Política energética rusa (2003)
Francisco Mieres / Soberania.info
- 27/02/04
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Se trata del proyecto de política energética
rusa elaborado a comienzos del 2003 para ser discutido (y suponemos
que aprobado) en mayo del mismo año por el gobierno. Es
el documento más completo de esa procedencia y sobre ese
tema que hayamos conocido y creo que es una valiosa fuente para
orientarnos acerca de la política energética estatal
de ese país y de las perspectivas de la evolución
de la misma y de sus influencias posibles en la situación
de la problemática energética global hasta el año
2020.
Valdría la pena reproducir sus principales cuadros y gráficas,
que condensan en cifras sus metas más importantes. Pero,
al margen de ellas, a continuación expongo algunas observaciones
personales.
1.- Se trata de un documento bastante explícito y detallado
en los aspectos técnicos, económicos, ecológicos
y sociales de la situación energética rusa. Pero,
al menos en la versión pública de que disponemos,
es notoriamente circunspecto en materia geopolítica -este
factor no se aborda, ni siquiera se alude. El
equilibrio o neutralidad sobre los polos de poder mundiales es riguroso,
y la OPEP se menciona sólo una vez como factor de impulso
a los precios del crudo. Otros organismos internacionales como
la CEI y la UE se citan como áreas de cooperación,
ya sea como mercados o fuentes de hidrocarburos y de recursos
financieros.
2.-El documento es esencialmente de política energética
estatal , y se basa en el poder y la propiedad del Estado, así como
en las responsabilidades y deberes del mismo como eje de la misma,
poniendo énfasis en la potencialidad energética derivada
de la dotación de recursos como una palanca principal de
su política económico-social y general; aunque acepta
mecanismos de mercado "civilizados", aporte de inversión
privada, incluso extranjera, esquemas de ganancias compartidas,
etc. etc.
3.-La primera meta básica explícita es la seguridad
energética nacional, como garantía de abastecimiento
regular y sostenido de los requerimientos de la población,
de la economía y de la soberanía estatal. El énfasis
al respecto se reitera en cada una de las ramas del sector energético: la
prioridad es el abastecimiento interno y no la maximización
de los ingresos de divisas, aunque en la perspectiva el incremento
del valor de las exportaciones de hidrocarburos es una aspiración
clave.
4.-El documento es bastante realista y autocrítico en el
diagnóstico técnico-económico. El
sector energético
es el principal sector de la economía
nacional y se ha hecho más prominente ante la caída
de los demás que conllevó el derrumbe de la URSS,
siendo la principal fuente de divisas y de ingresos del Estado
federal, pero ha sido afectado por una severa reducción
en la última década del s.XX, de la cual se repone
al comenzar el nuevo siglo, acumulando sin embargo rasgos de abandono,
obsolescencia y atraso, y mostrando insuficiencias palmarias. Pese
a sus gigantescas dimensiones, requerimientos urgentes se plantean
para hacer frente a grandes y pequeñas debilidades. A saber,
entre otras:
a) baja capacidad real para aprovechar
el potencial productivo, por deterioro de equipos y
falta de mantenimiento de pozos y yacimiento, falta de repuestos,
etc., desatención
a los niveles de optimización de productividad;
b) baja
actividad exploratoria y de infraestructura, déficit de
equipamiento, de transporte y de inversión;
c) restricciones
a la exportación por insuficiencias de
vías y medios de transporte, de puertos y terminales de
embarque, dentro como fuera del país;
d) bajo nivel de productividad
de los activos, por insuficiente mantenimiento o sustitución
tecnológica y poca voluntad de innovación en las
ramas respectivas;
e) enormes derroches y pérdidas en transporte,
distribución y consumo, que triplican la intensidad energía-producto
en Rusia en comparación con países occidentales. Todas estas debilidades y las conexas le plantean al país
un inmenso reto de eficacia energética, tanto en el patrón
de producción como en el de consumo, para lograr un serio
nivel de ahorro de energía que le permita bajar
el despilfarro interno y subir la fracción disponible para la exportación. La necesaria reorganización y la reeducación del
consumidor choca con el bajísimo nivel de precios internos
de la energía, que comportan un subsidio en general. Los
derroches de uno a otro extremo de la cadena energética
se revelan también como una preocupación novedosa
en Rusia: el creciente daño causado al ambiente, cuya
superación
se señala ahora como un requisito. Pero en tal sentido
vale señalar en el documento una ambivalencia incomprensible
ante el problema de la ratificación del protocolo
de Kyoto.
A Rusia le conviene sin la menor duda, más que a cualquier
país, su puesta en vigor, porque gracias a al inmensidad
y virginidad de su geografía tiene la proporción
más alta de espacios prístinos, no intervenidos
por el hombre, y porque la caída abrupta de la actividad
industrial trajo consigo el descenso de las emisiones de gases
de invernadero por debajo de su máximo en 1990, de
modo que puede cumplir fácilmente las metas fijadas en
el protocolo. Además, su extensa vegetación le permite sacar
provecho negociando cuotas de emisiones con países interesados.
Pese a esta obvia ventaja, el documento no se pronuncia abiertamente
por su ratificación.¡Increíble!
f) se mencionan
también desigualdades geográficas
y sociales en la distribución final de la energía
que pueden dejar desprotegidas temporalmente zonas y sectores
en materia de calefacción, iluminación etc.
5.-La superación
de estas y otras deficiencias en reparaciones, reposición,
formación, reequipamiento, investigación, etc. etc. plantea una tarea de colosal envergadura que requiere,
decisiones de política y de legislación, de administración
y de reeducación que exige años, y que en efecto
se plantean como un período de reformas hasta el 2007. Es
un lapso de ensayo y error, así como de enormes inversiones
y erogaciones fiscales, de negociaciones con transnacionales y
con otros estados, así como de inicio de grandes proyectos
de largo plazo (5 a 10 años), con poco efecto productivo
inicial, y en que se pondrán a prueba las metas del plan
hasta el 2020. No son, pues, de esperar grandes saltos productivos
o de exportación inmediatos. Tenderán a aparecer
en su real magnitud los enormes problemas y rutinas negativas acumuladas
durante tantos años, con resistencias de todo género,
difíciles de vencer.
6.-La visión perspectiva del desarrollo energético
es también realista. La previsión parte de un precio
de 30$/b de petróleo para el 2020, que es moderado.En
tal escenario la meta máxima internacional es la de exportación
de petróleo, cifrada en 350 MM de toneladas (7 MM b/d),
vs. 5MMb/d en el 2002. Tal meta supondría un crecimiento
de la producción que superaría el máximo histórico
de fines de los 80, por lo que no es fácil de alcanzar.
En todo caso, no será barata. La aspiración en exportación
de gas es más modesta, con 281 MMM
m3 en 2020, vs unos 200 MMM hoy día, habida cuenta de las inmensas reservas rusas,
que son 1/3 de las globales (vs.1/10 las de petróleo). Vía
GAZPROM, Rusia aspira a involucrarse en el mercado internacional,
a base de gas de Irán y de Turkmenistán. Con
proyectos con destinos en Europa, India, China y Japón y aún
USA, su influencia en el mercado de gas global será bastante
mayor.
7.-El encarecimiento del abastecimiento de
hidrocarburos desde Rusia es inevitable. Los yacimientos originalmente explotados
en su parte europea han entrado en fase declinante. Los yacimientos
gigantes de Siberia occidental, aunque proveen el mayor volumen
en el lapso previsto, se acercan al máximo y empezarán
a declinar. Tendrán que incorporarse yacimientos más
pequeños y profundos con mayores costos. Las
reservas restantes se ubican en Siberia oriental, el Lejano Oriente
(Yakutia y Sajalín)
y sobre todo en la zona costera y submarina ártica (Yamal,
Kola, Barents, mar Báltico, &), ubicaciones más
lejanas de los mercados europeos tradicionales y en sitios costa
afuera en la zona glacial ártica, de gran severidad climática
y exigencias tecnológicas que plantean un reto cualitativo
para la industria rusa, así como exigencias ecológicas
especialísimas. El Báltico encierra las especies
marinas más valiosas; lo mismo vale para el Caspio, bajo
cuyas aguas están las reservas europeas significativas.
Se estima que la mitad de las reservas probadas de gas son off
shore, proporción mayor que las de petróleo. Todo
esto, más los retos adicionales del transporte hacia sitios
remotos en Occidente y Oriente, presentan un horizonte de costos
y de tiempos crecientes como acompañante inevitable de la
expansión hidrocarburífera rusa.
En suma, el documento
analizado confirma la visión según
la cual no hay petróleo ni gas barato en el futuro, lo cual
significa que no hay amenaza a la vista para la OPEP, salvo que
provenga de su seno.
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