Paridad cambiaria - Reservas internacionales y Reforma del
impuesto petrolero
Manuel
C. Martínez
M. * / Soberania.info
- 01/03/04
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La paridad cambiaria de
una moneda mide directamente su poder adquisitivo frente a la
divisa correspondiente, e indirectamente, su capacidad de importación de los bienes fabricados en
otros países. Esta importación se
traduce en empleo de recursos para los países exportadores, y en
satisfacción de necesidades de los importadores. Hablamos de exportaciones
que no necesariamente se refieren a excedentes productivos domésticos,
sino
de aquellos bienes cuya producción está dirigida en buena parte
a las
exportaciones con miras a la dotación de reservas internacionales, reservas
que, en estricta relación lineal y proporcional, respaldarían la
moneda
local, los servicios de la Deuda Pública y las importaciones de otros
bienes.
En Venezuela, las reservas internacionales (RI) fundamentalmente
proceden de
recursos no renovables, lo que ha liberado al país durante los últimos
60
años de muchos procesos industriales sustitutivos de las variadas
importaciones que esas RI respaldan holgadamente, a pesar de los oscuros
manejos administrativos de una empresa petrolera que ha fungido de Estado
paralelo e independiente.
La industria petrolera nacional (Pdvsa) aporta el grueso de dichas reservas,
y el Banco Central de Venezuela se encarga de su custodia. Es así cómo
los
dólares representan nuestra divisa fundamental y su distribución
en:
1.- Disponibilidades a la vista en
bolívares
para inversiones, renovaciones
y ampliaciones de dicha industria, y
2.- Cuantía monetaria del Erario Público a la vista del Fisco
Nacional para
gastos contemplados en el Presupuesto, servicio de Deuda pública y superávit
correspondientes.
Como quiera que el segundo componente está normado
inelástica
y constitucionalmente, la cuantía de las Reservas Internacionales,
en cuanto al primer componente, puede perfecta
y transitoriamente crecer en exceso
respecto de las reales necesidades comerciales nacionales e internacionales
del país.
El ministro actual de Planificación así lo
ha planteado, sólo que en vez
de solicitarle a la Asamblea Nacional una reforma inmediata a la Ley
de Hidrocarburos para modificar la cuantía del impuesto al petróleo,
así como
la del BCV, optó por la imprudente recomendación de solicitarle
a éste la
liberación de parte de esos excedentes transitorios, conocidos como "el
millardito", y, peor aún, apoyó la devaluación de nuestro
signo monetario en
flagrante contradicción con la repotenciación real de unas reservas
internacionales que él mismo calificó como excedentarias.
Con esta reforma de esas leyes se elucidaría la actual irregularidad
anticonstitucionalidad de esas funciones públicas asumidas por Pdvsa
para contribuir al gasto público, con presupuesto autónomo, en razón
del déficit
que confronta el Ejecutivo nacional, y que le sirve de base al Ejecutivo
para solicitar el mencionado "millardito".
Este es el caso: Si mejora la participación del Estado en los ingresos
de
Pdvsa, por concepto de impuestos y regalías, mediante una reforma legal
ad
hoc, entonces cualquier déficit presupuestario actual podría
ser superado,
además de que contrarrestaría la dependencia de los vaivenes
del precio de
nuestra cesta petrolera.
Con la superación de ese déficit, Pdvsa dejaría de ser
un ejecutor directo
de los ingresos petroleros en materia de servicios públicos de estricta
competencia del Ejecutivo nacional, estadal y municipal. Dejaría
de ser aquel estado paralelo que fue Pdvsa durante el Puntofijismo.
Por otra parte, con la reforma de la Ley
de Hidrocarburos con miras al
incremento de la participación estatal, así como la del
Banco Central de Venezuela, su disponibilidad monetaria
actual deja de ser inorgánico,
ya
que dispondría de mayor cantidad de dólares libres para respaldar
a nuestro
signo, y este, consecuencialmente, resultaría inevitablemente revalorizado.
Digamos que la devaluación dejaría de ser una amenaza permanente,
el Estado
dispondría de mayores recursos, la inflación se alejaría,
y armado con más
dólares se reducirían nuestras necesidades de empréstitos
ante entidades
extranjeras.
* Economista - marmac@cantv.net
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