Durmiendo con el enemigo
Peter Katel /
Revista Poder No. 34 - 01/07/03
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Jack
Kemp y el embajador Bernardo
Álvarez Herrera estaban retrasados. Los esperaban
algunos miembros del staff de la página editorial del Wall
Street Journal que iban a almorzar con ellos y que cada
vez sentían más curiosidad. ¿Por qué
un político republicano de renombre hacía una gira
con el enviado de un gobierno populista y amigo de Fidel Castro
como el de Venezuela? Cuando Kemp y el embajador fueron
guiados finalmente al comedor en las oficinas del periódico
en Liberty Street, cerca de GroundZero, en el sur de Manhattan,
la curiosidad se convirtió en incredulidad.
Ahí estaba Kemp, ex candidato a la vicepresidencia por el
partido Republicano y cofundador de dos grupos de presión
(lobby)
derechistas, propugnando por un acercamiento entre Washington y
Caracas. La importancia de Venezuela como proveedor
de petróleo justificaba tener unas mejores relaciones,
dijo mientras él y sus compañeros de almuerzo comían
cuidadosamente su salmón.
Una de las personas que estaba en la reunión era la columnista
de opinión Mary Anastasia O'Grady. Un
mes después dedicó su artículo
semanal al nuevo papel de Kemp. Y
fue entonces la clase empresarial de Venezuela la que empezó
a frotarse los ojos con incredulidad. Se habían acostumbrado
a la idea de que la administración Bush no iba a enviar á
los Marines a derrocar a Chávez. Pero no esperaban
ver a un republicano destacado haciendo presión a su favor.
Algunas semanas después, el corresponsal del Journal
en Caracas, Marc
Lifsher, tanto como Tim Johnson del
Miami Herald reportaron lo que algunos venezolanos
habían empezado a sospechar: Kemp no sólo
estaba defendiendo a Chávez, si no que estaba tratando de
vender petróleo venezolano.
Kemp no había mencionado el tema en su almuerzo con
los periodistas. Pero el hecho es que se había unido a un
esfuerzo por vender crudo venezolano a la Reserva Estratégica
de Petróleo de Estados Unidos. Había participado en
reuniones con los funcionarios del Departamento de Energía
de Estados Unidos que administran ta reserva y son los responsables
de ejecutar la orden presidencial de llenarla hasta el tope de su
capacidad (700 millones de barriles). Kemp y sus colegas de Free
Market Petroleum LLC de Nueva York comprarían
el crudo venezolano para venderlo a una de las empresas que le debe
regalías en forma de petróleo a la reserva.
Si el petróleo no fuera una herramienta tan importante en
las relaciones internacionales, si Chávez no hubiera desmantelado
gran parte de PDVSA, el monopolio petrolero nacional,
y si la oposición no estuviera sufriendo una larga serie
de derrotas; es decir, si Venezuela no fuera el país
polarizado en el que se ha convertido, el acuerdo hubiera dado poco
de qué comentar.
Pero lo cierto es que la noticia enfureció
a los antichavistas venezolanos, que veían a Kemp
y sus colegas tratando de sacar provecho de la desmantelación
de PDVSA. "Todos los que sabían de mercadeo
se fueron', dice José
Toro Hardy, un economista de Caracas que estuvo en
la junta de la empresa petrolera desde 1993 hasta 1998 y renunció
cuando Chávez resultó elegido. "Y por
supuesto, PDVSA depende ahora de traders [intermediarios] lo que
es terrible porque eso le abre la puerta a la corrupción".
El acuerdo, sin embargo, parece legal en ambos países, y
hasta el momento no han aparecido evidencias de corrupción.
La gestión de Kemp habría sido menos sorprendente
si él hubiera venido del ala petrolera del partido republicano.
Los productores de petróleo y los intermediarios
no lloran por violaciones de los derechos humanos ni se preocupan
por las inclinaciones políticas de los países con
los que hacen negocios (Arabia Saudita es el mejor ejemplo). Pero
Kemp se había destacado siempre como un idealista, que se
describió a sí mismo como un "conservador de
buen corazón".
Antes de recibir la propuesta de Venezuela, lo máximo que
se había acercado Kemp a una empresa petrolera fue cuando
sirvió en el gabinete del cofundador de Zapata Petroleum,
George
Bush, como secretario de vivienda y desarrollo urbano
de 1989 a 1993. Actualmente Kemp se considera retirado de la política
electoral y no se le ve como un poder detrás del escenario
del Partido Republicano. Él se definía en la práctica
como un hombre político que abogaba por grandes principios,
lo que contrasta con su actitud frente a la propuesta. Después
de hablar con el Journal, Kemp se ha refugiado detrás de
un vocero.
En el gabinete, y en su anterior papel político como congresista
del norte del estado de Nueva York, Kemp era conocido por su enfoque
en dos o tres cuestiones fundamentales, como la reducción
de impuestos en el país, y las políticas a favor del
crecimiento económico en el exterior. Como congresista
presionó a la administración Reagan para que le pidiera
al Banco Mundial hacer sus préstamos en condiciones favorables
a la privatización.

Bernardo
Álvarez Herrera,
embajador
de Venezuela en
Estados Unidos, fue con Kemp a
la reunión en el Wall Street Journal.
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Kemp estuvo entre los que insistían sobre la necesesidad
de una apertura económica a China. "Kemp y su
ala del partido decían, 'Hay que unirse; si no lo hacemos,
los malos serán peores y habrá poca esperanza para
los demás", recuerda un activista republicano
que estaba en desacuerdo con Kemp. Como lo dijo el mismo Kemp en
un artículo de opinión del año 2000:
"Podrá democratizarse la China y mejorar sus récords
en materia de derechos humanos si es admitida en la comunidad económica
internacional y se le exige jugar con las mismas reglas de juego
que a las demás? La respuesta, inequívocamente, es
si".
¿Es la Venezuela de Chávez otra China? Es
posible que a Chávez le guste la idea de imitar la estrategia
de los chinos de explotar la disposición de los capitalistas
extranjeros a hacer negocios con un país rico en recursos,
sin importar su línea política. Pero
aparte de eso, los paralelos entre Caracas y Pekín no saltan
a la vista.
El gobierno chino se está haciendo un lugar en la economía
global combinando el totalitarismo político con la economía
capitalista. Mientras China alienta a las empresas a conseguir utilidades,
Chávez estrecha su control gubernamental sobre PDVSA, la
única empresa venezolana que produce beneficios importantes,
y que solía tener un alto grado de independencia
política en la era pre-Chávez, a pesar
de la corrupción y la ineficiencia que campeaban por todas
partes en el gobierno.
Venezuela no es un estado policiaco -al menos no todavía-
pero se está haciendo cada vez más pobre, apesar de
que los precios del petróleo han estado altos. El PIB cayó
cerca de un 29 por ciento durante el primer trimestre de 2003, aunque
gran parte del daño económico fue ocasionado por una
fallida
huelga general realizada por la oposición.
Mantener los flujos de petróleo de Venezuela, fuente del
14 por ciento del petróleo que se importa en Estados Unidos,
es algo que le interesa sin duda al gobierno norteamericano. Más
allá de que Chávez y Estados Unidos no parezcan tener
mucho de qué hablar. De allí la prematura
bienvenida que le dieron algunos funcionarios de ese país
al fallido golpe
de Estado del año pasado. "Las
payasadas de Chávez y la naturaleza arbitraria de su gobierno
siempre se van a atravesar en el camino de las buenas relaciones
entre los dos países hasta que haya un cambio en el gobierno",
dice Steve Johnson, analista sobre América
Latina de la "Heritage Foundation", una
destacada institución de centro-derecha con lazos muy cercanos
al gobierno de Bush. "Son muy pocas las esperanzas
de desarrollar una buena relación con un presidente populista,
autocrático y anticuado".
Aunque Johnson se abstuvo de criticar a Kemp directamente,
ve la posibilidad de un acuerdo para la compra de petróleo
venezolano como un intento de Chávez de pacificar a la administración
Bush con el preciado combustible. Pero no cree que vaya a funcionar
políticamente. Sea lo que sea que los funcionarios
de Bush piensen del proyecto, no dicen nada al respecto, quizás
obedeciendo el mandamiento de su partido que dice que no se debe
hablar mal de otros republicanos. Un destacado republicano, muy
cercano a Kemp, afirmó, pidiendo el anonimato, que
"no puedo imaginar por qué está haciendo esto".
Por lo general, los republicanos han respaldado a la oposición
venezolana, especialmente los miembros de la llamada ala
neoconservadora del Partido Republicano. Y
ése es el mismo grupo de gente que ha llamado a expandir
la democracia por el mundo, con la fuerza de las armas si es necesario.
Poco después de que el proyecto de Kemp apareciera en las
noticias, entró en acción la publicación neoconservadora,
The Weekly Standard. "Las
élites americanas deberían ayudar a ejercer presión
sobre el régimen de Chávez y dar a conocer los hechos
antidemocráticos que se dan en Venezuela, no buscar beneficiarse
de la colaboración con él", escribió
un colaborador de la edición en on line de la revista. Más
allá de la política del Standard, su editor, William
Kristol, está en la junta de asesores de la Foundation
to Defend Democracies (Funciación
para la defensa de la democracia). Entre los creadores
de la Fundación se encuentran Jeane Kirkpatrick,
embajador de la administración Reagan ante la ONU, y... Jack
Kemp.
Kemp tiene poca relación en el día a día con
la Fundación, cuyo foco principal es el mundo islámico.
Aun así, por lo menos un miembro del pequeho staff de la
entidad asegura que el proyecto de Venezuela va en contra
de los objetivos de la Fundación. "¿Cómo
puede Jack Kemp, quien supuestamente nos apoya en la lucha contra
el terrorismo, apoyar a Chávez, quien a su vez apoya a las
guerrillas colombianas?", dice el director del programa
sobre islam y Democracia de la Fundación, Stephen
Schwartz, haciendo eco de una acusación que los
colombianos han lanzado desde hace mucho tiempo contra el presidente
venezolano.

José Toro,
ex miembro de su junta, dice que PDVSA
se quedó sin profesionales de Marketing.
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Empower América, un grupo de presión
que se dedica a "implementar [sic] nuestros principios
empresariales y de libre mercado dentro de la ley",
es la principal plataforma de Kemp. Entre sus cofundadores están
Kirkpatrick y William Bennett.
Este último es un moralista republicano que ha escrito libros
como The Book of Virtues (el libro de
las virtudes), y The Death of Outrage: Bill Clinton
and the Assault on American Ideals (La muerte del
escándalo: Bill Clinton y el asalto a los ideales americanos).
Sus credenciales perdieron algo de su brillo este año cuando
Newsweek y Washington Monthly
informaron que apostaba regularmente altas sumas de
dinero en los casinos de Atlantic City y Las Vegas, y que perdió
1,4 millones de dólares en sólo dos meses.
Quizás a Bennett le hubiera ido mejor canalizando su gusto
por el juego en el negocio petrolero. Adrian
Nash, presidente de Free Market Petroleum,
con base en Londres, habló por teléfono desde París
y dijo: "Efectivamente, ésta es una transacción
comercial con una tremenda cantidad de riesgo para nosotros como
entidad". FMP tiene un contrato con el Ministerio
de Minas y Energía de Venezuela para comprar 54,7 millones
de barriles de crudo, algo así como 50.000 barriles diarios
en un período de tres años,
El crudo venezolano es de clasificación Mesa 30,
que está entre las categorías de petróleo que
el Departamento de Energía quiere para la Reserva y exige
a los productores del Golfo de México que le paguen como
parte de las regalías. Como el crudo del Golfo no da la talla,
lo que busca FMP es comprar petróleo a PDVSA y venderlo a
los productores del Golfo a un precio superior. Nash no
mencionó el precio al cual accedió el Ministerio de
Energía a vender el crudo para la operación. (Un
vocero de la embajada de Venezuela en Washington dijo que todos
los documentos de la operación estaban disponibles en el
Ministerio de Minas y Energía, pero el Ministerio se negó
a dar el acceso).
Bajo tal tipo de arreglo, algo de petróleo venezolano -aunque
no vía FMP- ha estado fluyendo ya hacia las cavernas
subterráneas a lo largo de de la costa del golfo de Louisiana
y Téxas, donde son almacenadas las reservas estratégicas
de petróleo para un caso de emergencia por una posible interrupción
de las importaciones de crudo. En mayo, cuando el Departamento
de Energía anunció que había recibido el barril
600 millones para la reserva de petróleo, se supo que ese
petróleo era venezolano. Funcionarios del Departamento esperan
alcanzar la meta de 700 millones de barriles en 2005.
La FMP comenzó sus movimientos el año pasado. Con
una expresión de interés por parte del lado venezolano,
la empresa fue luego al Departamento de Energía, en donde
Kemp participó en dos o tres reuniones. "Nosotros
les dijimos, 'pueden ofrecer", aseguró un vocero
del Departamento de Energía. La próxima ronda de ofertas
será en julio. Y entre los criterios de evaluación
están el precio, el grado, la cantidad y los tiempos de envío.
Nash se describe como un veterano en la empresa. Y dice que Kemp
es "alguien que conozco y he conocido",
pero que William Hickman, de Nueva York, el presidente
de FMP; conoce mejor a Kemp. No se sabe con precisión cómo
fue que llegaron a conocerse entre sí. Hickman le envía
todas las preguntas a Nash, y Kemp hace lo mismo a través
de su vocero en Empower America. Nash no reveló
los términos de la asociación de Kemp con FMP. La
compañía nombró a Kemp como miembro de la junta
directiva, dice Nash, "para guiarnos en los aspectos
políticos y comerciales". No es muy preciso
qué tanto aporta Kemp. Nash, por lo pronto, quedó
sorprendido con la dureza de los ataques en Caracas. Por cierto,
estos se calmaron después del shock inicial. La razón:
"Nadie sabe los detalles, ni siquiera la Asamblea Nacional,
que se supone está investigando", dice José
Gregorio Pineda, economista de la Cámara de. Comercio
venezolana-americana.
Lo cierto es que todos los petroleros y ex petroleros venezolanos
dicen que PDVSA no tendría que depender de los intermediarios
si todavía tuviera su staff de gente buena en mercadeo.
Desde 2001, PDVSA ha estado vendiendo la mayor parte de
su petróleo a través de un sistema de comercio por
internet que tiene sede en Miami, PEPEX. Su fundador y
presidente, Boris Marchegiani, oriundo de Venezuela,
dice que el contrato precedió la última, purga masiva
de Petróleos de Venezuela S.A. Y Nash señala
que los comerciantes de Petróleos de Venezuela S.A. nunca
han identificado la Reserva Estratégica de Petróleo
como un cliente constante.
Nash, Kemp y sus colegas podrían llevarse otra sorpresa.
Los que están en la industria petrolera se preguntan si Venezuela
tiene la capacidad para cumplir su compromiso con FMP en caso de
que el Departamento de Energía de Estados Unidos acepte la
oferta de la compañía. "Venezuela afirma
que puede tener aproximadamente tres millones de barriles por día",
dice John Lichtblau, presidente de la Petroleum
Industry Research Foundation of New York (Fundación
parada investigación de la industria del petróleo
de Nueva York), una organización de investigación
financiada por la industria, "pero he oído a
personas realmente expertas diciendo que 2,6 millones es todo lo
que pueden lograr".
Ya es suficientemente malo ser considerado cómplice
de un régimen autocrático. Pero ser llamado un cómplice
fracasado de un régimen autocrático podría
llevar a un nuevo nivel de dolor.
Con Steve Ixer en Caracas
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