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Caracas / Venezuela -
 


PDVSA y la corrupción
Domingo Alberto Rangel / Semanario Quinto Día No. 380 - (Venezuela) - 20/02/04

Nuestros expertos en petróleo, o que pasan por tales, son unos seres curiosos. Creen ellos que el petróleo no es una mercancía más, obediente a las leyes de la producción, la circulación y la distribución de la riqueza como cualquiera otra. El petróleo sería algo sui generis, abstruso y hasta misterioso que para ser entendido demanda piaches antes que científicos y la suma de los conocimientos que lo rigen constituyen una ciencia oculta. Quizá por esta razón nuestros peritos en petróleo son ceremoniosos y distantes como si pertenecieran a la orden del dragón que en la China de los mandarines agrupaba a la élite más exquisita.

Todos ellos en el fondo son iguales, tanto los de derecha como los de izquierda, ninguno de ellos puede actuar sin vínculos con alguien que posea poder. Los de derecha andan del brazo de ejecutivos petroleros privados que los invitan a costosísimos restaurantes o a viajar de placer por las Antillas turísticas. Y los de la izquierda celebran congresos bajo la advocación, patrocinio o inspiración del general Raúl Baduel; es como si Lenin hubiera puesto al Partido Bolchevique bajo la advocación de un primo del zar.

Farsas de esta naturaleza nacen, crecen y estallan en los reinos del petróleo. Claro, todos son iguales, pero hay unos más iguales que otros como decían Zamora y los suyos, cuando alguien desinflaba el globo de su demagogia. Desde los griegos, la comedia gobierna el arte de la política si en ella no hay sinceridad.

Pdvsa: ¿torreón o antro?

Estas observaciones nos llevan a Pdvsa, empresa nacional del petróleo. Pdvsa es empresa del Estado venezolano. ¿Pretende alguien que una empresa del Estado no sea corrompida? Nuestro Estado es corrupto desde hace muchas décadas, en él se hacinan los vicios y arraigan las inmoralidades. Ese Estado tiene que engendrar empresas corruptas. Fue creada Pdvsa en 1976, bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez, el presidente más corrompido, descarado y malhechor que hayamos tenido desde 1945. Gobernaban o influían en el Estado, AD, Copei, el MAS y la Causa R, cuyas picardías y latrocinios llenarían un libro Guinness de los récords. En 1976, la izquierda entró por el aro, es decir, accedió a corromperse lo mismo que AD y Copei; Pérez es el gran corruptor de la izquierda. Escapamos a la subasta de hombres sólo aquellos que seguimos siendo abstencionistas y el viejo PC; los demás, sin excepción, fueron comprados, tarifados y negociados.

Pretender que Pdvsa, promovida por los cuatro partidos arriba nombrados o normada por ellos, fuera dechado de pulcritud era como esperar que un payaso obtuviera el premio de la seriedad. Pdvsa nació corrompida. Claro, hay en esa empresa muchísimos empleados, los hubo siempre, honestos, virtuosos y emprendedores, pero las cúpulas de la empresa eran como un queso gruyere: llenas de huecos morales. La masa de sus trabajadores en general era lo único limpio allí.

Los dirigentes sindicales de Pdvsa

Los dirigentes sindicales de Pdvsa eran una especie de mafia o muchos de ellos lo eran. Ejercían ellos el pequeño asalto, la emboscada moral que les dejaba unas "puyas". Voy a narrar una de sus "travesuras".

Los contratos colectivos de trabajo en Pdvsa contemplan el privilegio para los sindicatos de sugerir o presentar los candidatos para llenar toda vacante que se presentara en el personal o para proveer cargos de nueva creación. Las directivas sindicales cobraban una "mordida", de un millón de bolívares, eso en los años noventa ya avanzados, por presentar a determinada persona. Esta mordida, practicada como costumbre, enriqueció a varios líderes sindicales.

Quien quiera medir o imaginar la magnitud de ese enriquecimiento, que siga la evolución del volumen de empleo en Pdvsa y entre los contratistas que la sirven (outsourcing). El volumen de empleo sube con prisa desde que se implanta la mordida sindical por la cláusula que reserva a los sindicatos el privilegio de asomar candidatos. Pdvsa tenía 20 mil trabajadores o poco más en un determinado momento y, poco tiempo después, salta a 60 mil.

En la vida moderna la tendencia es a la baja del empleo por unidad de producción como consecuencia de la permanente progresión tecnológica. Pdvsa, con Pemex, que no es modelo de limpidez moral, es un caso peculiar de retroceso aparente ya que la nómina inflada refleja mera corrupción.

Pdvsa sigue igual

Pdvsa no ha cambiado, no puede cambiar y no cambiará. Donde estaban Quiróz, Mandini o Ciavaldini está ahora Alí Rodríguez, es todo, lo demás sigue y seguirá siendo igual. Ahora mandan allí los chavistas, que son unos adecos retardados.

¿Es distinto, pregunto, Nicolás Maduro de Manuel Cova? En absoluto, Cova sufrió investigaciones alguna vez, pero Maduro fue un reposero perpetuo acusado como tal en el Metro de Caracas. Todo aquí sigue y seguirá igual. Han cambiado los protagonistas y sólo ellos.

Y si mañana llegan al poder los cabecillas del congreso celebrado hace poco tiempo en Maracay, harán lo mismo. ¿Lo dudan? ¿No anduvieron ellos ensalzando, sirviendo, obedeciendo y exaltando a Luis Vallenilla, aquel rufián que consumó una estafa?

Aquí tiene que producirse un cataclismo político, con temblor de montañas y cólera de mares, lagos y lagunas para que haya algo distinto. Sólo el día en que los pueblos en armas ejecuten a los corruptos en la plaza pública, cesará la corrupción. Y para garantizar que no vuelvan, habría que darle a cada pueblo facultades de vigilancia irrestrictas e incondicionales. Dárselas al pueblo en armas. Lo demás serán burlas, añagazas, trapisondas, etc. ¿No ven que el chavismo ya se parece al adequismo hasta en la manera de atropellar a la pobre gramática que no ha cometido ningún delito del cual sea lícito acusarla?


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