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Al hacer el balance de ganancias y pérdidas de la invasión
de Iraq, sin duda el gran perdedor es su pueblo, con más
de 10 mil muertos y toda suerte de privaciones, no sólo
de servicios, sino también de lo más elemental: la
soberanía.
En cuanto al ganador, no lo es el Estado invasor,
ni su pueblo, pues la fácil victoria militar resultó una
amarga derrota política planetaria, las pérdidas
humanas aumentan cada mes, y los ciudadanos pagarán en más
impuestos y/o menos servicios los 7.500 millones de $ por mes que
les cuesta la "apropiación" del
petróleo iraquí. ¿Quiénes ganan,
entonces?. Sus transnacionales,
gigantes o enanas, pero suyas. Es el gran
negocio del clan Bush-Cheney!. La parte del león se la llevan
las gigantes de la ingeniería petrolera: Bechtel y Halliburton.
Aquélla ligada a Bush padre, con Schultz y Weinberger en
su gobierno, y ésta conectada a padre e hijo, con el vicepresidente
Cheney, antes Ministro de Defensa, famoso halcón de la guerra
y ejecutivo máximo de
la firma, antes de acompañar al hijo en su campaña
del 2000, luego de recibir un paquete de retiro de 20 millones
de $. La cercanía de Halliburton, basada en Dallas, Texas,
a la familia presidencial, le aseguró aun antes de la invasión
un abre-boca de 830 millones de $ "Logcap" de 10 años, para
operar en el Medio Oriente y Asia Oriental (Afganistán,
Kuwait, Turquía, Yibuti, Jordania, Uzbekistán Georgia,
etc.), ahora con 10-20 veces más en Iraq. Hasta
la Bechtel acusó a la Halliburton
de tráfico de influencia por recibir tales contratos sin
licitación. Ya en 1998 fue llevada a juicio, al lado de
la Enron y de Arthur Andersen, su auditora común, por sobrevaluación
de acciones y de ganancias. Ambas quebraron, pero Halliburton se
salvó gracias a sus padrinos tejanos. Otra empresa afortunada
es la petrolera Baker Hughes, también tejana, diseñadora
de la postguerra en Iraq, junto con Weisz, sobreviviente de Enron.
La Fluor, de Texas-California, bien conocida aquí, opera
en Iraq y Afganistán. Pero un hallazgo revelador de la catadura
de los Bush es la reaparición, como constructora de un oleoducto
en Afganistán, de una empresa denunciada en México
como pirata, la Zapata Petroleum, formada en sociedad con Jorge
Díaz Serrano, expresidente de PEMEX que terminó preso
en Ciudad de México.
Entre sus actividades irregulares, la
Zapata desembarcó a
los invasores de Bahía de Cochinos. Bush era entonces jefe
de la CIA. Pero la más poderosa en Bagdad, según
el Pentágono, es la Science Applications
International Corporation:
nada menos que la SAIC, dueña de Intesa,
de grata recordación
en los golpes del año pasado. Empresa
de punta en defensa e inteligencia, creada en 1969 por Beyster,
y dirigida por Downing, Owens, Rabelli, Henry, Key, águilas
del aparato militar y de espionaje. El último dirige el equipo de búsqueda
de las armas de destrucción masiva de Iraq. Esta empresa,
rectora del "Consejo de Gobierno" de Iraq, fue el cerebro de PDVSA
hasta diciembre de 2002!.
Estábamos en buenas manos. Ahora
estamos en las de McKinsey-SUMATE!.
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