Juan Pérez
Francisco Mieres /
Últimas Noticias (Venezuela)
- 10/12/03
|
Signo de esta mediocracia tabarataria es
el silencio sobre el centenario de Pérez Alfonzo por tirios
y troyanos. Los tirios
enredados en su dualidad de complacer al Imperio, por un lado,
y por el otro de movilizar fuerzas de los pueblos para resistirlo.
Estando en juego el petróleo, queda una postura intermedia,
según Mommer, entre la privatización total de Giusti-Bush,
y la nacionalización genuina que proclamó la "ley
que reserva al Estado la producción y el comercio de los
hidrocarburos" de 1975, pero que Pérez
Alfonso llamó "nacionalización
chucuta", o "ley-convenios", negociados con el Imperio-y-
el-Big-Oil del Norte.
En efecto, las leyes de A.
Rodríguez y de A.
Silva fueron aún peores, al legitimar
la desnacionalización
aplicada por los troyanos (CAP-Caldera) súbditos de Washington. El
caballo de Troya dejado en la dirección de PDVSA se hizo
dueño de ésta al calor de los convenios de "ayuda
técnica" con las compañías-madres.
Su objetivo era borrar la herencia de Pérez Alfonso: la
plena nacionalización,
garante de la soberanía total. Hacerlo vía esa engañifa
legal fue una burla gatopardiana que mostró toda la falsedad
betancourista. Haberla descubierto a tiempo
llevó a Pérez
Alfonso a romper con el capo de la demagogia adeca y abandonar
su despacho de energía, habiendo sido testigo de la negociación
con la Casa Blanca, a poco de la formación de la OPEP. Por
eso pudo ver y denunciar la PDVSA naciente como un meta-Estado
colonial, que colonizaría bien pronto el MEM, y por eso
sus escritos de esa época sorprenden como proféticos
aun al veterano Díaz Rangel.
Las sorpresas que nos deparó PDVSA
el 2002 se engendraron en 1976-77,
pero fueron obvias cuando el Celestino entregó sus Armas a Giusti por orden de su jefe
y el Pinocho Arieta hizo lo propio con la bendición de Caldera
para enterrar del todo la política de Pérez Alfonso
y su huella. De allí la extirpación de cátedras,
cursos, centros de investigación o bibliotecas petroleros. El
postgrado de hidrocarburos de la UCV a duras penas ha llegado a
sus 30 años. CENTROPEP sigue de hecho cerrado. Se ha propuesto
un desagravio con la creación de la "Universidad de la energía
J. P. Pérez Alfonso". Pero Miraflores y La Campiña
parecen tener oídos sordos.
Imprimir
Enviar |
|
|
Volver |
|
|
|
Portada |
|