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Artículo
Caracas / Venezuela -
 


Meritocracia vs Mitocracia
Gustavo Gabaldón* / Soberania.info - 24/11/03

I Del Sistema Gerencial en la Industria Petrolera

Los incentivos y sistemas gerenciales, que han servido de motivadores directos e indirectos en el personal de las grandes empresas y corporaciones durante más de un siglo, y que en Venezuela los comenzaron a aplicar las ex-concesionarias petroleras desde mitad del siglo pasado, logrando éstos sobrevivir a la nacionalización de la industria, han sido sometidos al más lamentable deterioro tanto en hechos, como en injustificadas ofensas, producto de una confusión conceptual de su correcto significado y alcance, sin haberse logrado una contundente defensa gerencial de dichos conceptos, cayendo siempre sin quererlo en el terreno de los detractores, el cual es el terreno político y los ataques descalificadores de la extrema izquierda.

Los conocidos agentes motivadores, son solo parte de un conjunto de políticas y normas “de Administración de Personal” que tienen las empresas para mantener en alto la motivación de sus trabajadores, entre las cuales se destacan los programas de becas universitarias, empleo basado en el rendimiento académico, adiestramiento en el trabajo, adiestramiento fuera del trabajo en Venezuela y en el exterior, el desarrollo y planificación de carrera basado en el rendimiento y potencial que el empleado vaya demostrando, becas para empleados, asistencia a seminarios y conferencias en Venezuela y en el exterior, plan de incentivos salariales por méritos en el trabajo, plan promocional a posiciones superiores, evaluación anual de la actuación, evaluación y revisión anual del potencial, sistema de bonificaciones anuales; además de otros planes de beneficios indirectos tales como: jubilación, vivienda, hospitalización, ahorros, adquisición de vehículos, computadoras, acciones de clubes, entre otros, constituyendo el conjunto de estímulos que se revisan y comparan periódicamente y se someten a la aprobación de la Junta Directiva de PDVSA.

Esos sistemas gerenciales de aplicación universal fueron los garantes para que las ex-concesionarias lograran captar los más brillantes talentos venezolanos de nuestras universidades, logrando mantenerlos en sus nóminas haciendo carrera, con la esperanza de poder ocupar posiciones altas en sus organizaciones. Ese personal permaneció y se desarrolló durante el proceso previo a la nacionalización, siendo éste uno de los aspectos de mayor énfasis como garantía para el éxito de la nacionalización, no obstante las amenazas que la nacionalización de la industria conllevaba y los peligros que según algunos escondía. De esta manera los legisladores de la época, de todas las tendencias políticas sin excepción, aprobaron en el artículo 24 de la Ley que Reserva al Estado la Industria el Comercio de los Hidrocarburos (1975) todo lo relativo al mantenimiento de esas normas y de los sistemas de administración de personal que habían venido rigiendo el aspecto motivador del personal. El resultado fué excelente, ya que además de haber sido respaldado por los políticos y la sociedad civil de la época, ni un solo venezolano desertó, permaneciendo en sus nóminas ante el difícil proceso que se iniciaba. Ni en esa época ni en años siguientes se bautizó o calificó a estas normas o sistemas como “meritocracia”.

II Del tèrmino meritocracia

Finalizando la década de los años 80, el propio presidente de PDVSA, para esa época el Dr. Gustavo Rossen, hizo los primeros cuestionamientos internos sobre la verdadera eficiencia de la empresa, solicitando que se introdujera en la contratación colectiva que estaba comenzando, una cláusula que abriera las puertas a futuros acuerdos adicionales sobre productividad, al igual que desarrolló una excelente y positiva gestión motivado por su énfasis en la eficiencia, productividad y control de costos. De esa manera se logró negociar con los sindicatos y federaciones petroleras un sistema que establecía aumentos adicionales a los automáticos del contrato colectivo y que supeditaban los mismos a la evaluación anual basada en la actuación y los méritos del trabajador. Desde ese momento, los principales líderes sindicales Raúl Henríquez, Arístidas Bermúdez, Carlos Ortega y Antonio Machado por FEDEPETROL y FETRAHIDROCARBUROS, junto con los sindicatos petroleros comenzaron a hablar de la “cláusula de la meritocracia” y a relacionar los aumentos de sueldo y las promociones al mérito, popularizándose poco a poco en el argot petrolero la palabra “meritocracia” como sinónimo de premio a la actuación excepcional, sin que éste sea el verdadero sentido y alcance de la Meritocracia Petrolera, hasta llegar a lo acontecido en el mes de Abril del 2002 cuando la interpretación, alcance, defensa y vilipendio de la palabra Meritocracia llegó a su clímax, pero producto, en mi opinión, de un deterioro paulatino en el clima organizacional de PDVSA, más unos nombramientos en la Junta Directiva de la empresa legalmente justificados, pero prácticamente incorrectos, aunado a una destemplada protesta de la Alta Gerencia contra una injerencia política externa, no buscada, pero si apreciada en ese momento, por el respaldo recibido.

La palabra Meritocracia ni siquiera existe en el diccionario de la Real Academia Española. En cambio aparece “mérito” como “acción que hace al hombre digno de premio o castigo”. En el argot petrolero, de utilización reciente como ya mencioné, deriva de lo que se quiso consagrar en el año 1975 en la Ley que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos y que hoy de una manera sabia el Legislador ha recogido textualmente en el artículo 32 la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos. Ni en la ley del 75, ni en la actual, se menciona la palabra MERITOCRACIA, sino que la misma es una manera de expresar lo consagrado en ambos textos cuando se dice “se garantiza a los trabajadores......el régimen de mejoramiento profesional, así como aquellos bonos o primas y demás percepciones y emolumentos, que como incentivo a la eficiencia y que por uso y costumbre y por aplicación de las normas de administración de personal, tradicionalmente vienen disfrutando los trabajadores conforme a la política seguida por las empresas en esa materia”.

III Los hechos de Abril y Diciembre 2002

Independientemente de los errores que se puedan haber cometido, tanto por el gobierno al descuidar desde 1999 los sistemas meritocráticos, dejando que lentamente el ambiente organizacional se deteriorase y haciendo nombramientos que aunque amparados por la ley, se alejaban de un razonable juicio, sindéresis y sentido común, como también por parte de los trabajadores petroleros, al caer por primera vez en la historia de las relaciones gerenciales en una protesta pública, destemplada y salpicada por el tema político, hasta llegar al paro petrolero, que significó el abandono del trabajo por un tiempo exageradamente largo, incurriendo en torpezas elementales en la forma de proceder, con las lamentables consecuencias de todos conocidas.

Refiriéndome rápidamente a lo desproporcionado de todas las acciones tomadas por el gobierno, al no querer en su oportunidad abrir posibilidades de diálogo sino, por el contrario, arremeter contra todos, desbaratar sin justificación gerencial la organización existente, atropellar a los trabajadores y familiares en las marchas pacíficas, en las protestas públicas y en los desalojos violentos de viviendas, lo cual ha merecido el más absoluto rechazo de los venezolanos en general y de los organismos internacionales defensores de los derechos humanos; quiero igualmente, y ésta fue la intención inicial al comenzar a escribir estas reflexiones gerenciales, tocar lo relativo al ataque inmisericorde, injusto y sin sentido tanto a los sistemas meritocráticos, al igual que directamente a los propios profesionales, gerentes, ejecutivos y directivos que han pasado por las filas de PDVSA en todos estos años. Por lo menos así lo han expresado, desde el propio Presidente de la República hasta algunos profesores universitarios, autores de obras recién publicadas a las cuales de una manera suscinta mencionaré, no para polemizar sino para demostrar, cuán alejada de la realidad gerencial están los conceptos y la forma como califican y critican la meritocracia petrolera, con lo que ellos ahora han dado por llamar MITOCRACIA.

IV Acerca del libro “Meritocracia Petrolera ¿Mito o Realidad?”

El Presidente de la República ha dicho en numerosas oportunidades “qué meritocracia puede existir ni qué perdón se puede clamar, … sólo son unos golpistas, saboteadores, corruptos, que tenían a PDVSA para su propio beneficio. Que tenían empresas fantasmas con las cuales ellos mismos contrataban”. Esas expresiones dichas por el Presidente de la República de una manera generalizada, constituyen la más grave ofensa que jamás haya escuchado. Puede ser que ésa no sea su intención, pero lo dice de una manera general y con tanto odio palpable en su rostro que su mensaje descalificador y ofensivo no amerita discusión. Lamentablemente nadie ha pronunciado una sóla palabra de protesta. Ni los políticos, ni Fedecámaras, ni la CTV, ni la Coordinadora Democrática, ni La Gente del Petróleo, ni Unapetrol, pero más grave aún ni los altos ejecutivos que salieron antes del año 99. Yo siempre he dicho que si PDVSA o el Presidente de la República o el funcionario que sea, puede sustentar una denuncia de este tipo, que señale con nombre y apellido quién o quiénes son los que tienen o han tenido empresas fantasmas, o que han saboteado las instalaciones, o han cometido algún delito. Pero que no se generalice, enlodando el nombre y el prestigio de los que por larguísimos años, estuvimos trabajando duramente por levantar una industria eficiente y digna de todos los venezolanos, y con un reconocimiento internacional sin precedentes.

No puedo terminar, sin mencionar brevemente algunos de los conceptos que sirven de argumento a los detractores para criticar la Meritocracia. “Los negocios de Internacionalización desde el año 1980, la apertura petrolera, los negocios de outsourcing y tercería, v.gr.: INTESA, los costos de producción entre el 93 y el 99, el rendimiento de PDVSA, el plan de negocios 1999-2006, …..”, sólo para mencionar algunos de las actuaciones antimeritocráticas según los detractores, como que si las decisiones gerenciales tomadas con un análisis verdaderamente profundo y honesto, no compartidas por este grupo de extrema izquierda, tuviesen algo que ver con los conceptos gerenciales de Meritocracia expuestos en esta nota.

Una de las criticas más despiadadas son las que aparecen en el recién publicado libro del profesor universitario de tendencia izquierdista Dr. Rafael Quiroz Serrano “Meritocracia Petrolera ¿Mito o Realidad?”, quien califica a la Meritocracia Petrolera como Mitocracia, diciendo entre otras cosas: “la historia de la meritocracia en PDVSA no es otra cosa que una letanía de injusticias, trafico de influencias, atropellos, cofradías y clanes de quienes, enquistados en cargos gerenciales, pretendieron convertirse en amos y señores de la corporación. Los mismos que hoy rasgan sus vestiduras defendiendo la tan cacareada meritocracia, y ahora balbucean las primeras letras del abecedario político - que nunca les interesó y siempre ignoraron- son aquellos que más han violado la normativa que rige la “métrica del mérito” para indebidamente favorecerse así mismos y también beneficiar a sus amigos”. “Mitocratas sin méritos es la triste y penosa conclusión a la cual se llega al revisar toda una cadena de malos negocios para el país, trampas numéricas, trucos, informes maquillados, padrinazgos, suntuosidad, adulteración de documentos, complicidades, fraudes, trasferencias de costos, cobro de comisiones, exportaciones de ganancias, opulencias, expedientes destruidos, y en fin, todo un numero de trapacerías y delitos que desembocan en la cloaca de la corrupción”.

Continua en su libro atacando fuertemente todo el sistema y muy especialmente por el hecho de haberse dejado politizar por todos los sectores externos a la industria.

Ataques como el que lanza el Dr. Quiroz Serrano en el libro antes mencionado tienen el más profundo rechazo de la clase gerencial moderna, que ve la Meritocracia como un sistema gerencial dirigido a mantener al personal bien entrenado, con una clara y bien panificada carrera, positivamente remunerado, tratado y altamente motivado, lo cual se traduce en Venezuela o en cualquier corporación de otro país del mundo, en mejoría de la productividad y eficiencia.

Los conceptos y denuncias del Dr. Quiroz en nada tienen que ver con el sistema meritocratico. Si esos delitos y corruptelas existen o han existido, lo único que tiene que hacer en beneficio de los trabajadores petroleros activos, despedidos o jubilados, es suministrar hechos concretos, con nombres y apellidos para que todo el País los conozca, pero no arroparse en calificativos generalizados, para desprestigiar y hacer un daño injustificado a los que honestamente allí trabajan, o que por esas filas con gran orgullo hemos pasado.

El concepto de MITOCRACIA tampoco existe en el diccionario de la Real Academia Española, aunque si el de MITO, que proviene del griego como sinónimo de Fábula o Ficción. Cuando el Dr. Quiroz habla de Mitocracia lo que quiere decir es que la Meritocracia es una fábula, una ficción, que no existe.

Lamentablemente el distinguido profesor universitario està totalmente equivocado y confundido. Una cosa son los aspectos que él pueda no compartir en las grandes decisiones tomadas en el transcurso de los años, y otra decir que todos los que por allí hemos pasado son una manada de corruptos, vagabundos, vende-patrias. Lamento que esa confusión, ese odio y desprecio exista por la gente de la industria, a menos que quiso referirse a alguien en concreto, pero prefirió cobijarse en la generalización. En el resto del libro, aparte del odio que expresa hacia Luis Giusti, Quiros Corradi, Calderón Berti, Alí Rodríguez Araque, así como contra todos los ex-presidentes de PDVSA y muy especialmente contra Mandini, Ciavaldini y Guaicaipuro Lameda por sus “tristes y frustradas experiencias”. Unicamente tiene comentarios positivos sobre los ex-presidentes Rafael Alfonso Ravard y Gastón Parra Luzardo, este último a quien acompañó en sus dos meses de gestión como uno de sus asesores.

V Reflexiones y conclusiones

Las normas y políticas de administración de personal conocidas hoy en día como Meritocracia continúan existiendo y deben continuar existiendo, a menos que quieran mañana que PDVSA sea una empresa totalmente ineficiente y bajo un sistema totalitario y comunista. El personal activo actual en PDVSA que proviene de antes del paro petrolero, es un personal que se empleó, se entrenó, se desarrolló, se remuneró bajo el sistema meritocrático. Si ellos consideran que antes fueron mal tratados o no fueron tomados en cuenta, son apreciaciones totalmente subjetivas. El sistema existía y existe administrado por humanos, por lo que cualquier error por excepción se puede cometer, en Venezuela y en cualesquiera empresa del mundo, pero de ahí a decir que la Meritocracia es pura fantasía y mito, es la más grande falacia e incoherencia que gerencialmente puede haberse oido. Es un sistema universal, no perfecto, como no es perfecto nada donde intervenga en su administración el factor humano, pero como tal hay que entenderlo y defenderlo, y el día de mañana cuando cambie el gobierno, se reestructure PDVSA, y se fortalezcan los cuadros de recursos humanos, no hay, no existe un sistema que pueda suplantar al sistema Meritócratico, siempre que sea administrado con honestidad, imparcialidad y objetividad.

Sin embargo es obligante recordar, y con ésto termino, el simpático refrán de uso y aplicación igualmente universal “sauce that is good for the turkey is also good for the turkey hen” o sea la “salsa que es bueno para el pavo lo es también para la pava”. Lo cual no quiere decir otra cosa, que para exigir respeto y regreso a los sistemas meritocràticos en la PDVSA del futuro, ello debe ir acompañado de un cuidadoso análisis en la participación política de los empleados y en evitar llevar la confrontación y la política dentro de la empresa.

La meritocracia va acompañada de apoliticidad interna e, igualmente, de una clara conciencia en que somos los legítimos representantes de la gerencia. La nómina Mayor y Ejecutiva no es otra cosa que la genuina representación de la Alta Gerencia de PDVSA. De la misma manera, la sindicalización en los niveles medios y altos de la Nómina Mayor y Ejecutiva, yo personalmente, y lo digo con la mayor sinceridad, la considero como una antítesis de la meritocracia y de la representación gerencial de la empresa.

Si alguien descubre que la política expone a las personas a un mundo diferente de lo que es el trabajo a dedicación exclusiva de la industria, tal cual lo dijo recientemente el Presidente de Gente del Petróleo en un interesante Foro publicado en el diario El Nacional, donde él veía con cierta duda, su posible regreso a PDVSA con el nuevo gobierno, es una afirmación la cual me parece altamente responsable. Pero lo que no es aceptable ni posible, es pretender jugar el doble juego, el político y el gerencial y a su vez exigir el respeto a la Meritocracia.

Yo hace mas de 30 años descubrí ese mundo externo, pero escuché y acepté el consejo de un gran ejecutivo petrolero, quien fué Presidente de la Shell en Venezuela y después llegó a ser Presidente de la Royal Dutch Shell en el mundo, Mr. Mike Pocok, cuando en una reunión de ejecutivos se le preguntò “cómo veía la empresa la participación externa de los empleados en asuntos políticos” a lo que este sabiamente respondió: “Uds. son venezolanos y tienen sus propios derechos, pero el que se meta en asuntos externos a la empresa, tiene que saber muy bien que corre su propio riesgo y corre sus propias consecuencias, en la medida en que su actuación externa pueda traerle problemas a los intereses de la Empresa”.

Seguí el consejo y me dediqué a mis responsabilidades gerenciales, no sin dejar de añorar ese mundo externo, que puede dar mucho, pero que no puede ir de la mano con la Meritocracia interna de PDVSA.


Notas:

* Abogado, integrante de la promoción Don Rómulo Gallegos (Universidad Central de Venezuela, 1959). En 1960 se inició en Relaciones Industriales de Shell y trabajó en los campos petroleros del Zulia, en la Refinería de Cardón y en Caracas. Experiencia internacional en Londres y en Las Filipinas donde fué Gerente de Desarrollo de Personal para el Lejano Oriente, 1969-1973. Ocupó todos los cargos supervisorios y gerenciales necesarios para llegar a la posición de Ejecutivo de la Industria Petrolera. Director Adjunto de la Compañía Shell en 1974. Coordinador de Recursos Humanos de PDVSA y Director de Maraven en 1977. Vicepresidente de Maraven en 1994, encargado de la Presidencia de Maraven durante 1997-1998 y responsable de su cierre financiero . Negociador de convenios operativos y del convenio màs importante existente para la explotación del campo Boscàn con la empresa Chevron. Negociador-jefe de todos los contratos colectivos de PDVSA hasta el año 1998. Director de PDVSA en 1979 y en 1998, cuando se retiró de la Industria Petrolera luego de casi 40 años de servicios distribuidos entre Shell (16 años), Maraven y PDVSA (23 años).


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