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Artículo
Caracas / Venezuela - Martes 21/10/03
 


Durmiendo con el enemigo
Peter Katel / Revista Poder No. 34 - 01/07/03

Jack Kemp y el embajador Bernardo Álvarez Herrera estaban retrasados. Los esperaban algunos miembros del staff de la página editorial del Wall Street Journal que iban a almorzar con ellos y que cada vez sentían más curiosidad. ¿Por qué un político republicano de renombre hacía una gira con el enviado de un gobierno populista y amigo de Fidel Castro como el de Venezuela? Cuando Kemp y el embajador fueron guiados finalmente al comedor en las oficinas del periódico en Liberty Street, cerca de GroundZero, en el sur de Manhattan, la curiosidad se convirtió en incredulidad.

Ahí estaba Kemp, ex candidato a la vicepresidencia por el partido Republicano y cofundador de dos grupos de presión (lobby) derechistas, propugnando por un acercamiento entre Washington y Caracas. La importancia de Venezuela como proveedor de petróleo justificaba tener unas mejores relaciones, dijo mientras él y sus compañeros de almuerzo comían cuidadosamente su salmón.

Una de las personas que estaba en la reunión era la columnista de opinión Mary Anastasia O'Grady. Un mes después dedicó su artículo semanal al nuevo papel de Kemp. Y fue entonces la clase empresarial de Venezuela la que empezó a frotarse los ojos con incredulidad. Se habían acostumbrado a la idea de que la administración Bush no iba a enviar á los Marines a derrocar a Chávez. Pero no esperaban ver a un republicano destacado haciendo presión a su favor.

Algunas semanas después, el corresponsal del Journal en Caracas, Marc Lifsher, tanto como Tim Johnson del Miami Herald reportaron lo que algunos venezolanos habían empezado a sospechar: Kemp no sólo estaba defendiendo a Chávez, si no que estaba tratando de vender petróleo venezolano.

Kemp no había mencionado el tema en su almuerzo con los periodistas. Pero el hecho es que se había unido a un esfuerzo por vender crudo venezolano a la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos. Había participado en reuniones con los funcionarios del Departamento de Energía de Estados Unidos que administran ta reserva y son los responsables de ejecutar la orden presidencial de llenarla hasta el tope de su capacidad (700 millones de barriles). Kemp y sus colegas de Free Market Petroleum LLC de Nueva York comprarían el crudo venezolano para venderlo a una de las empresas que le debe regalías en forma de petróleo a la reserva.

Si el petróleo no fuera una herramienta tan importante en las relaciones internacionales, si Chávez no hubiera desmantelado gran parte de PDVSA, el monopolio petrolero nacional, y si la oposición no estuviera sufriendo una larga serie de derrotas; es decir, si Venezuela no fuera el país polarizado en el que se ha convertido, el acuerdo hubiera dado poco de qué comentar.

Pero lo cierto es que la noticia enfureció a los antichavistas venezolanos, que veían a Kemp y sus colegas tratando de sacar provecho de la desmantelación de PDVSA. "Todos los que sabían de mercadeo se fueron', dice José Toro Hardy, un economista de Caracas que estuvo en la junta de la empresa petrolera desde 1993 hasta 1998 y renunció cuando Chávez resultó elegido. "Y por supuesto, PDVSA depende ahora de traders [intermediarios] lo que es terrible porque eso le abre la puerta a la corrupción". El acuerdo, sin embargo, parece legal en ambos países, y hasta el momento no han aparecido evidencias de corrupción.

La gestión de Kemp habría sido menos sorprendente si él hubiera venido del ala petrolera del partido republicano. Los productores de petróleo y los intermediarios no lloran por violaciones de los derechos humanos ni se preocupan por las inclinaciones políticas de los países con los que hacen negocios (Arabia Saudita es el mejor ejemplo). Pero Kemp se había destacado siempre como un idealista, que se describió a sí mismo como un "conservador de buen corazón".

Antes de recibir la propuesta de Venezuela, lo máximo que se había acercado Kemp a una empresa petrolera fue cuando sirvió en el gabinete del cofundador de Zapata Petroleum, George Bush, como secretario de vivienda y desarrollo urbano de 1989 a 1993. Actualmente Kemp se considera retirado de la política electoral y no se le ve como un poder detrás del escenario del Partido Republicano. Él se definía en la práctica como un hombre político que abogaba por grandes principios, lo que contrasta con su actitud frente a la propuesta. Después de hablar con el Journal, Kemp se ha refugiado detrás de un vocero.

En el gabinete, y en su anterior papel político como congresista del norte del estado de Nueva York, Kemp era conocido por su enfoque en dos o tres cuestiones fundamentales, como la reducción de impuestos en el país, y las políticas a favor del crecimiento económico en el exterior. Como congresista presionó a la administración Reagan para que le pidiera al Banco Mundial hacer sus préstamos en condiciones favorables a la privatización.


Bernardo Álvarez Herrera,
embajador de Venezuela en
Estados Unidos, fue con Kemp a
la reunión en el Wall Street Journal.

Kemp estuvo entre los que insistían sobre la necesesidad de una apertura económica a China. "Kemp y su ala del partido decían, 'Hay que unirse; si no lo hacemos, los malos serán peores y habrá poca esperanza para los demás", recuerda un activista republicano que estaba en desacuerdo con Kemp. Como lo dijo el mismo Kemp en un artículo de opinión del año 2000: "Podrá democratizarse la China y mejorar sus récords en materia de derechos humanos si es admitida en la comunidad económica internacional y se le exige jugar con las mismas reglas de juego que a las demás? La respuesta, inequívocamente, es si".

¿Es la Venezuela de Chávez otra China? Es posible que a Chávez le guste la idea de imitar la estrategia de los chinos de explotar la disposición de los capitalistas extranjeros a hacer negocios con un país rico en recursos, sin importar su línea política. Pero aparte de eso, los paralelos entre Caracas y Pekín no saltan a la vista.

El gobierno chino se está haciendo un lugar en la economía global combinando el totalitarismo político con la economía capitalista. Mientras China alienta a las empresas a conseguir utilidades, Chávez estrecha su control gubernamental sobre PDVSA, la única empresa venezolana que produce beneficios importantes, y que solía tener un alto grado de independencia política en la era pre-Chávez, a pesar de la corrupción y la ineficiencia que campeaban por todas partes en el gobierno.

Venezuela no es un estado policiaco -al menos no todavía- pero se está haciendo cada vez más pobre, apesar de que los precios del petróleo han estado altos. El PIB cayó cerca de un 29 por ciento durante el primer trimestre de 2003, aunque gran parte del daño económico fue ocasionado por una fallida huelga general realizada por la oposición.

Mantener los flujos de petróleo de Venezuela, fuente del 14 por ciento del petróleo que se importa en Estados Unidos, es algo que le interesa sin duda al gobierno norteamericano. Más allá de que Chávez y Estados Unidos no parezcan tener mucho de qué hablar. De allí la prematura bienvenida que le dieron algunos funcionarios de ese país al fallido golpe de Estado del año pasado. "Las payasadas de Chávez y la naturaleza arbitraria de su gobierno siempre se van a atravesar en el camino de las buenas relaciones entre los dos países hasta que haya un cambio en el gobierno", dice Steve Johnson, analista sobre América Latina de la "Heritage Foundation", una destacada institución de centro-derecha con lazos muy cercanos al gobierno de Bush. "Son muy pocas las esperanzas de desarrollar una buena relación con un presidente populista, autocrático y anticuado".

Aunque Johnson se abstuvo de criticar a Kemp directamente, ve la posibilidad de un acuerdo para la compra de petróleo venezolano como un intento de Chávez de pacificar a la administración Bush con el preciado combustible. Pero no cree que vaya a funcionar políticamente. Sea lo que sea que los funcionarios de Bush piensen del proyecto, no dicen nada al respecto, quizás obedeciendo el mandamiento de su partido que dice que no se debe hablar mal de otros republicanos. Un destacado republicano, muy cercano a Kemp, afirmó, pidiendo el anonimato, que "no puedo imaginar por qué está haciendo esto".

Por lo general, los republicanos han respaldado a la oposición venezolana, especialmente los miembros de la llamada ala neoconservadora del Partido Republicano. Y ése es el mismo grupo de gente que ha llamado a expandir la democracia por el mundo, con la fuerza de las armas si es necesario.

Poco después de que el proyecto de Kemp apareciera en las noticias, entró en acción la publicación neoconservadora, The Weekly Standard. "Las élites americanas deberían ayudar a ejercer presión sobre el régimen de Chávez y dar a conocer los hechos antidemocráticos que se dan en Venezuela, no buscar beneficiarse de la colaboración con él", escribió un colaborador de la edición en on line de la revista. Más allá de la política del Standard, su editor, William Kristol, está en la junta de asesores de la Foundation to Defend Democracies (Funciación para la defensa de la democracia). Entre los creadores de la Fundación se encuentran Jeane Kirkpatrick, embajador de la administración Reagan ante la ONU, y... Jack Kemp.

Kemp tiene poca relación en el día a día con la Fundación, cuyo foco principal es el mundo islámico. Aun así, por lo menos un miembro del pequeho staff de la entidad asegura que el proyecto de Venezuela va en contra de los objetivos de la Fundación. "¿Cómo puede Jack Kemp, quien supuestamente nos apoya en la lucha contra el terrorismo, apoyar a Chávez, quien a su vez apoya a las guerrillas colombianas?", dice el director del programa sobre islam y Democracia de la Fundación, Stephen Schwartz, haciendo eco de una acusación que los colombianos han lanzado desde hace mucho tiempo contra el presidente venezolano.


José Toro
, ex miembro de su junta, dice que PDVSA
se quedó sin profesionales de Marketing.

Empower América, un grupo de presión que se dedica a "implementar [sic] nuestros principios empresariales y de libre mercado dentro de la ley", es la principal plataforma de Kemp. Entre sus cofundadores están Kirkpatrick y William Bennett. Este último es un moralista republicano que ha escrito libros como The Book of Virtues (el libro de las virtudes), y The Death of Outrage: Bill Clinton and the Assault on American Ideals (La muerte del escándalo: Bill Clinton y el asalto a los ideales americanos). Sus credenciales perdieron algo de su brillo este año cuando Newsweek y Washington Monthly informaron que apostaba regularmente altas sumas de dinero en los casinos de Atlantic City y Las Vegas, y que perdió 1,4 millones de dólares en sólo dos meses.

Quizás a Bennett le hubiera ido mejor canalizando su gusto por el juego en el negocio petrolero. Adrian Nash, presidente de Free Market Petroleum, con base en Londres, habló por teléfono desde París y dijo: "Efectivamente, ésta es una transacción comercial con una tremenda cantidad de riesgo para nosotros como entidad". FMP tiene un contrato con el Ministerio de Minas y Energía de Venezuela para comprar 54,7 millones de barriles de crudo, algo así como 50.000 barriles diarios en un período de tres años,

El crudo venezolano es de clasificación Mesa 30, que está entre las categorías de petróleo que el Departamento de Energía quiere para la Reserva y exige a los productores del Golfo de México que le paguen como parte de las regalías. Como el crudo del Golfo no da la talla, lo que busca FMP es comprar petróleo a PDVSA y venderlo a los productores del Golfo a un precio superior. Nash no mencionó el precio al cual accedió el Ministerio de Energía a vender el crudo para la operación. (Un vocero de la embajada de Venezuela en Washington dijo que todos los documentos de la operación estaban disponibles en el Ministerio de Minas y Energía, pero el Ministerio se negó a dar el acceso).

Bajo tal tipo de arreglo, algo de petróleo venezolano -aunque no vía FMP- ha estado fluyendo ya hacia las cavernas subterráneas a lo largo de de la costa del golfo de Louisiana y Téxas, donde son almacenadas las reservas estratégicas de petróleo para un caso de emergencia por una posible interrupción de las importaciones de crudo. En mayo, cuando el Departamento de Energía anunció que había recibido el barril 600 millones para la reserva de petróleo, se supo que ese petróleo era venezolano. Funcionarios del Departamento esperan alcanzar la meta de 700 millones de barriles en 2005.

La FMP comenzó sus movimientos el año pasado. Con una expresión de interés por parte del lado venezolano, la empresa fue luego al Departamento de Energía, en donde Kemp participó en dos o tres reuniones. "Nosotros les dijimos, 'pueden ofrecer", aseguró un vocero del Departamento de Energía. La próxima ronda de ofertas será en julio. Y entre los criterios de evaluación están el precio, el grado, la cantidad y los tiempos de envío.

Nash se describe como un veterano en la empresa. Y dice que Kemp es "alguien que conozco y he conocido", pero que William Hickman, de Nueva York, el presidente de FMP; conoce mejor a Kemp. No se sabe con precisión cómo fue que llegaron a conocerse entre sí. Hickman le envía todas las preguntas a Nash, y Kemp hace lo mismo a través de su vocero en Empower America. Nash no reveló los términos de la asociación de Kemp con FMP. La compañía nombró a Kemp como miembro de la junta directiva, dice Nash, "para guiarnos en los aspectos políticos y comerciales". No es muy preciso qué tanto aporta Kemp. Nash, por lo pronto, quedó sorprendido con la dureza de los ataques en Caracas. Por cierto, estos se calmaron después del shock inicial. La razón: "Nadie sabe los detalles, ni siquiera la Asamblea Nacional, que se supone está investigando", dice José Gregorio Pineda, economista de la Cámara de. Comercio venezolana-americana.

Lo cierto es que todos los petroleros y ex petroleros venezolanos dicen que PDVSA no tendría que depender de los intermediarios si todavía tuviera su staff de gente buena en mercadeo. Desde 2001, PDVSA ha estado vendiendo la mayor parte de su petróleo a través de un sistema de comercio por internet que tiene sede en Miami, PEPEX. Su fundador y presidente, Boris Marchegiani, oriundo de Venezuela, dice que el contrato precedió la última, purga masiva de Petróleos de Venezuela S.A. Y Nash señala que los comerciantes de Petróleos de Venezuela S.A. nunca han identificado la Reserva Estratégica de Petróleo como un cliente constante.

Nash, Kemp y sus colegas podrían llevarse otra sorpresa. Los que están en la industria petrolera se preguntan si Venezuela tiene la capacidad para cumplir su compromiso con FMP en caso de que el Departamento de Energía de Estados Unidos acepte la oferta de la compañía. "Venezuela afirma que puede tener aproximadamente tres millones de barriles por día", dice John Lichtblau, presidente de la Petroleum Industry Research Foundation of New York (Fundación parada investigación de la industria del petróleo de Nueva York), una organización de investigación financiada por la industria, "pero he oído a personas realmente expertas diciendo que 2,6 millones es todo lo que pueden lograr".

Ya es suficientemente malo ser considerado cómplice de un régimen autocrático. Pero ser llamado un cómplice fracasado de un régimen autocrático podría llevar a un nuevo nivel de dolor.

Con Steve Ixer en Caracas


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