La otra cara del Imperio
Manuel Isidro Molina
Peñaloza / Soberania.info
- 10/03/04
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Dedicatoria
A tres ausentes erguidos revolucionarios venezolanos luchadores
antiimperialistas bondadosos y decentes ejemplos de dignidad
Mi amoroso padre, MANUEL ISIDRO MOLINA
GAVIDIA, quien fuera Director
de la Escuela de Comunicación
Social de la Universidad Central de Venezuela, presidente
del Círculo de Periodismo
Científico de Venezuela, directivo del Colegio
Nacional de Periodista y dirigente del Partido Comunista
de Venezuela.
Mi profesor, HÉCTOR MUJICA, brillante
periodista, escritor y político, lo que le
valió para desempeñarse
como primer Presidente del Colegio Nacional de Periodistas, Director
de la Escuela de Periodismo de la Universidad Central
de Venezuela, Diputado al Congreso y candidato a
la Presidencia de la República.
Mi compañero
de luchas y sueños, MOISÉS MOLEIRO, político,
escritor y profesor universitario, excepcional parlamentario, Primer
Vicepresidente de la Cámara de
Diputados del Congreso de la República, fundador
del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y dirigente
del Movimiento al Socialismo.
Prefacio
Los acontecimientos del 11 de abril
de 2002, en Venezuela, que provocaron el derrocamiento del presidente
Hugo Chávez Frías y su posterior reinstalación
en el palacio de Miraflores, el sábado 13, en medio de inmensas
manifestaciones populares y un incruento contragolpe militar, liderado
por el general de brigada (Ej.) Raúl Baduel, retrasaron
la edición de este volumen que he llamado La
Otra Cara del Imperio. Imposible obviar ese capítulo
de la vida venezolana y latinocaribeña, pero no es la idea
que su breve consideración modifique el texto inicial, que
efectivamente se mantiene inalterado por cuanto emerge de dilatadas
indagaciones conjugadas con los estudios de la Maestría
en Ciencia Política de la Universidad Simón Bolívar,
en Caracas, en los cuales el siglo XX y aún los cuatro anteriores,
tienen el peso que les otorga la dimensión histórica
de cualquier búsqueda útil para el desarrollo de
los pueblos.
Así que a la deposición y regreso al poder
del presidente venezolano, apenas dedicaré unas líneas
concatenadas con el contenido del texto que presentamos a los lectores
y lectoras de las diversas latitudes de nuestro continente y otras áreas
del planeta, donde son inocultables y, además, inevadibles
la fuerza y las pretensiones del imperio más obsesivo y
poderoso de toda la historia, Estados Unidos de América,
cabeza de un proceso globalizador, dominador y uniformador que
amenaza no sólo a los países del llamado Tercer Mundo,
sino a potencias capitalistas de América, Europa, Asia y
Oceanía.
Venezuela tuvo un rol preponderante en la sangrienta
lucha por la independencia del imperio colonial español,
entre 1810 y 1825, con aportes tan descollantes de hombres como
Francisco de Miranda, Simón Bolívar -El Libertador-
o Antonio José de Sucre, los más grandes guerreros
y estadistas de los países bolivarianos (Bolivia, Colombia,
Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela). Su posición
geográfica
privilegiada (digamos que en el corazón de América,
vecina de América Central, del Caribe insular y enclavada
en el borde norte de Suramérica, así como prácticamente
equidistante de América del Norte y Europa) y sus inmensos
recursos naturales (petróleo, gas, hierro, aluminio, hidroelectricidad,
oro, grandes y medianos ríos, lagos, bosques, variedad inmensa
de flora y fauna, suelos relativamente aprovechables y acceso al
Mar Caribe y el Océano Atlántico) la mantienen como
importante referencia en el contexto latinoamericano y caribeño,
tanto por su tradición libertaria como por el empuje de
sus ciudadanos, díscolos, irreverentes, valientes y tantas
veces ingenuos a la par de sus hermanos del subcontinente.
Venezuela
es todo eso y mucho más, con una realidad sociocultural,
económica y política que, salvo las particularidades
nacionales, no dista mucho de los otros pueblos de América
Latina y el Caribe, sin importar sus ascendentes coloniales o neocoloniales:
gobiernos corrompidos y en su mayoría lacayos, mediocres
por su vocación consular frente al imperio de turno, y vastas áreas
de pobreza, ignorancia y -hoy, con el enjambre comunicacional-
pueblos diezmados culturalmente, hedonizados ("sifrinizados" o "sifrinos",
en venezolano actual) y brutalmente desinformados (manipulados).
Eso somos, por el enorme peso del desencuentro sociocultural que
nos agobia, sin excepción.
Para Estados Unidos de América,
Venezuela es uno de sus principales suplidores de petróleo
y sus derivados, con más o menos el 13% de sus importaciones.
La estatal Petróleos
de Venezuela, S.A. (PDVSA) es uno de las más importantes
complejos petrolíferos y gasíferos del mundo, con
empresas subsidiarias en varios países de Europa y Estados
Unidos, entre ellas "CITGO", de capital totalmente venezolano,
con refinerías propias y una vasta red de estaciones de
servicio en suelo estadounidense.
Venezuela también ha sido
una piedra en el zapato del imperio. Recurrentemente, los venezolanos
intentamos zafarnos de la dominación
imperialista, tal vez por la imborrable y a la vez inasible huella
espiritual de Simón Bolívar, fundamentalmente un
luchador revolucionario anticolonialista y antiimperialista. Eso
volvió a ocurrir el 6 de Diciembre de 1998, con la elección
democrática como Presidente de la República, del
teniente coronel retirado del Ejército, Hugo Chávez
Frías, quien venía de encabezar la rebelión
de jóvenes militares ("COMACATES": comandantes -tenientes
coroneles-, mayores, capitanes y tenientes) el 4 de Febrero de
1992, hecho estimulado por los inenarrables acontecimientos del
27 de Febrero de 1989, cuando una espontánea rebelión
popular con airadas protestas y masivos saqueos contra el paquete
económico neoliberal del presidente Carlos Andrés
Pérez, fue reprimida brutalmente: genocidio -aún
sin culpables ni castigo- que dejó en las calles del Área
Metropolitana de Caracas centenares de muertos y millares de heridos
de balas, torturados y maltratados por militares y policías.
Esas dantescas jornadas echaron las bases de un movimiento liberador
que no cesa, que todavía busca cauce, con el liderazgo de
Chávez y sin él.
Desde la campaña presidencial
de 1998, la diplomacia norteamericana presionó en contra
de la elección de Hugo Chávez,
apoyado por la izquierda tradicional venezolana y sectores militares
activos y en situación de retiro, con creciente calor popular.
Como siempre, esas directrices encontraron eco en sectores económicos
y comunicacionales asociados al capital norteamericano y abiertamente
partidarios de la " American
Way of Life" , que yo he dado en
llamar "franja neocolonial" de Venezuela, pues no sólo sirven
al imperio y se sirven de él para obtener y mantener odiosos
privilegios, sino que lo hacen a gusto y conscientemente, como
verdaderos agentes consulares. En su mayoría, forman parte
de ese exclusivo club de "capitalistas" que desde el llamado "Viernes
Negro" de 1983, han descapitalizado a la nación exportando
inmensas sumas de dinero, que han sido estimadas entre 80 mil y
120 mil millones de dólares, invertidos principalmente en
bienes raíces y depósitos bancarios, los negocios
especulativos de menores exigencias anímicas, mentales y
técnicas, para gastar y gastar, casi sin límites
dado el escasísimo número de beneficiarios.
El estamento
político tradicional -conocido como "puntofijismo",
por haber gobernado a Venezuela entre 1959 y 1999, con base en
el "Pacto de Punto Fijo"- hizo esfuerzos desesperados para evitar
el triunfo de Chávez, candidato presidencial del Polo Patriótico,
alianza político-social de aliento estratégico que
fundamentalmente enarboló tres banderas: recuperación ética
de la nación , arruinada y envilecida por los altos
grados de corrupción política, sindical, empresarial
y administrativa; aplicación de un programa de gobierno
alterno a la receta neoliberal de la globalización capitalista,
para entrar en la ruta de la justicia social ;
y un desarrollo independiente asociado a la integración
de América Latina y el Caribe , como fórmula
para aminorar el impacto demoledor del "capitalismo salvaje" (Juan
Pablo II, dixit ). No pudieron: ni el imperialismo, ni
sus representantes neocoloniales, ni sus agentes políticos
tradicionales lograron detener la voluntad popular mayoritaria
(57% de los votantes).
Ese rutilante triunfo popular fue incautado,
desde el principio, por factores económicos y políticos
asociados a la corrupción del puntofijismo que preñaron
de traición
y desafueros administrativos la gestión Chávez. Se
sumaron una mezcla de los autoritarismos militar, izquierdista
y derechista; y un grado de incompetencia en las funciones de Estado,
encabezado por el propio presidente Hugo Chávez, quien en
los últimos tres años, no sólo realizó nombramientos
alocados de funcionarios incompetentes y pillos, sino que personalmente
mostró ignorancia, incapacidad para el mando y hasta lances
payasescos como disfrazarse de teniente coronel o dedicarse por
cadenas de radio y televisión a contar, durante horas, su
vida cotidiana, cantar y echar chistes malos que sólo sus
adulantes le reían frente a las cámaras y micrófonos
de medios de comunicación nacionales e internacionales,
así como improperios, descalificaciones y hasta vulgaridades
en contra de sus oponentes.
El resultado de esa gestión
no ha podido ser peor, realmente un fraude a las expectativas populares
y al compromiso revolucionario y democrático adquirido en
1998, por el Polo Patriótico
-del cual fui cofundador, el 12 de julio de 1998- alianza desaparecida
por la conducta autocrática del díscolo gobernante.
Por ello, la revitalización de la derecha neoliberal en
Venezuela, en permanente contacto con los más diversos factores
civiles, militares, comerciales, políticos y gubernamentales
de Estados Unidos. La historia es muy larga, pero resumible: el
imperio asfixió y pudrió una nueva esperanza popular,
revolucionaria y democrática de emancipación en Venezuela
y América Latina y el Caribe. A fin de cuentas, los errores,
insuficiencias y bochornosas corruptelas del gobierno de Chávez,
le sirvieron la mesa. Ahora, el rumbo es incierto, y se trata de
retomar las banderas traicionadas por Chávez y su gobierno
corrupto, ineficiente y altanero.
El neoliberalismo y sus agentes
neocoloniales han retomado fuerzas en Venezuela. El golpe del 11-A
tiene ese nefasto aliento, con monitoreo del Departamento de Estado,
el Pentágono y la
Embajada de Estados Unidos en Caracas, cuyos funcionarios se han
esmerado en negar participación directa en los acontecimientos.
Todo se sabrá, tarde o temprano, como ya se saben muchos
episodios secretos promovidos por la mano del imperio, que en América
Latina y el Caribe exige y procura obediencia supina.
Un mes antes,
el 12 de marzo de 2002, Secretario de Estado Adjunto para Asuntos
del Hemisferio Occidental de USA, Otto J. Reich, conocido halcón
de la política norteamericana que todavía
no cuenta con la autorización del Senado estadounidense
para ejercer establemente su cargo, dejó en claro el múltiple
objetivo de la política exterior del imperio hacia América
Latina y el Caribe, en una conferencia dictada para el Centro de
Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS) en el Hotel
Willard Inter-Continental, Washington, DC [*]:
"El
Presidente y el Secretario me han dado el mandato y la responsabilidad
de ir en pos, con audacia y creatividad, de las más
altas prioridades de esta Administración en la región... esta
administración cree que nuestro futuro y el de nuestros
vecinos están unidos y que sólo mediante una participación
sostenida y colaboradora podemos fortalecer juntos la libertad,
crear y difundir la prosperidad y asegurar que cada ciudadano de
las Américas tenga una oportunidad de vivir en paz y seguridad... La
estabilidad democrática, política y económica
de nuestra región reduce la escala de la migración
ilegal, el narcotráfico, el terrorismo y las perturbaciones
económicas, y nos permite concentrar esfuerzos
y recursos más grandes para explotar las oportunidades positivas,
tanto cerca como lejos de nosotros. También promueve
la expansión del comercio y de la inversión. Ya le
vendemos más a América Latina y al Caribe que a la
Unión Europea. Nuestro comercio dentro del NAFTA es mayor
que el que mantenemos con la UE y Japón juntos. Le vendemos
más al MERCOSUR que a China. América Latina y el
Caribe son nuestro mercado de exportaciones de más rápido
crecimiento... Es una región en la cual muchos
ciudadanos y algunos líderes comienzan a poner en
duda la sabiduría de las reformas políticas y económicas
en las cuales se han embarcado durante los últimos 10 a
15 años. Sin embargo a un nivel más fundamental,
es una región que experimenta las consecuencias
del mal ejercicio del gobierno y de las reformas incompletas... Tras
una década de reformas, el Hemisferio se ha integrado
cada vez más a la economía mundial. La necesidad
de comerciar y atraer inversión y capital extranjeros ayuda
a disuadir a aquellos que se sienten tentados de seguir políticas
antiliberales... Nuestro reto es trabajar con los líderes
latinoamericanos y sus ciudadanos para mejorar la calidad
de su democracia y la capacidad de los mercados libres de cumplir
con la promesa de las reformas... (En su viaje a México,
Perú y El Salvador, el Presidente Bush insistiría)
en el imperativo de las estrategias creativas y orientadas
por el mercado para promover y sostener el desarrollo
y la prosperidad económicos... el comercio y el desarrollo,
la democracia y la seguridad... la libertad política y económica
en la región... Pero también... la seguridad,
el anti-terrorismo, la lucha antinarcóticos y los crecientes
desafíos que enfrentan Colombia y sus vecinos... El
presidente Bush (viajó) en busca
de un Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y América
Central... Nuestra política se basa en los cuatro
pilares de la democracia, el desarrollo, la integridad gubernamental
y la seguridad. La libertad subraya y fomenta esos
pilares, todos los cuales están entrelazados y se refuerzan
mutuamente. La
libertad (política, económica y comercial) es la
hebra que atraviesa todo el tejido de nuestra política hemisférica. La
democracia representativa y los mercados libres son los caminos
adecuados. Gobernar bien, poner fin a la corrupción
y aplicar de lleno las reformas necesarias son los puestos de control
a lo largo del camino. La educación es la sólida
piedra angular, a largo plazo. La seguridad es el techo
bajo el cual cualquier otra cosa se hace posible. Llegamos
a la libertad a través de la democracia; a la prosperidad
a través del comercio; y a la seguridad a través
de un esfuerzo concertado, de múltiples capas, para combatir
los flagelos del terrorismo, el narcotráfico, la criminalidad
y la ilegalidad y otras amenazas transnacionales... Estados
Unidos necesita destacar y promover políticas que son cruciales
para el éxito de la reforma, tales como la inversión
en educación primaria, la salud, los servicios sanitarios
básicos y la infraestructura productiva; reducir la corrupción;
fortalecer el imperio del derecho; y desarrollar regímenes
modernos de impuestos, pensiones y regulatorios, así como
leyes laborales y sobre derechos de propiedad... En
Colombia, el gobierno elegido democráticamente encara una amenaza
a su supervivencia. Tres organizaciones terroristas bien armadas,
financiadas independientemente, extremadamente violentas, están
desportillando los cimientos del estado. Tenemos una obligación
solemne de ayudar a... Colombia... para proteger y defender su
democracia... La seguridad es una precondición que hace
posible cada objetivo subsidiario que compartimos: terminar con
la producción y tráfico armado de narcóticos
ilícitos; fortalecer el imperio de la ley, el respeto por
los derechos humanos, y la capacidad del gobierno de ejercer su
autoridad legítima; reducir la corrupción, la degradación
ambiental, la ilegalidad y la criminalidad; y desarrollar
aún más la economía... Argentina: un íntimo
amigo y aliado, experimenta una crisis económica y financiera.
El trastorno social es penoso y difícil. Y el riesgo de
contagio político y económico, si bien ha disminuido
en los meses recientes, no está totalmente bajo control. Estados
Unidos está preparado para ayudar a Argentina, a través
de las instituciones financieras internacionales, facilitando la
aplicación de un sólido plan de recuperación
económica... continuaremos colaborando con nuestros amigos
argentinos en una amplia gama de cuestiones de interés mutuo
que incluyen la situación en Colombia, el terrorismo y otras
preocupaciones de seguridad, las operaciones de mantenimiento de
la paz, el libre comercio, la democracia y otra gran
variedad de temas... Cuba: ustedes sabían que yo no podía
pronunciar un discurso sobre América Latina sin hablar
de Cuba...
es un caso especial. Es el único gobierno no democrático
del Hemisferio. Lo gobierna un régimen que convierte la
libertad en una farsa; que le impone la tiranía a su pueblo;
que pone en prisión a sus propios ciudadanos por el "delito" de
pensar independientemente . Cuba no está exenta
de nuestro compromiso fundamental con la libertad... El presidente
Bush y el secretario Powell tienen una visión positiva del
futuro de Cuba... Hemos contraído un compromiso moral, político
y legal -y lo cumpliremos- de promover en Cuba una transición
rápida y pacífica hacia la democracia. Usaremos
vigorosamente las herramientas a nuestra disposición,
inclusive la ayuda al creciente movimiento dentro de Cuba en
pro de la libertad, para crear los cimientos de su futura libertad..." (Subrayados
MIMP)
Aunque no la haya mencionado ni una sola vez, Venezuela
no es una excepción, en cuanto a la presencia imperialista
del gobierno de Estados Unidos de América, sus instituciones
oficiales, paraoficiales y militares; así como la de sus
poderosas empresas transnacionales, como ocurrió en el caso
de Chile, en 1973, cuando el derrocamiento del presidente Salvador
Allende, comandado tras bastidores por la ITT, fue precedido por
una orden de Henry Kissinger: "hay que hacer rechinar la economía
chilena" [**]. Lo
expresado por Otto Reich, es lo más actual y resumido de
la política
imperial que gravita sobre América Latina y el Caribe, en
términos diáfanos con significados, connotaciones
y denotaciones, totalmente distintos para Estados Unidos de América,
de un lado, y nuestros países de América Latina y
el Caribe, en otro. Desde esta cuna del Libertador Simón
Bolívar, podríamos decir, sin exageración
alguna que "hay silencios que matan", o pretenden matar:
El gobierno de George W. Bush le cobra al venezolano de Hugo
Chávez
su amistad con el gobierno de Cuba, que preside Fidel Castro, país
con el cual se han incrementado sustancialmente los intercambios;
sus observaciones contra el ALCA, por no reparar en los desbalances
económicos, sociales, culturales y tecnológicos entre
nuestros países; su política petrolera -que es realmente
nacional venezolana y no particular de un gobierno- de defensa
de "precios justos" para el petróleo que producimos y produciremos
confiablemente tanto para USA como para otros importantes consumidores
de energía, la cual comienza en el fortalecimiento de la
Organización de Países Exportadores de Petróleo
(OPEP); y su torpe confrontación con tradicionales sectores
del poder económico, político-ideológico (en
ello, lo militar) y comunicacional afectos a la política
norteamericana. Esa injerencia la rechazamos, pues es a los venezolanos
a quienes nos corresponde decidir el rumbo más conveniente
para la nación, que no es precisamente el que impone la
globalización capitalista. Chávez desperdició una
oportunidad histórica de redención social, política,
cultural y económica para un desarrollo armónico
del pueblo venezolano. Ha fracasado históricamente, y es
lamentable, pero eso no autoriza a ninguna potencia para condicionar
los destinos de un país soberano, que no está en
venta ni podrá ser puesto en venta, como ha ocurrido en
otras latitudes. El "Bravo Pueblo" [***] de
Francisco de Miranda, Simón Bolívar y Antonio José de
Sucre está forjado históricamente, con sangre propia,
para la libertad, la independencia, la justicia social y la solidaridad,
aunque el imperio haya avanzado en su pretensión de dominación
cultural (ideológica, política, comunicacional, etc.),
económica y militar. No volveremos a ser colonia, nunca
jamás. Tampoco entraremos irremediablemente al status de
neocolonia, como aspira la política imperialista de dominación
y sometimiento global.
De manera que este prefacio queda así,
demostrando que " Todo
está en discusión", como estoy
llamando mi próximo libro sobre la política interior
de Venezuela y el contexto ideológico mundial, especialmente
el latinocaribeño en relación con USA. Nos corresponde
a los revolucionarios venezolanos, junto a los luchadores por
la emancipación en América Latina y el Caribe,
retomar el camino de solidaridad, honestidad y valentía
que nos legaron nuestros libertadores.
Aspiro, modestamente -con La
Otra Cara del Imperio -,
estimular los debates y aportar algunas herramientas para armar
espíritus libertarios y por ello antiimperialistas, la forma
bolivariana auténtica de enfrentar la globalización
capitalista, el colonialismo de hoy.
Finalmente, quiero resaltar
que los tres trabajos que en forma de capítulos forman este
libro, fueron pensados y realizados inicialmente como monografías
para las cátedras de Teoría
Política II , Economía Política
Internacional y Política Exterior de Estados
Unidos, conducidas, respectivamente, por los destacados
profesores e investigadores universitarios Daniel Hernández,
Servando Alvarez y Makram Haluani, en el Postgrado en Ciencia
Política que curso en la Universidad Simón
Bolívar , de Caracas. Esta referencia también
sirve para liberar de compromiso alguno a las personas e instituciones
mencionadas, en cuanto al contenido final de La Otra
Cara del Imperio , no sólo porque los textos
originales fueron modificados complementariamente por mí,
sino porque su autoría es plena y conscientemente mía,
por lo que asumo intelectual y políticamente las indagaciones,
planteamientos y propuestas contenidos en estas páginas
que bien sabrá juzgar cada lector.
M.I.M.P.
Caracas, mayo de 2002.
Capítulo 1
LA GLOBALIZACIÓN CAPITALISTA
COMO MECANISMO
DE DOMINACIÓN
Y EXCLUSIÓN SOCIAL
El concepto "globalización",
a secas, pretende esconder la naturaleza de explotación
social y dominación neocolonial que lleva implícita
y que la constituye inextricablemente.
Su vulgarización
como hecho ineluctable no es otra cosa que la expresión de
la dominación sociocultural de los
principales centros capitalistas del mundo, dedicados a justificar
teórica, política, económica, tecnológica
y culturalmente esta terrible fase imperialista de dominación
capitalista sobre los pueblos de todo el planeta, cada
día más pobres,
escandalosamente pobres, mientras ínfimas minorías
concentran la mayor parte, escandalosa parte, de la riqueza producida
por los seres humanos.
Siguiendo al investigador, sociólogo
y filósofo brasilero Octavio Ianni (1), podemos toparnos
con diversas denominaciones y explicaciones justificatorias de
la globalización capitalista. Globalización, neoliberalismo,
capitalismo, imperialismo pueden tener sinonimias en términos
tan disímiles como la "Aldea Global" de Marshall Mc Luhan, "El
Fin de la Historia" de Francis Fukuyama (2), o el mítico "Libre
Mercado". Ianni las llama "Metáforas de la Globalización" (1/3),
discurso engañoso y encubridor de los grandes
desequilibrios sociales, económicos,
militares, ecológicos y culturales que ha sembrado esta última
etapa del dominio capitalista sobre el planeta.
En este
breve ensayo, aspiramos describir el fenómeno, desnudar
en forma sucinta sus reales dimensiones y sugerir tendencias
alternativas para la justicia social y la soberanía
de las naciones sometidas al rígido marco neocolonial
de dominación vigente.
El fenómeno de la Globalización
Una idea central del actual desarrollo del capitalismo
mundial, es que su empuje es indetenible porque sus fundamentos
se corresponden con la naturaleza humana, vista desde el rancio
contractualismo de Thomas Hobbes en su Leviatán (3).
Así las cosas, no hay más remedio que morigerar los
desencadenantes perversos de la "globalización", escondiendo
incluso el hecho destacado e irrebatible de su perfil socioeconómico
involutivo que llega a estadios de neoesclavitud, como el descarado
mecanismo de explotación inmisericorde de los seres humanos
conocido como "maquila", que tuvo su esplendor en diversos países
asiáticos en la década pasada y ha cogido cuerpo
en países de América Latina y el Caribe como México,
Nicaragua, Honduras y El Salvador, donde la influencia neocolonial
estadounidense se manifiesta abiertamente.
"La globalización
está presente en la
realidad y en el pensamiento, desafiando a muchos en todo el
mundo. A pesar de las vivencias y opiniones de unos y otros,
la mayoría reconoce que esta problemática está presente
en la forma mediante la que se diseña el nuevo mapa
del mundo, en la realidad y en lo imaginario", sostiene
Ianni (1/1), quien advierte, con sobrada razón,
que "son
diversas y antiguas las instituciones e indicaciones más
o menos notables de globalización..." Y
lo explica:
"Desde que el capitalismo se desarrolló en
Europa, siempre presentó connotaciones internacionales,
multinacionales, transnacionales, mundiales, desarrolladas
en el interior de la acumulación originaria, del mercantilismo,
el colonialismo, el imperialismo, la dependencia, la interdependencia." (1/3)
La anterior secuencia habla por sí sola.
Revela el curso histórico de un proceso de explotación
y acumulación,
a lo interno en cada país o región; y de dominación
y expoliación de países o naciones, en el plano internacional.
Desnuda la real esencia de la globalización capitalista,
cuya naturaleza imperialista nadie puede negar consistentemente,
pero ha sido encubierta por el sesgo de la mayoría de los
medios de comunicación social, bien en manos de capitalistas
neocoloniales servidores de los centros de poder mundial, bien
en manos de poderosos grupos transnacionales acoplados a los intereses
neoimperialistas que buscan denodadamente la recolonización
cultural de nuestros pueblos.
Concentración de capitales,
concentración de conocimientos,
concentración de tecnologías, concentración
de medios militares, concentración de medios de comunicación
social, concentración y dominio de los flujos financieros,
son características de la contemporaneidad con su sombra
de pobreza y exclusión social, depredación ambiental
y sometimiento de los pueblos pequeños, débiles o
en proceso de desarrollo a condiciones desiguales de intercambio
que inevitablemente benefician a los países y corporaciones
concentradoras de todo lo indicado arriba, y más.
La periodista
y escritora española Pepa Roma (4) recogió una
significativa expresión de Danielle Mitterrand, que permite
dibujar la dimensión de los retos que ha impuesto la voraz
dinámica de la globalización:
"No sólo
en Chiapas o en el Tercer Mundo, en los mismos Estados Unidos hay
grupos muy activos que trabajan contra una nueva forma de dominio
que ejercen las multinacionales. La resistencia a este nuevo tipo
de capitalismo se está articulando
en una red de la que las mujeres y los jóvenes son los
principales protagonistas." (4/19)
Rostro estadounidense con aliento militar
En el caso de
América Latina y el Caribe (ALC), el rostro
de la globalización es fundamentalmente estadounidense,
aunque interactúan potencias capitalistas europeas y asiáticas
que, a su vez, tienen que lidiar con la enorme presión expansionista
de Estados Unidos de América (USA, EUA o EE.UU.).
Conocido
el predominio militar norteamericano a nivel mundial, en ALC su empuje
bélico es tremendo. El investigador James
Petras describe la situación:
"La construcción
de un imperio, en particular un imperio capitalista a principios
del siglo XXI, requiere de una elaborada arquitectura militar para
poder expandir, proteger y consolidar los grandes intereses económicos,
esenciales para los imperios modernos."
Después de haber salido de la Zona del Canal de Panamá,
el Pentágono ubicó su Comando Sur (USSOUTHCOM) en
Miami, con ramificaciones en Puerto Rico y un despliegue militar
estable en ALC, mayor que el anterior, con el argumento de la lucha
contra el narcotráfico, primero, y contra el terrorismo,
después de los demenciales ataques contra el corazón
de Nueva York y el Pentágono, el 11 de Septiembre de 2001.
Hoy, Colombia es el epicentro se su accionar: unos 1000 asesores
militares y civiles (en realidad expertos militares que fungen
de mercenarios), entrenamiento de brigadas de reacción rápida
aerotransportada, novísimos sistemas de armas y unos 1200
millones de dólares para su financiamiento. El Salvador,
Ecuador, Perú, Aruba-Curazao y el propio territorio colombiano
albergan actualmente bases militares norteamericanas, como nunca
antes. Petras explica su percepción de este ángulo
de la globalización en ALC:
"El expansionismo
militar imperial se justifica en términos de lucha conjunta
contra la actividad criminal internacional, que afecta adversamente
tanto al centro imperial como a los países latinoamericanos
involucrados. En la práctica, la amenaza real son las fuerzas
militares nacionalistas y los sistemas políticos participativos
que desafían la dominación de EE.UU. Los problemas
de principio, como son definidos por los estrategas militares
norteamericanos, tienen que ver con el control de las consecuencias
sociales derivadas de las políticas neoliberales y la
explotación económica de América Latina".
Por si fuera poco, producto de la abundante
información
que maneja críticamente, el docente universitario estadounidense
llega a una conclusión lapidaria:
"El imperio
militar norteamericano, dirigido por el USSOUTHCOM, ha construido
y extendido múltiples organizaciones
regionales, coordinadas por el Comando de EE.UU. de Miami y
Puerto Rico. El imperio tiene control e influencia sobre el
espacio aéreo, las aguas costeras, las rutas fluviales
y terrestres -a través de los aeropuertos, instalaciones
navales y bases militares. El imperio está construido
y sostenido por el suministro de equipos militares, entrenamiento
y servicios a los clientes latinoamericanos y caribeños.
El USSOTHCOM ejecuta un gran número programas (178 en
el año 2000), combinando operaciones y ejercicio de
entrenamiento y de formación, equipos móviles
de entrenamiento, intercambio de unidades y financiación
y ventas militares. Sobre todo ha utilizado conscientemente
y sistemáticamente el entrenamiento y las operaciones 'antidroga'
para captar a los oficiales latinoamericanos e integrarlos
al imperio. En la actualidad, el imperio militar norteamericano
nos recuerda a los imperios coloniales: comandantes blancos
del USSOUTHCOM y oficiales mestizos que dirigen a los soldados
de piel oscura de las tropas de primera línea de combate." (5)
Después del desmembramiento de la URSS y sus dependientes
aliados de la Europa Oriental, EUA, bajo la presidencia de George
Bush, se afianzó como única superpotencia,
en un escenario mundial nuevo llamado "unipolar", que
estimuló a investigadores occidentales a proclamar el triunfo
sobre el "comunismo" que le oponía resistencia
a la definitiva ( ¿ e irreversible?) implantación
del liberalismo capitalista en el planeta. El estadounidense de
ascendencia japonesa, Francis Fukuyama argumentó "El
fin de la Historia" en una muy difundida y
polémica obra en la que llegó a afirmar:
"...la democracia liberal es la única
aspiración política coherente que abarca las
diferentes culturas y regiones del planeta. Además,
los principios liberales en economía - el <<mercado
libre>>- se han extendido y han conseguido producir niveles
sin precedentes de prosperidad material, lo mismo en países
industrialmente desarrollados que en países que al terminar
la segunda guerra mundial formaban parte del Tercer Mundo.
Una revolución liberal en economía ha precedido
a veces y a veces ha seguido la marcha hacia la libertad política
en todo el mundo" (2/14).
Alca: ¿Dominación definitiva?
La globalización, con su fundamentación
teórica,
es un fenómeno explicable, comprensible y rebatible:
"La historia moderna y contemporánea
puede ser vista como una historia de sistemas coloniales, sistemas
imperialistas, geoeconomías y geopolíticas. Éste
es el escenario de la formación y expansión de
los mercados, de la industrialización, de la urbanización
y de la occidentalización, que envuelven naciones y nacionalidades,
culturas y civilizaciones. En cada época, algunas de
las naciones más poderosas articulan colonias, protectorados
o territorios de acuerdo con sus estrategias, geoeconomías
y geopolíticas" .(1/13)
"Desde el principio,
el capitalismo se revela como un modo de producción internacional -sostiene
Ianni- . Luego se revela como un proceso de amplias
proporciones, rebasando fronteras geográficas, históricas,
culturales y sociales, influyendo feudos y ciudades, naciones
y nacionalidades, culturas y civilizaciones. A lo largo de su
historia, desde el siglo XVI, tuvo sus centros dinámicos
y dominantes en Holanda, Inglaterra, Francia, Alemania, Estados
Unidos, Japón y otras naciones, pero en todos los casos
siempre traspasó fronteras de todos los tipos. Más
aún, siempre recubrió, dislocó, disolvió,
recreó o inventó fronteras. En su marcha por la
geografía y la historia, influyó decisivamente
en el diseño de los mapas del mundo con los desarrollos
de la acumulación originaria, el mercantilismo, el transnacionalismo
y el globalismo. Aunque haya sido sucesiva y simultáneamente
nacional, junto con su vocación colonialista e imperialista,
el capitalismo se vuelve en el siglo XX un modo de producción
no sólo internacional, sino propiamente global." (1/111)
Sin embargo, siempre ha habido reacciones contrarias
a los poderes establecidos:
"Las guerras y revoluciones
pueblan ampliamente esa historia y revelan articulaciones y tensiones
que surgen y desbordan el juego de las fuerzas sociales 'internas'
y 'externas', en las
metrópolis, colonias, protectorados, territorios, emporios,
enclaves y naciones dependientes". (1/13)
Importa
aquí, con el profesor Lanni, resaltar lo inevitable
de las confrontaciones sociales, políticas, económicas
y culturales que recurrentemente se producen tanto en los escenarios
nacionales como en el plano internacional, independientemente de
los anhelos de dominación estable y perpetua por parte de
los imperios. Ese sino descalabra el llamado "pensamiento único" que
bien difundió Fukuyama para regocijo de las transnacionales,
los gobiernos de las naciones que apuestan al reino de la globalización
capitalista, y quienes les sirven desde las franjas de pensamiento
neocolonial en los países dependientes.
Por ejemplo, el Área de Libre Comercio de las América
(ALCA), como alternativa para los países de América
Latina y el Caribe, es arma de doble filo, en perjuicio de éstos
y a favor de Estados Unidos de América y sus emporios transnacionales,
si predomina el esquema absoluto de libre comercio exigido por
las potencias de la globalización capitalista. Es una especie
de colofón de la "Dotrina Monroe" (1823), que debe y puede
ser revertido.
Los mecanismos de dominación han variado.
Las violentas invasiones se han alternado con ocupaciones tras
períodos
de coerción política, económica y militar.
Los pueblos de América Latina y el Caribe llevan en su piel
el largo historial del expansionismo imperialista estadounidense,
lo que nos permite desechar falsas ilusiones:
"La política
norteamericana hacia ALC sigue siendo de dominio y preservación
de sus intereses de potencia imperialista, con un discurso supuestamente
integrador y respetuoso de la soberanía de los países
del subcontinente". (6)
Por ello, las opciones de integración
regional, tales como Comunidad Andina de Naciones (CAN), Mercado
Común
del Sur (MERCOSUR), Mercado Común Centroamericano, Asociación
Latinoamericana de Integración (ALADI), Asociación
de Estados del Caribe (AEC) o el Sistema Económico Latinoamericano
(SELA) , entre otras, deben ser relanzadas y readaptadas para hacerlas
eficientes a beneficio de los pueblos de ALC. Particularmente interesante
es el esquema diseñado y aplicado -ciertamente con dificultades,
pero exitosamente- por la Comunidad Europea, hoy Unión Europea,
en vísperas de la unidad monetaria en once de sus quince
países integrantes, a partir del 1ro. de enero de 2002.
En un plano más general, realmente planetario, la lucha
antiglobalización ha cogido vuelo, desde abril de 2000,
cuando ocurrió la sorprendente manifestación de Seattle:
unas 50 mil personas procedentes de las diversas regiones del mundo,
cercaron y arruinaron la reunión conjunta de la Organización
Mundial de Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el Banco
Mundial, las tres instancias multilaterales que velan por el desarrollo
y el sostenimiento de la dominación global de las potencias
capitalistas, encabezadas por Estados Unidos de América.
Pepa Roma recoge la estupefacción de varios exponentes
del pensamiento único, imposibilitados para comprender por
qué ocurren tan diversas manifestaciones de rechazo en todos
los continentes. De Mike Moore, responsable de la Organización
Mundial de Comercio, transcribió ésta expresión:
"No
entiendo por qué protestan. Me pregunto qué tipo
de mundo quieren, en el que los negocios no estén regidos
por las empresas." (4/296)
Patético es el juicio
que Roma le captó Michel Camdessus,
recién salido de la jefatura del Fondo Monetario Internacional
tras 13 años de gestión:
"Creo que estas
manifestaciones sólo expresan el
miedo a esta mundialización de la que todavía
no se ven más que los riesgos. Se nota que la gente
se pregunta si hay un piloto de la mundialización, si
hay alguien que gobierne esta nave Tierra. Y aunque no digo
que no haya que tenerla en cuenta, creo que hay algo más
importante que la voz de la calle, y es la voz de los poderes
legítimos..." (4/288)
La periodista española,
con frescura e inteligencia, les da una explicación
que sería infinita si recogiese
las luchas cotidianas contra las injusticias de los pueblos de
América Latina y el Caribe y del resto de los continentes,
incluidos los excluidos de los países capitalistas más
desarrollados y poderosos:
"El cambio fundamental después
de Seattle no es tanto el reguero de manifestaciones programadas
contra los organismos económicos internacionales... sino
cómo se van
pareciendo manifestaciones y luchas de naturaleza antes diferente. 'Devolver
el poder a los ciudadanos', el grito que desplegaban los norteamericanos
en Seattle, encuentra su correspondencia en 'devolver los diamantes
al pueblo' en Sierra Leona, 'devolver las tierras al pueblo'
en Brasil, o 'devolver al pueblo las riquezas que le ha quitado
Suharto' en Indonesia." (4/312)
Esa lucha de los pueblos
contra las injusticias sociales, la explotación
de crecientes masas hambrientas -literalmente hablando- y la depredación
ambiental en todo el planeta, les ha roto el "disco duro" de
la dominación y no solamente ha echado por tierra peregrinas
teorías como las de Fukuyama, sino que ha abierto sendas
para el reencuentro de verdaderos luchadores y luchadoras por la
vida, la armonía y la solidaridad. Las minorías beneficiarias
y promotoras de la globalización capitalista y sus agentes
neocoloniales en nuestros países, están incapacitados
para comprender tal herejía, que los pueblos quieran decidir
justiciera y amorosamente el rumbo de la Humanidad. Su proverbial
actitud dominante y excluyente los ha intoxicado y les ha mermado
su capacidad de respuesta. No entienden -ni entenderán-
que los pueblos podamos asumir el control de las decisiones democráticas,
para el bien común. El egoísmo y su correspondiente
menosprecio hacia los demás, los ha cegado y los ha inhabilitado
para encontrar salidas distintas a la clásica ecuación
dominador-dominado.
Aunque no puedan o quieran aceptarlo, en América
Latina y el Caribe estamos viviendo una verdadera rebelión
de los pobres (incluidas las clases medias depauperadas y angustiadas
por la sobrevivencia), ante la presión sometedora de los
dueños del dinero, del poder político que les sirve
y de las armas que emplean para rociar plomo, gases, rolos y peinillas,
cuando el "orden" hambreador lo reclama. Las decenas
de muertos en Argentina, en diciembre de 2001, son una muestra
lacerante de lo que afirmamos, como lo fueron los centenares de
muertos y miles de heridos de la explosión social del 27
de Febrero de 1989, en Venezuela. El "orden" hambreador
bien vale un genocidio, cada cierto tiempo, en cualquier parte
del mundo y específicamente de América Latina y el
Caribe. Desde México hasta Argentina corren vientos de dignidad,
en medio del hambre y la exclusión social generada por la
dinámica salvaje que caracteriza a la globalización
capitalista en la periferia del Tercer Mundo. Eso es el neoliberalismo,
tal su rostro verdadero, en cada obrero, en cada ama de casa, en
cada campesino, en cada profesional lanzados a la marginalización,
que en los términos doctos del lenguaje dominador llaman "economía
informal", mientras ínfimas minorías nacionales
y transnacionales acaparan riquezas infinitas.
Conclusiones
La "globalización" que conocemos
es capitalista, y sus principales ejecutores y beneficiarios son
imperialista. Sus resultados en materia de exclusión social
son concluyentes, según
estimaciones y proyecciones del Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo:
"En efecto, durante las décadas del ´80
y particularmente la del ´90, época de vigencia plena
de la democracia neoliberal se presentó un acelerado proceso
de erosión
del bienestar social y explosiva extensión de la pobreza.
Esto último puede confirmarse considerando la proporción
o razón de participación del ingreso entre el 20%
más rico y el 20% más pobre que pasó de 30
- 1 en 1960 a 32 - 1 en 1970, pero que de allí saltó a
45 - 1 en 1980, a 61 -1 en 1991, y a 78-1 en 1994, con una tendencia
creciente de esta disparidad para el año 2000 que podría
ubicar las cifras en 100-1. En general, todos los indicadores muestran
una tendencia creciente de la desigualdades sociales durante la
vigencia de la democracia neoliberal. Los Informes anuales del
PNUD se han hecho clásicos en mostrar esta situación
y se han convertido en verdaderos Informes sobre el 'estado del
arte' de la miseria en el mundo". (7)
Las perspectivas del ALCA
como esquema de dominación de
la globalización capitalista, y las alternativas subregionales
de ALC deben ser analizadas en profundidad, en los centros latinoamericanos
y caribeños universitarios y de investigación social
y estratégica, pues en los próximo cuatro años,
hasta 2005, fecha propuesta para entrada en vigencia del Área
de Libre Comercio de las Américas (8), bajo la égida
de USA, la puja será entre la dominación globalizadora
del capitalismo mundial y las posibilidades de desarrollo alternativo
para la felicidad de los pueblos, hoy empobrecidos y en situaciones
explosivas, como lo demuestran los cruentos acontecimientos en
Argentina, muy similares a los ocurridos en Venezuela a partir
del 27 de Febrero de 1989.
Las perspectivas de enfrentamiento exitoso
a los desmanes de la globalización, son muy disímiles
y precisamente por ello, auspiciosas. Ninguna en el corto plazo,
independientemente de su intensidad focal, pero desde escenarios
como el Foro
Social Mundial que se reunirá nuevamente
en Porto Alegre, Brasil, en enero de 2003, se podrá articular
estrategias y acciones que reviertan la tendencia imperialista
de la globalización capitalista.
En cada país latinocaribeño,
debemos establecer mecanismos de comunicación, discusión,
organización
y acción frente a las pretensiones de la globalización
capitalista, atacando la raíz de los problemas y a sus responsables,
para llevar esperanza a los desesperanzados, luces a los ignorantes
y fuerza a los débiles, hasta hacernos capaces de disputar
seria y eficientemente el poder para revertir las tendencias explotadoras
y excluyentes. Ese día, comenzará la otra Historia,
la que Fukuyama decretó inexistente por imposible. Hoy,
sabemos que un mundo mejor sí es posible, si luchamos con
dignidad.
Referencias
1.- IANNI, Octavio. Teorías
de la Globalización . Siglo XXI Editores. Cuarta
edición.
México, 1999.
2.- FUKUYAMA, Francis. El
fin de la Historia y el último hombre. Editorial
Planeta, 1992.
3.- HOBBES, Thomas. Leviatán .
Fondo de Cultura Económica. México, 1992.
4.- ROMA
BALAGUERÓ, Pepa. Jaque
a la Globalización. Editorial Grijalbo Mondadori. Roma,
2001.
5.- PETRAS, James. Construcción
del Imperio en América Latina: la estrategia militar de
EE.UU.
En www.eurosur.org/rebelion/petras/eeuuimp050501.htm .
2001.
6.- MOLINA, Manuel Isidro. El
ALCA como alternativa para América Latina y el Caribe. Monografía.
Universidad Simón Bolívar, Caracas, 2001.
7 .-
HERNÁNDEZ, Nelson. El
Discurso Democrático Neoliberal o el Abstraccionismo
Político
como Cobertura del Poder Hegemónico. Monografía.
Instituto de Investigaciones de la Comunicación de la
Universidad Central de Venezuela. Caracas, 2001.
8.- AREA
DE LIBRE COMERCIO DE LAS AMÉRICAS. Antecedentes
del Proceso del ALCA.
En www.ftaa-alca.org/View_s.asp .
2001.
Notas
[*] El
texto completo puede leerse en la página WEB de la Embajada
de Estados Unidos en Colombia. Volver
[**] Documentos
desclasificados de USA. Semanario Quinto Día, Caracas,
noviembre de 2000. Volver
[***] "Gloria
al Bravo Pueblo" es la canción popular venezolana
de lucha por la libertad, la independencia y la justicia, que
fue elevada a la condición de Himno Nacional. Volver
Capítulo 2
ALCA: DOMINACIÓN DEFINITIVA [*]
DE ESTADOS UNIDOS
SOBRE LOS PUEBLOS
DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
La
gran región que conforman los países de América
Latina y el Caribe (ALC), plagada de problemas tan graves
como la pobreza de la mayoría
de sus habitantes, el ritmo errático de las economías
en casi todas las naciones o la inestabilidad política,
está ávida de alternativas para el desarrollo
y la felicidad de sus pueblos.
Múltiples ensayos de integración y
desenvolvimientos armónicos regionales han fracasado o
no han tenido suficientes desempeños, desde la creación
de la Organización de Estados Americanos (OEA), en 1948.
De hecho, actualmente sólo existe un escenario potencialmente
propiciador de la integración de los países de
la región, el Sistema Económico Latinoamericano
(SELA), pero carece de los instrumentos, políticas
y facultades requeridos para concretar un curso semejante -nunca
igual ni puramente transplantado-, por ejemplo, al de
la Unión Europea, bloque integrador de naciones
que trata de consolidarse para competir exitosamente
en el ámbito de la globalización
capitalista, en interacción con los Estados Unidos
de América, Japón y la
región asiática, etc.
Es indiscutible el
peso extraordinario de los Estados Unidos de América sobre
el mundo entero y particularmente sobre América Latina y
el Caribe. Dada su política expansionista, desde
finales del siglo XVIII, inmediatamente después de su
independencia del Reino de la Gran Bretaña, ALC ha recibido
el impacto de las políticas estadounidenses,
para bien y para mal.
El surgimiento del Mercado Común
Norteamericano integrado por EE.UU., Canadá y
México, así como la puesta en marcha de la
fase de instrumentación hacia el año 2005, del Área
de Libre Comercio de las Américas (ALCA),
a partir de la Cumbre de las Américas realizada en abril
de 2001, en Quebec, han descargado una enorme presión sobre
los países latinocaribeños. Surge, entonces,
un gran debate frente a esa opción lanzada con
inusitada fuerza por el presidente estadounidense, George W.
Bush, y aceptada por la totalidad de los gobernantes reunidos
en la mencionada cumbre, con una sola reserva: Venezuela,
cuyo gobierno coincide con las posturas de Cuba, abiertamente
contraria al ALCA, y de Brasil, que ha manifestado reservas estratégicas, aunque
no estampó observaciones en los acuerdos firmados
en Canadá, hace un año.
Nos proponemos revisar, muy sucintamente, los planteamientos
en torno al ALCA, su potencialidad y factibilidad, y también
la cara negativa de su aplicación, si llegare a entrar en
vigencia en 2005, como fue acordado.
La influencia Norteamericana
La influencia política de los Estados Unidos de América
(USA, EUA o EE.UU.) sobre el resto del continente americano, y
particularmente en Venezuela, es inocultable. La magnitud de su
independencia del Reino de la Gran Bretaña en el último
cuarto del siglo XVIII (1), la naturaleza ideológica y política
de ese histórico paso, y su creciente fuerza como potencia
en el ámbito del Caribe y norte del Atlántico, ubicaron
a la nueva nación norteamericana como referencia y, a la
vez, amenaza para la futura independencia de los pueblos latinoamericanos
y caribeños, a la sazón colonias de las potencias
europeas en pugna por el reparto geoestratégico del mundo.
No
aspiramos abarcar los 225 años que corren desde que
el Congreso Continental de Filadelfia aprobó la Declaración
de Independencia, el 4 de Julio de 1776. Tampoco, los 190 años
de la Independencia de Venezuela del imperio colonial español
(2), aquel 5 de julio de 1811. Sí, tener ese curso histórico
como referencia necesaria para comprender los desarrollos ulteriores
que vienen a desembocar en la contemporaneidad mundial marcada
por la globalización capitalista, predominantemente regida
por la extraordinaria influencia estadounidense en todos los ámbitos
de la vida, lo que tendría un nuevo impulso sobre América
Latina y el Caribe con la entrada en vigencia en 2005, del Área
de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
De manera que este
breve ensayo basado fundamentalmente en fuentes bibliográficas, hemerográficas y telemáticas
(Internet), apunta a la comprensión de la urgente necesidad
de estudiar a fondo esa tendencia en Venezuela, al igual que en
los otros países de la América Latina y el Caribe,
que preferimos llamar latinocaribeños , naciones
americanas distintas de Estados Unidos de América y Canadá,
aún miembro de la Commonwealth of Nations, dada su condición
de potencias mundiales, ambas integrantes del Grupo
de los 8 -en realidad 7+1, con la reciente y condicionada
incorporación de Rusia-. Las otras cinco son Alemania, Francia,
Gran Bretaña, Italia y Japón, tradicionales fuerzas
coloniales de Europa y Asia. España, que todavía
no califica, aspira entrar al club. Tal vez, Portugal lo intente,
al igual que Holanda, añorando sus roles de antaño,
como potencias colonialistas en ámbitos de América,
Africa o Asia.
Por supuesto, que el fenómeno de la vasta dominación
estadounidense es único, sin precedentes. Sus magnitudes,
contenidos y formas son amenaza no sólo para nuestros países
latinocaribeños y sus similares de otras latitudes, sino para
las otras potencias capitalistas que compiten, apuradas, para no
ser engullidas por el "Gigante del Norte". Conscientes
de las características de la globalización capitalista
contemporánea, que en mucho empuja hacia la homogeneización
cultural del planeta, como lo han advertido diversos pensadores modernos,
entre ellos, últimamente desde Venezuela, el Premio Nóbel
de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel (3),
nos proponemos contribuir a contextualizar los rasgos de la dominación
neocolonial (4) en el ámbito de la América Latina y
el Caribe, dado el curso de las acciones imperialistas de los Estados
Unidos de América sobre nuestros países, desde México,
Puerto Rico y Cuba hasta Argentina - específicamente durante
la Guerra de las Malvinas, en 1982, en la que USA jugó abiertamente
a favor de Gran Bretaña- , a lo que premonitoriamente
temió el Libertador Simón Bolívar ,
quien en 1824, advirtió:
"Los Estados Unidos parecen predestinados por
la Providencia para plagar a América de miseria en nombre
de la libertad" (5).
Las más recientes manifestaciones de esa dominación
están en la vida diaria, realidad que puede verse en el
bloqueo económico (pero además científico,
técnico y cultural) a Cuba, por parte de EUA, ratificado
por el presidente George W. Bush , a petición
de la derecha norteamericana y el exilio cubano anticastrista enraizado
en la creciente e influyente población cubano-norteamericana;
en la lucha del pueblo de isla Viecques contra las prácticas
de tiro de la U.S. Army , dentro de la situación
colonial de Puerto Rico; en la vasta dominación comunicacional
estadounidense en el espectro latinocaribeño (y mundial);
y en la omnipresente implantación de la american way
of life en la cotidianeidad urbana, empresarial o comercial.
La
II Guerra Mundial marcó a finales de la primera mitad
del siglo XX, un vuelco en la correlación de fuerzas internacional. "Las
explosiones de Hiroshima y Nagasaki se consideran como las dos
primeras grandes operaciones de la <guerra fría>.
Duras advertencias a la URSS, cuando los dos grandes aliados surgen
poderosos y solitarios - y con políticas
e ideologías contrapuestas- de las ruinas humeantes de un
mundo devastado, en el que Europa - vencedores
y vencidos- ha perdido su hegemonía y empieza a tambalearse
su imperio colonial", sostiene el profesor de la Facultad
de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense
de Madrid, Miguel Álvarez Morales, al comienzo
de su libro Las guerras de la postguerra (6).
Es importante constatar la irrupción de los Estados Unidos
de América y de la extinguida Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas (URSS) como las potencias más
poderosas del planeta, en el colofón de "La
más desastrosa guerra de todos los tiempos" que "marca
un hito en la historia de la humanidad", pues "las
cosas no volverán a ser las de antes", porque
dejó "abierto un proceso irreversible" (6/5).
EUA fue la única potencia en conflagración que no
sufrió devastación material ni humana en su territorio
continental, separado por los océanos Atlántico y
Pacífico de los escenarios europeos y asiáticos de
destrucción masiva. La rendición alemana del 7 de
mayo y la capitulación japonesa del 3 de septiembre, en
1945, marcaron el fin de la guerra y, en realidad, el inicio de
una nueva era con el predominio estadounidense en el campo capitalista,
y del soviético en el área "socialista",
la llamada bipolaridad que duró hasta la caída del
Muro de Berlín, en 1989, y la desarticulación de
la URSS, en 1991, bajo la presidencia de Mijail Gorbachov.
Estados
Unidos se gradúa de superpotencia sobre las cenizas
de Europa. Concentra la producción científica y tecnológica,
sirve de suplidor de sistemas de armas, transporte y comunicaciones,
y apuesta a la reconstrucción del viejo continente con el
conocido "Plan Marshall" que, si bien propició la
revitalización europea, fue también parte del escudo
levantado por EE.UU. en su confrontación con el amenazante
poderío soviético, que el 14 de julio de 1949 realizó su
primera prueba nuclear, cuatro años después de las
explosiones nucleares norteamericanas autorizadas por el Presidente Harry
Truman, sobre las mencionadas ciudades japonesas. Comenzó,
entonces, el "Club Nuclear" que atizó los esquemas
de la "mutua destrucción" entre las superpotencias
dispuestas a achicharrar al planeta; y luego, fue creciendo con
Inglaterra, Francia y China, precisamente los cinco miembros permanentes
del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU), con derecho a veto (La URSS fue sustituida por Rusia);
aunque también están los menores: India, Pakistán,
Corea del Norte, Israel y los desprendimientos de la URSS asociados
a Rusia en tanto que potencia principal del área, Kazajstán,
Bielorrusia y Ucrania.
Después del desmembramiento de la
URSS y sus dependientes aliados de la Europa Oriental, EUA, bajo
la presidencia de George
Bush, se afianzó como única superpotencia,
en un escenario mundial nuevo llamado "unipolar", que
estimuló a investigadores occidentales a proclamar el triunfo
sobre el "comunismo" que le oponía resistencia
a la definitiva ( ¿ e irreversible?) implantación
del liberalismo capitalista en el planeta. El estadounidense de
ascendencia japonesa, Francis Fukuyama argumentó "El
fin de la Historia" en una muy difundida y
polémica obra (7) en la que llegó a afirmar:
"...la democracia liberal es la única
aspiración política coherente que abarca las
diferentes culturas y regiones del planeta. Además,
los principios liberales en economía - el <<mercado
libre>>- se han extendido y han conseguido producir niveles
sin precedentes de prosperidad material, lo mismo en países
industrialmente desarrollados que en países que al terminar
la segunda guerra mundial formaban parte del Tercer Mundo.
Una revolución liberal en economía ha precedido
a veces y a veces ha seguido la marcha hacia la libertad política
en todo el mundo" (7/14).
Estados Unidos de América
El cuadro bosquejado anteriormente sobre el lapso que va desde
1945 hasta el presente, es importante por ser fragua del poderío
estadounidense. Lo poco que hemos vivido del siglo XXI se estructuró en
la dura y sangrienta lucha intracapitalista durante las dos guerras
mundiales; y a partir de 1917, con el triunfo de la revolución
bolchevique en Rusia (8), en la también dura, aunque menos
sangrienta, lucha entre capitalismo y "socialismo". León
Trotski, jefe militar de la Revolución de
Octubre y segundo ideólogo en importancia después
de Vladimir Ilich Lenin, visualizó aquella época
de forma muy particular:
"La guerra había socavado los cimientos
del mundo capitalista, y a eso se debía nuestra fuerza
invencible. El círculo imperialista que aún nos
encierra (década de los años
veinte), será roto por una revolución proletaria.
La historia está de nuestra parte. Una revolución
proletaria en Europa y en América estallará tarde
o temprano, y esta revolución libertará a toda
la humanidad que sufre" (9/156).
Estados Unidos de América surgió rompiendo con la
dominación colonial inglesa, pero afincado en el predominio
de valores excluyentes, individualistas, posesivos y expansionistas
frente a los indígenas nativos norteamericanos y los colonos
españoles y franceses, amén de la esclavitud practicada
por los europeos y sus descendientes en todos los territorios dominados.
El historiador de la Universidad del Estado de Oregón, Darold
Wax (9) lo describe muy claramente:
"En 1775, la sociedad angloamericana presentaba
una sorprendente variedad. La organización social y
las maneras de vivir eran todo menos uniformes. Diferencias
raciales, étnicas y religiosas separaban a los colonos
unos de otros. La diversidad misma, sin embargo, era algo que
compartían los coloniales. Ellos compartían,
también, una estructura social caracterizada por la
desigualdad y un sentido de las jerarquías. Como personas,
apreciaban la libertad individual y tenían un gran apego
a los bienes materiales. Por sobre todas las cosas, la sociedad
angloamericana de 1775 era una sociedad adquisitiva" (9/214).
Otro historiador norteamericano, John Shy, de
la Universidad de Michigan, bosqueja el substrato de la "Revolución
Angloamericana" (9) con 1,5 millones de habitantes,
emigrantes y nacidos en suelo norteamericano:
"La proclamación de la paz en 1763 fue
un momento decisivo en la historia del pueblo angloamericano.
Detrás queda más de un siglo de luchas contra
el medio norteamericano y contra los nativos y otros habitantes
europeos del continente. Al fin, en 1763, la larga lucha parecía
haber terminado. La guerra y la diplomacia habían extendido
los límites de Angloamérica hasta el Misisipí , el
Golfo de México y la Bahía de Hudson. Las negociaciones
de París terminaron por proporcionar a los angloamericanos
un vasto territorio de protección... Ya no pudieron
más las tribus indias mirar hacia Francia o España
en busca de apoyo para resistir a la migración de los
angloamericanos... La visión utópica de los protestantes
militantes que colonizaron Angloamérica en los comienzos
del siglo XVII, se hallaba en 1763 al borde de su completa
realización; la gran lucha contra las católicas
Francia y España había terminado en gloriosa
victoria, y los herederos de Isabel I miraban con orgullo y
confianza hacia el futuro del imperio británico" (9/217).
Seguidamente, Shy refiere cómo se produjo "una
admirable transformación revolucionaria que hizo de las
colonias angloamericanas una nueva sociedad. Casi desde el momento
de su aparición, esa nueva sociedad - los
Estados Unidos- ejercerá una gran influencia en la historia
del mundo".
-La revolución tenía sus orígenes
profundamente enraizados en la historia y estructura del imperio
británico y de la sociedad angloamericana - sostiene
el historiador (9/228)- . Pero la revolución
no surgió de una debilidad endémica del imperio
ni de una inestabilidad crónica de la sociedad colonial...
la revolución habría de surgir de las tendencias
dinámicas tanto de Inglaterra como de sus colonias,
tendencias que habrían de chocar con fuerza explosiva
pocos años después de 1763.
Paralelamente, Europa era escenario de las contradicciones propias
entre potencias colonialistas, ocurre la Revolución Francesa
y desparrama nuevos ideales sumados a los delineados por los padres
de la Independencia Norteamericana. Estados Unidos nunca ocultó sus
pretensiones expansionistas, y fue así como conquistó vastos
territorios indígenas y mejicanos, se enfrentó a
España y ocupó La Florida y Puerto Rico, y siempre
aspiró capturar Cuba.
United States of America actualmente, tiene una superficie de
9.372.610 kilómetros cuadrados (10) y unos 270 millones
de habitantes con una expectativa media de vida de 76 años.
Desde el punto de vista comercial, sus principales mercados son
Europa (24%), Canadá (22%), Asia (14%) y América
Latina y el Caribe (14%), según estimaciones del Instituto
del Tercer Mundo. Su producto interno bruto (PIB) actual, bordea
los US$ 10.700 millardos (11), unas 142 veces más que los
US$ 75 millardos del PIB venezolano (12), para sólo referir
un punto de comparación con la cuarta economía latinoamericana
después de Brasil, México y Argentina. Conocidos
son otros de sus atributos: principal potencia capitalista del
mundo, primera economía, primera e indiscutida potencia
militar, primera potencia de la industria del entretenimiento (medios-cultura-espectáculos),
primer centro tecnológico mundial, etc. Su vasta red de
espionaje se compagina en todo el mundo, con la expansión
de sus principales empresas, que a su vez son las transnacionales
más importantes del mundo, en competencia con similares
conglomerados de Japón, Gran Bretaña y la Unión
Europea.
Expansión creciente
USA, luego de su Guerra de Independencia contra Inglaterra (1),
potencia colonial que le reconoce soberanía en 1783, va
a sostener conflictos bélicos para ampliar sus posesiones
territoriales con Francia (1789-1800), Inglaterra (1812-1814),
España (1810-1819) y México (1836-1848 y 1850-1853).
De España logró anexarse La Florida y de México,
mucho más de la mitad del territorio azteca:
" Entre 1836 y 1848 los
Estados Unidos se quedaron con más de la mitad de México.
En 1836, colonos norteamericanos ocuparon el territorio mexicano
de Texas y luego pidieron el reconocimiento y protección
de la Unión americana. En 1846 el ejército estadounidense
invadió México con el objeto de defender a los
ocupantes norteamericanos. La guerra duró dos años.
Algunos gobernantes querían anexarse toda la zona al
norte del río Bravo, y otros quedarse con todo México.
Finalmente se adueñaron de Nuevo México, la Alta
California y parte de los estados Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua
y Sonora. " (10-435)
Hasta 1853, continuó el despojo estadounidense sobre territorio
mejicano, hasta lo que hoy son los estados de California, Nevada,
Utah, Arizona, Colorado, Nuevo México y Texas. Porfirio
Díaz, dictador mejicano entre 1876 y 1910, exclamó en
una oportunidad: "¡ Pobre
México, tan cerca de Estados Unidos y tan lejos de Dios! " (10-435)
" La expansión no
fue sólo un cambio de dueño sino una nueva tragedia
para los americanos, diezmados en oleadas sucesivas por la
fiebre de tierras y de oro. Se hacía caso omiso de la
primera ocupación, de hecho o por un acuerdo con estos
pueblos, para adquirir por la fuerza una extensión mayor
y así sucesivamente. En 1838, el ejército federal
expulsó de sus tierras a 14.000 cherokees y como consecuencia
4.000 de ellos murieron. " (10-281/282)
El breve relato referencial contenido en la precitada Guía
del Mundo, ofrece datos que permiten la siguiente
cronología:
1861-1865.- Guerra de Secesión, con un millón
de muertos entre ambos bandos (Norte y Sur).
1890.- Culmina la ocupación norteamericana
de los territorios indígenas, ricos en yacimientos de
oro y otros recursos naturales renovables y no renovable. " Los
sobrevivientes (indígenas)... fueron confinados en ' reservas ' ,
la mayoría áridas e inhóspitas " .
1889.- " La
guerra con España por Cuba y Filipinas... inauguró la
etapa imperialista " .
1903.- " La
ocupación de Panamá, la construcción del
Canal y de un sistema de bases militares en la región
convirtió a América Central, declarada ' zona
de seguridad vital ' ,
en nuevo tipo de protectorado estadounidense. " (10-282)
En su obra Las intervenciones norteamericanas
en América Latina, Javier
Peña sostiene que "El proceso de emancipación
de las colonias españolas iniciado a comienzos del siglo
XIX* culminó durante la segunda década de esa
centuria, poniendo término al control ejercido por España
en el Nuevo Mundo. En 1898, sus últimos bastiones en
el continente --Cuba y Puerto Rico -- serán arrancados
de sus manos por Estados Unidos cayendo luego bajo su tutela.
Una vez que se puso fin a los lazos de los países latinoamericanos
con España, terminando el monopolio comercial que ésta última
tenía, fueron mayoritariamente compañías
inglesas y luego norteamericanas las que establecieron un neto
predominio en América Latina".
Relata
el autor que las disputas entre las potencias europeas y entre
aquellas y Estados Unidos por el predominio en América
Latina y el Caribe, no tuvieron solución de continuidad:
"Inglaterra pudo imponerse en América Latina
durante la primera mitad del siglo XIX a pesar de las pretensiones
de Francia y de EEUU, que deseaban obtener también
su cuota de influencia en la región.
"Francia
no pudo hacer frente con éxito a Gran
Bretaña y debió inclinarse ante el poderío
de la Royal Navy, al mismo tiempo que trataba de ganar o
conservar territorios en algunos puntos del continente, particularmente
en las Antillas, Guyana o México... E.E.U.U. por su
parte, trató en vano de disputar desde mediados del
siglo XIX la hegemonía a los ingleses, contentándose
-- faltos en ese tiempo de disponer de los medios para aplicar
una política más ambiciosa -- con la absorción
de territorios adyacentes a la costa Este".
Peña destaca que "la ola expansiva yankee se tragó la
mitad de los territorios anteriormente pertenecientes a México.
La secesión de Texas tuvo lugar ese año y pasaría
a formar parte de la Unión desde 1848. Ese mismo año,
California y Nuevo México fueron anexados por EEUU. En
1846, la Gran Bretaña les había cedido el Oregón
en el noroeste y le comprarían Alaska a Rusia en 1867.
"Hacia el fin del siglo XIX esta política de expansión
les permitió la formación de un vasto territorio
y después de la guerra de Secesión -que desvió la
atención y los esfuerzos de los norteamericanos sobre sus
problemas internos -- los EEUU tratarán de establecer su
predominio político y económico en América
Latina, reemplazando la hegemonía inglesa y lanzándose
en un proceso de desarrollo e industrialización que los
ubicará en el siglo XX a la cabeza de los países
capitalistas".
Siguiendo la larga secuencia de intervenciones estadounidenses
en ALC, en la precitada obra, podemos armar una segunda cronología:
1791-1821.- "El proceso de expansión
territorial de los EEUU comenzó desde fines del siglo
XVIII. Siendo la frontera "elástica" hacia el
Oeste, adquirieron diversos territorios..."
1811.- "Aprovechándose de la presencia de las
tropas de Napoleón en España, el Congreso norteamericano
votó una resolución en la cual declaraba tener
la intención de ocupar La Florida".
1818.- "El general Andrés Jackson ocupó definitivamente
La Florida y al año siguiente España aceptaba
vender a la voraz Unión , un territorio casi tan grande
como Inglaterra, por la bagatela de 5 millones de dólares..."
1823.- El
presidente estadounidense Monroe, en su séptimo
mensaje anual, presentado el 2 de diciembre, delineó como
estrategia oficial de USA la famosa "Doctrina Monroe" resumida
en su frase "América para los americanos".
1836.- Anexión
de Texas.
1847.- Ocupación de Ciudad de México.
1848.- "México debió firmar el Tratado
de Guadalupe Hidalgo... En diez años México había
sido amputado de la mitad de su territori... El sentimiento
antiyanqui, latente en todo latinoamericano, nació en
estas tierras mexicanas usurpadas".
1855.- Gran
Bretaña y EEUU firman
el Tratado Clayton-Bulwer, mediante el cual las dos partes signatarias
declaraban tener la intención de obrar por la construcción
de un canal interoceánico en territorio nicaragüense,
sin antes haber informado de ello a Nicaragua.
1856.- El mercenario estadounidense "William
Walker, acérrimo partidario de la esclavitud y de su
extensión
a América Central, trató de apoderarse de Nicaragua,
autoproclamándose presidente".
1858-1859.- Expedición naval
contra Paraguay, por un incidente naval causado por el navío
de la US Army, "Water
Witch".
1870.- "El presidente Ulises Grant presentaba en mayo...
un proyecto al Senado relativo a la compra de Santo Domingo,
territorio considerado como estratégico en el Mare Nostrum
yanqui".
1891.- USA amenaza a
Chile con una expedición
naval, a propósito de un incidente sangriento entre marines
norteamericanos del navío Baltimore, de la US Army, en
el puerto de Valparaíso.
1895.- USA se opone
a una posible intervención
militar inglesa contra Venezuela por la zona en disputa de la
Guayana Inglesa, hoy Guyana: "...el secretario de Estado del
presidente Cleveland instruía en ese sentido a su embajador
en Londres afirmando que los derechos de EEUU arrancaban de sus 'infinitos
recursos'".
1898.- "Cuba, la obsesión de la diplomacia
norteamericana, será reducida... a la condición
de protectorado... Cuba, teóricamente independiente,
fue puesta bajo la autoridad del gobernador militar yanqui
Leonardo Wood, jefe de las tropas de ocupación. Estas
permanecerán en el país durante tres años".
1898.- "Mediante el Tratado de París
(10 de diciembre...) España cedió Puerto Rico
y las Filipinas a los EEUU".
"A fines de siglo las intervenciones yanquis se multiplicaron:
Hawai, Puerto Rico, Filipinas, Cuba, Guam, Samoa, los puertos
de China y Panamá".
1903.- "La Enmienda Platt... demostración
flagrante del estado de vasallaje al que Cuba había
sido sometida... (23 de mayo) fue incorporada a la constitución
cubana... El artículo 7* les daba a los EEUU el derecho
de instalar bases militares en territorio cubano. Guantánamo
es en la actualidad una prueba viva de un tiempo que podría
creerse como sobrepasado.
1903.- Separación
de Panamá de Colombia,
instigada por Estados Unidos: declaración de independencia,
el 3 de noviembre, con desembarco de marines estadounidenses;
reconocimiento oficial de USA, 6 de noviembre.
1905.- Intervención militar de USA en Santo Domingo,
con despliegue de interventores de aduanas estadounidenses durante
cuatro años.
1906, 1912 y 1917.- Invocando la Enmienda, tropas de
USA desembarcan en Cuba.
1912.- 1700 marines de USA invaden Nicaragua,
ocupación que dura hasta 1925.
1914.- USA impone a Nicaragua el Tratado Bryan-Chamorro
(5 de agosto), "mediante el cual adquirían el derecho
a establecer una base naval en el golfo de Fonseca y la cesión
de diversas islas e islotes durante 99 años".
1914.- Intervención contra México de 50
navíos estadounidenses con 23 000 hombres, frente al puerto
mexicano de Tampico.
1914.- El 17 de diciembre, los marines del
crucero Machias desembarcaron y se llevaron 500 000 dólares
pertenecientes a Haití provenientes de los cofres del
Banco Nacional.
1915.- El 28 de julio, los marines desembarcaron
nuevamente en Haití. Esta vez permanecerán durante
19 años. " Los marines abandonarán el territorio
haitiano sólo en 1934".
1916.- "Un nuevo desembarco de marines... mantendría
a la República Dominicana bajo la bota yanqui hasta
1924".
1921.- USA invade a El Salvador.
1924.- USA invade a Honduras.
1926.- USA invade nuevamente a Nicaragua. Los marines
se retiran en 1933.
1954.- USA derroca a Jacobo Arbenz, en Guatemala.
1961.- USA
organiza y financia la invasión de
Bahía de Cochinos, en Cuba, que fue derrotada por las
fuerzas de Fidel Castro.
1961.- USA apoya golpe militar en El Salvador.
1962.- USA apoya golpe militar peruano.
1963.- El
presidente de Guatemala, Idígoras Fuentes
fue derrocado por un golpe militar, apoyado por USA.
1963.- USA respalda golpe militar en Honduras, que derroca
al presidente Villeda.
1963.- USA promueve el derrocamiento del presidente Otto
Arosemena, en Ecuador.
1963.- El presidente Juan
Bosh es derrocado en República
Dominicana, por militares afectos a USA.
1964.- El
presidente brasileño
Joao Goulart es derrocado por un golpe militar respaldado por
USA.
1964.- USA apoya golpe militar en bolivia.
1965.- USA
interviene militarmente en República
Dominicana, para evitar el triunfo del rebelde militar Francisco
Caamaño, que intentaba reponer en el poder a Juan Bosh.
1966.- USA
respalda el golpe militar del general Onganía,
en Argentina.
1973.- USA apoya el derrocamiento sangriento del presidente
Salvador Allende, en Chile. "La intervención yanqui
en Chile es ampliamente conocida gracias a los documentos secretos
de la ITT, al informe Covert Action presentado al Senado estadounidense
por la Comisión Church (1975) y diversos documentos recientemente
desclasificados".
1979.- A partir del triunfo
sandinista en Nicaragua, USA intervino permanentemente y financió y
armó a
las fuerzas "Contra", como lo hizo en toda Centroamérica.
1983.- USA invade Grenada.
1989.- USA
invade Panamá, el 20 de diciembre. "Al
Tratado Torrijos-Carter se le agregó un 'Tratado de Neutralidad',
según el cual, los EEUU quedan autorizados para intervenir
unilateralmente desde el año 2000 si estimaran que la
neutralidad del canal estuviera en peligro".
1991.- Militares haitianos derrocan al presidente
Aristide, con apoyo de la CIA estadounidense.
Javier Peña, a modo de conclusión, expone:
"El intervencionismo norteamericano en América
Latina contribuyó a forjar en esta región del
mundo un vigoroso sentimiento antiyanqui. Durante casi dos
siglos, el poderío de la potencia hoy en día
dominante, actuó a su antojo en su 'patio trasero'.
Estas intervenciones se acentuaron desde 1945, favorecidas
por la existencia de un mundo bipolar y por la guerra fría.
El imperio no habría podido actuar impunemente, si no
hubiese contado con la preciosa ayuda de los 'Quislings' nativos:
Castelo Branco y Costa e Silva en Brasil; Stroessner en Paraguay;
Somoza, Trujillo, Castillo Armas y d'Aubuisson en América
Central; Pinochet en Chile; Onganía y Videla en Argentina;
Balaguer, Wessin y Duvalier en el Caribe; Fujimori en Perú,
etc.... La alianza entre las oligarquías latinoamericanas
y Washington estaba destinada a luchar contra el enemigo interno
común: la subversión comunista -- que los EEUU
siempre consideraron como el largo brazo de Moscú --
y los sectores populares, que disputaban a estas mismas oligarquías
un espacio político, planteando a su vez reivindicaciones
de carácter social y económico. Este statu
quo imperial-oligárquico pudo ser garantizado sólo
por fuerzas armadas sumisas y fieles al 'hermano mayor'.! Cuántos
crímenes y atrocidades se cometieron para preservar
el orden que el amo deseaba! Todas las causas infames, fueron
apoyadas por los EEUU en el continente, aún si años
después Clinton hiciera un tardío mea culpa : 'Es
importante que yo declare que el apoyo a los militares implicados
en actos de violencia y de represión extensiva, es un
error que no debemos repetir'".
Potencia bélica por excelencia
El prontuario intervensionista y expansionista estadounidense
no se agota con las referencias anteriores. Simultáneamente
han corrido las intervenciones económicas y de espionaje,
atadas al empuje de una industria del espectáculo que avasalla
a través de los medios de comunicación social y su
contemporáneo enjambre telemático, también
utilizado por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados
Unidos de América (Central Intelligence Agency), la famosa
CIA, ahora empalmada mundialmente a través del sistema de
espionaje telemático "Echelon " (www.google.com), con
participación directa de los gobiernos de Gran Bretaña,
Canadá, Nueva Zelanda y Australia, seguramente respaldadas
por otras naciones de la Commonwealth.
La historia de las intervenciones
militares, económicas
y políticas encubiertas de Estados Unidos a lo largo y ancho
del mundo es simplemente inasible, por su magnitud y su variedad.
Las guerras mundiales del siglo XX, el lanzamiento de las bombas
atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, la "Guerra
Fría" frente al extinto bloque soviético (1945-1991),
la "Guerra del Golfo" contra Irak y la última contra Afganistán,
todas ganadas o en el bando ganador, dan una idea de la inmensidad
de su poderío militar, económico, científico
y tecnológico. Sólo ha mordido el polvo de la derrota,
en la Guerra de Vietnam (1960-1975), país sobre el cual
descargó más bombas que las lanzadas por todas las
fuerzas beligerantes durante la Segunda Guerra Mundial, llegó a
tener 580 mil hombre en armas y ensayó terribles armas de
destrucción masiva de seres humanos y la biodiversidad,
amén de la material. (10-607)
Estados Unidos no tiene parangón en la historia de los
imperios. Su poderío subyuga o acecha a todo el planeta.
No existe región geográfica donde USA no tenga ingerencia
determinante: su ampulosidad es tan soberbia como inaceptable para
la mayoría de los pueblos de la Tierra.
Esa es la nación que impulsa la creación acelerada
del Área de Libre Comercio de las Américas, ya reconocido
por sus siglas: ALCA.
Antecedentes del ALCA
Los antecedentes más inmediatos del ALCA pueden ser ubicados
en 1948, con la creación de la ORGANIZACIÓN
DE ESTADOS AMERICANOS (OEA), en medio de la Guerra Fría, época
en la cual fue instituido también el TRATADO INTERAMERICANO
DE ASISTENCIA RECÍPROCA (TIAR), éste en
1947, en Río de Janeiro, conocido internacionalmente como
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