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Caracas / Venezuela - Sábado 11/10/03
 

Presentación del libro de Rafael Quiróz Serrano - Colegio de Ingenieros
Meritocracia Petrolera, ¿Mito o realidad?
Soberania.info - 09/10/03

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Presentación del libro de Rafael Quiróz Serrano
Meritocracia Petrolera, ¿Mito o realidad?

Salón El Museo, Colegio de Ingenieros
9 de Octubre - 7:00 PM

Invita: Cátedra "Juan Pablo Pérez Alfonzo" (UCV) y la Editorial Panapo de Venezuela, C.A.

Palabras de apertura: Ing. Víctor Poleo

 


PALABRAS DE RAFAEL QUIROZ SERRANO CON MOTIVO DE LA PRESENTACION DE SU LIBRO EN EL COLEGIO DE INGENIEROS DE VENEZUELA


Economista Rafael Quiróz Serrano

MERITOCRACIA PETROLERA ¿Mito o Realidad? es un ensayo crítico a la historia de la meritocracia dentro de Petróleos de Venezuela y una interpretación de los hechos que rodearon los acontecimientos lamentables del 11-A de 2002 y el paro petrolero que pretendió estimular procesos desestabilizadores en el país.

En esta obra no se trata sólo de mostrar el lado pernicioso de la gerencia meritócrata, y la forma arrogante como ésta enfrentó al Estado propietario (el accionista); sino también cómo el gobierno ha intentado el dominio absoluto de la industria petrolera para ponerla al servicio de sus propios intereses, y así respaldar una supuesta "revolución" cuyos efectos sociales y económicos no se ven por ningún lado, y cómo igualmente sectores radicales de la oposición quisieron controlarla para utilizarla como carne de cañón, o como instrumento de simple chantaje político, para propiciar un golpe de Estado contra un gobierno constitucional, electo en elecciones libres, secretas y universales. Se trata de analizar e interpretar hechos y acontecimientos con objetividad y ecuanimidad, tal como quedarán en la historia; empresa compleja y afanosa de lograr -por no decir imposible- en momentos en que las pasiones se desbordan y los sectarismos fluyen por doquier como la maleza en el terreno abandonado y baldío.


De todos ustedes es conocida mi identificación y respaldo a la política petrolera que desde febrero de 1999 se instrumentó en Venezuela. Esta acertada política deslastró la tesis perniciosa de que los países en vía de desarrollo productores de petróleo, teníamos que producir todo el petróleo que consumiera el mundo desarrollado, sin importarnos para nada los precios bajos del crudo en los mercados mundiales; fue así como Venezuela incumplió los acuerdos aprobados en la OPEP, y maquillando cifras, adulterando informes y haciendo trampas violó constantemente las cuotas, para de esta manera estimular la indisciplina dentro de la Organización con sede en Viena. De esta forma la oferta petrolera sobrepasó la demanda mundial de petróleo y los precios cayeron a niveles viles, es decir, que la tan mencionada estrategia volumétrica de PDVSA, de mayor producción por bajos precios, resultó todo un fracaso pues los precios llegaron a ubicarse a 7,30 dólares por barril.


Douglas Bravo

También dicha política petrolera planteaba nuestro gradual alejamiento, y posteriormente una inminente salida de la OPEP, la única organización exitosa de los países en desarrollo que jamás haya conocido la historia de los hidrocarburos, y que en parte fue creada por uno de los venezolanos más lúcidos, brillantes y preclaros del siglo XX como lo fue Juan Pablo Pérez Alfonzo, de quien por cierto el próximo 13 de diciembre se estará cumpliendo el centenario de su natalicio. Igualmente, la mencionada política petrolera planteaba la privatización de PDVSA, tal como lo propuso en reiteradas oportunidades su presidente Luis Giusti. Todas estas acechanzas constituían una amenaza verdadera para PDVSA, Venezuela y para los países petroleros en vías de desarrollo.


De allí que el viraje petrolero dado en 1999, constituyó el rescate de una política petrolera que garantizara mejores precios para nuestro petróleo, y un papel más activo y presente de la OPEP en el mercado mundial petrolero. Sin embargo, es oportuno acotar que la hasta ahora acertada política petrolera de los últimos cinco años se está viendo últimamente empañada, y amenazada, cuando a Bitumenes del Orinoco (BITOR) se le reduce a una simple Gerencia de la División de Oriente, y se le ordena suspender todos sus planes de expansión de un mercado que le es propio y no competitivo. La Orimulsión constituye no sólo el más grande e innovador combustible para la electricidad, sino también es el único ejemplo exitoso de desarrollo tecnológico que, en materia de hidrocarburos, ha aflorado en tierra venezolana.


Elie Habalián

No obstante, no podemos dejar de reconocer la política petrolera acertada que en los últimos cinco años ha tenido Venezuela, más allá de los errores que en lo político, económico y social haya tenido el actual gobierno; desconocerla significa cegarse ante la realidad de las cosas, por el sólo hecho de asumir una posición política de intransigencia frente al gobierno. La intransigencia como el sectarismo además de anti-dialécticos, son ajenos a la historia misma.

En momentos en que la ponderación, la tolerancia y el equilibrio parecen haber desaparecido del ámbito venezolano, y muy especialmente de la diatriba política, se hace necesario recuperar cierto grado de ecuanimidad a la hora del análisis y de interpretación de los acontecimientos.


Gral. Müller Rojas y Dra. Adina Bastidas
bautizan el libro con Orimulsión

Pues la polarización del debate político ha conducido a establecer polos contrapuestos donde el sectarismo, el fanatismo y la intolerancia están a la orden del día, y ambos polos pretenden erigirse en los poseedores absolutos de la razón y en monopolistas de la verdad, y donde supuestamente no tenemos cabida el resto de los venezolanos -que seguramente somos la mayoría- que procuramos observar los hechos con objetividad e imparcialidad. Si bien es cierto que el gobierno no es un mar de eficiencia ni de alta gerencia competitiva, tampoco es menos cierto que los sectores de oposición son un océano de aciertos y virtudes desbordantes. El ciclo de equivocaciones tiene que llegar a su fin.

Valgan estas anteriores afirmaciones como motivo para una simple reflexión: por encima de nuestras diferencias ideológicas y de las discrepancias políticas, que las hay -siempre las ha habido-, se impone el que todos seamos tolerantes. Hoy por hoy, todos los venezolanos debemos tener disposición para admitir en los demás una manera de pensar distinta, de obrar y de ser diferentes, sólo así haremos de la tolerancia un valor fundamental para la convivencia pacífica. Es hora que en nuestro país se imponga el desestimar la creencia de pensar que la pertenencia a otra ideología, credo, raza, clase social o partido político, constituye un hecho de rivalidad circunstancial o permanente; pues debemos ver en la diversidad del pensamiento político, y en la heterogeneidad de razas, culturas y actitudes, la expresión de la democracia, y también de la amplitud y riqueza del mundo en que vivimos.

La democracia es tolerancia, y por consiguiente la tolerancia que actualmente exige el debate político en nuestro país, debe plasmarse en el respeto y la consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque estas sean diferentes o contrapuestas a las nuestras. Este sencillo acto, donde logro -con cierto esfuerzo- reunir en este recinto a un grupo sustancial de amigos, de las más diversas corrientes del pensamiento político venezolano, es una clara demostración que todos podemos convivir bajo un mismo techo y sobre un mismo suelo, mucho más cuando se trata de una vasta extensión territorial como lo es la patria venezolana. Un expresidente de la República en una oportunidad afirmaba: "En el dialogo está la esencia de la democracia".



Esta obra que hoy se presenta, no tiene otra pretensión que la de hacer un pequeño y modesto aporte para el dialogo y la discusión de un tema que nos pertenece a todos los venezolanos, por lo que todos deberíamos estar involucrados. Pues aquí es necesario recordar lo dicho por el colega Asdrúbal Baptista: "La renta del petróleo no es el futuro del país, pero sin la renta del petróleo no tenemos futuro". En este sentido, sin cortapisas esta obra motiva y reabre la discusión sobre Petróleos de Venezuela, ya que si bien cuestiona a lo que constituyó la gerencia meritocrática golpista dentro de la industria petrolera, no es menos cierto que igualmente se crítica la forma torpe como se ha manejado el conflicto petrolero dentro de PDVSA, que hace a la misma ingobernable y la expone a constituirse en condimento permanente para la diatriba política y la desestabilización del país.

Finalmente, de algo si podemos estar seguros: no habrá en Venezuela reivindicación social ni estabilidad económica mientras no exista la paz política, pero no habrá paz política mientras no exista control y gobernabilidad en nuestra industria petrolera.


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