La guerra del gas
Walter Martínez
(Dossier) / Últimas Noticias (Venezuela) -
19/10/03
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MESA Sólo le dieron
un respiro.
REUTERS |
Ayer, un editorial de El Tiempo, de Bogotá,
descubría que el proceso boliviano tiene semejanzas con el
que vivió Ecuador hace tres años con la rebelión
indígena y campesina que derrocó al presidente
Jamil Mahuad, y sostuvo que a Mesa (el nuevo Presidente
boliviano) “no le esperan tiempos fáciles”.
“La crisis de Bolivia continuará repercutiendo
en la región como las de otros países vecinos cuyos
gobiernos no reposan precisamente en lechos de rosas, como los de
Ecuador y Venezuela”, señaló. “Y
estas críticas coyunturas hacen cada día más
evidente la parálisis de la integración subregional,
en la que se cifraron hace unos años las esperanzas de desarrollo
conjunto” (AFP). Casi al mismo tiempo y con motivo
de la Cumbre Lula-Kirchner, el mandatario argentino
afirmaba que si sus dos países logran profundizar las políticas
de integración, “Latinoamérica va a
tener un antes y un después”.
Kirchner enfatizó los proyectos conjuntos, la integración
física y económica y sus “actitudes
de solidaridad en el campo internacional para dar respuesta a la
crisis emergente que tenemos ambos países”. “Creo
que trabajando juntos, con creatividad, generando un bloque muy
fuerte en el Mercosur abriéndonos al Pacto Andino, a México
y demás, podemos generar un espacio inédito que puede
ayudar muchísimo a la recuperación de nuestros países”.
“No tenemos que quedarnos encerrados en el Mercosur, sino
avanzar en la integración con el Pacto Andino y en las relaciones
con México”. “Se trata de un proceso de integración
comercial, político e institucional muy fuerte que nos permita
construir un bloque sólido, amplio, plural”.
(Argenpress). Como se ve, los enfoques periodísticos sobre
la realidad latinoamericana varían según los grados
de Latitud Sur del observador o sus simpatías por el Alca.
Sin embargo, un segundón de la representación diplomática
boliviana en Buenos Aires se valió días atrás
del periodista Joaquín Morales Solá
para difundir el brulote de un presunto complot venezolano-cubano
en contra de la estabilidad democrática del régimen
de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Matiz novedoso, teniendo en cuenta que la Hija Predilecta
del Libertador ha sobrevivido a más de 180
golpes de estado, lo que constituye un auténtico
récord mundial. El tufo que dejan tras de sí las viejas
maniobras de las transnacionales y el olor a azufre de ciertos servicios
de inteligencia, se mezclaron nuevamente en Bolivia con el humo
de los tacos de dinamita que los mineros manejan en sus manifestaciones
con la misma naturalidad con que un adolescente nuestro lanza un
trique-traqui en Navidad.
El hijo pródigo Gonzalo Sánchez de Lozada, retornó
a su casa, en Miami, acompañado de sus Ministros de Defensa
y Economía, y sus respectivas familias, en un avión
de LAB y desde Santa Cruz de La Sierra,
a las 11 y 45 de la noche. Exactamente en el mismo momento, el ahora
Presidente, Carlos Mesa, prometía ante el
Congreso convocar a una Asamblea Constituyente;
y al indignado pueblo para que opine sobre las modificaciones a
la Ley de Hidrocarburos. A sus 50 años,
el hombre que antes se paseaba vestido de hippie por las calles
de La Paz, el empleado de la Filmoteca de Bolivia,
luego periodista y ahora devenido en propietario de televisora,
se encuentra en una fulminante trayectoria como heredero de la Presidencia
de la República, de la cual se había oportunamente
desmarcado hace apenas unos días a medida que aumentaba la
cifra de muertos víctimas de la represión de su propio
co-Gobierno, cosa que no hizo en la matanza del 12 y 13 de febrero
pasado provocada por francotiradores desde helicópteros militares.
Hereda el mandato que obtuviera “Goni” con
sólo el 22% de los votos.
El día anterior a su juramentación, Carlos
Mesa mantuvo una larga reunión en la Embajada de los Estados
Unidos con su titular David Greenlee.
.Quién es Greenlee.
Greenlee fue designado por George W. Bush para sustituir
al muy polémico Manuel Rocha a quien el líder cocalero
y ex-parlamentario Evo Morales acusara de tratar de promover su
asesinato.
Greenlee es un veterano de Vietnam y experto en operaciones encubiertas.
Estuvo en el Medio Oriente y fue Consejero Político
del Comando Sur. Ya había estado en Bolivia en los
60 (ojo: lo digo en serio) como voluntario del “Cuerpo
de Paz”. Trabajó con el ex-Jefe del Comando
Sur Gary Speer y, adivinen con quién más:
Otto Reich. Su currículum oficial indica
que es experto en lenguas indoamericanas. Como embajador en Paraguay,
se hizo famoso por ciertas “listas negras” que
presionaban al Poder Judicial en beneficio de intereses transnacionales,
según recuerdan hoy publicaciones bolivianas. En julio de
1986 se lanzó en Bolivia la operación “Blast
Furnace” (Altos Hornos).
Doscientos rangers enviados por el Comando Sur y numerosos helicópteros
UH-1H intervinieron en Bolivia.
Frank Macolini, El jefe de la DEA en Bolivia acusó
de interferencia a la CIA en una operación antidroga en Huancacha,
que terminó en un sangriento y trágico error. El Diputado
Edmundo Salazar fue asesinado por dos sicarios
cuando estaba a punto de destapar el asunto.
El Embajador Edward Rowell consideró insostenible
la situación y abandonó la Embajada.
El entonces Jefe de la CIA en Bolivia, David Greenlee,
fungiendo de “Ministro Consejero”,
asumió como “Embajador Interino”
hasta la llegada de Robert Gelbard. Durante la
matanza de febrero pasado, el exPresidente “Goni”
ya había salido técnicamente hacia Estados
Unidos, al refugiarse en la Residencia de Greenslee.
Quién es Goni.
Gonzalo Sánchez de Lozada es llamado “el Gringo”
porque habla con acento estadounidense, país donde
nació y estudió. Su fortuna supera los 220 millones
de dólares. Tiene inversiones en Argentina, Brasil, Perú,
Malasia, Tailandia, África y Chile... Por eso, al negociar
la salida al Pacífico del gasoducto boliviano no incluyó
la salida al mar para Bolivia por considerar que “no
podemos seguir viviendo en el pasado”.
Fue quien privatizó la casi totalidad de las empresas
públicas (1985-1989) y dejó a más de 30.000
mineros en la calle, al tiempo que se adueñaba de las principales
minas con su Compañía Minera del Sur -Comsur- cuyo
33.3% de las acciones pertenece a la británica “Río
Tinto, PLC”.
Permitió a la Enron asociarse al gasoducto Bolivia-Brasil.
El consorcio Pacific LNG (British Gas-Panamerican Energy-Repsol)
quiere ponerle la mano a los 52,3 billones de pies cúbicos
de gas ubicados al sur de Bolivia.
El Consorcio exige la salida al Pacífico justamente por la
franja costera que Chile le quitó a Bolivia en 1879 en la
Guerra del Pacífico. Los intereses de “Goni”
vinculados al capital británico y chileno y a la Pacific
LNG parecen obvios, ante una inversión de 5 a 7
mil millones de dólares para llevar el gas a México
y California. El puerto de salida supone la creación de una
planta de licuefacción con una inversión de más
de 1.500 millones de dólares que el pueblo boliviano prefiere
otorgar a Perú, que fue su aliado en la Guerra del Pacífico
y no a Chile, ahora punta de lanza del Alca, y con quien ni siquiera
hay relaciones diplomáticas. A esto le llaman en
Bolivia “La Guerra del Gas”. La Confederación
Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia,
consciente de su poder, reclama los 72 puntos del “Petitorio
Campesino” ignorados desde 2000 y afirma que “no
levantarán el bloqueo de caminos”. El jefe
de los campesinos aymaras, Felipe Quispe dijo:
“Mesa ha hablado mucho pero no ha dicho nada”.
El parlamentario expulsado y líder cocalero Evo Morales
insistentemente entrevistado por los medios, declaró el viernes
en la noche que al nuevo Presidente sólo le darían
“un respiro” para ver cómo gobierna.
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