|
Un caballo de Troya nacido de
las entrañas del monstruo, atenta contra la soberanía
nacional
La orimulsión,
suerte de combustible venezolano, única en el mundo y sin
competidores como elemento para la generación de energía
termoeléctrica, ha sido sentada en el banquillo de los acusados
cometiéndose un grave error que podría lesionar los
intereses de la nación, al menos por cinco siglos, por permitirle
a las transnacionales tomar posesión de la explotación
del yacimiento de crudos pesados más grande del mundo: la
Faja Bituminosa del Orinoco.
Se dice que la orimulsión “no rinde en absoluto
ni se coloca remotamente al precio, por ejemplo, del crudo sintético,
al crudo extrapesado mejorado y ni siquiera del blend”
una mezcla de crudos pesados y livianos. Se afirma también
que la construcción de los mejoradores de crudos valorizan
más ese recurso, y por ejemplo también, que los crudos
blend pueden ser vendidos a mayores precios que la orimulsion.
Estas afirmaciones no demuestran otra cosa que nos colocamos de
espalda al país sobre geopolítica. Asunto que debe
ser con un alto sentido de patria.
Estos mismos sectores se han reunido en Houston, a mediados
de este año con el fin de privatizar los campos de crudos
livianos, calificados por ellos como maduros. Este show
buscó resonancia en la misma industria a finales del mes
de marzo y encontró oposición.
Veamos cuál es la jugada:
1.- Venezuela produce el blend conocido como crudo
Merey, también único en el mundo, y lo hace
desde muchas décadas atrás. Con ello ha contraído
obligaciones de largo plazo con refinerías en el extranjero,
diseñadas exclusivamente para refinar este tipo de crudo.
Este blend es el resultado de mezclar crudos liviano tipo
mesa u oficina, —provocando un elevado sacrificio a la Nación
— con crudo pesado de la Faja Bituminosa del Orinoco (F.B.O),
no con Bitumen. Por otro lado se ha propiciado la entrega
de los campos de crudos livianos a empresas extranjeras, porque
según ellos, no son rentables y en concordancia
con este ardid, no permiten que éstos sean manejados por
una dirección capaz; y, de esa manera, poder justificar
un cierre técnico.
La entrega de los campos de crudos livianos de oriente, aledaños
a la F.B.O, dejaría al Estado venezolano en una situación
incomoda, y pendiendo de la hora en la cual cualquier movimiento
del ajedrez que obligue producir menos liviano, generaría
un enorme problema internacional, por incumplimiento con las cuotas
ya formalizadas. A esto hay que agregar que estaríamos
nuevamente dependiendo de las inversiones extranjeras para poder
desarrollar nuestro petróleo, pero de una manera desventajosa
para la República.
2.- Cuando se afirma lo concerniente a la construcción
de los mejoradores de crudos pesados, no se hace
ningún esfuerzo por explicar que la República por
sí sola no está en capacidad de recurrir a
esa posibilidad, por las enormes cantidades de dinero que
se requieren en su inversión; y, tampoco se explica, que
en el caso de la orimulsion podemos producir la F.B.O sin depender
tecnológicamente de ningún ente extranjero. En
el primer caso (mejoradores de crudo), se fortalece la dependencia
tecnológica, económica y hasta cultural del país,
de fuerzas extranjeras, porque se empuja ese tipo de planteamientos
que sirven de lobby a intereses transnacionales. En el segundo (orimulsion),
se fortalece nuestra independencia económica, tecnológica
y cultural, así como que Venezuela con la orimulsion, es
la mejor expresión de desarrollo energético independiente
para sí misma, El Caribe y Latinoamérica continental,
así como que el mundo gozaría de un combustible fósil
con excepcionales características que lo hacen amigable con
el ambiente, sobre todo con aquellas regiones agropecuarias que
requieren energía no contaminante para el desarrollo.
3.- En los últimos tiempos se ha pretendido
empujar un proyecto mediante el cual se convierte, desde el fondo
de los pozos, el crudo pesado en crudo liviano, cosa que planteada
por un inefable ex presidente de PDVSA, en la segunda cumbre de
la OPEP, celebrada en Caracas, provocó la risa de algunos
de los venidos del Medio Oriente. Y es verdad, un proyecto como
ese, en el sano juicio de cualquier petrolero, no puede sino producir
risa o ira, porque no es más que una estafa a la Nación.
Ese proyecto parte del hecho de producir una mezcla dentro del yacimiento
de crudo pesado de la F.B.O con un compuesto liviano, como propano
líquido, por ejemplo. No es más que la vieja aplicación
a nivel de plantas de desalfaltación, pero ahora aplicada
en el sub-suelo. Quien conozca los eventos que se asocian a este
proceso sabe que los asfaltos (asfaltenos y resinas) separados del
seno del crudo pesado se quedarán en el fondo del yacimiento
taponándolo inexorablemente, porque no son transportados
en el seno del crudo y eso queda claro cuando se hace la afirmación
de la conversión de crudo pesado a liviano. Es así
como se irá asesinando lenta pero indubitablemente el yacimiento
de crudos pesados más grande del mundo, impidiéndole
a los venezolanos dentro de 20, 30 o 50 años, disfrutar la
totalidad de los beneficios de esta riqueza, porque ella no podrá
ser extraída del subsuelo por una mala praxis tecnológica,
que de no aplicarla, ocurriría lo contrario.
Las fuerzas petroleras en el oriente del país, que no creen
en la revolución que preside nuestro Presidente Constitucional,
Hugo Rafael Chávez Frías, seguirán
moviéndose con el fin de controlar las fuerzas propulsoras
que allí se encuentran. Esto no ocurre con igual
intensidad en el occidente del país, porque las realidades
petroleras y geopolíticas son muy diferentes. En oriente
tenemos dos opciones: 1) Se nos va el futuro venezolano
y latinoamericano o 2) Aseguramos el mismo para nuestros hijos.
Quienes provean de luz esa realidad petrolera, serán perseguidos
para que su voz se calle porque lo que está en juego para
los enemigos del país es una inmensa prebenda, por permitir
que el capital extranjero entre a la industria petrolera para avasallarnos
por cinco siglos más.
Las reservas recuperables de la F.B.O, a la luz de las tecnologías
actuales, alcanzan la cifra de 267.000 millones de barriles. Imaginemos
ahora, por un momento, que una nueva luz cae sobre el conocimiento
para explotar con mayor eficiencia este yacimiento y se incrementa
el nivel de las reservas recuperables. ¿No estaríamos
entregando a Venezuela por mucho más tiempo, quizás,
cinco siglos más al avasallamiento petrolero? ¿Se
le ha ocurrido pensar que la orimulsion, que actualmente se manufactura
con bitumen de la F.B.O, también se puede hacer con crudos
pesados y extrapesados?, y, que en ese caso, sería
un producto con mayor nivel energético por unidad de volumen
al compararla con la hecha con base en bitumen. Más aún,
este otro tipo de orimulsion sería menos contaminante, por
lo que podemos explotar toda la F.B.O con miras a producir la orimulsion,
generando un estadio de actividad petrolera tecnológicamente
mucho menos dependiente de las tecnologías de mejoramiento
de crudos y contando con un mercado mundial termoeléctrico
habido de un combustible como la orimulsion, que es fácil
de manejar y menos contaminante que el carbón, el fuel oil
y el petróleo como tal.
En otras palabras, la vía que brinda la instalación
de plantas de mejoramiento de crudos nos lleva a depender de inversiones
extranjeras que impondrán sus condiciones porque son dueños
de la tecnología. Sería entregar el manejo
y gerencia del mayor yacimiento de crudos pesados del mundo, que
está en nuestro país, en manos extranjeras. Imaginemos
por un momento al mundo con sus petróleos convencionales
agotados y a Venezuela con su gran yacimiento de petróleos
no convencionales, prácticamente intacto. Imaginemos eso,
y ahora añadamos que ocurre un cambio tecnológico
que nos permita extraer más reservas de las que ahora se
puede con las tecnologías actuales. Ahora bien, la vía
que brinda la manufactura de la orimulsion nos podría llevar
a requerir inversiones extranjeras, pero en la mesa de negociaciones
la presencia de Venezuela sería preponderante, por cuanto
el yacimiento es nuestro y la tecnología también.
Volvamos a imaginar lo que les he pedido antes .., pero ahora, …
con la orimulsion.
Sres administradores de PDVSA, la Faja Bituminosa del Orinoco
no es un juguete de la Junta Directiva que lo pueden disponer como
mejor les venga. Ese yacimiento, así como los demás,
son propiedad del soberano. La discusión que aborda el cómo
disponer de ese bien debe ser abierta al país nacional, no
sólo en el seno petrolero. Es una obligación, so pena
de cometer delitos de lesa patria.
Imprimir
Enviar |
|
Arriba |
Volver |
|
|
 |
Portada |
|