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Caracas / Venezuela -
 


El tercer aire de Aires Barreto
Gustavo Coronel / Petroleumworld.com - 04/11/03

En 1978 fui enviado a Cardón como Gerente General de la Refinería. El Gerente General del momento había sido enviado a la Petroquímica, recién incorporada a PDVSA, con la misión de "limpiar"aquel desastre que fue el IVP en manos de demagogos y corruptos.

Mi llegada a Cardón coincidió con un plan de expansión de la refinería para el cual no existían en Venezuela suficientes recursos humanos experimentados. De allí que enviásemos a un grupo nuestro a la India, a buscar un contingente de técnicos para nuestra coyuntura. Para ello, por supuesto, obtuvimos la aprobación de la Junta Directiva del Colegio de Ingenieros, sin la cuál la importación de aquellos profesionales hubiese sido imposible.

En aquella época aún no se había implantado en el país la operación Barrio Adentro. En dos semanas nuestro grupo entrevistó a mas de 200 profesionales y seleccionó, quizás, unos 30, no recuerdo bien. En el grupo seleccionado estaban Sangasmewaran y Barreto, los dos importados a quienes recuerdo. Sangasmewaran resultó toda una estrella y permaneció en el área técnica por mucho tiempo, desde donde hizo importantes contribuciones a PDVSA. Barreto también probó ser excelente técnico. Callado, tranquilo, de agradable sonrisa, lo recuerdo como un profesional serio y muy dedicado.

Al salir de PDVSA en 1983, por cortesía del ministro de la época, los perdí de vista. De "Sanga", como lo llamaban en la industria, no supe más nada. De Barreto comencé a enterarme de nuevo con motivo de su nombramiento a la Junta Directiva de PDVSA encabezada por Héctor Ciavaldini, una junta que inició el deterioro galopante de Petróleos de Venezuela. Evidentemente el Aires Barreto miembro de esa Junta Directiva ya no era el mismo técnico tímido de antaño.

Se había convertido, aparentemente, en un personaje políticamente astuto y de muy desarrollado instinto comercial. Su asociación con Ciavaldini le permitió brincar algunos peldaños meritocráticos para llegar al tope de la organización de un plumazo. Una vez caído Ciavaldini en desgracia, Barreto salió de PDVSA, sólo para regresar de nuevo, con un tercer aire que lo ha llevado hasta la Vicepresidencia de PDVSA y, de paso, a la Gerencia de Comercialización y Suministro de la empresa, posición clave desde la cuál se manejan y deciden los asuntos relacionados con la venta (o la compra) de importantes volúmenes de hidrocarburos.

Esta es una actividad de la más delicada naturaleza y exige total transparencia corporativa, pues allí es que se manejan los "reales". El único escándalo significativo que afectó a la PDVSA pre-Chávez estuvo precisamente relacionado con este sector de la organización. Fue oportunamente denunciado en su momento por la gerencia de Maraven y algunos de los culpables y hasta algunos inocentes fueron privados de libertad. Otros, como suele suceder, se escaparon y deben estar todavía riéndose de nosotros, donde quiera que estén, Manfred y Atilio. Como diría Chávez, "Saludos, hermanos...".

En todo caso, Aires Barreto tuvo que ocuparse, durante la crisis de PDVSA, de la comercialización internacional. Según la información que poseo, delegó en una empresa llamada PEPEX, radicada en Florida, USA, y conectada con personajes nada reputables, la labor de comercialización de nuestros hidrocarburos.

Para ello se apoyó en los servicios del señor Boris Marchegiani, otrora accionista de PEPEX. Parece ser que la empresa PEPEX, a fin de vender, tuvo que ofrecer significativos descuentos de varios dólares por barril. Como resultado, el país dejó de percibir millones de dólares, los cuáles fueron a parar a los bolsillos de los traders, de los intermediarios.

No puedo decir que mi viejo compañero de Cardón haya participado de esas comisiones, pues ello sería irresponsable de mi parte, pero sí puedo decir que ceder esa delicada actividad a una empresa de tan dudosa reputación y capacidad fue, por decir lo menos, un acto de negligencia gerencial que nos ha costado mucho dinero a los venezolanos.

La información que tengo es que, debido a este manejo, PEPEX y Marchegiani fueron desplazados de la actividad.

Ahora, sin embargo, Aires Barreto está de nuevo encargado directamente de la comercialización y el suministro de PDVSA y parece apoyarse otra vez en la agencia y en las personas quienes no le sirvieron bien a PDVSA durante la crisis. Es esta falta de transparencia en la actividad de comercialización uno de los aspectos menos satisfactorios de la gerencia actual de PDVSA.

Quisiéramos pensar que los esfuerzos que se están haciendo responden a los mejores intereses del país pero hay un dicho que se nos viene a la mente cuando observamos la ineptitud gerencial de la actual PDVSA: "Dime con quién andas y te diré quién eres".

Demás está decir que estoy presto a rectificar si lo que aquí digo no es cierto. Obtener información fidedigna de la PDVSA actual no es lo más fácil. Me gustaría mucho sentarme a conversar con alguien que sepa lo que realmente está sucediendo allá adentro, en esa negrísima caja llamada PDVSA.

Petroleumworld.com


La historia triste de PDVSA, Aires y Boris

A. G.
/ Foro Economía Conexionsocial.org - 26/10/03

Durante el paro petrolero de Diciembre 2002, cuando aun Alí Rodríguez Araque tenia plenos poderes en la industria petrolera venezolana, aparecieron en la actividad comercial de PDVSA dos personajes que han tenido, y todavia tienen, una influencia muy negativa en las actividades comerciales de la empresa.

Estos personajes, Aires Barreto, Vicepresidente, desde el nombramiento de la Junta Directiva en marzo del 2003, de origen hindú y con residencia en Canadá, y Boris Marchegiani, uno de los dueños de la empresa PEPEX, con residencia en Florida, USA. Entre ambos han ocasionado perdidas a la Nación y a Petróleos de Venezuela, por varios centenares de millones de dólares.

Todas las ventas realizadas por PDVSA durante los meses de enero y febrero, y que se entregaron en los meses de marzo, abril y mayo, fueron realizadas a través de PEPEX. En total fueron más de cincuenta millones de barriles, cuyos precios de venta en comparación a los precios normales de PDVSA promediaron descuentos de alrededor de TRES DÓLARES CON CINCUENTA CENTAVOS por barril, o medido de otra forma, en ese corto período hubo descuentos por unos 175 millones de dólares que representaron ganancias adicionales para las empresas intermediarias del negocio petrolero. Es fácil suponer que estos precios especiales beneficiaron también a los promotores de este manejo deshonesto de la actividad comercial de PDVSA.

Luego de un proceso de estabilización de las actividades de la industria petrolera nacional, en el período marzo a julio, cuando las ventas a través de PEPEX fueron mínimas y con la ayuda de CITGO, se logró normalizar las actividades de comercialización y recuperar mercados, clientes y precios de venta. Es entonces cuando PDVSA decide reestructurar el Departamento de Comercio Internacional bajo la figura del señor Aires Barreto, quien además de su cargo de Vicepresidente de la compañía, asume también la Dirección de Comercio y Suministro. El titular de la posición para el momento, Nelson Reyes, es trasladado a Europa. En ese entonces reaparece el señor Boris Marchegiani como conductor de las actividades comerciales de la empresa. De inmediato vuelven los intermediarios, los mismos que obtuvieron grandes beneficios a comienzos del año, y por supuesto nuevas empresas que adquieren un papel preponderante en el levantamiento de cargamentos en los puertos venezolanos. Se le quita a CITGO la responsabilidad de las actividades de apoyo a la gestión comercial de PDVSA y los productos se ofrecen en venta en contratos a término a través del portal PEPEX.

Se pierde entonces el esfuerzo de colocación que realizaba la filial americana en el Caribe y Sudamérica y los precios caen de nuevo sustancialmente sin que los órganos internos de PDVSA tomen acción alguna al respecto. Marchegiani conduce de nuevo toda la actividad comercial de PDVSA a través del sistema PEPEX. Su función allí, entre otras, es la de Administrador del sistema para la empresa. Esta posición le permite en forma exclusiva aprobar todas las transacciones, de hecho pasa a ser el único en la empresa con esta facultad. También tiene la responsabilidad de administrar todo el proceso de ventas, incluir clientes, introducir cambios e incluso modificar condiciones de ventas, en segundas rondas de negociaciones. Se conoce que este señor aprobó, sin cumplir los procedimientos por el mismo establecidos y sin el consentimiento de Aires Barreto, hasta ocho contratos de ventas de productos a término de un año. Hoy día se dice que el señor Marchegiani ya no está al servicio de la petrolera venezolana. Se comenta que la empresa prescindió de sus servicios por las numerosas irregularidades cometidas. No obstante, esta afirmación no es sino un capítulo más en esta dolorosa comedia que afecta el patrimonio de todos los venezolanos.

Este personaje siniestro continua siendo el Administrador de las actividades comerciales de Petróleos de Venezuela en el sistema PEPEX, que además continua siendo la vía exclusiva de comercialización que tiene la empresa.

La situación actual es como sigue: Aires Barreto, Vicepresidente de PDVSA, continúa como Director de Comercio y Suministro, personal del Departamento Comercial, afecto a la gestión de Marchegiani, Víctor Rojas, Carlos Key y Francisco Morillo, mantienen la comunicación con éste, quien aún dirige las actividades comerciales y quien además aún organiza las transacciones a través del sistema PEPEX.

¿Dónde están las autoridades que pueden frenar este drenaje de los dineros del país?, ¿Quién más está involucrado en estas operaciones?, ¿Como se explica que Ali Rodriguez y Rafael Rámirez mantengan esta situación?


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