Récipe para una República Bananera
Orlando Ochoa Terán* / Semanario Quinto Día (Venezuela) - 22/01/10
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“Al devaluar la moneda nacional 50% de la noche a la mañana” sostiene la revista de inversiones, Taipan Publishing Group de EE UU, “el presidente Chávez continúa ofreciendo un brillante ejemplo de cómo convertir a un país en una república bananera”. En este sentido el mandatario venezolano, añade la publicación, es el “Iron Chef de la destrucción económica, el maestro culinario del desastre”.

Ingredientes: restricción y control de la moneda / exacerbado burocratismo / agresiva nacionalización de activos privados / programas sociales extravagantes para sobornar a los pobres / profunda corrupción de las estructuras financieras para sobornar a los ricos / presiones a los pequeños empresarios para extorsionar a la clase media.
Preparación: 1) Combine fervientes promesas de “esperanza”, “cambio” y “revolución” en una cacerola de demagogia. Mezcle bien y deje que hierva a fuego lento. 2) Cuando la consistencia está firme remuévalo agresivamente mientras añade planes de inversión y ajustes revolucionarios. Rocíelo abundantemente con conexiones internas y aproveche las lagunas del sistema financiero para suavizar la consistencia. Déjelo hervir durante un ciclo electoral bajo una llama baja de propaganda. 3) Cubra otra cacerola con una masa justiciera y rellénela con el guiso agregando encima descarada corrupción y escándalos reprimidos. Colóquelo en un horno de suicidio fiscal hasta que el termómetro indique una inflación mayor a 30% y el entorno esté suficientemente enriquecido. "Como si se tratara de un delicado soufflé, la clase media no puede sufrir un colapso durante esta fase. Si esto ocurriera el récipe puede conducir, inadvertidamente, a un recalentamiento o erupción de la masa".
Aprendiendo del Maestro
Con este subtítulo la publicación agrega que la Venezuela, que una vez fue un país muy rico (si uno considera que las reservas de petróleo es una forma de riqueza, entonces todavía lo es), pero en 11 años el “Líder Máximo” lo ha destrozado.
En nombre del paraíso socialista el presidente Chávez ha impuesto en el país escasez de agua, de electricidad, de alimentos, una alta tasa de homicidios, inflación por encima de 25% que pronto superará el 30%, mientras el país se debate en una recesión y declina la producción petrolera.
Pese a todo esto el presidente Chávez disfruta de una popularidad que observadores han correlacionado con el gasto del gobierno en “programas sociales” (léase sobornos a los pobres). Pdvsa, la empresa petrolera del Estado que le sirve al presidente Chávez como la vaca lechera de su efectivo, se ha estado secando en razón de la dilapidación de sus ingresos dentro y fuera del país. Ingenieros y gerentes altamente entrenados fueron remplazados por lacayos políticos que no tienen la capacidad ni la experiencia para manejar la producción petrolera.
Para empeorar las cosas en Pdvsa han recaído las funciones sociales y de caridad del Estado benefactor (imagine a Exxon a cargo del los Centros de Cuidado del gobierno de EE UU y tendrá una idea de lo que ocurre en Venezuela).
Lo último
El presidente Chávez no entiende como funciona el mercado o simplemente no le importa. Cualquiera que sea la razón, bien sea un cínico amor por el poder o genuinos ideales, “El Líder” está sofocando a su país con una almohada socialista.
En su último intento por controlar el desenvolvimiento económico, mientras la población disfrutaba de un partido de baseball, Chávez anunció una devaluación de 50% estableciendo dos tasas de control de cambio. Los venezolanos reaccionaron asaltando las tiendas el fin de semana para adquirir bienes antes de que los precios se doblaran.
Chávez ordenó a los comerciante no aumentar los precios so pena de confiscarles los negocios explicando que “ahora mismo, no había absolutamente ninguna razón para elevar los precios de ningún producto”. Sin embargo, Carmen Blanco, reportaba The Wall Street Journal, quien hacía una cola para comprar un televisor plano de 42 pulgadas, aseguraba que “no tiene ningún sentido ahorrar”.
En realidad, pese a que es la clase media la que más sufre en Venezuela, las acciones que se toman en nombre de los pobres y desarraigados está generando mayor pobreza incluso entre los pobres. En este ambiente, las habilidades para “ordeñar al sistema” vienen a ser más lucrativas que las habilidades para una significativa contribución. “Buenos contactos” comprarán a 2.6 para vender a 4.3 y enriquecerlos aún más mientras el país se hace más pobre. “En esencia, así es como funciona una república bananera”.
[*] Orlando Ochoa Terán / E-mail: o.ochoa@att.net
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