Un año después
Manuel Isidro Molina* /
Semanario La Razón - 26/01/04
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Metidos en sus escuálidas marchas
del viernes "23
de Enero",
ninguno de sus
corresponsables parece interesado en recordar que hace un año, Venezuela
estaba sumergida en su mayor crisis de autodestrucción, después
de la Guerra
Federal de la segunda mitad del siglo diecinueve.
Me refiero al insurreccional "Paro
Cívico
Nacional" descargado sobre los
huesos de Venezuela, desde el 2 de diciembre de 2002 hasta el 2 de febrero
de 2003, por una oposición irresponsable, altanera, en parte corrupta
hasta
los tuétanos, y en parte supínamente comprometida con los planes
neocoloniales de las fuerzas del neoliberalismo salvaje.
A estas alturas de 2003, ya el CEN de AD conocía las frías cifras
de la
encuesta encomendada a Félix Seijas, profesor de la UCV
y ex director de la
desaparecida OCEI (hoy INE, Instituto Nacional de Estadísticas): sólo
un
treinta y dos por ciento de la población consultada respaldaba la huelga
insurreccional que finalizó en tragedia para la oposición, pues
no logró ni
la renuncia del Presidente de la República, ni el adelanto de las
elecciones, ni la convocatoria al fulano "Referendo Consultivo" sobre la
petición de renuncia del Jefe de Estado.
Aquel fue un paro demencial, insensible, destructor, desgraciado, criminal
contra Venezuela y sus habitantes, pero especialmente contra el futuro de
todos los venezolanos y venezolanas que aquí andamos sufriendo los rigores
de un gobierno malandro, autoritario, corrupto e inepto, que
ha traicionado los compromisos asumidos con el pueblo y la soberanía nacional.
Es bueno recalcarlo: el presidente Chávez y su gobierno, sus parlamentarios
adulantes y mudos, los aventajados cuentadantes y contratistas de los entes
nacionales dedicados al robo de los dineros públicos y toda esa laya de
jalabolas medradores son plenamente corresponsables por
haber propiciado tal crisis, ofreciendo a
los corruptos de la oposición puntofijista -no todos
lo
son, pero se frotan las manos con los peculadores del pasado- y a los vendepatrias
al servicio del imperio capitalista mundial, la oportunidad
de reaccionar frente al desastre generado por el gobierno robolucionario. La
torpeza e incompetencia del gobierno propiciaron que se desatara el paro criminal
y golpista. Lo dejaron correr, con sus terribles consecuencias. Los
piratas del "gobierno" subestimaron la fuerza irresponsable
de la oposición encandilada por un criminal y sifrino concierto
mediático
sin
precedentes en el mundo, y espuelada por el trasnochado
anticomunismo de La Florida estadounidense y el halconato del entorno del presidente
George Bush.
Y los piratas de la "oposición" subestimaron la capacidad
de respuesta de un
gobierno asediado, pero con suficiente control de la Fuerza
Armada Nacional y un sólido tercio
de la opinión nacional
a su favor.
A estas alturas de 2003, todos enloquecíamos en Venezuela, buscando gas
doméstico, haciendo colas interminables en las estaciones de gasolina,
mientras las estridentes musiquitas amarillistas de la televisión
electrizaban a la población, niños y niñas incluidos, para
concentrar la
atención sobre hechos manipulados miserablemente.
Nadie quiere recordar aquel desastre provocado simultáneamente por la
misma "oposición" que todavía aspira ponerle la mano al "coroto",para volver a
sus andanzas; y por el no menos irresponsable "gobierno", cuyos atarantados
líderes todavía creen que ellos fueron quienes derrotaron el paro.
En realidad, el oficialismo actuó "guachamarón",
temerario y altanero, con
un presidente macho-machote de lo más ridículo, insultando y retando
a los
promotores del paro, sin
importarle un carajo el desastre que se nos venía
encima. Su incapacidad para evitar y controlar aquella festinada amenaza,
fue exuberante. Entonces, el país se puso en marcha, exigiendo la
paralización del paro y especialmente los graves perjuicios descargados
sobre la nación. Todavía, el "gobierno" cree que el Presidente
y sus
adulantes medradores fueron quienes derrotaron el paro insurreccional.
"Gobierno" y "oposición" se
enfrascaron en una lucha fraticida por el botín
del poder, causándole destrozos a Venezuela y a todos y cada uno de sus
habitantes, como nunca antes había ocurrido, salvo en la Guerra Federal
y en
la lucha por la Independencia. Ambos bandos salían devaluados de tal
devastación, ante un país descuartizado anímicamente, empobrecido
económicamente y depauperado socialmente. También, ante un entorno
internacional que no podía comprender cuánta insensatez eran capaces
de
desatar los jerarcas políticos, sindicales, económicos y comunicacionales
del país petrolero más importante de Suramérica, y uno de
los mayores
poseedores de riquezas naturales del mundo, si se le mira en relación
con
sus veintitrés millones de habitantes.
Aunque parezca un contrasentido, fue la misma población venezolana y la
misma Fuerza Armada Nacional las que tuvieron que insurgir, como aquel "11
de Abril" de 2002, para salvar al irresponsable gobierno del presidente Hugo
Chávez Frías, quien con su conducta pendenciera y corrupta ha
metido a
Venezuela en esta enorme crisis global, en la que la "Coordinadora
Democrática" y los halconcillos tropicales del "Bloque Democrático"
comparten méritos en la realización de tal desastre.
Un año después, las marchas convocadas para "celebrar" mezquinamente
el "23
de Enero", lucieron escuálidas. La manipulación no les
dio para tanto, ni al "gobierno" ni a la "oposición". Tampoco, el peculado
de uso. Ambas minorías
en decadencia dilapidaron dinero que nos roban groseramente de las arcas
públicas nacionales, regionales y municipales. Descaradamente, en las
narices de todos los ciudadanos:
1.- VTV (Canal 8) convertido definitivamente en una
caja propagandística
del
gobierno, que pagamos todos los venezolanos, como la Radio Nacional de
Venezuela, la red radiofónica de YVKE Mundial y el pasquín de la
corrupción
oficialista "Diario VEA", donde el palangre ya es nauseabundo, el peculado
de uso es evidente y la "caja negra" de los dólares de Cadivi aumenta
su
hedor.
2.- La mayoría de los medios privados siguen en lo suyo: sólo en
campaña
para tumbar a Chávez, promoviendo una envejecida y en parte corrompida
dirigencia fracasada en la era del puntofijismo. Los actores y promotores
del golpe de Estado del 11 de Abril de 2002 y del destructor paro que hace
un año todavía no cesaba, son los mismos que hoy hablan en defensa
de la"democracia" y la "reconciliación", incluyendo a una partida
de corruptos y
malandros con verdaderos prontuarios.
Venezuela no está satisfecha con el gobierno robolucionario que tiene,
ni
con la oposición que se hace jirones dentro de la Coordinadora Democrática. Menos,
con los halconcillos "gringodependientes" del Bloque Democrático. La
maniobra politiquera en que convergen, pretende dibujarnos un país
prisionero de ambas insensateces. Pero, ya no les creemos.
Termino estas reflexiones con una expresión, plenamente vigente, del siempre
revolucionario Pedro Duno: "Venezuela es un país en estado de colapso
avanzado, cuyas características de corrupción y pillaje, incompetencia,
irresponsabilidad y cinismo, definen el sombrío panorama presente" (DiarioÚltimas
Noticias, 23-06-1991), citado por el periodista inglés
Richard Gott,
en su libro "A la sombra del Libertador" Hugo
Chávez Frías y la
transformación de Venezuela (2002), que acabo de terminar de leer.
* Artículos publicados en mi columna "Pasando la Hoja" del
semanario "La Razón"
Manuel Isidro Molina - manuelisidro21@hotmail.com - manuelisidro@tutopia.com
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