McKinsey- Súmate
Francisco Mieres
/ Últimas Noticias (Venezuela) - 08/10/03
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En 1926, James McKinsey abrió una de las
primeras firmas de consultoría, que desempeñaría
un papel central en las sucesivas ondas de fusiones empresariales.
Así lo informa el semanario Newsweek del 8/7/2002.
Fruto de la primera ola norteamericana de fusiones de los
años 20 -antes de la Gran Depresión, McKinsey ha sido,
desde hace 3/4 de siglo, impulsor de la concentración del
capital y servidor incondicional de los megamonopolios resultantes.
La firma ha sido muy citada, ahora que, luego de la última
oleada que alcanzó una cúspide de 9 billones de $,
esas criaturas forjadas por los analistas simbólicos colegas
de McKinsey
han resultado megamonstruos de papel e improductividad
que han arrastrado a la ruina enormes masas de inversores y de ahorristas,
y han liquidado millones de empleos, mientras amasan ganancias obscenas:
el escándalo del siglo.
Newsweek se asombra de que luego de un estudio
en que McKinsey constata que sólo el 12% de las 160 fusiones
realizadas en 1995-96 fueron exitosas, y que se titula "Por
qué las fusiones fracasan", y en plena racha de quiebras
y derrumbes el año pasado, su analista estrella M.
Bekier seguía recomendando e impulsando nuevas fusiones.
Su mensaje parecía ser, dice la revista:
“Contrátenos a nosotros, y les mostraremos
cómo hacerlas funcionar”.
Cuestionado por los periodistas sobre esta incoherencia, Bekier
respondió, exasperado: “Piensen positivo; eso
es una buena cosa”. Recomendar embarques, y embolsillar
enormes sumas: eso es lo positivo. A tales analistas les encomendó
la gerencia de Pdvsa revisar la suerte de las tristemente célebres
filiales foráneas, creadas por Giusti con la asesoría
de McKinsey (véase de J. E. Arrioja, Clientes negros.
La generación Shell en PDVSA, Ed. El Nacional). El
contrato inicial se fijó en 4 mil millones de Bs.
A ello se han sumado otras funciones por orden del MEM:
política de precios de exportación, con B. Mommer
como enlace; negociaciones de gas y petróleo en Delta-Paria,
Tomoporo y Chaguaramal con petroleras foráneas, con Luis
Vierma, y comercialización interna, con Iván Orellana.
No se ha divulgado el costo adicional de estas asesorías,
que convierten a McKinsey en cerebro supremo de La Campiña,
ahora que hemos perdido la “valiosa” presencia de Intesa
en las actividades de informática.
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