministro energético, libre de emisiones. El problema se encuentra en la creciente preocupación internacional por los riesgos para clima y ambiente en el manejo de sus desechos. Los tecnólogos hacen referencias a plantas nucleares de tercera Generación (diseñados con mayores estándares contra accidentes, terrorismo, y mejor uso del Uranio) estarán disponibles, pero no antes del 2050.
Solar
Fuente inagotable, limpia, cuya tecnología para conversión a energía eléctrica ya está disponible. El espacio es una de las limitaciones para el uso a gran escala de la energía solar, por ejemplo serían necesarias cuatro manzanas de Manhattan en equipos solares para producir la cantidad de energía distribuida por una sola estación de gasolina por día. Sin embargo, el uso de esa energía en algunos sectores de producción y geografías específicas es una opción digna de promover. En Estados Unidos hay unos 9.300km2 de superficie esperando por permisos para desarrollar energía solar, cuya implementación puede estimular otras regiones y naciones a activar proyectos de consumo similares.
¿Carbón limpio?
La tecnología actual permite eliminar hasta un 95% de los contaminantes como el oxido de nitrógeno, que causan la lluvia acida. Sin embargo, el consumo de carbón continúa siendo el primer generador de bióxido de carbono en el planeta, por lo que al hablar de “carbón limpio” hay que preguntar a sus promotores de cuáles residuos tóxicos están hablando.
La propuesta para el manejo del bióxido de carbono es el llamado “secuestro” que consiste en removerlo, transportarlo por tubería a lugares de almacenamiento y, finalmente, inyectarlo a grandes profundidades en el subsuelo. Los promotores de este concepto sugieren que podría reducir las emisiones hasta en un 90%. Los críticos del concepto señalan que se estará promoviendo mayor uso del carbón, por lo que el efecto contaminante seguirá siendo demasiado elevado.
En todo caso, algunos expertos, citados en informes del Deutsche Bank, esperan que una opción tecnológica para plantas de carbón libres de dióxido de carbono esté disponible, pero no antes del 2020.
Una de las opciones para incentivar la investigación y desarrollo de estas energías es, por ejemplo, reducir impuestos a empresas involucradas. Este tipo de acciones podría estimular a las grandes empresas, quienes necesitan generar dividendos a sus accionistas. En Marzo del 2009, la empresa Shell declaró que reduciría sus inversiones en investigación para energía solar y eólica, para incrementarla en biocombustibles. Entre las razones para tal decisión se infiere que está el poco estímulo de los gobiernos para la investigación en fuentes no tradicionales de energía.
Moraleja: el petróleo debe ser visto como la solución circunstancial mientras desarrollamos las fuentes de energía del futuro, y no al revés.
¿Qué hacer?
Los cambios que se requieren implican una transformación, incluso renovación, en el aspecto industrial así como el cultural. Esto implica para que los cambios sean pacíficos, deben darse como resultado de la persuasión y el acuerdo internacional, no de la imposición o coacción. Considerando los intereses económicos que presionan a los gobernantes de las naciones, no es una causa fácil de ganar, pero la balanza se definirá según la presión de la opinión pública mundial ceda o gane terreno.

A escala mundial
La opinión pública mundial es un poder sin igual e imprescindible en esta causa. Aunque sea incomodo hay que reconocer que las sociedades del llamado “tercer mundo” necesitamos que en naciones como Francia y Alemania (ojalá Estados Unidos) se comiencen a aglutinar con mayor fuerza movimientos para promover el cambio. Acciones como la firma del protocolo de Kioto, y compromisos específicos para reducciones de emisiones de gases causantes del efecto invernadero. Esas naciones son, normalmente, punto de referencia, espejo, las pioneras en ejercer presión de calle que podría ser seguida en otras naciones produciendo una “causa común”, que no es otra sino defender la existencia de la humanidad.
Monitorear los signos vitales térmicos del planeta, lo que requiere de lo que podríamos llamar un ejército de personas, miles de embarcaciones en mares y océanos, decenas de miles de estaciones meteorológicas en tierra y mar, satélites en órbita permanente tomando y almacenando datos para ser procesados en las más modernas y poderosas computadoras disponibles en el mundo. El esfuerzo para semejante tarea debe ser mundial y la opinión pública tiene todo por hacer a la hora de presionar para que las decisiones vayan dirigidas a la vida antes que a la utilidad financiera sin decapitar necesariamente esta última.
A escala local y regional
Se deben comenzar a dar los primeros pasos también. Dar a conocer el problema al ciudadano, comenzando con los niños en las escuelas. Retomar la costumbre de campañas para arborizar parques y lugares públicos en los centros urbanos. Exigir a los gobernantes pechar con mayores impuestos a empresas generadoras de bióxido de carbono, y “recompensar” empresas y/u organizaciones involucradas en la implementación de tecnologías “limpias”. Promover una cultura de uso correcto de la energía. Incrementar monto de multas y penalizaciones a propietarios de sistemas de transporte que no instalen y den mantenimiento a los dispositivos para reducción de emisiones de bióxido de carbono.
El aire acondicionado y la calefacción de una casa representan cerca del 50% del consumo de su energía, y una rutina de sellar las fugas que pueda tener representa un ahorro del 30%. Desconectar los cargadores de celulares así como computadoras portátiles y otros equipos una vez que estén 100% cargados es otra rutina vital para nuestros días. Promover el uso de equipos eléctricos de nueva generación, como las nuevas neveras que consumen 40% menos energía que los modelos de los años 1990.
En materia cultural hay todo por hacer para comenzar desacelerando el efecto actual, antes de poder hablar de revertirlo.
Conclusión
Nos encontramos en el punto de decisión posiblemente más importante en la historia de la humanidad, del cual depende sensiblemente nuestra supervivencia. El sendero que iniciaron y ensancharon nuestros padres en su intención de heredarnos un mejor futuro, debe ahora ser reorientado si deseamos legar un mundo de vida digna a nuestros hijos y nietos. En este final de la primera década del siglo XXI el sendero se convierte en estrecha vereda. Es tiempo de entender que la reducción, paulatina y consistente, del ancho del camino transitado nos está llevando no hacia lugares de placentera y novedosa aventura de la que traeremos gratos recuerdos, sino hacia la medianoche de nuestra existencia.
[*] José Gil, Ingeniero Geodesta con 24 años de experiencia en las áreas de geofísica, geología e ingenieria de yacimiento y operaciones de EyP petrolera en el ámbito nacional e internacional. Investigador de la geopolítica petrolera mundial. Fue profesor de técnicas de exploración en la Universidad del Zulia, y es expositor itinerante de foros y conferencias sobre petróleo, energía y su impacto en la sociedad moderna / E-mail: josedario.gil@gmail.com
Artículos anteriores del autor:
Petróleo, Gas, la OPEP y
Washington para el 2009
José Gil* / Soberania.org - 16/01/09
Petróleo y Etanol,
¿Tercer caballo del Apocalipsis?
José Gil* / Soberania.org - 27/06/08
Si el precio del barril no se estabiliza la
economía de países pobres se agravará
José Gil* / Soberania.org - 18/06/08
Más artículos...
Imprimir
Enviar |
|
|
Volver |
|
|
|
Portada |
|