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Caracas / Venezuela -
 


La apertura ha sido un gran éxito: ¿pero para quién?
Oliver L Campbell* / Petroleumworld.com - 14/01/04

La palabra "apertura" es un eufemismo para la privatización parcial de la industria petrolera. El término se deriva del hecho de que se abrió la oportunidad para las petroleras internacionales de participar en el desarrollo de la industria venezolana.

¿Por qué fue necesaria la participación de estas empresas? Se debe a una serie de eventos: 1) el país quería aumentar su capacidad de producción rapidamente, 2) PDVSA carecía de suficientes fondos para las inversiones, y 3) las multinacionales tenían la experticia especial requerida.

La apertura comenzó con los campos marginales y su propósito, según PDVSA, era "para reactivar la operación de 33 campos que habían dejado de satisfacer nuestra tasa mínima de rentabilidad." Es decir, estos campos no eran rentables cuando PDVSA los operaba, pero se esperaba que las multinacionales, con su dinero y experticia, lograran extraer más petróleo con mejores resultados económicos.

Se creó la modalidad de "Contratos de Servicio" mediante la cual las multinacionales actuaban como contratistas pero con la obligación de hacer las inversiones necesarias.

Todo el petróleo producido pertenecía PDVSA y las multinacionales recibían una remuneración para cubrir el costo de producción, recuperación de su inversión y un elemento de ganancia.

Luego siguió la segunda fase de la apertura con la explotación de los crudos extra-pesados de la Faja del Orinoco. Se formaron "Asociaciones Estratégicas," que es un eufemismo para empresas mancomunadas, entre PDVSA y las multinacionales. Se acordó la proporción del capital que cada socio pondría pero en todos los casos la contribución de PDVSA era menos del 50 por ciento. Bajo esta modalidad las multinacionales hacían las inversiones, operaban los campos y luego facturaban a PDVSA su tanto por ciento. A cada empresa le tocaba su proporción del petróleo producido en conjunto.

Tanto los Contratos de Servicio como las Asociaciones Estratégicas han tenido un tremendo éxito en cuanto a los volúmenes producidos. Se ha estimado que se producen casi 500.000 b/d (barriles por día) de los campos marginales y casi 400.000 b/d de la Faja del Orinoco. Las multinacionales merecen nuestra felicitación por la rapidez con la cual han llegado a estos niveles de producción. No hay duda que su admirable logro ha contribuido a compensar la baja en la propia producción de PDVSA.

¿Entonces ha sido la apertura un gran éxito como mucha gente cree? Si lo vemos desde el punto de vista del extraordinario crecimiento en el volumen producido, podemos decir que sí. Pero si examinamos el margen por barril obtenido, la realidad es que el rendimiento ha sido decepcionante. En el caso de los campos marginales, esto se debe a que el costo de producción es de $12 por barril versus $3 en los campos normales.

En cuanto a la Faja del Orinoco, el rendimiento para el gobierno ha sido bajo porque fue necesario reducir la tasa de impuesto sobre la renta (al 34 por ciento) y la tasa del impuesto de producción (hasta el 1 por ciento en algunos casos) para atraer a las multinacionales. Por añadidura, es necesario someter los crudos extra-pesados a un proceso de mejoramiento para poder venderlos.

Como los crudos producidos de las dos modalidades son más pesados que el promedio, el resultado es que, en los dos casos, el margen por barril es unos $10 menos que el margen promedio en los campos convencionales.

Lo irónico es que el éxito de las multinacionales resulta ser todo lo contrario para PDVSA por la siguiente razón. Al llegar la producción del país al límite de la cuota OPEP, una gran proporción, digamos 900.000 b/d, de la producción estará rindiendo muy por debajo de lo que otros crudos podrían rendir. Pero no se podrá reemplazar la producción derivada de la apertura con crudos más rentables por los contratos con las multinacionales.

No hay duda que la apertura era necesaria, más que todo porque PDVSA no tenía los fondos disponibles para efectuar las inversiones ella sola. En esas circunstancias, era completamente sensato invitar a las multinacionales a que ayudaran a aumentar la producción. Lo que no se entiende, y esto es el meollo del asunto, es porque se decidiera aumentar la producción mediante la explotación de campos con altos costos de producción cuando se ha podido desarrollar campos con crudos más livianos y menos costosos. Se sabe que en Venezuela predominan los crudos pesados, pero no había la necesidad de empezar con los más pesados primero.

La norma es producir los crudos menos costosos primero y luego pasar en forma progresiva a los de más alto costo. Esto se basa en dos sencillos argumentos: a) a medida que pase el tiempo, se desarrollan nuevas técnicas que abaratan el costo de producir el petróleo de más difícil recuperación y b) a medida que escasee el petróleo, sube su precio de modo que compense el aumento en el costo de producción.

¿Cuáles son las lecciones para el futuro? Primero, al invitar a las multinacionales a que desarrollen nuevos campos petroleros, hay que recordar que si la rentabilidad para ellas depende de una serie de incentivos especiales, esto quiere decir que la rentabilidad del negocio para el país sufrirá. El puro hecho de tener que hacer concesiones en cuanto a los impuestos, etc. indica que no es un negocio redondo.

Segundo, si se obtiene un aumento en la cuota OPEP, debe llenarse el cupo con la producción de crudos que provean la máxima ganancia posible. Esto se obtiene de una combinación de bajo costo y alto precio. Esta solución no es fácil porque implica producir un paquete más liviano lo cual requerirá una inversión en la exploración y el desarrollo de nuevos campos.

De todos modos, la solución actual no es producir más de los crudos de costosa extracción y los que necesitan un proceso de mejoramiento. El tiempo para estos crudos vendrá puesto que, a medida que la demanda mundial comience a exceder el suministro mundial, los precios subirán y esos crudos, que ahora son costosos para producir, proveerán los ingresos que Venezuela necesita.

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* Oliver L Campbell , MBA, DipM, FCCA, ACMA, MCIM nació en El Callo,Venezuela en 1931, donde su padre trabajaba en la industria aurífera. Comenzó a trabajar en Shell de Venezuela en el año 1953, y después de una larga carrera en la industria, ocupo la responsabilidad de Coordinador de Finanzas de PDVSA.


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