¡Dios te oiga, Madeleine!
Walter Martínez
(Dossier) / Últimas Noticias (venezuela) -
26/10/03
|

ALBRIGHT Se abrió paso por
su propio
esfuerzo y enorme ambición
|
Washington, mi ciudad favorita de Estados Unidos, “donde
todos los días se hace historia”, para bien o para
mal, puede ufanarse no sólo de un diseño
humanista casi europeo, sino de una arquitectura, en sus antiguas
edificaciones oficiales, claramente inspirada en los valores clásicos.
Un poco más al norte, en 1524, por lo que respecta a lo que
entonces ni siquiera en los más locos sueños podía
pensarse que llegarían a ser los actuales Estados Unidos
de Norteamérica, el navegante Giovanni da Verrazano,
de origen florentino y al servicio del rey de Francia Francisco
I fue, al parecer y según la historia oficial, el
primer europeo en llegar a lo que hoy es la isla de Manhattan.No
le obligaron a quitarse los zapatos para revisarlos. El Estrecho
de Narrows, a la entrada del actual puerto, ahora está atravesado
por un puente que lleva su nombre.
Luego se dirigió hacia el norte y se cree que llegó
a lo que hoy se conoce como Kitty Hawk, en Carolina
del Norte, precisamente donde los Hermanos Wright
dicen haber realizado el primer vuelo con un aparato maniobrable,
de motor a explosión y más pesado que el aire, si
bien la historia aeronáutica alemana desafía el logro
de ex fabricantes de bicicletas.
Ya un siglo antes de Verrazano, en lo que luego sería Nueva
York, hubo tiempos en el Renacimiento en que fuera de Italia
el Humanismo no parecía encontrar terreno propicio. No obstante,
en todas partes del “mundo civilizado”,
es decir, lo que el muy civilizado Secretario de Defensa Ronald
Rumsfeld ha catalogado peyorativamente como la
“Vieja Europa”, fueron creados lugares y momentos
propicios para la preservación de esos valores. El Renacimiento
cobra cuerpo en la cultura gala hacia el año 1500. Luis
XII había tomado Padua y, más tarde, gracias
a Francisco I -el mismo que mandó a América con buen
viento a Verrazano-, era fundada en Fontainebleau
una grandiosa Biblioteca, no sólo por su contenido sino por
su arquitectura, al estilo de la de los Medicis. Algo similar, (¡Oh,
Vieja Europa!), ocurrió en Alemania. Es más; incluso
ocurrió en la Austria de entonces, que siglos después,
generaría subproductos de exportación (esteroides
e indudable voluntad mediante) como Arnold Schwarzenegger.
Por algo alguna vez oí decir en la Fletcher School
of Law and Public Diplomacy: “Si inclinamos el mapa de Estados
Unidos, todas las piezas sueltas van a parar a California”.
De allí surgió, luego de dos períodos
como Gobernador, la candidatura a la Casa Blanca de Ronald
Reagan. Al menos tenemos la seguridad de que Arnold, por
haber nacido en Österreich, no podrá
llegar al 1.600 de la Avenida Pensylvania, llave en mano. A menos
que la Constitución de “We, The People”
sea modificada.
De vuelta a la vieja Europa Alguien nacida en la vieja Europa y
que no se llamaba ni Madeleine ni tenía
el apellido Albright cuando fue bautizada como
católica, -siendo su familia de origen judío proveniente
de la ex Checoeslovaquia y emigrada luego al Reino Unido- fue entrevistada
para uno de los programas de la televisión francesa.
Esa televisión que, en este mundo globalizado, nos reconcilia
con el paisaje audiovisual aunque haya un “Drugstore”
y una hamburguesería en plenos Champs Elysee.
Seguirán allí pese a que en el menú del Usaf
0001 y en los restaurantes de “La Colina” en
Washington DC, las “french fries” hayan
pasado a llamarse “freedom fries”.
Pueden hacer fiesta lanzando al Potomac todo el vino francés
que quieran; no tendrá jamás el mismo efecto que lanzar
al mar el té en Boston. Esa misma Madeleine, que luego se
hizo miembro de la Iglesia Episcopal para ser aceptada como
“Wasp”, es decir, “blanca, anglosajona
y protestante”, logró abrirse paso en el campo
académico y político por su propio esfuerzo y enorme
ambición. Le viene de familia. Su padre se distinguió
como profesor universitario, primero en la Europa Central; luego
en las Islas Británicas, durante la niñez de la políglota
Madeleine y, finalmente, en Estados Unidos. ¿Adivinen
quién fue la alumna favorita de su papá?
Condoleeza
Rice.
Su trabajo de grado fue sobre las Fuerzas Armadas checoeslovacas.
La actual y “workaholic”, Asesora de
Seguridad Nacional, es quien, en la jerga política washingtoniana,
tiene “la oreja del Presidente”, y
carga ahora, si bien no es la única responsable, con el problema
iraquí. Ayer, 25 de octubre, manifestaron en 140 ciudades
de EEUU contra la ocupación de Irak, algo que no
se veía desde Vietnam. ¡Qué lejos estamos
la talla de Estadista del Kennedy que evitó el Armagedón,
en octubre de 1962! Condoleeza ha sido protagonista indirecta de
la reacción masiva de los lectores del Washington
Post, en cuyas tiras cómicas se incluye “The
Boondoks” del dibujante Aarón McGruder.
Al parecer, acaba de ser censurada una de sus entregas, porque decía
que el mundo estaría mejor si Condoleeza se consiguiera un
novio.
Ninguna dama, incluyendo a Hillary Clinton, había
adquirido tanto protagonismo en Washington desde que Madeleine
Albright era Secretaria de Estado.
Amo a París.
“Sé que llegará el tiempo en que (las
tropas estadounidenses) deberán retirarse de Irak. Los iraquíes
deberán hacerse cargo. La cuestión es si salen con
éxito o en retirada. Espero que sea con éxito. Éxito
significa que Irak se estabilice, que los iraquíes puedan
organizar su vida y que comiencen a tener una democracia.
Si los estadounidenses piensan que es una retirada, eso no ayudará
a Bush en las próximas elecciones. Si se puede demostrar
que ha sido un éxito, es posible que los soldados puedan
partir para ese entonces; pero es muy difícil estimar cómo
será”. Esto es parte de las declaraciones
brindadas esta semana a la televisión francesa por Madeleine,
de visita en París para el lanzamiento de su último
libro.
El escenario no podía ser más adecuado: la Biblioteca
de los Medicis, ni su francés más fluido.
El periodista le preguntó:
“¿Puede usted imaginarse al Presidente Bush
entrar en campaña con las tropas en Irak donde sufren bajas
todos los días?”.
“No; estoy segura de que no quiere hacerlo. Y es por esa razón
que se ha comprometido con las Resoluciones de la ONU; porque para
él, una retirada sería un verdadero problema”.
“¿Cree usted que el Presidente Bush va a ser
reelecto?”.
“Espero que no”.
“¿Por qué?”.
“Porque encuentro que la política exterior de los Estados
Unidos no es la misma que habíamos tratado de desarrollar...”,
(cuando uno oye esto, se pregunta si eso incluye, entre otros temas,
Los Balcanes; y tampoco olvidamos que torpedeó la elección
de Butros Butros Gali en la ONU).
“... Yo creo que Estados Unidos es un país muy especial;
que tenemos un rol especial. Tengo respeto por los aliados, las
alianzas, por la ONU, por las relaciones multilaterales; todas esas
cosas por las que hemos trabajado y que han sido cambiadas.
Es por todas ellas, por este presente y porque soy del Partido Demócrata,
que quiero ver a un Demócrata como Presidente”.
“¿Cree usted que los demócratas tienen
oportunidad?”.
“Ahora creo que sí. Antes era muy difícil decirlo.
Ahora, tenemos problemas en Irak y también tenemos problemas
con nuestra economía”.
“¿Usted ha militado para que (Bush) pierda?”.
“Yo quiero trabajar por los demócratas; yo soy del
Partido Demócrata”.
“¿Y si su amiga Hillary (Clinton) necesita
un consejo, usted le diría que se lanzase?”.
“En eso no mezclo las cosas. Hablo en sentido político
y esa es una decisión que debe tomar ella misma. Creo que
llegará un tiempo en que ella podrá ser Presidenta.
Independiente de eso, ella es una mujer verdaderamente formidable
y muy inteligente”.
“¿Usted quiere decir que George Bush puede
perder?”.
“¡Sí!”
Imprimir
Enviar |
|
Arriba |
Volver |
|
|
 |
Portada |
|