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Caracas / Venezuela -
 


El Mago
Andrei Tarkovski  / Soberania.org - 16/01/04

Ante una multitud perpleja, el mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y todos estuvieron felices. Entonces, de entre la multitud, apareció un hombre de virtud, habló con sabiduría y realismo. Al primer gesto que hizo, desapareció el mago.

Un chiste es gracioso en un auditorio donde todos comparten la misma atmósfera, pero para miles de telespectadores obligados a verlo y escucharlo puede convertirse en algo grotesco u ofensivo. Esto obedece a su necesidad de una audiencia viva, arrebatada y aprobatoria de sus servidores, quienes siempre se muestran o los muestra impúdicamente arrastrarse ante él: eso es algo que todos los venezolanos aborrecemos.

El saltar, sin orden ni concierto, de un tema a otro, sin fijarse en ninguno en concreto es lo que más desconcierta a los menos educados y a los menos informados y mina el énfasis y la importancia de cualquier discurso. Los supuestos planes importantes se vieron y se ven sepultados por un alud de anécdotas domésticas, irrelevantes y tontas. Por hablar en exceso, deja ver un flanco que mucho daño le hace: lo que omite, los temas que la gente está esperando escuchar.

Así podríamos catalogar el discurso de ayer del Presidente. Sin embargo, en algún momento declaró, para asombro nuestro, que "las crisis, a veces, hay que provocarlas" "...Yo me declaro responsable de la crisis de PDVSA" "...Cuando en un Aló Presidente saqué un pito y empecé a botarlos, yo provoqué la crisis" "...Cuando amenazaron con parar la industria yo los dejé, no quise que nadie interviniera, claro, luego nos agarraron de sorpresa..." (aquí apagué el televisor con gran indignación).

Woody Allen dijo en una oportunidad: " Morir es como dormir, pero sin levantarse a hacer pipí". Eso es lo que está pasando a la gente en este país moribundo de brazos cruzados o cabezas genuflexas, cuando el Presidente en forma pública y notoria reconoce que él provocó y alentó la crisis de la industria petrolera, lo que ocasionó perdidas multimillonarias a la nación y al patrimonio de la industria petrolera, cuyas consecuencias aun no han terminado de verse. Es como desarmar al ejército ante una invasión enemiga.

Ante semejante irresponsabilidad, no nos queda la menor duda que está alimentando otras crisis (venta de activos y mercados) dentro de la industria para, dentro de su ignorancia y desgobierno, satisfacer sus delirios y los bolsillos de sus aliados y amigos.

 


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