Ponencia
presentada en el I Congreso Petrolero Nacional - Maracay 18-19
de Octubre 2003
¿Qué nos dicen las cifras petroleras?
Francisco Mieres
/ Soberania.info
- 18/10/03
|
PRODUCCIÓN PETROLERA DE VENEZUELA 1965-2002* - Ver
gráfico en alta resolución

He aquí algunas de las lecciones que estas cifras
nos dan:
Decir que el petróleo es, ha sido y seguirá siendo
el principal factor dinámico del desarrollo económico
venezolano –frase consagrada que repetimos como loro- es un
decir, gratuito e infundado; ya sea que tomemos como “petróleo”
el volumen de crudo producido (PR.
Crudo) o el de hidrocarburos líquidos (PROD.
HCL, a la que cabría añadir la extracción
de gas, la refinación, el transporte, la exportación,
la petroquímica, que aportan volúmenes adicionales
de actividad), o el ingreso total de las empresas petroleras, pues
al comparar su evolución con la del ingreso per cápita
(ipc $ 68) en dólares
constantes de 1968, que es la que mide el presunto desarrollo, verificamos
que no hay ni la menor correspondencia.
Es más, basta mirar simplemente esa última
columna y ver que sus niveles en el último decenio están
por debajo de los de la década inicial, previa a la nacionalización,
y que además han venido descendiendo, de modo que cada venezolano
recibe hoy la mitad de lo que percibía en los años
70, para darse cuenta que Venezuela en el conjunto del período
no ha tenido desarrollo económico, que su economía
ha permanecido estancada, sumida en el subdesarrollo; pese al aumento
de la producción, la refinación, la internacionalización,
etc., etc.
Si acaso, se puede aventurar la afirmación que hubo un primer
impulso hacia el desarrollo productivo en esa primera década
1965-75, previa a la nacionalización, cuando se triplica
el PNB (PNB MMM$,
producto nacional bruto nominal), que prosigue en el lustro inicial
de PDVSA, hasta 1981, cuando el PNB alcanza su máximo, así
como el ingreso por persona, en paralelo con las entradas de PDVSA,
a partir de lo cual el paralelo se rompe, pues sus ingresos
siguen creciendo, pero decaen el PNB y el ingreso per capita.
Suele afirmarse que tal trastorno ocurre porque el desarrollo
“se ahoga” en un exceso de “renta petrolera”
–exceso de “combustible” en
el motor de la economía-, por “indigestión
económica”, o porque “se agota”
la industrialización por sustitución de importaciones
o por cualquiera otra razón cierta o supuesta; pero la verdad
innegable es que ese impulso positivo se logra a lo largo
de un descenso de la producción, desde su máximo
de 3.7 millones de barriles diarios en 1970 hasta 2 millones de
b/d en 1980-81, descenso que sigue hasta casi millón y medios
de b/d en 1985; sea como fuere, hasta allí parece llegar
el presunto dinamismo del petróleo en la economía
venezolana, pues de ahí en adelante, cuando su producción
se recupera, se expande la refinación y surge la
internacionalización
con la compra de Veba y Citgo, su papel ha sido más
bien de freno, de dinamismo-“con- piquete-
al- revés”, hasta hoy, a medida que
se ensancha la brecha de ingresos entre PDVSA y el Fisco; demostración
de que los mayores ingresos brutos generados quedan fuera del país
o fuera del alcance de la nación, por obra de la política
aplicada desde dentro de PDVSA por su gerencia alienada y luego
por los gobiernos que se hacen cómplices de ella, así
como por la acción anti-OPEP de la alianza internacional
de las potencias en la Agencia Internacional de Energía.
En todo caso, mirando con cuidado el barómetro clave, el
ingreso por persona, nos percatamos de que el impulso desarrollante
fue mayor antes de la nacionalización, y que se frustra inmediatamente
después, pues el producto per cápita sube
de 1.000 $ en 1965 a 1.169 en 1975, y luego llegará a su
clímax en el 3er año de la nacionalización,
con 1.291 $ en1978, y luego sigue un largo descenso, casi ininterrumpido,
que se prolonga hasta el día de hoy; con apenas 600
$ por habitante, triste balance que induce las preguntas
¿cuál desarrollo? ¿cuál dinamismo?.
La respuesta es que estamos en presencia de la frustración
del desarrollo económico, o de la industrialización
frustrada, luego de la nacionalización del petróleo,
¿pese a la nacionalización o debido a la pseudonacionalización
que hicimos? ¿a la nacionalización
“chucuta” (Pérez Alfonso) o castrante, mediatizada,
negociada con Exxon y Shell? ¿a la PDVSA “chucuta”,
mediatizada, con caballo de Troya (Exxon-Shell) adentro?, dudas
paradójicas (¿estábamos mejor
cuando estábamos peor?), de respuesta nada fácil;
pero que exigen una revisión a fondo, una rectificación
severa.
L a teoría de la renta excesiva, del abundante ingreso no
ganado, fruto de precios muy altos, excesivos, cuya moraleja es
que el paradigma de precios (altos) debe sustituirse por
el de volumen (creciente) de producción con precios
“razonables”, parece sensata a la luz
del primer quinquenio del período considerado, 1965-70, cuando
la producción crece un 7% hasta su máximo y la factura
aumenta 5.6%, revelando caída de precios, y el ingreso del
Fisco sube en 25%, en un entorno de la OPEP inactiva; todo parecía
perfecto, pero...si bien se mira, en 1969 y 1968 el aporte había
caído, lo que creó penuria fiscal a inicios del 70,
que indujo a elevar impuestos y en definitiva a las reformas petroleras
de Pérez La Salvia, a fines del año,
reforzadas por la OPEP en Caraballeda: elevación de la tasa
impositiva y fijación de precios por el Estado. Son
tales factores los que multiplican las entradas fiscales,
de 1.409 MM$ en 1970 a 9.439 MM$ en 1974, subiendo la tasa de impuestos
de 46% a 85% del ingreso bruto de las empresas
entre 1966 y 1975, todo esto mientras la producción de hidrocarburos
caía de 3.754.000 a 2.422.000 barriles diarios entre 1970
y 1975, y no por falta de demanda!.
Los 10 años iniciales de PDVSA son de reducción de
la producción, desde 2.364.000 b/d en 1976 hasta 1.750.000
b/d en 1985, con ingresos brutos crecientes en
el primer lustro, de 9 a 21 millardos de $ entre 1976 y 1981, y
aportes al Fisco de 7 a 16,6 millardos en esos mismos años,
lo que significa que la participación de éste sube
de 76% a 79% del ingreso de PDVSA. Ese fue el único
asomo de crecimiento económico nacional; asombra por eso
el cambio hacia “la siembra del petróleo en el petróleo”;
en vez de avanzar por la vía de la industrialización.
D e ahí en adelante, con la Veba Oel y su megaplan
de internacionalización, PDVSA aplica la evasión fiscal
y cambiaria a todo dar (o mejor dicho, a todo sacar), y Giusti reducirá
la participación fiscal hasta menos de 20% en su último
año, 1998, cuando los impuestos registran su mínimo
(4.487 MM$) en la historia de PDVSA. Entre tanto, las entradas
brutas de la empresa seguirán viento en popa, multiplicándose
por 2,5 en los últimos 20 años, para superar los 50
millardos de $ en el 2000. Por contraste, el gobierno persistirá
en el círculo vicioso de deuda y déficit, hasta caer
en manos del FMI y sus paquetes de ajuste. Todo
esto, véase bien, mientras retornan las transnacionales para
ayudarnos a subir la producción, y los costos, de modo que
ahora exportamos más barriles y más dólares.
Los sucesores de Giusti han elevado esas proezas hasta nuevos
records en el 2002, con sus secuelas de golpes, y nuevas pérdidas,
espectaculares, para el país, su economía y su población,
bajo la batuta de la alianza PDVSA-CIA en Intesa.
A manera de conclusión, cabe subrayar la increíble
debilidad intelectual de nuestros gobernantes –los
de Venezuela y de algunos de los países de la OPEP-, su increíble
sometimiento a las élites del Imperio, que los llevaron
a despilfarrar los excedentes generados por las alzas de precios
petroleros, cuando entregaron sus excedentes líquidos al
FMI y al Banco Mundial y se libraron
de inmediato a la orgía del endeudamiento externo, cuando
cayeron en la trampa de la internacionalización,
cuando respondieron a las represalias de la Agencia Internacional
de Energía en los 80 que hicieron bajar los precios,
cayendo en la celada propuesta por Bush: la guerra
de precios mediante la práctica perversa del net-back
pricing, en 1985-86, y luego, cuando recayeron, en 1989,
obedeciendo los consejos y las condicionalidades de Washington
(FMI; BM; Tesorería) de abandonar la política de Pérez
Alfonso y Pérez La Salvia y entregar el bastón de
mando de PDVSA a Giusti, por decisión de CAP y de Caldera,
para reabrir nuestro petróleo al gran capital transnacional,
a la SAIC (Intesa), sustituida ahora por la Mc Kinsey, experta en
fusiones transnacionales confusas y servidora de Giusti para blindar
su meritocracia, que ahora ya no sólo supervisa a sus criaturas
en el exterior, sino que además asume la política
de precios de exportación, junto con Mommer, la de reapertura
del gas y del petróleo en las nuevas concesiones, con Vierma,
y la de mercado interno, con Orellana, o sea, que Alejandro Plaz
Castillo ha sido convertido en nuevo cerebro global de La Campiña,
en sustitución de la autogolpista Intesa (a lo que suma su
actividad ciudadana como gerente de coordinación referendaria
de la oposición, amén de sus propios negocios en los
juegos deportivos de Cojedes).
Todos estos dislates, mientras cerraban sus ojos a la criminal
obra de fraude fiscal y de desna-cionalización de nuestro
patrimonio por la gerencia de PDVSA. Todas estas maniobras
del gran capital petrolero, sus potencias y sus agentes subdesarrollados
han logrado reducir el precio real del petróleo
a la mitad de su nivel de comienzos de los años 80, lo que
sigue siendo el gran reto para la OPEP.
Son demasiadas cosas juntas, y demasiado importantes, para dejarlas
pasar por debajo de la mesa, para que se resuelvan
en la estricta intimidad de la cúpula empresarial de La Campiña,
a espaldas del “pueblo soberano, dueño de PDVSA”.
Ya Churchill, jefe político del mayor imperio
y meca del capitalismo del s.XIX e inicios del XX, decía
que “el petróleo es demasiado importante para
dejárselo a los petroleros”, para justificar
la creación de la primera empresa estatal petrolera, la Anglo-persian,
como garantía de la permanencia y efectividad de la soberanía
de la Gran Bretaña. De allí
nuestras proposiciones de que tanto la base del Estado (el pueblo)
así como su cúpula, el poder estatal, asuman su papel
de dictar la política
petrolera y energética, a través
de los respectivos órganos: un órgano constituyente
popular y un consejo superior estatal. Su programa de acción
debería guiarse por dos legados fundamentales: el de la política
petrolera de Juan Pablo Pérez Alfonso, y el contenido en
las recomendaciones del Comisario de PDVSA, Rafael Darío
Ramírez.
..................................................................
* Notas:
PROD. HCL: Hidrocarburos
líquidos
PR. Crudo: miles de barriles diarios
Fisco MM$: recaudación Fiscal petrolera
BCV: Ingreso de divisas petr. al BCV
Fisco real: Recaudación MM $ constantes
1968
BCV real: Ingr. Divisas petr. MM$ constantes
Ing.Total: Ingresos brutos de empresas MM$
%ing.fisc.: % recaudación fiscal del ing.bruto
PNB MMM$: Prod.Nac.Bruto en MMM$
IN-MMM$68: Ingreso Nacional en MMM$ del '68
ipc $ 68: Ingreso per cápita en $ del '68
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