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Puesto que ya estamos en pascuas, La Campiña se
ha disfrazado de Nuevo Circo, con plaza de toros, burladeros, mentideros,
etc., todo vale, no se sabe ni importa lo que es serio o engaño,
la verdad se torna mentira y viceversa, y el público aplaude
y ríe sin límites.
En suma, la confusión general, donde todos los gatos son
pardos, y los planes y las negociaciones se convierten en comparsas
navideñas o misas de aguinaldos, donde las mojigangas celebran
sus tratos y contratos, entre gaitazos y nubes etílicas.
El lema pudiera ser una frase atribuida a Mark Twain: “la
mentira puede haber recorrido medio mundo cuando la verdad está
aún poniéndose los zapatos”. Nada original
es la política petrolera como arte de birlibirloque. Los
grandes contrabandos, megaplanes o “megadisparates”
de Giusti, por ej., pasaron por debajo de la mesa en los días
pascuales o santos, días de pan y circo para la plebe.
Así, la internacionalización,
INTESA
y demás trampas legadas a la V República;
así también el último golpe decembrino, que
les salió por la culata. Allí pareció nacer
“una nueva PDVSA” y sobre todo, una nueva conciencia
encarnada en un movimiento popular en torno a ella: “pueblo
soberano dueño de PDVSA”, con los defensores civiles
y militares de sus instalaciones como núcleo, en alianza
solidaria con los trabajadores de adentro que se restearon frente
a los golpistas. Era un movimiento muy audaz, quizá demasiado,
que osó tomar en serio la democracia participativa y descubrió
la salida lógica y lúcida: la “constituyente
petrolera”!. ¡Ojo! ¡Cuidado!.¡se nos puede
salir de las manos!. Reacción típica de los “demócratas”
partidistas, oficialistas o no, escépticos ante la participación
popular.
Por tanto, ¡guía, riendas y bozal con ese pueblo
utópico!. El reto se hizo más grave cuando
la amenazante coyuntura internacional (para no hablar del Imperio)
hizo más urgente la apertura de negociaciones en petróleo
y gas (plan de negocios) hacia los monopolios del Norte, y por el
otro, los trabajadores convocaron el pueblo al congreso petrolero
nacional, como paso hacia la constituyente de “una
nueva PDVSA”.
Enterrar ese movimiento e imponer el plan de negocios fifty-fifty
es la meta navideña del Nuevo Circo.
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