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Caracas / Venezuela - Domingo 2/11/03
 


Ni bitúmen es crudo pesado ni recursos son reservas
Marianna Párraga / El Universal (Venezuela) - 02/11/03

Hace exactamente 23 años el Congreso Mundial de Petróleo (WPC) se propuso la meta de estudiar y clasificar correctamente las reservas de hidrocarburos de cada país. Un eco general se escuchó en el auditorio: era una tarea poco menos que imposible lograr que decenas de naciones se pusieran de acuerdo y por eso el anuncio, tres años después, de que se había llegado a una conclusión definitiva sorprendió a más de uno.

Tras aprobar definitivamente en 1987 la clasificación lograda años antes "incluyendo a Venezuela, que forma parte del WPC desde 1951", en 1994 la Sociedad (Mundial) de Ingenieros de Petróleo avaló las definiciones y en 2001 lo hizo las Naciones Unidas.

Por ser sencilla y didáctica, la clasificación impera hasta hoy: el petróleo se divide según su estado físico en crudo, gas y bitumen natural. Para determinarlo se toma en consideración su peso específico, según explica con lujo de detalles Aníbal Martínez, venezolano que formó parte de las gestiones hechas por la WPC y autor del libro Diccionario del petróleo venezolano.

"El bitumen natural es verdadero y existe", dice Martínez y aunque parezca redundante le sale al paso a las declaraciones de Rafael Ramírez, ministro de Energía y Minas, sobre la inexistencia de bitumen en Venezuela. "El bitumen, por otra parte, no es ni pariente del petróleo crudo", añade para desmentir las aseveraciones "hechas incluso por el ministro de Finanzas, Tobías Nóbrega, durante una exposición ante la Asamblea Nacional" de que lo que tenemos en la Faja del Orinoco no es bitumen natural sino crudo extrapesado.

Martínez aprovecha para hacer otra aclaratoria: lo que tenemos en la Faja no son reservas, sino recursos contingentes, es decir, cantidad de petróleo que de cierta fecha en adelante será eventualmente recuperada desde yacimientos conocidos, pero que bajo las condiciones económicas del momento no se consideran comerciales.

"Se llegó a decir que como la orimulsión era sintética no servía, pero esa es otra mentira: la orimulsión proviene del bitumen natural mezclado con agua", dice para ilustrar los múltiples tropiezos que tuvo el invento venezolano para calar en el exterior y que ahora, una vez vencidas la barreras internacionales, debe superar una carrera de obstáculos en su propio país que parece no tener vía de retorno.

La opinión de Martínez es que no se puede incumplir con países que han gastado millones de dólares en la conversión de sus plantas eléctricas para usar orimulsión, después de años de evangelización y de negociaciones ante naciones con estrictos sistemas de protección ambiental.

"Nosotros, que nos hemos enorgullecido de no haberle fallado a un solo cliente, salvo motivos de fuerza mayor, ahora caemos en una situación que raya en lo ridículo. Eso sólo lo puede llevar adelante una persona con una supina ignorancia. No se firmaron contratos, pero sí 40 papeles que amarran a Venezuela con varios países y la comprometen", afirmó tajante.

Aparte del papelón internacional que hace Venezuela como suplidor de hidrocarburos, Martínez critica el argumento ofrecido por las autoridades de Pdvsa y el MEM de que la orimulsión no aporta suficiente al fisco, pues en su opinión cada negocio debe considerarse por separado para evaluar sus condiciones particulares de desarrollo.


mparraga@eluniversal.com


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