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Caracas / Venezuela -
 


Marx otra vez
Roberto Viera* / Soberania.org - 11/11/09

En las discusiones sobre el fracaso de la revolución Rusa y del socialismo soviético, los no-marxistas han hablado de las fallas de la estatización como negadora de las bondades de la libre empresa y en general de las críticas al marxismo. También se muestran los desastrosos resultados de la revolución Rusa.

Del lado de los marxistas socialdemócratas se argumenta que Rusia no estaba preparada para el socialismo por ser un país atrasado y que el socialismo según Marx es un resultado del capitalismo desarrollado con su clase obrera, lo cual no fue el caso de Rusia. Y que el fracaso se debía a esta falla de no tener una clase obrera desarrollada. Los comunistas oficiales no reconocen que haya habido fracaso sino que era el "mar de la felicidad".


En todos estos casos se aluden cuestiones prácticas para rechazar o aceptar el socialismo soviético. Ahora vemos un nuevo tipo de teóricos como un profesor que escribe en El Nacional, el Sr.  Javier Biardeau, quenos plantea que el problema es que Lenin no se leyó todos los escritos de Marx. En sus propias palabras:

"¿Cambiaría acaso en algo la situación actual de colapso del socialismo burocrático conocer a Marx, desmantelando las codificaciones marxistas? En eso consiste la revolución teórica  inconclusa de Marx”.

El profesor que incluye entre los ignorantes de las obras de  Marx a Trotski, quien también es conocido como “el carnicero de Kronstadt”, nos saca de la manga la acusación de Trotski contra Stalin de ser su proceso un “termidor bonapartista”; es decir, Trotski es corifeado subrepticiamente después de ser negado por el profesor, por no haber leído una serie de obras de Marx. Posiblemente no se de cuenta de que habla en prosa.

El supuesto termidor, ya existió en Lenin, cuando en la instalación de la Cuarta Conferencia de la Internacional Comunista dijo: “...debimos haber implantado primero el capitalismo de Estado y para ello se necesita la libertad de comercio”. Esto se han encargado de omitirlo tanto Stalin, como Trotski. Y todo lo que se habla del socialismo pertenece a personas formadas (o deformadas) por alguna de estas escuelas de pensamiento cautivo.

El fracaso del marxismo como guía de las revoluciones está en la obra clave de Marx “El Capital”. Marx enuncia unas leyes económicas que dicen que si aumenta la productividad no aumenta el valor del producto. En la misma tónica atribuye todo el valor de cambio de las mercancías a las horas de trabajo invertidas en producirla. Adicionalmente se toman como leyes históricas los argumentos demagógicos del Manifiesto Comunista.

Con estas leyes, no sorprende que Lenin quiso aumentar el valor del producto total con el trabajo voluntario de “los sábados comunistas” o Fidel Castro llevando a las zafras a  obreros calificados y profesionales. Sin que dejara de caer la producción.

El argumento del profesor, que aplicado a Rusia tendría alguna posibilidad de ser aceptable por las fechas en que ocurrió la revolución antes de que se conocieran los documentos citados por el profesor, queda completamente descalificado si sabemos que en Cuba se hizo la revolución mucho después que se conocieran todos esos libros de Marx. Una de las características del
régimen cubano ha sido llamar a colaborar en sus planes a toda la intelectualidad de izquierda, por allí han pasado a aportar sus conocimientos filósofos marxistas, economistas, ingenieros de izquierda y hasta el arquitecto venezolano Fruto Vivas.

La posición del profesor y de los que piensan como él no sólo es insostenible, sino que el reconocimiento de la imposibilidad de producir ningún régimen que se autoabastezca por los gobiernos socialistas ya es parte de los planes de los especuladores financieros. El  régimen socialista chino está al servicio de los especuladores financieros como soporte para bajar el costo de la mano de obra localmente en China y por efectos de la competencia bajar el costo mundial de la mano de obra. La posición de los marxistas se convierte en reaccionaria y antiobrera. El régimen socialista de Chávez es un proyecto de los especuladores financieros para someter a Latinoamérica con mayordomos chinos. Todo esto le pasa por un lado a los eruditos del marxismo.

 

 

(*) Roberto Viera - Email: directoyconcreto@yahoo.com / web: http://www.sobrevive.i8.com/

 

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