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Caracas / Venezuela -
 


El efecto Robespierre y los Lavoisier en Venezuela
Eleuteria Uhuru* / Soberania.org - 13/01/10


La historia es escrita por vencedores, y algunas veces se omiten vilezas de los escogidos como héroes por las plumas de los escribas de sus páginas.

Maximiliano Robespierre fue, sin duda, un destacado político y defensor de ideas llenas de justicia y libertad e igualdad. Un hombre de verbo encendido, pero, en su furor por llevar la justicia y salvar a algunos, asesinó a tantos y, terminó siendo presa del terror sembrado por él mismo, en una época en que un pueblo aspiraba una vida más digna.

Ofendería la memoria de Robespierre comparar su bien alimentado verbo con la chabacanería y vulgaridad que motiva estas líneas, pero la atención va enfocada no a los discursos sino a las victimas arrolladas por sus efectos. Hoy, en nuestra nación, muchos aspiran alcanzar beneficios de dignidad y calidad de vida, pero, en su camino, están dejando una huella de destrucción que ya amenaza con ser de terror.

Cierto que  La Bastilla del presente no corta cabezas, pero arruina la moral de la nación, la reputación de las personas, pisotea el respeto al prójimo en un mal entendido concepto de igualdad, y menosprecia el saber. Los pasos que rondaron la París de los 1790 parecen haber encontrado eco en la nación ubicada en la parte septentrional de la América del Sur.


Una revolución pasada

Si el lector de este escrito decidiese imprimirlo y luego quemarlo, el papel se convertiría en ceniza y humo, pero la cantidad de materia en el universo sería la misma. A este principio se le llama la Ley de conservación de la masa, un concepto revolucionario descubierto por un joven francés de nombre Antonio Lavoisier, en el siglo XVIII. Lamentablemente, otra revolución estaba ocurriendo en Francia, y en esa, como escribió  Bryson: “Lavoisier estaba del lado equivocado”.

Antonio de Lavoisier nació en París, el 26 de agosto de 1743. Se le considera uno de los padres de la química moderna, por sus estudios sobre la oxidación de los cuerpos, descubrió el oxigeno e hidrógeno en el aire, utilizó la balanza para establecer relaciones cuantitativas de las reacciones químicas, entre otros aportes a la ciencia.

Desde 1768 era miembro de la Academia de las Ciencias de París gracias a un ensayo sobre la mejora de las técnicas del alumbrado público de la ciudad. Murió en mayo de 1794, no en su laboratorio por algún desquiciado experimento, ni por causas naturales, sino en la guillotina.

¿Qué pudo causar que un químico destacado muriera en forma semejante? Lavoisier era funcionario de la monarquía de Luís XVI, y colaboró con la construcción de un muro alrededor de París, detestado por los precursores y seguidores sublevados en la revolución. Fue señalado en 1791 por Marat, uno de los voceros más radicales de la revolución, y luego detenido por “atentar contra la salud pública”. Al igual que Luis XVI y María Antonieta, Lavoisier fue guillotinado. Con su cabeza se perdieron aportes a la ciencia y el conocimiento humano, cosas de aquella revolución.

Maximiliano Robespierre, como Marat, fue un vehemente “revolucionario” defensor de las ideas de Rousseau, y elocuente defensor de los derechos de igualdad del ser humano. Pero también fue precursor del régimen de terror vivido en la Francia revolucionaria, todo sospechoso de no apoyar a la revolución… a La Bastilla.

Es interesante que poco después de la coronación de Luís XVI, éste visitó el Liceo Luís El Grande, y el joven Robespierre, con 17 años, leyó un discurso para el Rey cargado de loas y honores. Pero el discurso del Robespierre revolucionario era otro, entre sus consignas resaltaba que “La revolución debe a los buenos ciudadanos toda la protección nacional; a los enemigos del pueblo no les debe sino la muerte”. Con esa frase se encontró un asidero para llevar a la muerte a muchos, los que estaban del lado equivocado de aquella revolución.


Una revolución presente

En la Venezuela moderna se observan gobernantes y representantes del poder político que han enviado a una guillotina moral y política a quienes son acusados de capitalistas, defensores de la IV república o elites de la vieja PDVSA. Al parecer “atentan contra la salud pública”. A juzgar por las inhabilitaciones políticas y las detenciones u órdenes de aprensión de los “enemigos” de la revolución, recuerda el derroche del poder que Roberpierre disfrutó en su momento de esplendor.

Poco que decir en cuanto a la fuga de cerebros, los Lavoisier criollos, que encuentran en otras latitudes oportunidades que en el suelo patrio parecen negadas, a menos que aparezca en las listas PSUV y nunca haya firmado contra el
Venez-pierre mayor.


Desechados acá, bienvenidos más allá

Colombia, por ejemplo, disfruta del empuje en su producción petrolera a través de empresas como Pacific Rubiales, integrada principalmente por venezolanos y con una producción que ya excede los 100 mil barriles de petróleo por día (bpd). México ha recibido miles de especialistas que cumplen tareas reconocidas en las filas de PEMEX.

Los Estados Unidos y, Houston en particular, han recibido otros cientos de profesionales de la ingeniería, y aunque el mercado laboral no atraviesa su mejor momento, buena parte de esos profesionales son catalogados de primer nivel. Eso sin incluir los especialistas en medicina, y los que han partido al norte buscando alejarse del recuerdo de un secuestro o extorsión a manos del hampa imperante en las calles o las mafias enquistadas en los altos niveles de las instituciones públicas.

Entre tanto, los niveles de producción de PDVSA occidente descienden a niveles que, apenas, alcanzan los 650 mil bpd, especialmente por la falta de especialistas. Se denuncia que Venezuela importa gasolina, importa la comida, importa hasta el 90% de lo que consume. Los especialistas hacen recomendaciones pero el alto mando no acata voces de tecnócratas que parecen recordar a la vieja PDVSA, la IV…al odiado Lavoisier.

La analogía histórica calza en la acción de Roberpierre, apodado “El incorruptible” cuando en cierto momento pareció iba a denunciar a sus propios aliados como incursos en conspiraciones y corrupciones, pues, al parecer, mucha corrupción había alrededor de Robespierre y Marat.

En Venezuela
llueven denuncias de corrupción por todas partes, pero la fiscalía está demasiado ocupada poniendo presos a jueces que no acaten el edicto anunciado en vivo por TV. Periodistas son hechos presos durante años por romper un escritorio mientras los revolucionarios ponen bombas a un canal de TV y su juicio se disfruta en libertad.

Barcos con cargamento de petróleo venezolano son detenidos con toneladas de cocaína en Europa, y nadie es detenido ni investigado. Para empeorar las cosas, los Lavoisier criollos, que mucho podrían aportar al avance de la nación, son odiados, y su conocimiento ridiculizado y pisoteado por el mediocre pero poderoso e influyente verbo del Venez-pierre mayor.


Para recordar

A Marat le encontraron muerto en su bañera, al parecer le mató una joven a quien irrespetó. Roberpierre fue guillotinado el 28 de julio de 1794, solo 3 meses después de Lavoisier, junto a sus 21 colaboradores más cercanos.

El final de Robespierre en la revolución francesa le recuerda a esta llamada revolución venezolana que algunas veces… la historia busca su balance, y cuando llegue, los que iniciaron el terror terminarán contados en la lista de caídos.



[*] Eleuteria Uhuru - Email: eleuteriauhuru@yahoo.com



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