www.soberania.info
 
Artículo
Caracas / Venezuela -
 


Orimulsión Mitominosa
Francisco Mieres / Soberania.info - 07/01/04

En medio del silenciamiento del centenario de Pérez Alfonso, de la propuesta de "Universidad de la energía" en su nombre, y del fiasco aparente de la oferta de las parcelas gasíferas en la zona Delta-Paria, sólo se oye hablar del caso de la Orimulsión: el enredo del siglo, la confusión absurda, generada al parecer por el "nuevo cerebro" extranjero contratado por La Campiña para dirigir el "plan de negocios" petroleros, la ya célebre Mc Kinsey Company, involucrada también por su jefe nacional (Alejandro Plaz Castillo) en la dirección suprema de las actividades referendarias de "SUMATE!" y en la gerencia de los juegos juveniles de Cojedes.

Este nuevo monstruo bicéfalo que hemos importado, dependiente del excelentísimo Señor Emabajador Shapiro, por una parte, y de su cúpula corporativa en USA, por la otra, ha venido a sustituir al cerebro informático-estratégico (la SAIC-Intesa) injertado por Giusti en la cabeza del caballo de Troya para manejar sus riendas, en especial durante las operaciones de emergencia como las de abril y diciembre del 2002.

Habiendo fracasado en este teatro de guerra, no sin antes provocar destrozos terribles a nuestra sociedad y nuestra economía, ahora la SAIC (Science Application International Company) está concentrada en la dirección de las operaciones de Iraq y de Afganistán, donde se las han complicado de manera harto inesperada, generándole sorpresas amargas a la suprema cúpula de la Casa Blanca, que tal vez le cuesten el cargo al junior texano. Por eso la SAIC es candidata al "Salón de la Mala Fama" corporativa donde ya reposan como cadáveres otras empresas tejanas o cuasi-tejanas como la Enron y la Arthur Andersen, y adonde pueden entrar también la Halliburton y la Bechtel Corporation y hasta la Fluor por sus trapacerías en Iraq y en Afaganistán.(La "Zapata Petroleum" de Papá Bush hace mucho que quemó sus papeles para borrar sus delincuencias en México, Cuba y el resto del Caribe, al lado de la CIA).

Pues bien, a estas malas compañías parece haberse sumado ahora la Mc Kinsey, que ya había sido cómplice de Giusti en la organización y el blindaje de su meritocracia, y que pese a ello fue contratada por la presidencia de ¿la nueva? PDVSA para revisar lo que ya Juan Carlos Boué había evaluado y reevaluado de sobra, la red viciosa de evasión fiscal y cambiaria llamada "internacionalización" (en verdad desnacionalización), en gran parte armada por la propia Mc Kinsey. Era poner el zamuro a revisar la carne podrida. Como era de esperarse, en vez de verla como un "desastre fiscal", como la llamó Boué, la McKinsey lo que hizo fue convalidar la Citgo y otras criaturas mostrencas del desastre giustífero. Satisfechos con este magnífico logro, los jefes de La Campiña le encargaron evaluar las actividades petroleras internas. Y he aquí que al comparar Bitor y su orimulsión, estrictamente nacional, con las asociaciones estratégicas transnacionales de mejoramiento de los crudos extrapesados, gran negocio para los socios foráneos pero pírrico para la Nación, la McKinsey concluye que hay que acabar con Bitor!. Ipso facto, con admirable obediencia y sin la más mínima deliberancia, los jefes de La Campiña deciden: al diablo la orimulsión, hay que acabar con Bitor. ¡Nunca se había registrado un disparate tan descomunal en nuestra historia petrolera, después de la entrega del asfalto de Guanoco, junto con media Venezuela en la concesión Valladares, a la Caribbean Petroleum Corporation, por Juan Vicente Gómez!

Pérez Alfonso decía que el hallazgo de los fabulosos recursos de la Faja del Orinoco había enloquecido a los arbitrarios e ignaros gerentes, y ello daba lugar a que la bautizaran como petrolera, petrolífera, bituminosa, etc., según los propósitos de cada uno. Los que querían "ponerla en el mostrador" y otorgarla en concesiones de una vez la llamaban petrolera, y punto. Los que la veían como reservar estratégica para nuestro patrimonio y nuestra tecnología nacional la bautizaban bituminosa y la pusieron a salvo de las empresas, bajo la tutela del Ministerio de Energía y Minas, para fines de investigación y experimentación. La presión de los empresarios con prisa pudo más, y en una fecha patria, paradójicamente, se les entregó la Faja. El "plan" que idearon a partir de allí los Shellmen y Exxonmen fue tan estrafalario por lo descomunal que se consagró como el primer megadisparate de PDVSA. Basta una cifra para captarlo: había que invertir 100 millardos de $ en los 20 años finales del siglo XX!. Por eso bautizamos la Faja como "faja mitominosa", porque daba lugar a todos los mitos. Aquel "plan" se cayó, hasta que Sosa y Giusti volvieron con la idea de "poner la Faja en el mostrador", abriéndola al capital foráneo, dando lugar, junto el Cristóbal Colón del gas y la internacionalización, a un nuevo megadisparate cuyo desastre fiscal estamos aún padeciendo, ante la incompetencia y la complacencia de La Campiña. Entre tanto, el INTEVEP había conseguido SU producto, NUESTRO producto: la orimulsión, el único total y exclusivamente criollo. Al pronunciarse a favor de la fórmula transnacional contra la nacional, KcKinsey simplemente revela su fidelidad al gran capital privado del cual es agente, así como su afiliación a la visión meritocrática transnacional.

El colega Rafael Quiroz ha abundado en datos y argumentos al respecto. Trabajadores, técnicos y gerentes de Bitor, así como de INTEVEP, sorprendidos por las insólitas decisiones de abogados e ingenieros de la Campiña, obedientes de McKinsey-SUMATE!, han expresado su rechazo. La dirigencia petrolera mitominosa actual pasará sin duda a la historia como autora de este megadisparate record.


Imprimir Imprimir Enviar a un amigo Enviar
Arriba
Volver
Volver a página anterior
 
Regresar a Portada
Portada