Caracas / Venezuela -  
 
    Populismo: Camino al infierno o a la emigración
    Carlos R. Alvarado Grimán* / Aserne (Venezuela) - 29/02/12
   
  Los populistas tanto de izquierda como de derecha, discursean y conceden a sus pueblos lo que éstos desean escuchar y recibir, un mundo de bienestar social sin esfuerzos, disciplina y trabajo productivo.  
     
“Los líderes populistas invocan a Dios y al poder popular, para imponer sus políticas suicidas y accionares engañosos que arrastran a sus pueblos al infierno de la pobreza y la emigración”
   

En la novela de Homero La Odisea, Ulises para escapar de los alucinantes cantos de sirenas, se hizo encadenar al mástil principal de su navío y ordenó taponear con cera los oídos de sus marinos. Ahora estos cantos son difíciles de ignorar, no provienen de aquellas fascinantes ninfas marinas con bustos de mujer y cuerpos de aves, sino de politiqueros con muchas ansias de poder, muy astutos y de lengua ligera que empujan hacia la destrucción económica, política y social a nuestros pueblos latinoamericanos.

Los populistas tanto de izquierda como de derecha, discursean y conceden a sus pueblos lo que éstos desean escuchar y recibir, un mundo de bienestar social sin esfuerzos, disciplina y trabajo productivo. Los populistas dilapidan los recursos del Estado con políticas asistencialistas, subsidios y mendrugos que a la postre se devuelven contra el pueblo con elevada inflación y mayor pobreza.

Bouquet de flores envenenadas con apariencia inofensiva que roban la dignidad del individuo, menoscaban su integridad moral y ahogan su espíritu de independencia. El líder populista es una especie de Robín Hood moderno que conserva las mismas mañas del pasado: “proteger” a los pobres saqueando y arruinando a los “ricos”, obviando que éstos son los generadores de trabajo y de la renta que sustenta al Estado. Politiquero y absurdo afán milenario de matar a la gallina de los huevos de oro, mientras condenan al pueblo a la más absoluta miseria.

Los ricos son mostrados por los populistas como una casta de impresentables haraganes sin méritos, que viven cómo sanguijuelas chupando la sangre de los trabajadores. Pocos o ninguno son capaces de ver a sus alrededores objetivamente, como para notar que quienes han logrado prosperar en nuestras sociedades son individuos innovadores, creativos, proactivos y formados profesional e intelectualmente para triunfar.

Cada año miles y miles de personas empobrecidas y desesperadas huyen de los sistemas populistas plagados de pobreza, hambre y violencia, arriesgan sus vidas viajando como polizones dentro del tren de aterrizaje de un avión, desafiando mares en barcazas improvisadas o a través de desiertos, víctimas de “coyotes” y acechados por criminales. Estos sacrificios no lo hacen para recibir beneficios de algún Estado benefactor que los humille y menosprecie como les ocurre en sus países de origen, sino para trabajar duro, esforzarse para ser cada día mejores ciudadanos y alcanzar niveles de vida decorosos para ellos y sus familiares.

Los emigrantes son una fuente importante de inspiración en la lucha por la dignidad de nuestros pueblos. Ellos son sobrevivientes de esos cantos de sirenas populistas, recibieron sus dosis venenosas y saben que el populismo es el camino al infierno.

   
   
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[*] Carlos R. Alvarado Grimán / E-mail: aserne2009@gmail.com / ASERNE: Asamblea de Electores con la Revolución de Nueva Esparta - Blog: http://www.aserne.blogspot.com / Twitter: @Aser_ne / Celular: 0414 - 790.0934

   
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