Corporativismo socialfascista
José Rafael López Padrino* / Soberania.org - 02/11/09
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La bota socialfascista-bolivariana aparte de plantearse un proyecto de reestructuración capitalista de la economía (capitalismo de Estado), también intenta transformar la sociedad venezolana completamente, usando su poder desde el gobierno. Es un intento por crear un nuevo orden político y una nueva forma para organizar a la sociedad. El régimen, siguiendo su propia lógica totalitaria trata de armar una estructura corporativa para concretar su objetivo fascista de destruir a las organizaciones sindicales, reemplazándolas por entelequias para-estatales que responden más a los intereses del proyecto cuartelario del tte. coronel, que al de los trabajadores; creando organizaciones que deban renunciar a la lucha de clases, bajo la excusa de defender su proyecto de "unidad cívico-militar".
Los intentos del corporativismo socialfascista del tte. coronel se han quedado en eso mismo, en simples intentos. Las pretensiones del petroestado de aplastar al movimiento sindical independiente no han resultado. A pesar de limitar el derecho a la sindicalización, de negarse a discutir los contratos colectivos ya vencidos que amparan aproximadamente a 2.244.413 trabajadores, de penalizar las luchas sindicales (más de 200 trabajadores están sometidos a régimen de presentación judicial), de promover un "paralelismo sindical", de desconocer las conquistas laborales (derecho a la huelga), y de usar indiscriminadamente la represión militar, el movimiento clasista de los trabajadores sigue en pie de lucha.
Muestra de ello han sido las luchas de los trabajadores de Guayana (el cinturón industrial más grande del país), de los petroleros defendiendo sus reivindicaciones y el surgimiento recientemente del movimiento Solidaridad Sindical. Alternativa clasista, que insurge frente a una anquilosada y burocratizada Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y las genuflexas organizaciones oficialistas Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela (UNT) y Frente Socialista Bolivariano de los Trabajadores (FSBT). Con este terrorismo de Estado, el socialfascismo bolivariano busca intimidar a los trabajadores, y encarcelar a sus líderes, a fin de debilitar las luchas por las conquistas económicas, sociales y laborales de los trabajadores venezolanos.
El modelo impulsado por el Socialfascismo Bolivariano ha seguido el guión de las doctrinas neoliberales en su afán por acabar con todos los derechos históricos adquiridos por los trabajadores. Ha profundizado la precarización, en la convicción de que un mercado laboral flexibilizado, hace más difícil la defensa de los derechos de los trabajadores. La precariedad se ha convertido en una enfermedad estructural de la clase trabajadora y ha debilitado la capacidad de lucha de los trabajadores frente a la explotación.
Con una tasa de desempleo de 9%, según las cifras del régimen, pero que en realidad ronda el 13%, los trabajadores venezolanos sufren uno de los índices más altos de precariedad en Latinoamérica, ya que el 31% son trabajadores contratados, y un 14% de los trabajadores han sido obligados a migrar a formas precarias de trabajo (cooperativas, empresas sociales, tercerizaciones, etc.). Se pretende imponer desde las esferas del poder un proyecto capitalista de Estado explotador, que aspira establecer un monopolio político, un pensamiento único, y que emplea al Estado como instrumento para domesticar y controlar a los trabajadores del país, a través de la represión y del uso de esquiroles agrupados en la UNT, o el FSBT. Organizaciones mafiosas que nacieron al amparo del petroestado y que promueven políticas entreguistas y desmovilizadoras, que en muchos casos están patrocinadas por personajes hipotecados ideológicamente, amparados en unos antecedentes de izquierda ya lejanos en el pasado de Venezuela.
En resumen, el proyecto político de esta nueva derecha uniformada es fascista y por ende antiobrera y antisindical. El impostor de Miraflores y su combo de rufianes ideológicos no representan a los intereses de los trabajadores y explotados, sino a los de la nueva burguesía industrial y financiera nacional (boliburguesía) e internacional. Su proyecto militarista es antiproletario, de allí su rechazo a las organizaciones sindicales, su desprecio a las reivindicaciones socio-económicas, y su disposición a reprimir cualquier lucha laboral, como sucedió en el día 31/10/09 con los trabajadores en huelga de hambre de la Zona Educativa del Zulia, quienes fueron detenidos por efectivos militares y trasladados a la sede del destacamento número 35 de la Guardia Nacional de la ciudad de Maracaibo, cuando exigían su contratación tras haber prestado servicio por más de tres años en escuelas nacionales.
[*] José Rafael López Padrino / E-mail: reln26@gmail.com
Artículos anteriores del autor:
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