Petróleo,
Estado y Soberanía
Federico Bernal* / Soberania.info
- 30/01/04
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Los artículos reproducidos, parte I y II, son subcapítulos
del Ensayo: "Petróleo,
Estado y Soberanía.
Hacia la empresa multiestatal latinoamericana de hidrocarburos",
del mismo autor, quien es además bisnieto del descubridor
del petróleo en la Argentina, Enrique Martín Hermitte.
Integración petrolera latinoamericana
en Enrique Mosconi Parte I
" Las luchas económicas del presente son, a través
de los tiempos, una reproducción de las que nos dieran
la independencia política y en las que sólo incidencias
que se pierden en el conjunto de la gran empresa, los pueblos
latinos de Sur América y principalmente los ríoplatenses,
actuaron de consuno y se apoyaron con calor de hermanos. Estoy
seguro de no excederme en el elogio al decir que la colaboración
del Gobierno argentino, para que mi país se libere de
la dependencia extranjera para el abastecimiento de combustibles,
armoniza con la obra de próceres de Mayo, que lucharon
por la soberanía de su tierra y la de los pueblos hermanos " Carta
del ministro de Industrias uruguayo, Dr. Edmundo Castillo a Enrique
Mosconi.
El primer director de YPF, el General
Enrique Mosconi asumió el
cargo de la petrolera estatal el 17 de octubre de 1922. Sin solicitar
un solo dólar al extranjero, financiada exclusivamente con
el petróleo que extraía, Mosconi desarrolló una
de las más importantes industrias petroleras del continente.
Su plan original era el del nacionalismo integral en materia de
petróleo. Modificó esa opinión en 1925 y propuso,
en consonancia con el sistema de la Anglo Persian ,
la sociedad mixta del Estado con las empresas extranjeras. Volvió a
su proyecto inicial en 1928 al expresar que "no
queda otro camino que el monopolio del Estado pero en forma integral,
es decir, en todas las actividades de esta industria: la producción,
la elaboración, el transporte y el comercio [...] sin
monopolio del petróleo es difícil, diré más,
es imposible para un organismo del Estado vencer en la lucha comercial
las organizaciones del capital privado ".
Subrayaba
además que para defender los yacimientos petrolíferos
argentinos de las acechanzas de los consorcios extranjeros se requería "una
magnífica insensibilidad a todas las solicitaciones de los
intereses privados concordantes o no con los intereses colectivos,
pero sobre todo hace falta un poder político capaz de contener
todas las fuerzas opuestas ". [1]
Los
yacimientos fiscales produjeron 320.863 m3 en el año
1922 [2] y las
compañías
particulares 97.972. En 1923 la producción estatal fue
de 381.868 m3 y 114.932 la particular. En el año 1924 los
yacimientos fiscales produjeron 506.919 metros cúbicos y
168.200 las empresas particulares. Las cifras correspondientes
al año 1925 fueron: producción por YPF 589.922 m3
; particular 333.691, y al año siguiente: 680.870 m3
contra 477.674 respectivamente. A lo largo de esos años
el consumo interno también registró aumentos. [3]
El
10 de enero de 1924, consecuencia de una solicitud del Coronel
Mosconi, el Poder Ejecutivo dictó un decreto mediante el
cual se ampliaba la reserva petrolífera fiscal al sur y
creaba nuevas reservas de exploración oficial en los territorios
nacionales de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut,
Santa Cruz y Tierra del
Fuego. Por un nuevo decreto del 30 de octubre,
se autorizó a YPF a realizar perforaciones de exploración
y avanzada en tierras libres de pedimentos mineros de la zona de
Comodoro Rivadavia.
La producción conjunta de Comodoro y Plaza
Huincul fue
para el mismo año de 474.602 metros cúbicos. La flota
petrolera de la empresa se componía de 10 unidades con un
total de 24.003 toneladas. Por entonces, la destilaría de
Comodoro empezaba a elaborar aeronaftas de excelentes cualidades
[4], hecho particularmente significativo para
Mosconi desde que en 1922, y ante la negativa de un gerente de
una compañía
extranjera de proveer de aerocombustible, juró trabajar
por la eliminación de los factores que le imponían
al país una situación de dependencia.
En 1927 la producción fiscal de petróleo fue de
802.026 metros cúbicos (casi un 50% más que en 1922,
de los cuales el 76,6% era estatal) y de 508 pozos productivos
en el conjunto de los yacimientos. Mientras que las ventas de subproductos
aumentaban, las importaciones de nafta bajaban. Un año después
se aprobaba el convenio celebrado entre YPF y los Ferrocarriles
del Estado sobre operaciones de transporte de petróleo y
derivados.
***
YPF crecía sostenidamente; la valiosa experiencia argentina
debía ser contada y reproducida. Entre
1927 y 1928, Mosconi realizó un viaje interamericano en
el que atacó a
las compañías petroleras internacionales e impulsó una
política petrolera latinoamericana coordinada. El
primero en seguir el ejemplo argentino fue el Uruguay. A principios
de 1929, Edmundo Castillo, ministro de Industria
del Uruguay, realizó una
visita oficial para inspeccionar las instalaciones de YPF y entrevistarse
con su director general [5] .
Mosconi lo recibió cálidamente y subrayó las
ventajas económicas de una refinería de propiedad
nacional, pero también aconsejó a su huésped
que organizara una corporación gubernamental para comercializar
los productos de la refinería. Estas ideas fueron
la semilla de ANCAP
(Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland),
la corporación de energía estatal que el Congreso
uruguayo creó en 1931. Dos años después el
gobierno de Montevideo autorizó a ANCAP a
comenzar la construcción
de la gran refinería de La Teja y la organización
de un sistema nacional de bocas de expendio [6]. El
6 de julio de 1935, el presidente de la flamante estatal invitó formalmente
a Mosconi a presenciar la ceremonia de inauguración de dicha
refinería.[7]
El
ejemplo de YPF también influyó poderosamente
en Bolivia. En 1936, luego de la guerra
del Chaco, se creó Yacimiento
Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), una corporación
de propiedad estatal organizada sobre el modelo de la ya famosa
empresa estatal argentina. El primer presidente de YPFB, Dionisio
Froianini, alabó "los éxitos
brillantes de YPF argentinos " que son " una
nota altamente honrosa no sólo
para la Nación Argentina sino para América Latina
toda "[8] .
Tres meses después,
el presidente Toro decretó la expropiación
de la Standard
Oil Company of Bolivia , alegando que había
violado los términos de su concesión. La
confraternidad petrolera alentaba decisiones políticas de
peso contra las compañías
extranjeras.
En Brasil, donde la empresa estatal se
constituiría recién
en 1938, durante el gobierno de Getulio Vargas,
la ideología
de Mosconi y el modelo de YPF brindaron una inestimable y vigorosa
colaboración. El 14 de julio de 1938, la Academia
de Ciencias y Arte de Río de Janeiro reconoció la
labor de Mosconi otorgándole su medalla de oro [9] .
Al año siguiente el general Horta, primer presidente del Conselho
Nacional de Petróleo (CNP), se entrevistó con
Mosconi, quien una vez más subrayó lo escencial de
las refinerías estatales para permitirle al CNP fijar los
precios en el mercado brasileño. En un debate en el Club
Militar de Río, en 1947, Horta
sostuvo que las experiencias argentina y mexicana probaban que
los monopolios petroleros estatales beneficiaban a toda la economía
nacional, mientras que los
monopolios privados, encadenaban a los países al imperialismo.
Petrobrás surgiría recién
en 1953, durante el segundo gobierno de Vargas.
Producto de una
invitación oficial del Gobierno colombiano,
Mosconi también visitó aquel país. Llegó en
un pequeño barco frutero de la United Fruit ,
la cual según sus palabras era "otra
empresa que, en actividades distintas, plantea en los países
del Caribe igual situación
que la Standard en el mundo " [10].
En un hotel de Barranquilla conoció de
visita al coronel
Yates,
que representaba a capitales ingleses y cuyos deseos de dominio
de los yacimientos petrolíferos colombianos dieron origen
a situaciones de resonancia mundial. Era
la lucha contra los intereses norteamericanos, los mismos que chocaban
con el viejo imperio en la Argentina, y que, como vimos antes,
contribuyeron indirectamente a la creación de YPF. En Colombia,
Mosconi cultivó la
amistad del diputado Montalvo y la del presidente
Méndez,
con quienes tuvo largas conversaciones sobre el tema petrolero. "Es
necesario -le dijo el presidente al argentino- cuidarse
de esos intereses que se vinculan a fuerzas políticas y
sociales del país, pues llegan a detener o torcer la mano
de los gobernantes " [11] . Por
entonces, Colombia tenía un sólo yacimiento en explotación,
el cual en realidad estaba bajo la administración de la
Andian Co., filial de la Standard
Oil. La producción apenas
bastaba para Bogotá y sobre su fijación
de precios se hacía valer un hipotético viaje del
producto hasta las destilerías americanas para volver después
al país. Refiere Mosconi que en Colombia, "no
llegó a
sancionarse de manera definitiva la salvadora ley -se aprobó una
de emergencia- que propiciaban el Dr. Méndez y su ministro,
el Dr. Montalvo " . La acción del Director
de YPF se limitó a señalar el trabajo realizado por
la estatal argentina, ofreciéndoles una perspectiva de sus
proyecciones y consecuencias.
Integración petrolera
latinoamericana en Enrique Mosconi
Parte II
Por último, la influencia del argentino desembarcó en
México. La idea de una empresa estatal mexicana
de petróleo
fue consolidándose durante fines de la década del
veinte y toda la del 30. Culmina en los famosos decretos de expropiación
del 18 de marzo de 1938, con los que el presidente Lázaro
Cárdenas ordenó la inmediata nacionalización
de toda la industria petrolera mexicana. Diez años atrás,
había asistido al famoso discurso brindado por Mosconi en
la Universidad Nacional [12] .
Con mucho de YPF nacía PEMEX, la empresa
petrolera estatal mexicana.
Los lazos entre Petróleos Mexicanos e YPF se
remontan a la década del veinte y tienen como protagonista
ilustre al entonces Director General de YPF. Relata Mosconi en
su libro El
Petróleo Argentino , que para el año
1927 recibió una
carta del ministro argentino en México, Dr.
Eduardo Labougle
en la que paralelamente al anuncio del envío de sendas publicaciones
petroleras de aquel país, se le informaba de una interesante
conversación que había sostenido con el entonces
presidente de la República, Gral.
Plutarco Elías
Calles [13] . Cuenta Labougle
que el presidente le manifestó el interés por invitar -en
carácter extraoficial- a un especialista en legislación
petrolera y a un técnico o ingeniero en petróleo
[14] . Mosconi
aceptó la propuesta del presidente; fue él mismo
quien se colocó a disposición del primer mandatario
mexicano, con la intención de concretar una visita de "observación
y estudios, obteniendo una cooperación recíproca
que diera recíprocos beneficios " . El presidente de
la República, doctor Alvear, autorizó la realización
del viaje.
El Director de YPF llegó a México en la noche del
30 de enero de 1928. Dos días después sería
recibido por el presidente en el castillo
de Chapultepec. Pero
el hecho más trascendente -para argentinos y mexicanos por
igual, lo mismo que para el insigne visitante-, fue sin dudas su
discurso en el paraninfo de la Universidad
de México, a
principios de febrero del mismo año. En su libro citado,
Mosconi refiere que el ingeniero petrolero Paredes, a cargo del "Boletín
del Petróleo " de la Secretaría
de Industrias,
le transmitió al final de su visita que dicha publicación
reproduciría su conferencia en la Universidad. El interés
mexicano por el desenvolvimiento petrolero argentino superaría
las expectativas de Mosconi.
Dadas su vigencia e importancia transcribimos
a continuación
algunos párrafos de dicha conferencia. Ante la muchedumbre,
Enrique Mosconi señaló:
"[...] Observamos
que en torno del petróleo se han entablado las más tenaces
luchas económicas y armadas, y presenciamos a diario, como
métodos de posesión, de acaparamiento y de dominio,
torrentes de oro destinados a obtener la complacencia, la infidelidad,
el soborno y la alta traición de los encargados de custodiarlo.
"[...] Méjico siente en carne propia las consecuencias
de esta prolongada tragedia y necesita, para terminarla, poner
en juego todo el valor, toda la integridad, todo el carácter
y toda la inteligencia de sus hijos.
" En la República Argentina se advierten las primeras
manifestaciones de la campaña mundial en torno al petróleo,
si bien entre nosotros la situación es distinta a la de
Méjico, en razón de ser diferentes los factores
que constituyen el problema. Pero el petróleo argentino [...] nos
plantea el problema urgente de administrarlo y conservarlo libre
de toda tendencia que no sea absolutamente nacionalista, pues
para la economía de nuestro país, que por el momento
no posee carbón explotable, [...] el petróleo
adquiere una importancia capital .
"[...] En este nuevo derrotero, el petróleo tiene una
importancia fundamental e irremplazable, y el crecimiento y progreso
de la Nación, será tanto más grande cuanto
más firme mantenga ésta en sus manos el control
de sus yacimientos petrolíferos, es decir, cuanto más
sometidos a su fiscalización efectiva estén los
grandes sindicatos o trusts que explotan en el país al
combustible líquido, pues si esa fiscalización
fuera difícil o imposible de efectuar, más conveniente
sería para la tranquilidad económica y política
del país renunciar a la cooperación del capital
extranjero.
"[...] Señores: Con el sentimiento de confraternidad
americana que me anima, con el afecto que profeso a este hermoso
país, con la admiración que me produce la firmeza
de carácter y la ruda lucha que deben sostener sus hombres
de gobierno para conducir al pueblo desde los difíciles
momentos actuales al grande y brillante porvenir que le corresponde. [...] Entonces,
sonarán las dianas de nuestros clarines, porque el progreso,
la ventura de Méjico y el respeto a su vigorosa nacionalidad
es un deseo del pueblo argentino ".
El rector de la Universidad,
doctor Pruneda, con motivo de la exposición
de General argentino emitió el
siguiente juicio: "Estamos de acuerdo
con los conceptos fundamentales de su disertación. Y precisamente,
lo que hemos celebrado y aplaudido más es la actitud valiente
y decidida de usted al señalar, con mano maestra, los
procedimientos y las intenciones de las grandes empresas y de
los políticos que no vacilan
en atentar contra los intereses fundamentales de las naciones para
saciar sus apetitos de dominios y riqueza "[15] .
En
1930, dos años después de la visita de Mosconi
a la ciudad de México, el Boletín del Petróleo del
Ministerio de Industria publicaba un nuevo artículo dedicado
a YPF, esta vez, alabando la labor de Mosconi
y señalando
que México debía seguir el ejemplo argentino [16] . Si
bien el nacionalismo petrolero mexicano se asentaba en profundas
raíces que se remontaban al período revolucionario
de 1910-17, este artículo señalaba la primera ocasión
en que el gobierno mexicano hacía pública la idea
de establecer un monopolio petrolero estatal [17] .
La idea de una estatal petrolera cristalizaría 8 años
después con los decretos de expropiación de 1938 [18] .
***
Mientras Mosconi difundía la tesis de la nacionalización
y monopolización del petróleo en América latina,
primer gran antecedente de integración en esta materia,
en la Argentina y durante el segundo gobierno yrigoyenista, la
explotación exclusiva por el Estado era defendida por la
gran mayoría de los legisladores personalistas (yrigoyenistas),
enfrentando la postura antinacional de los antipersonalistas y
los conservadores.
Estos últimos planteaban la formación
de compañías
mixtas de YPF con trusts extranjeros. Por suerte,
triunfó la
tesis yrigoyenista con el respaldo de la tendencia nacionalista
e industrialista del ejército, capitaneadas por los generales
Enrique Mosconi y Alonso Baldrich. En
la ley de nacionalización
del petróleo aprobada tuvo influencia el memorial que el
general Baldrich dio a publicidad con los siguientes puntos:
nacionalización
de todo el combustible.
monopolio estatal de la explotación
control estatal de la exploración.
monopolio estatal del transporte del combustible.
autonomía de YPF.
Prohibición de transferir las concesiones.
Semejante obra de nacionalismo económico no podía
ni debía ser aceptada. El contubernio (oposición
a Yrigoyen conformada por conservadores, antipersonalistas, comunistas
y socialistas independientes) acrecentaba su poder en el parlamento
y en el ejército con la ayuda invisible del herido capital
extranjero.
El viejo caudillo, el primer presidente elegido por
el mandato popular, concitaba el odio del imperialismo. Había
reducido de 132 mil a 35 mil hectáreas las tierras en poder
de las empresas petroleras; implantado la explotación estatal
en Salta, es decir, centralizada por el gobierno nacional;
impedido que las fuentes hidroeléctricas en Córdoba
se traspasaran a un sindicato norteamericano; hecho aprobar
por la Cámara
de Diputados un proyecto de régimen legal del petróleo
(rechazado por el Senado y declarado inconstitucional por la Suprema
Corte de Justicia) y negado a las empresas de tranvías de
la Capital Federal y del puerto de Rosario sus pretensiones en
materia de tarifas y fletes. Un
proyecto de convenio con la Unión
Soviética rebasó la medida de la tolerancia de los
monopolios anglonorteamericanos. Por primera vez, la Argentina
hacía una negociación de esa índole de Estado
a Estado. La empresa soviética Iuyamtorg,
instalada en Buenos Aires, se comprometía a entregar 250
mil toneladas de petróleo,
a cambio de cueros, lana, extracto de quebracho, ovejas y caseína
[19] . En
cuanto a la nafta, se fijaba su precio a 10 centavos por litro,
lo que suponía una rebaja en el mercado interno.
Hacia 1930
la doctrina nacional petrolera quedaba perfectamente estipulada
con hechos y palabras. El monopolio
estatal en todas las etapas: exploración, extracción, transporte,
destilación y comercialización; el rechazo a la empresa
mixta y nacionalización de todas las etapas de la industria
petrolera, golpeaban con furor las puertas de la Cámara
alta. De esta manera, la ley de nacionalización del petróleo -que
no pudo ser concretada producto de la oposición en el Senado-,
fue quizás la gota que rebalsó el vaso, propiciando,
entre otras muchas causas, el golpe militar de septiembre.
***
* Autor: Federico Bernal, Bioquímico
y Biotecnólogo,
especializado en Microbiología Industrial
Correo: flia_bernal@arnet.com.ar
Notas:
[1] Julio
Notta. Ley
de Hidrocarburos y Liberación Nacional. Volver
[2] La Revista
de Economía
Argentina , en una publicación de 1938 le asignaba
a 1922 una producción estatal de 348.888 metros cúbicos
y una privada de 106.610. Pág. 112. Carl E Solberg. Ob
Cit. NA. Volver
[3] Pág.
435. Enrique Mosconi, El Petróleo Argentino . Volver
[4]YPF:
una Empresa al Servicio del País. 1992-1972 . Volver
[5] Castillo,
que viajó acompañado
del químico Goslino, visitó la planta de almacenaje
de Dársena Sur y, posteriormente, la Destilería de
La Plata. De regreso a la Capital, los huéspedes manifestaron
la intención de realizar algo semejante a YPF en su país.
Una vez en Montevideo, Castillo le dirigió una carta a Mosconi
en la que le comunicaba " haber sometido al Consejo Nacional,
el proyecto de creación de la Refinería de Petróleo
del Estado, en cuya confección usted me ha prestado una
tan decisiva como valiosa ayuda [...] Las luchas económicas
del presente son, a través de los tiempos, una reproducción
de las que nos dieran la independencia política y en las
que sólo incidencias que se pierden en el conjunto de la
gran empresa, los pueblos latinos de Sur América y principalmente
los ríoplatenses, actuaron de consuno y se apoyaron con
calor de hermanos. Estoy seguro de no excederme en el elogio al
decir que la colaboración del Gobierno argentino, para que
mi país de libere de la dependencia extranjera para el abastecimiento
de combustibles, armoniza con la obra de próceres de Mayo,
que lucharon por la soberanía de su tierra y la de los pueblos
hermanos ". Pág. 231-232. E. Mosconi, El Petróleo
Argentino . Volver
[6] Enrique
Mosconi. Ob.
Cit. Volver
[7] Para
leer la crónica
de este acto véase el Boletín N°131 de YPF. Volver
[8] Pág.
268. Solberg. Ob.
Cit. Volver
[9] Con
motivo de este homenaje, Mosconi explicó ante los presentes "[...] que
la América
latina, para cumplir la trayectoria de su destino, deberá realizar
durante el siglo XXI la independencia económica de sus pueblos,
y que para esto es menester, usando de los adecuados estímulos,
propender a fomentar y desarrollar el arte de administrar [...] ".
Pág. 521. Enrique Mosconi. Ob. Cit. Volver
[10] Pág.
226. E. Mosconi. Ob.
Cit. Volver
[11] Pág.
227. Ibíd. Volver
[12] Raúl
Larra, Mosconi:
General del Petróleo . Volver
[13] Durante
el gobierno del General Calles entró a regir la Constitución
del año 17, cuyo artículo 27 -y según el
mismo Mosconi- es el código más completo y
que más
ampliamente haya defendido los intereses petroleros de un país .
La reforma constitucional de 1917 estableció el principio
de la soberanía y dominio del Estado federal en los yacimientos
del petróleo. La suerte de la cuestión petrolera
en México estaba echada. La combinación Carranza-Calles-Cárdenas
lograría en casi dos décadas nacionalizar y expropiar
el petróleo. NA. Volver
[14] En
la referida invitación
Calles le había trasmitido a Labougle que si el gobierno
argentino deseaba mandar a México un especialista en legislación
petrolera y otro ingeniero o técnico en petróleo,
le sería muy grato darle las mayores facilidades, y que, confidencialmente,
los instruiría sobre todo lo que aquí se ha hecho,
lo que se piensa hacer y aún sobre lo que no se ha publicado,
por tener carácter secreto . Pág. 214. Enrique
Mosconi, El Petróleo Argentino . Volver
[15] Pág.
533. Enrique Mosconi, Ob. Cit. Volver
[16] Pág.
271. Solberg. Petróleo
y Nacionalismo en la Argentina . Volver
[17] "Una
crisis que favorece el monopolio ", Boletín del Petróleo,
N°30,
nov-dic. 1930. Ver también Carl E. Solberg. Pág.
271, Ibíd. Volver
[18] "Lázaro
Cárdenas,
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, en
uso de las facultades que al Ejecutivo Federal concede la Ley
de Expropiación vigente y CONSIDERANDO:Que es de dominio
público que las empresas que operan en el país
y que fueron condenadas a implantar nuevas condiciones de trabajo
[...] el 18 de diciembre último, expresaron su negativa
a aceptar el laudo pronunicado, no obstante haber sido reconocida
su constitucionalidad por ejecutoria de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, sin aducir como razones de dicha negativa
otra que la de una supuesta incapacidad económica [...]
Que este hecho trae como consecuencia inevitable la suspensión
total de la industria petrolera y en tales condiciones es urgente
que el Poder Público intervenga con medidas adecuadas
para impedir que se produzcan graves trastornos interiores que
harían imposible la satisfacción de necesidades
colectivas y el abastecimiento de artículos de consumo
necesario a todos los centros de población, debido a la
consecuente paralización de los medios de transporte y
de las industrias productoras; así como para proveer a
la defensa, conservación, desarrollo y aprovechamiento
de la riqueza que contienen los yacimientos petrolíferos,
y para adoptar las medidas tendientes a impedir la consumación
de daños que pudieran causarse a las propiedades en perjuicio
de la colectividad, circunstancias todas estas determinadas como
suficientes para decretar la expropiación de los bienes
destinados a la producción petrolera. [...] Artículo
1°. Se declaran expropiados por causa de utilidad pública
en favor de la nación, la maquinaria, instalaciones, edificios,
oleoductos, refinerías, tanques de almacenamiento, vías
de comunicación, carros tanques, estaciones de distribución,
embarcaciones y todos los demás bienes muebles e inmuebles
de propiedad de la Compañía Mexicana de Petróleo "El Águila",
[...] "Huasteca Petroleum Company", "Sinclair Pierce
Oil Company", [...] California Standard Oil - Company
of Mexico", "Consolidates Oil Company of Mexico" [...], en cuanto
sean necesarios, a juicio de la Secretaría de Economía
Nacional para el descubrimiento, capacitación, conducción,
almacenamiento, refinación y distribución de los
productos de la industria petrolera. Artículo 2°.
La Secretaría de Economía Nacional, con intervención
de la Secretaría de Hacienda como administradora de los
bienes de la nación, procederá a la inmediata ocupación
de los bienes materia de la expropiación a tramitar el
expediente respectivo " . Jesús Silva Herzog, Historia
de la expropiación petrolera; Leopoldo Aguayo, La
Nacionalización de Bienes Extranjeros en América
Latina I. Volver
[19] Dicho
convenio no llegó a
concretarse. Rodolfo Puiggrós, Historia Crítica
de los Partidos Políticos en la Argentina , tomo I.
Jorge Abelardo Ramos, Revolución y Contrarrevolución
en la Argentina ., tomo II. Volver
Libros
PRIMER LIBRO DEL JOVEN FEDERICO BERNAL
"Petróleo, Estado y Soberanía"
Por: Rolando Mermet (Fecha publicación:27/01/04)
- Argenpress.info
El joven Federico Bernal ha publicado su primer libro 'Petróleo,
Estado y Soberanía'. Bernal tiene 29 años y augura un
futuro como investigador y ensayista al servicio de la Nación y el socialismo. Propone
una empresa multiestatal latinoamericana de hidrocarburos. Es
también una propuesta,
la PETROSUR, de la revolución bolivariana de Venezuela. Rolando
Mermet analiza el libro.
He tenido la suerte de leer el hasta hoy inédito
trabajo de Federico Bernal 'Petroleo,
Estado y Soberanía',
hacia la empresa multiestatal latinoamericana de hidrocarburos,
y, burlando la natural modestia del autor, me atrevo a escribir
este breve comentario.
El trabajo de Bernal, de una profundidad
y calidad investigativa sobresalientes, tiene el doble mérito
de ser acompañado
por su gran claridad expositiva, que lo vuelve apto para
el lego, el curioso y el no versado en la materia de la energía
(como es el caso del que escribe estas líneas) ,y
que le confieren un carácter ameno, didáctico
y argumentalmente sólido e inapelable.
Bernal es capaz
de despertar y mantener vivo el entusiasmo del lector a lo
largo de 200 páginas pobladas de mapas,
gráficos y estadísticas, sin producir cansancio,
despertando, por el contrario, un interés creciente
en el lector, que va quedando atrapado en una trama, que
como en las buenas novelas policiales, resulta imposible
de dejar, aunque en este caso, sospechemos quien es el asesino,
desde las primeras páginas del trabajo.
La investigación de Bernal, lejos de constituir un
trabajo para eruditos o especialistas, se
constituye en una formidable herramienta política
para los militantes del campo nacional y popular. Su lectura resulta imprescindible,
y sus argumentos sólidos y llenos de sentido común,
evitan las conclusiones fáciles o el consignismo estéril,
proponiéndonos nuevas preguntas y dejando abierto
un debate que invita al desafío de la creatividad,
la imaginación y la lucha militante por encontrar
respuestas prácticas frente a tanto desatino cometido.
Bernal
demuele una por una, todas las zonceras del liberalismo
antinacional,
sobre la supuesta ineficiencia de la petrolera estatal, la
incapacidad de sus técnicos, la congénita
ineficiencia autóctona, la mala administración
de los nativos, y cual un Scalabrini del nuevo siglo, rastrea
desde su misma creación, la constante tensión
existente entre el proyecto nacional y el proyecto antinacional,
demostrando cabalmente, que en el caso YPF, en su génesis,
apogeo, vaciamiento y privatización, puede seguirse,
como en el trazado de las vías férreas el rastro
del modelo británico agroexportador, en el tema del
petróleo, el surgimiento, las dificultades y la derrota
momentánea del proyecto nacional de los argentinos.
Petróleo, estado y soberanía: Sobre
esa tríada,
edifica el autor su idea central: No hay Soberanía
sin petróleo, y no hay petróleo sin estado.
O bien, si hay petróleo sin estado, es de otros, y
no hay entonces soberanía posible...
El autor, avanza
paso a paso, mostrando como YPF fué boicoteada
por los norteamericanos, por los ingleses, enmarcándolo
permanentemente con la situación política nacional
e internacional , describe como va cambiando la suerte de
YPF, y va descubriendo una especie de espejo, o metáfora
sobre el destino y las posibilidades del país, del
proyecto nacional y de la viabilidad y dificultades intrínsecas
del desarrollo capitalista autocentrado, en un país
semicolonial y dependiente.
Muchas fueron las formas en que
se atacó y minó a
YPF, para volverla vulnerable, y hacer posible su desatinada
enajenación. Bernal
las describe todas. Nada escapa a su ojo atento: concesiones,
privatizaciones periféricas,
negación de presupuesto, políticas de precios
que subsidiaban a los intereses privados y perjudicaban el
presupuesto del estado, obligación de contraer préstamos,
saboteo y boicot con administradores enemigos, etc. Un verdadero
muestrario de como se preparó y concretó la
entrega.
Un capítulo destacado y original lo constituye el
que trata sobre el petróleo en Malvinas. Bernal desarrolla
la estrecha relación entre dicho descubrimiento en
la plataforma submarina de la zona de las Islas Malvinas,
y su directa vinculación con el desencadenamiento
del conflicto bélico de 1982, y advierte, muy atinadamente
sobre la importancia que el tema adquirirá en los
próximos años, para toda América
Latina.
Pero
Bernal va aún más allá. No conforme
con ilustrarnos sobre el papel que Hermitte,
Mosconi, y todos
los próceres y artífices de la gloriosa YPF tuvieron en la promoción y el desarrollo de las petroleras
estatales hermanas de México, Colombia, Brasil, Bolivia y Uruguay, el
autor investiga y desnuda el plan global del imperio para
apoderarse del vital recurso energético
de estos países, y establece los mecanismos por los
cuales, de diversos modos, y en diferentes etapas del plan
de enajenación, avanza y acorrala a las empresas petroleras
estatales que aún subsisten en América Latina,
para que corran una suerte similar a la de YPF.
El autor postula
desde su lúcida óptica, un
camino y un rumbo para evitar que ello ocurra. Afirma
que es posible e imprescindible evitar que se consume este
proyecto y sostiene que estamos atravesando un momento político
en América Latina propicio para frenar al avance del
Imperialismo en materia de conquista y saqueo de nuestros
recursos energéticos.
Esta respuesta, dice Bernal es
Nacional, y cuando dice nacional, dice Latinoamericana.
La
respuesta se halla inscripta dentro de un proceso de unidad
y estructuración de un gran proyecto nacional
latinoamericano, y que en el tema energético, toma
la forma de la creación de una empresa petrolera multiestatal
latinoamericana, en la línea de la propuesta del Comandante
Chávez.
Las ideas de Bernal entroncan sin duda
con el pensamiento de la Izquierda Nacional, con el Marxismo
Bolivariano del mejor Jorge
Abelardo Ramos, con el Latinoamericanismo
del socialista Manuel Ugarte, con el tesón de Raúl
Scalabrini Ortíz, y con la tradición y la voluntad
y vocación nacional de tantos anónimos pensadores
y luchadores de nuestra Patria.
Saludamos entusiasmados esta
primera obra de Federico Bernal. Estamos seguros que con
sus jóvenes 29 años,
el autor nos deparará nuevos y valiosos aportes, no
solo intelectuales, sino políticos.
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