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Caracas / Venezuela -
 


Baduel: epicentro de la reacción militar
Eleazar Díaz Rangel / Objetivo: Miraflores* (Venezuela) - Abril 2002

La derrota del golpe tuvo tres factores fundamentales: la reacción militar de casi todas las unidades operativas, las movilizaciones populares y los garrafales errores de los golpistas. Podría añadirse la opinión internacional (Grupo de Río, OEA, Jefes de Estado, etc).

La Brigada de Paracaidistas, formada por tres batallones (que casualmente participaron todos en el 4F), tiene su sede en Maracay, y es comandada por el general de brigada Raúl Baduel. Allí estuvo el epicentro de la reacción militar contra el intento de golpe de estado, desconocimiento del estado de derecho, y por el retorno al poder del Presidente. Por estas razones, fui a La Placera, donde está su comando, y lo entrevisté.



PRECISO El General Raúl Baduel explica su posición durante la crisis. CARLOS MEZA

A las siete de la mañana nos recibió este "veguero de Las Mercedes" (Guárico), como se identificó. Su despacho lleno de santos, espadas, una enorme Biblia. La cantata ambrosiana, de los coros gregorianos, sirvió de fondo a la entrevista, apenas interrumpida por una llamada telefónica, e inevitablemente terminada por su premura de cambiar de uniforme para asistir a la posesión del nuevo Comandante de la Aviación Militar. Fue siempre concreto en sus respuestas, y dejó claras todas las materias que se le sometieron.

-Nosotros estábamos aplicando el Plan Soberanía, que se instrumenta para momentos de alteración del orden público, como habían ocurrido en la capital, pero aquí habíamos observado que algunos de los rumores y especulaciones que circulaban provenían del sector militar. Por ejemplo el lunes 8, el general Vasquez Velazco hizo alguna maniobra para destituirme de la Brigada, aunque en su discurso formal nos dijo que venía a darnos un voto de conñanza a los oficiales y soldados. Trajo un equipo de investigaciones, que más que investigación, fue una incriminación a dos comandantes de unidades y otros oficiales, según la cual aquí estaríamos conspirando contra el gobierno. Eso no tenía sino dos lecturas: o yo era un inepto que no me daba cuenta de esa conspiración, o yo formaba parte de la misma. Por eso es que digo que eso ya se venía desarrollando.

-¿Tiene otros indicios?


-Sí, por ejemplo, llamaron varias veces a una de mis hijas con amenazas de muerte hacia mi persona. Fue así como me di cuenta de que lo que buscaban era sacarme de la brigada y sustituirme por un oficial que apareció en un video dando apoyo a ese gobierno de facto. El caso es que estuvimos toda la semana con el Plan Soberanía.

-¿Qué diferencia hay entre ese plan y el plan Ávila?

-Que el Ávila está concebido para la jurisdicción de Caracas. Ahora es bueno aclarar que se trata de un plan disuasivo, no como se ha querido presentar, como un plan represivo. En todas sus fases, la disuasión es lo fundamental, ahora, si aparecen acciones violentas o elementos armados, nuestra gente está preparada para repelerlos. En esos casos, es suficiente la sola presencia de las tropas para disuadir a las personas. Me preocupa que se intente satanizar el plan: o hay desconocimiento, o una evidente mala intención. Fíjese esto que ocurre aquí: un diario publica un encarte casi todo dedicado a Carmona, y en la penúltima página se dice que prácticamente Baduel está alzado. Nosotros lo que hacíamos era cumplir el Plan Soberanía, pero malintencionadamente ponen este título. Esta es una unidad con objetivos estratégicos profundos, puede ser utilizada en cualquier parte del país, eso apareció el viernes, yo declaré el jueves, estas cosas lo alertan a uno como soldado, y comenzamos a ver la inconsistencia de los mandos...

-¿A qué llama inconsistencia de los mandos?


-Cuando se emplea operacionalmente la Fuerza Armada, la doctrina operacional es que debe ser conducida por el CUFAN. También recibíamos órdenes del Comando del Ejército, cuando está claro que en orden operacional los componentes deben estar a la orden del Cufan y, en lugar de proceder de allí, las órdenes venían del Comando general, y de varias instancias. Algo raro está ocurriendo. Le pedí explicaciones a mis superiores, al comandante de la División de Infantería y al jefe de la Guarnición. Observamos también que las comunicaciones del Cufan venían firmadas por un coronel, sin interés en desmeritarlo. Era muy extraño que, en una situación tan especial, no fuera el titular del Cufan el general Manuel Antonio Rosendo quien las firmara. Otra cosa que nos sorprendió fue que la televisión silenciaba hechos de violencia y movilizaciones de calle que había en Caracas: el viernes, por ejemplo, cuando muchos se agolparon frente al Fuerte Tiuna, y finalmente vimos cómo una persona omnipotente se abrogó todos los poderes que el pueblo se había dado. Muchas veces el pueblo se manifestó, con todas las imperfecciones del sistema electoral, y ahora era desconocido. Así, el sábado ocurre nuestro pronunciamiento categórico a esa junta de facto...

-¿Por qué no fue antes?


-Porque todo fue un proceso, los acontecimientos se desarrollaban gradualmente, hasta que sabemos lo del secuestro del Presidente y la proclamación del tipo este...

-¿Y la declaración del general Lucas Rincón sobre la renuncia no los confundió?


-A mi no me confundió, porque a la medianoche del jueves para el viernes el Presidente me llamó y me dijo lo siguiente, más o menos, "Papá -es un trato muy cordial entre los dos- gracias por tu posición digna y la de tu unidad que ha sido el elemento de contención de que no ataquen al Palacio" y me dice que él tiene intenciones de dirigirse a Fuerte Tiuna a conversar con los generales para buscar soluciones a la crisis que se vivía. En ningún momento me dijo "yo renuncié" o que iba a renunciar ni nada parecido. También me dice el Presidente "hermano, te ruego, más que ordenarte, te ruego que no te conviertas ni tu ni tu unidad en un factor de derramamiento de sangre innecesariamente"...

-Pero se repitió mucho que había renunciado...


-Cuando yo veo esa confusión, intenté hablar directamente con el Presidente, pero no pude, el general Viteri me dijo que no era posible, pese a mi insistencia. Yo estaba persuadido de que no había renunciado, entonces hice una consulta con los oficiales, les dije que nosotros aquí estamos para defender el orden constitucional...

-¿Esa fue una reunión con su Estado Mayor?

-No, con todo el personal de aquí de este cuartel y con los comandantes del cuartel Páez, porque la unidad tiene este cuartel de La Placera, con un batallón, y tiene dos batallones en el Páez. Después de hablarles, les que digo si alguno de ustedes disiente de mi posición y no está dispuesto a cumplir con la decisión que he tomado de no reconocer a ese gobierno de facto, puede hacerlo aquí, libre de presión o apremio y con la garantía de que no voy a tomar ninguna represalia, si lo quiere hacer privadamente, hágalo, y ese oficial se queda en su habitación en una actitud pasiva.

DESCONOCEN A CARMONA

-¿Todo eso fue a qué hora?

-Serían las ocho de la mañana del sábado.

-¿Y que hizo después?

-Di una vuelta por el cuartel, acompañado de este soldado, a ver qué pasaba, si había oficial en desacuerdo hasta un tiro me podía dar. Cuando regreso si recibí un mensaje: de la línea de mando había desaparecido la foto del general Vásquez. La línea de mando son las fotografías de los mandos, desde el Presidente, el ministro de Defensa, los oficiales habían oído cuando el general Vásquez dijo que hasta ese momento le había sido leal al Presidente.

-Se ha dicho que más que en defensa de la Constitución, usted tomó esa posición por su amistad con Chavez...

-Sí, se ha dicho, pero si alguien hace un seguimiento a la prensa regional, por ejemplo, cada vez que me preguntaban, respondía yo soy un soldado cuyas ejecutorias están en estricto apego a la Constitución y a las leyes. Desde hace mucho tiempo he señalado mi posición. Yo no niego mi gran amistad con Chávez, pero me movió fundamentalmente mi apego a la defensa del orden constitucional.

-¿Cuál fue la reacción a esa posición?

-Internamente, ya sabe, regresé del recorrido, y no recibí sino adhesiones de los oficiales. Hubo una avalancha de llamadas y otros oficiales que venían, pero antes hubo una llamada de Arias Cárdenas. Me llamó dos veces y después falseo la verdad en televisión. Dijo que yo estaba fuera de contexto y luego dijo que prácticamente él fue quien me convenció de que hiciera esto. Yo lo tenía en alta estima y prestigio, pero cuando falseó la verdad, se derrumbó ese prestigio.

-¿Y quien más llamó?

-Luis Miquilena, Enrique Salas Rómer, el general Ochoa Antich, muchos, y a esos les respondí con una respuesta tipo lo atiendo por buena educación y cortesía, pero si viene a proponerme una bufonada me va a obligar a cortar esta conversación.

-¿Y qué le decían?

Bueno, me hablaban de la mesura, de la sensatez, que pensara en el país, y les decía que ya yo tomé una resolución, consultada con mi personal, y no aceptamos esa junta de facto que usurpó el poder legal y legítimamente constituido, y a todo quien lo reconozca nosotros tampoco lo reconocemos. No reconocíamos al comandante general del Ejército, ni a esos oficiales generales que a mi me hicieron pasar vergüenza de verlos caerse a codazos en actitud poca digna de un soldado que porta soles de general, para salir retratado detrás del señor Carmona.

-¿Qué reclamaba usted?

-Si el Presidente renunció, porque no hacemos una cadena por televisión, donde el presidente salga diciendo "señores, he tomado esta decisión", y destituya al vicepresidente y firme su renuncia. Cuado yo lo vea, libre de coacción y apremio, diciendo que renunció, asumo las consecuencias de la actitud que he tomado. Para eso nos enseñan a los soldados que debemos cultivar el coraje que, dicho sea de paso, también deben tener esos compañeros generales que quebrantaron su deber y que ahora pretenden decir que hacían una acción humanitaria, no, fue una acción conspirativa, golpista, contra el gobierno legítimamente constituido, ahí es donde está el coraje que debe tener un soldado, para responder de nuestras actuaciones, porque sino nos descalificamos ante nuestros subalternos. No es sólo la autoridad, con la cual fácilmente uno manda, es la autoridad, que en el caso de esos señores generales se quebrantó.

-¿Cuáles fueron sus próximos pasos?

-Dicté la orden de operaciones, que contemplaba que la munición a emplear eran las ideas y pensamientos que nosotros expresábamos contra la insurgencia, usar los medios de comunicación social, que prácticamente le habían conculcado a los venezolanos su derecho a estar informados. Sinceramente, con todo el respeto que ustedes me merecen, la mayoría de los medios, nosotros pedimos hablar y fijar nuestra posición, y siempre hubo pretextos, excusas que si la microondas, que si tal cosa, y nunca transmitieron nuestra posición. Algo pasaba en la mayoría de los medios.
(Berenice Gómez, que nos acompañaba, aclaró que no eran todos los medios, y valoró la posición de Ultimas Noticias). La maniobra la planteamos de la manera siguiente: establecer una posición defensiva a ultranza sin idea de repliegue en cada una de las bases, cuarteles y reparticiones, con una restricción total para que las unidades salieran a trabar combate fuera de sus instalaciones porque eso podría generar situaciones de violencia que traería daños colaterales en la población.

-¿Qué respuestas hubo?

-Se presentaron aquí varios oficiales generales, como el general de divisiónJulio García Montoya, secretario del Consejo Permanente de Seguridad y Defensa, el general Pedro Torres Finol, comandante de Operaciones Aéreas, despojado de su cargo, y luego vino el general de división Luis Acevedo Quintero, Inspector de la Aviación, también despojado de su cargo; más tarde, el Vicealmirante Fernando Camejo, comandante naval de Logística, el contralmirante Maniglia, el general Verde Graterol, comandante de la Cuarta División en Maracay, y el general Ali Uzcátegui, se fueron reportando de todo el país, aquí llevamos ese registro, estimamos que un ochenta por ciento de todos los comandos operativos, los del Ejército, me dijeron "general, ya sabemos de su posición, las apoyamos irrestrictamente, y de ahora en adelante las órdenes que cumplamos serán las que emanen a través de su persona", y aquí se conformó un equipo de comando de la "Operación Restitución de la Dignidad Nacional". En el manifiesto que firmamos, pedíamos la restitución del orden constitucional, la renuncia del dictador Carmona, la restitución de los poderes públicos, y que se traslade el Presidente a Miraflores y pedimos también acceso a los medios masivos de información, ya que no estaban cumpliendo su función de máximos defensores del derecho a la información veraz.

-¿Qué hicieron entonces?

-Carmona dijo que en el interior del país había unos oficiales con un foquito. Sucede que el pueblo comenzó a concentrarse aquí desde el viernes. Estaban frente a esta Brigada, y por donde ustedes entraron había mucha gente, y nos dijo "nosotros estaremos aquí hasta que se restituya el orden constitucional y a Chavez", y en estas fotos pueden ver la concentración, todo esta zona estaba llena de gente, hasta la tabacalera. Yo les hablé varias veces, y no hubo ningún incidente en esos dos dias... Pero nada de esto pasaba, según Carmona y la televisión.

-¿No lo amenazaron?

-Por supuesto, me llamaron, por ejemplo, para decirme que nos iban a enviar columnas de tanques, desde Caracas y desde Valencia, aquí las esperamos, les respondí... sabía que no era posible, ellos no tenían a quién mandar.

-¿Hubo contactos con las unidades de Caracas contrarias al golpe?

-Cuando el general Vásquez me mandó emisarios, le dije que desconocía su autoridad como Comandante del Ejército, porque él, a su vez, desconoció la autoridad del Presidente legítimo. Y contactamos la Guarnición de Caracas, donde había unidades defensoras de la legitimidad y vigencia de las leyes.

-¿Ustedes se comunicaron con Miraflores, ante de la recaptura?

-El coronel Morao habló con nosotros, le informé de nuestra posición, y le pregunté cómo era la situación, él me dijo que estaban en capacidad de tomar palacio, y le dije, procede, que estaremos en contacto, eso sería al mediodía del sábado.

-¿Y con esas fuerzas adheridas, qué ocurrió entonces?

-Cuando ya todos los componentes de la Fuerza Armada, y en particular del Ejército, coincidían con nuestra posición, pasamos a estructurar la operación

-¿La idea era la defensa del orden constitucional?

-Exactamente.

-Cuando supo que Chávez estaba preso e iba a ser trasladado a La Orchila, ¿qué hizo?

-Estuvimos a punto de rescatarlo en la mañana del sábado 13, y lo hubiéramos hecho si lo trasladan en un helicóptero del Ejército, pero cambiaron y lo hicieron en uno de la Armada. Después, yo recibí a las 19 horas del sábado el papel escrito por Chávez donde reafirmaba que no había renunciado. Yo lo analicé bien y él no pone la fecha de acuerdo a las técnicas nuestras del grupo fechadora, sino que la pone aparte. Lo interpreté como una señal de que el Presidente estuvo en Turiamo hasta las 14 y 45 y que lo trasladaron. Así lo entendí, y resultó que lo preparaban para trasladarlo. Yo recibí ese papel cuando le hablaba a la gente, que estaba muy inquieta y quería saber del Presidente, entonces yo se los leí y la gente se entusiasmó. El cabo que trajo el papel lo hizo con su esposa, y ella me confesó que había tenido que traerlo en las pantaletas porque sabía la importancia de ese papel, y el riesgo que corría su marido. Era una evidencia cierta de que no había renunciado y que estaba en Venezuela, después supimos que estaba en La Orchila, parece que para sacarlo del país.

OPERACIÓN RESCATE



EUFORIA Los partidarios del Presidente Chávez se hicieron sentir. ÁNGEL ECHEVERRÍA

-El caso es que planificamos la operación para ir directamente a rescatarlo, con helicópteros de la Aviación y efectivos de nuestra unidad, incluso un equipo médico. Al mando estaba el general Ali Uzcátegui Duque, director de la Escuela Básica de la FAN, y también fue el almirante Camejo, porque la gente que estaba allá era de la Armada. Trataron de confundirnos, cuando nuestras unidades estaban en pleno vuelo, les informaron que el Presidente no estaba en La Orchila, pero Uzcátegui no abortó la operación. Desde aquí contactamos con elementos de Fuerzas Especiales de la Armada que estaban allá, y como nosotros también somos fuerzas especiales, les hicimos ver que era inútil un enfrentamiento, que íbamos decididos a cumplir nuestro objetivo, y nos dijeron que ellos no pondrían resistencia, la operación por eso no fue violenta.

-¿Y el Presidente sabía algo?

-El parece que lo sospechaba, el mismo cabo como que le dijo que el general Baduel estaba alzado en Maracay. Yo creo que era lógico que él tratara de ganar tiempo, eso se llama una acción retardatriz, porque estamos hablando de una operación militar, a veces es necesario ceder terreno para ganar tiempo.

-¿Y no encontraron un avión?

-La aeronave que estaba, alertada, aunque estábamos preparados para inutilizarla y que no despegara, despegó antes... Nosotros llevamos tres helicópteros Cugar, de la Aviación, y en La Orchila se sumó uno de transporte, y en uno de ellos se trasladó en uno de los que salió de aquí de nuestro patio, se resolvió trasladarlo directamente a Miraflores.

* "Objetivo: Miraflores, retratos de un país herido". Cadena Capriles. Páginas:48-52. Abril 2002.


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